Anika Pannito y Julián Pacomio: “El movimiento es invisible»

Anika Pannitto y Julián Pacomio, primeros residentes del Centro de Artes La Praga, han estado desarrollando durante los meses de enero y febrero de 2019 su trabajo The Third Table que se presentará los próximos 28, 29 y 30 de marzo en DT Espacio escénico.
Danza, movimiento, fantasmas, preguntas, teoría, la teoría que nos dice algo, practicar, hablar mucho, una pieza que sí se ve.

Durante estos casi dos meses de residencia, ¿qué habéis estado haciendo en La Praga?

Anika: Lo primero, nos hemos encontrado. Es la primera vez que trabajamos juntos. Todo ha empezado como una invitación por mi parte a Julián. Han sido dos meses de encuentro, de construir una práctica colectiva, de diálogo sobre The Third Table pero también de otros temas de las artes escénicas en general. Creo que hemos hecho mucho, hemos practicado, hemos dialogado, pero a partir de algo muy físico en realidad.

Julián: Hemos hablado mucho. Ya veníamos hablando desde hace un tiempo y a través de estas conversaciones llega la invitación. Había una intuición, una afinidad en la forma de ver las cosas, aunque nuestra práctica se formaliza de maneras muy distintas. A través de esta intuición comenzamos a adentrarnos los dos en una práctica compartida. Hemos empezado a movernos.

Anika: Hemos tenido momentos de presentación en Teatralidades Expandidas , donde nos conocimos y siempre nos dábamos feedback. Nos preguntamos, si sentimos estas afinidades, ¿por qué no directamente colaborar?

Julián: ¿Podrán traducirse estas afinidades en un trabajo conjunto?

¿De qué trata The Third Table?

Julián: Para mí son preguntas y respuestas en relación con la danza y el movimiento. ¿Dónde está la danza? ¿Cómo currar con ella? Pero no se trata de dejarlas abiertas y que la pieza responda por sí sola, sino de que las respondamos nosotros.

Anika: No hemos partido tanto de una pregunta como de una afirmación: el movimiento es invisible. Eso es un hecho, eso es la verdad, eso es así. La afirmación nace de un recorrido de investigación que yo había hecho anteriormente. Yo puedo ver un brazo que se mueve, pero no puedo ver el movimiento. El movimiento es invisible. Existe: es tangible, se puede percibir, sentir, pero no se puede ver. La pieza va de la posibilidad de generar un objeto que no se ve pero que existe. Es.

¿Cómo convivo yo con esta verdad? ¿Qué hago yo con esto?

En la investigación están presentes los fantasmas: hemos estado mirando imágenes de principios del siglo XX, cuando se hacían fotografías en doble exposición, en las que aparecen estos fantasmas. Por ejemplo, madres que para hacer fotos a sus hijos recién nacidos se vestían completamente de negro de forma que se confundían con el fondo para que solo estuviese el bebé ahí y luego lo recortaban.

Las hemos mirado mucho porque la danza en sí se puede considerar como un Third Table. Harman dice que The Third Table es una forma de entender un objeto no por el uso que el humano hace de él o por su composición atómica, sino como algo que existe en un mundo independiente; aunque yo no lo analice o no lo use, está ahí. Creo que la danza es así, porque además no es algo que sirva. Desaparece. Cuando tú la haces ya ha desaparecido. Es la forma excelente de virtuosismo, de trabajar sin generar nada en concreto. Paolo Virno creo que ha dado esa definición de virtuosismo. Como coreógrafa me ha servido muchísimo tomar conciencia de que yo trabajo con esto, estoy condenada a trabajar con esto. (Risas) Luego puede existir una pieza, pero si pienso en la práctica cotidiana que hago cuando estoy en el estudio, me voy con nada. O con una memoria muy parcial… Yo cuando danzo luego no me acuerdo de nada, esa también es una parte importante de la pieza.

La práctica de ambos está ligada a investigaciones teórico-prácticas. En otras ocasiones, Anika, te has preguntado “¿qué significa producir el espacio?” (Piazza Project) y, Julián, si “¿puede una persona en sí almacenar, ser, representar y reproducir contenidos cinematográficos?” (Aesleep Images). ¿Qué hay detrás de The Third Table? ¿Qué preguntas os acompañan?

Anika: The Third Table es una derivación de los últimos proyectos que he hecho. En un sentido no es nada nuevo, pero en otro es todo nuevo. Es como llevar más allá lo que he desarrollado a nivel físico en los últimos años. Me he encontrado con este ensayo de Graham Harman, The Third Table, que es un ensayo escrito por un filósofo inserto en una corriente filosófica de la que yo no conozco nada. Tampoco conozco en profundidad todo lo anterior, pero cuando lo he leído he pensado “esto resuena, esto lo entiendo, esto lo siento muy cercano” a algo que yo ya estaba pensando. Estos años me he concentrado muchísimo en lo que el cuerpo produce, en cómo articula el cuerpo para después ir a un pensamiento coreográfico.

Para mí un pensamiento coreográfico se tiene que realizar en una articulación de movimiento, yo lo tengo que ver.

¿Qué es una articulación de movimiento?

Anika: Podríamos decir que es una forma de organizar el cuerpo según una serie de principios físicos que llevan a la práctica una forma de pensar el cuerpo.
Esta vez vamos más allá de la pura práctica física, nos empezamos a meter en un entorno que va más allá del cuerpo, más allá de los performers, más allá del público. He tenido varias piezas en las que no había luz, no había público, no había nada; solo la danza, solo cuerpos que se movían. Y luego esto ha ido entrando en los cuerpos, también gracias a una colaboradora italiana que se llama Elisa D’Amico con la que he colaborado en todas las piezas que hago. Con ella he pensado que tenía que dar el paso a otro lado.
Cuando estaba en el máster empecé desde el movimiento. Iba a la sala, hacía, me grababa y luego analizaba: “anda mira, esto es siempre recurrente, es un principio de movimiento”. Ya está: “principio de movimiento es que la cadera tiene que estar un poco desplazada y ese desplazamiento genera un movimiento”. Esto yo lo hablaba con la persona que estaba ahí que nos ayudaba con la parte discursiva y ella decía: “eso me ha hecho pensar en esto que decía Derrida, léelo”. Ella te escuchaba y decía, “¿tú esta teoría cómo la lees, como la entiendes y cómo me la planteas desde tu práctica?”.

Ahí la teoría y la práctica se hacen interesantes.

Para mí la teoría ha empezado a ser necesaria. La teoría me ha ayudado a pensar el cuerpo y a ir más allá. En el momento en el que yo, que no trabajo con lenguajes codificados de la danza, que no me apoyo en una técnica en concreto sino que he hecho una investigación sobre el movimiento, le quiero transmitir esto a una persona, además de que vea lo que yo hago físicamente, también me ha ayudado muchísimo decir: “mira, esto que he leído ha verbalizado exactamente lo que pensaba cuando estaba produciendo el movimiento».

Por eso he pensado en Julián. Él viene de otros lenguajes, usa mucho el texto y creo que puede ser interesante esa mezcla.

Julián, a ti, ¿qué te interesa de lo que propone Anika? ¿Te sientes cómodo con la idea de estar creando una pieza de danza? ¿Qué te llama de todas estas preguntas?

Julián: Yo creo que ya he hecho piezas de danza, solo que en mi trabajo la danza o la producción de movimiento viene como consecuencia de otra serie de cosas que están primero. En un orden lógico, la danza o el movimiento siempre son consecuencia, siempre derivan. Luego lo ves y, por supuesto, puedes decir que tiene sentido desde el movimiento, pero nunca empieza directamente desde ahí porque mis herramientas son otras.
En este caso, se invierte el orden al partir de las herramientas de Anika, del movimiento, de la articulación del cuerpo… Creo que los dos hemos hecho un ejercicio de generosidad y de confianza. Si yo desconozco estas herramientas tengo que confiar en que me van a llevar a algún lado. A medida que he ido cogiendo confianza ha sido cuando he podido intervenir para proponer cosas y empezar a aplicar mis lógicas internas. Es cuando dices, “ya estoy aquí, estoy en esta tabla, ya voy a poder a surfear la ola”.

¿Qué sí se ve? ¿Sobre qué sí podéis operar en la escena?

Julián: Todo lo que ha ido siendo necesario para ser fiel a estas afirmaciones que están
apareciendo. ¿Qué cosas deben estar o han de verse si comprendemos que la danza es invisible, que no tenemos memoria cuando danzamos? Es lógico preguntarse qué cosas sí tienen que estar en el encuentro. Están nuestros cuerpos y está el público. Hay una comunicación y esa comunicación tiene que ser directa. Esa comunicación directa implica que nos miremos. Que la palabra también esté. Desde el primer momento teníamos claro que queríamos hablar con el público. Las palabras están apareciendo muy tarde, después de un tiempo están ocurriendo las certezas: “esto hay que decirlo porque es fundamental”. A eso es a lo que estoy llamando composición, a las certezas que vamos teniendo después de varias semanas de trabajo necesarias para que podamos llevar esto a cabo y podamos convivir junto a ello y el público después de varios minutos.

Ambos habéis conocido otros tejidos artísticos: tú, Julián, vives entre Lisboa y Madrid, y, Anika, vienes de Italia, has estudiado en los Países Bajos, llevas años en esta ciudad. ¿Qué contexto os encontráis en Madrid? ¿Qué echáis de menos o de más? ¿Por qué apostar por espacios privados independientes hoy?

Anika: Yo soy italiana, he vivido en Holanda unos años y ahora estoy en Madrid desde el
2014-2015 y, desde que he llegado, el contexto en Madrid se ha abierto muchísimo. Creo que se están programando cosas muy interesantes en varios entornos. Con Artea se abre siempre un marco más amplio (charlas, seminarios, contenidos teóricos…) que se da a la vez y eso para mí es siempre muy interesante. También hay, como en todos los países, programación más tradicional, pero veo muchas cosas que antes veía solo a nivel europeo, creadores que no habían pasado por España antes. En Italia esto es también parecido. Pasa gente que está en festivales europeos importantes pero solo en determinados contextos, con aperturas muy puntuales… en Italia la danza se incluye muy poco en la programación anual de los teatros.
Viniendo de fuera me ha costado entrar en Madrid, conocer qué está haciendo la gente de mi edad… Está muy fragmentado el tejido en Madrid. En los últimos años quizás se ha concentrado en grandes instituciones pero, si no, al ser una ciudad grande y no tener muchos recursos cada uno intenta hacer su cosa y no es fácil juntarse.

Hablas de las instituciones como grandes aglutinadoras de artistas. ¿Por qué apostar entonces por espacios independientes privados? ¿Por qué estar creando en un lugar como La Praga?

Julián: Si no tienes cabida dentro de las instituciones tienes que buscar fuera, es una cuestión de necesidad. Madrid ha tenido históricamente ejemplos de espacios independientes, Pradillo es uno de ellos. Yo llevo tiempo en Madrid y ahora, 10 años después, empiezo a enterarme de cómo va la cosa. Hay centros que tienen un compromiso más estable con este tipo de prácticas: CA2M, Casa Encendida, Reina Sofía… Otros que cambian mucho, como Matadero, Conde Duque o Canal, que dependen más de la dirección que tengan.

Anika: Yo todavía no he desarrollado mi trayectoria en Madrid específicamente. Lo interesante de trabajar en un espacio independiente como este es que no solo es un espacio para ensayar. El hecho de que vosotros estéis aquí haciéndonos preguntas sobre nuestro trabajo ya está generando algo. Está generando un pasaje de creadores por un espacio. Este espacio ya se activa de una forma que no es simplemente ceder el espacio.
Hay una fuerte necesidad de generar tejido por parte de los artistas y creo que se genera mucho a partir del diálogo entre ellos. Hay un sistema muy estructurado donde tú haces tus cosas entrando en la trayectoria que otros han establecido. Yo siempre he trabajado en diagonal. Por ejemplo, presentando en un espacio muy institucional pero habiendo hecho mi proceso en varios puntos. Creo que eso es interesante, que tu trabajo se desarrolle en varios espacios de la ciudad si te quieres identificar con ella. Siempre he creído mucho en esto, ir al artista y preguntar: “¿tú qué estás haciendo, de qué va, puedo ir a ver un ensayo?” El tejido de una ciudad pasa por eso.

Ya que hablas de ese encuentro directo: tendremos ocasión de encontraros en varios eventos de apertura de vuestro proceso dirigidos a público de distintas edades y contextos. ¿Qué viene ahora? ¿A qué nos invitáis?

Viene en marzo la presentación de esta versión de The Third Table, que es una de las posibles versiones, los días 28, 29 y 30 en ESPACIO DT.
En C.A. La Praga tenemos un taller basado en nuestra investigación dirigido a niños sobre la posibilidad del camuflaje, de lo que significa. También en C.A. LA Praga, después de nuestra presentación en DT, abriremos un taller dirigido a artistas para compartir la metodología de investigación que hemos estado desarrollando aquí.

En Italia con The Third Table soy parte de una plataforma de investigación coreográfica y
dramaturgia que se llama Workspace Recerca X en Turín. Voy a estar ahí entre octubre y
noviembre con este mismo proyecto, pero centrándome más en la parte de la investigación. Es una plataforma entre varios coreógrafos sin una figura externa de mediación. Entrará Elisa y probablemente Julián también vendrá para seguir con el proyecto.

Annika Pannitto (Italia, 1981).
Es coreógrafa, bailarina, docente e investigadora en el campo de la coreografía
contemporánea. Su trabajo investiga la relación entre danza y coreografía a partir de una
práctica interdisciplinar que pretende renovar la pregunta sobre el cuerpo y su
producción y su relación con el espacio y el tiempo.
http://annikapannitto.com
http://piazzaproject.wordpress.com

Julián Pacomio (Mérida 1986). Vive y trabaja en Madrid.
Artista y performer. Licenciado en Bellas Artes por la USAL. Máster en Práctica Escénica
y Cultura Visual (ARTEA, Madrid). En 2016 y 2017 participa en el programa de Estudios
Avanzados en Prácticas Críticas del Museo Reina Sofía organizado por ARTEA.
Proyectos recientes: Asleep Images con Tabakalera (2018/19), El mundo bajo el mundo
(2017), Espacio Hacedor con La Casa Encendida, Festival Frinje Madrid y Leal_Lav
(2016), y My Turin Horse (2012), todos ellos trabajos en artes escénicas que indagan la
idea de copia, remake, traducción y apropiación de materiales ajenos. Depicting
Khartoum y Depicting Juba (Arte, política y sociedad) que tuvieron lugar con motivo de la
independencia de la Republica de Sur Sudán. Surroundings con Medialab-Prado Madrid,
la Universidad de Salamanca y el Festival Internacional de las Artes de Castilla y León.
Desde 2017 trabaja como performer con el coreógrafo João Fiadeiro en From afar it was
an Island y O Que Fazer Daqui Para Tras.
https://julianpacomio.net/

Acerca de calapraga

Bajando por San Delfín hacia Madrid Río, a mano izquierda, se encuentra el Centro de Artes La Praga. La Praga es un centro de artes gestionado por la compañía Calatea con vocación de innovación en lo escénico. Creemos en la necesidad imperiosa de espacio y tiempo para la investigación en y desde la escena. Nos gustaría ofrecer un lugar en el que germinen las ideas o quepa la duda. Un espacio en el que la coexistencia y la relación entre artistas de distintas disciplinas pueda reverberar en algo nuevo. La Praga es, además, un pequeño lugar de tejido de cultura comunitaria. Mediante talleres de iniciación a técnicas teatrales, eventos abiertos a todos los públicos y programación de pequeño formato, apostamos por un modelo de cultura de de proximidad, participativa, en la que la creación y la producción artística genere vínculos y favorezcan la convivencia y el encuentro vecinal. ​ Para lo que necesites péganos un toque que aquí estamos, a la verita del río.
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