Sapos, bruxas e curuxas

diseño Manu Lago

Hoy es la noche de San Xoan. Normalmente estaría saltando cacharelas, bebiendo birras e intentando comer una sardina, dos sardinas o tres sardinas…pero aquí estoy haciendo esto. Intuyo que hay un montón de fiestas privadas en la contorna a las que nadie me ha invitado por mi bien, saben que tengo un bolo este viernes y que cumplí años el viernes pasado. Como buena bruja quemada que he sido, este tipo de festejos se me suelen ir de las manos y podría acabar gritando por las colinas, entre las xestas, ¡por qué por qué no me sube el emedé! Y lo que es peor, pasarme por el forro su sana distancia.

He sido buena estos tres meses y he intentado contener mi entusiasmo ante la nueva normalidad preparándome para un futuro prometedor porque el pasado me lo he fundido. He coqueteado con varias pseudosectas de pseudociencias, que me gustan más que comer con los dedos. Me he hecho 23  trainings de varios días sobre cualquier forma de reinvención digital, mercadeo inmobiliario y crecimiento espiritual. Estuve a punto de caer en las fauces de la espiritología pero no tenía dinero para pagar la matrícula. Vamos, que controlo un poco de todo, de cómo memorizar el índice de la constitución, trucos para bajarse loops gratis del garaje band, aprendí sobre el método PAS, para vender mis servicios como copywriter (orientación profesional por la que se ha decantado mi consorte) y hasta me hago mis propias mascarillas. Intenté apuntarme en listas de empleo público pero las únicas que encontré abiertas eran de puestos navales, que yo soy de mar y sería una gran patrona, pero no me hice el fp. Para las opos también llego tarde, salieron todas las inscripciones antes de la pandemia, cuando íbamos por la vida con nuestra inocencia y esperanza. Para las de educación tampoco me puedo apuntar porque no tengo el master de orientación pedagógica. Hice una prescripción en una universidad europea de mindfullnes e inteligencia emocional, para eliminar acotimias y dramatimias. Estas son cosas que tenemos todas, frases de otras incrustadas en nuestra red neuronal que nos impiden vivir en libertad y comunidad como los pingüinos emperador. Y hablando de comunidad me inserté en varias iniciativas de agregación de creadoras a las que no mentaré para que no me echen, ahora que se arma la revolución. Y estoy presentando subvenciones y ayudas a todo lo que doy, todas inconclusas porque me faltan algún papel y que ahora resulta que tengo deudas con hacienda. Puto capitalismo. Luego también lloré y me fustigué insistentemente por mis malas jugadas del monopoly y entré a un webinar para formatear la mente con afirmaciones positivas tipo, todo está bien, no hay pasado, no hay futuro, solo presente, siente como pasa el aire por tus fosas nasales, quizás notes la humedad.

Una tortura esto de la pandemia, el problema es que tengo demasiadas habilidades y el tiempo no me da para atenderlas a todas y llegar a un desarrollo profundo de especialista que vende couching profesional sobre diversos temas. Hasta mi hermana me ha compartido bajo cuerda unas sesiones sobre danza y salud donde he conseguido completar los eslabones que me faltaban para descrifrar la cadena de la nutrición total. Os comparto ahora una información muy importante que es de vital importancia para vuestro hígado. El hígado está programado biológicamente para hacer la limpieza de toda la sangre del cuerpo de 1 a 3 de la madrugada si estás durmiendo. Si andas de jarana o te acuestas tarde por culpa del netflix no se te limpia la sangre, solo se limpia si te acuestas temprano y duermes, con lo cual aquí tenéis la razón de por qué os va mal en la vida. Dejaros de dietas y tranquilizantes, e iros a dormir temprano coño.

Quiero aprovechar también para agradecer a todes les amigues que me han deseado un feliz cumpleaños, sé que puede resultar turbador ver a alguien de mi edad dándolo todo en directos de techno y posando como una influencer en mi modesto instagram, pero qué le voy a hacer si cada día estoy más buena…

También aprovecho para pedir perdón por mi tutorial del garaje band donde se pretendía enseñar a componer un temazo, yo ya sabía que eso iba a salir mal, como también sé que el viernes en Coruña saldrá genial.  Pedir perdón sobretodo a Derrick May que fue mentado contra su voluntad en semejante acto de descomposición musical. En mi defensa tengo que decir que tenía entradas para la capitol de su sesión y aún no me han devuelto el dinero, así que estamos en paz.

Una cosa muy buena que me ha pasado es que me han escrito un pretexto tan bonito para mi bolo del viernes en el Rosalía que cualquiera pensaría que le han pagado por ponerme tan lúcida y bien. Y así es, pero os aseguro que no he sido yo. Gracias Estevo Creus, mi ego ha subido un par de rayitas y a ver ahora quién me aguanta. Abajo os dejo el enlace.

Ah! que también doy un taller de autoficción el sábado 27 en el Teatro Colón dentro de la programación expandida del TRC Danza y que mis intestinos me dicen que ya casi está todo controlado. Y por si fuera poco hoy es mi santo. Santa Cristina, que os invita, con el favor de Gaia, a su performance en el Teatro Rosalía de Castro da Coruña este Viernes 26 de junio a las 21.00hs.

No, que no es mi santo, me confundí, pensé que ya era 24 de julio, pero veniros igual.

https://eac636b5-a38e-4d9a-aa59-d5441ff76c96.filesusr.com/ugd/c3b9d8_1bdb62c4808141f0affcb8a0644593ae.pdf?fbclid=IwAR1U5gqOajmDpQqE1tP4FaZTsWwDRYushXTIOD3aHw_OdQuW9WZkyXZdmp4

No me canceles mi suscripción a Netflix

Ayer por la mañana se me fue la olla. Posteé una foto mia en bragas con un texto impreso que ponía «non me canceles» en un comentario de otro post que criticaba la campaña colectiva #eu tamén son traballadora cultural, non me canceles. La imagen de mis bragas que originalmente ponían happy new year 2011 (que sustituí en mi editor de fotos del móvil por el slogan de la campaña) duró en el post unos diez minutos, antes de que la quitara al ver que no estaba recibiendo ningún like y a causa de un comentario de mi consorte considerándola de mal gusto. Así son mis pequeños actos de rebeldía, inconsistentes, fugaces, contradictorios e incluso soeces. Quiero dejar claro aquí que todas las acciones con discursos colectivos difusos me congratulan y me dan grima a partes iguales. En este deambular perdido que son las profesiones artísticas, los sloganes pueden llevar a confusión, sobre todo cuando algunos van acompañados de imágenes perturbadoras de artistas que parece que están siendo fichadas por la policía. No es que no me sienta parte, apoyo todas estas iniciativas, es que he estado siempre en bragas. Este confinamiento viene de lejos en las artes performativas de la contorna gallega. Mis últimos trabajos no han superado los 7 bolos consiguiendo dos modestas ayudas públicas en mis diez años de dedicación. A día de pandemia mi futuro en lo escénico era un bolo y un nuevo proyecto en ciernes, Technocracia, para producir con buena voluntad y sin cuartos. Así que decidí reformular mi participación en la reivindicación eligiendo una foto artística de una de mis preciosas funciones, porque creo que es importante cuidar las imágenes si nos proclamamos trabajadores culturales y por lo menos salir bien en la foto. Sobre esta foto en la que estaba haciendo el perro boca arriba he puesto Non me canceles o meu único bolo. Después de meditarlo mucho, he decido no publicarla porque creo que sería un mensaje demasiado directo al programador al que ya le he escrito con gran preocupación. Su respuesta ha sido amable, preocupada y llena de incógnitas, como el realismo mágico, con voluntad de hacer las cosas bien. El confinamiento laboral es mi pan de cada día saliendo un par de veces al año a petarlo en la tablas. Mi preocupación más grande está en la supervivencia en mi hogar, que era el de tanta gente, y que ahora está reorganizado para conseguir espacios de libertad y estiramientos físicos.

Lo que intento decir, con esto que no sé lo que es, es que antes ya era todo unha merda pinchada nun pau, un mojón, un parámo … pero podíamos asistir a eventos culturales y quejarnos con una birra o un mencía en la mano. Ahora hasta lo de emborracharnos y sentirnos acompañados es un consuelo vetado.

He estado componiendo un tema, quería que se convierta en el himno de este desastre pero no me salió. Es muy fácil componer música electrónica pero una buena balada de confinamiento requiere de un pulso rítmico sinuoso por el que no consigo adentrarme. Yo quería ser la voz de una generación, esa que empezó a hacer cosas en la crisis y aún avistando el desastre decidió hacer lo que fuera para mantenerse a flote con la esperanza de dar el pelotazo en algún momento. Y ahora entramos en watepeor donde ni siquiera me parece consecuente manifestarme por algo que ni tenía. Me manifestaré para poder rentar mi piso a viajeros ocasionales cuando alguien pueda fiarse de mis condiciones sanitarias. Los teatros nunca han sido mi contexto habitual, sino solo un acontecimiento, algo por lo que estar agradecida cada día simplemente por terminar un proyecto, mostrarlo y luego buscarle un sitio a la escenografía minimalista en mi hogar. Está decoración post escenográfica adornaba mis historias cotidianas, basadas en el fracaso, siempre en el fracaso, el fracaso de la generación perdida, el fracaso de mi estabilidad mental y de mis desgastadas relaciones, donde haber querido ser demasiado moderna me ha reportado noes e intestinos inflamados, donde he querido ir más rápido que la gente. No puedes ir más rápido que la gente, Cristina! me decía mi jefe en un pub de Melide por intentar promoverme pinchando algo que no fuera reggaetón.

Tengo que decir que a medida que avanzaba el día de ayer he asistido a imágenes y vídeos donde ya había una propuesta estética acorde con las creadoras que alzaban el grito. Desgraciadamente, salvo contadas excepciones, siempre suelen ser de las personas que menos bolos tienen o que no tienen ninguno.  Y es que aparte de las compañías clásicas y un par de contemporáneas que empezaron bastante antes de la crisis aquí solo hay tres compañías relativamente jóvenes que puedan decir que vivían de su trabajo, de sus bolos. Hay fórmulas que ha resistido como las cooperativas y aglutinadores de propuestas que venden propuestas para todos los públicos.  Yo soy el ficus que se agarra al moho que se agarra al hongo que crece de los desechos culturales que sobreviven en el fango gallego. Y como yo, hay muchas en las artes vivas.

Voz en mi cabeza:
¡Es  un acto de solidaridad, Cristina!
¡no es literal!
no me canceles significa:
niégame y serás maldito,
existo,
estoy aquí solita comiéndome la cabecita
porque é un futuro incerto
¿y antes?
Antes igual chica.

Technocracia está en pausa porque mi lesión en los omóplatos ha empeorado por las largas horas tirada en el sofá mal, haciendo una torsión para poder estirar las piernas cómodamente hacia la derecha y girando la cabeza a mi pantalla plana de 40 pulgadas que está a la izquierda ¡Mira! Qué buena metáfora del capitalismo. Después de casi dos semanas sin nuestros directos del facebook e instagram, hoy un fan me ha pedido encarecidamente por el chat de Facebook que volviéramos a bailar, que ya bastante mal está todo, que no podemos privar al mundo de nuestros actos de resistencia y lesiones, que hay tiempo de sobra para todo, para estar tiradas en el chaislonge viendo pelis, docus, series, hay tiempo para cocinar arroz con leche en crockpot, para cultivar masa madre durante una semana en un bote, para leer el libro del desasosiego de pessoa, incluso para meditar y convertirnos en un canal disponible y abierto por el que la voz de gaia se manifiesta.

¡Hay tiempo para todo pero, por favor, bailad!

 

El amor en tiempos del coronavirus

Un sol de justicia me pega en la jeta haciendo que tenga que escribir esto con gafas de sol. Soy una privilegiada de clase z, pero privilegiada al fin y al cabo. Tengo unas vistas a través de mi ventana que me han hecho subsistir desde hace varios años de los alquileres vacacionales. No veo el mar pero si Compostela tuviera playas yo sería una espectadora con suerte. Hace un día tan bonito que no me explico que no haya nadie disfrutando de un baño de sol en la huerta de varias hectáreas que ostentan las vecinas del piso de abajo. He pensado mucho estos días en cómo acceder a ese espacio de lo privado al que solo van a cagar un par de perros mientras su dueña se lee el Hola sentada en una silla plegable. He ofrecido mi generosa ayuda a la vecina por el patio de luces, que es mayor y no está bien que ande yendo al súper. En el momento que la acepte dejaré caer, así como quien no quiere la cosa, que esa huerta está muy sola y ya va siendo hora de plantar unos tomates. Yo no quiero ir a pasear ni tirarme al sol, yo quiero que algo florezca con el mismo sol que transmitió mi ínfimo hálito de vida. Esta última frase es de una poesía mía que ganó el primer concurso de ideas medioambientales de la USC allá por el 2001, creo. He estado pensando mucho últimamente en leer mis poemas, y otras producciones literarias que tengo, en directos por el Facebook y el Instagram. Pero me da miedo que se entienda como una forma de promocionar mis habilidades, que no son pocas. No es momento de echar por fuera, es hora de recogimiento y de pensarse hacia dentro, bien adentro, penetrarnos hasta el fondo anhelando cada instante traspasar los nadires más ocultos. Está última frase es de un poema de Juan Ramón Jiménez que empieza así:

No estás en ti, belleza innúmera,
que con tu fin me tientas, infinita,
a un sinfín de deleites!
¡Estás en mí (…)

Y como dice mi querida Elena Malova agradécete a ti misma por todo lo bueno que hay en ti, por todo lo bello que realmente hay en ti y por haber hecho la práctica, de yoga. En el confinamiento el yoga es al cuerpo como a la música el resistiré para seguir viviendo. Lo que me hace entender que la vida productiva ha hecho dura mella en los gustos musicales de algunas personas haciendo que no vean más allá de los 80. El encierro es duro pero más duro sería tener que trabajar con la letalidad de la libertad de ir y venir. La gente oposita a guardia civil desde balcones y ventanas y no entienden que es un soplo la vida.

Yo digo esta es la mía, una artista como yo que ha tenido flaco acceso a teatros y salas (muy flaco para lo que yo lo valgo) no puede desaprovechar un momento histórico como este teniendo todo el tiempo del mundo para no hacer nada. Tengo pesadillas superproductivas, la más recurrente es una en la que llego tarde a una clase online mientras me aguanto el pis. ¿Qué querrá decir esto? ¿dejaré pasar otra oportunidad en mi vida de obtener el reconocimiento que me merezco? No, esta vez saldré de mi zona de confort, me obligaré a poner por escrito estas ideas lisonjeras que me atenazan las cervicales pidiendo salir mientras yo me acuesto en esa esquina de la habitación donde pega el sol hasta la una de la tarde.

Os contaré que a pesar del dolor que nos rodea, que es mucho, de la incertidumbre que desgasta, de la crítica decimonónica que sale a borbotones, que no borbones, yo desde el principio de este encierro he encontrado un lugar en el mundo. Hasta ese momento no sabía de la existencia del botón de directo del Facebook y un día por probar le di. Estaba yo en la cocina con unos temitas electrónicos y me puse a bailar. Esto que surgió de forma bastante inocente se convirtió con el paso de los días en parte de un proceso escénico que estamos proyectando tres artistas de la pista, Félix Fernández, Manuel Parra García y servidora. Antes de la cuarentena nuestra idea era hacer varias fiestas techno y venderlo como un proceso abierto y expandido donde lo escénico es la fiesta y la comunión de las almas libres en un acto hedonista de cojones. Technocracia es un proceso líquido, energía y su dirección hacia vosotras os. Las que os unís a nuestros directos no estáis viendo una pieza de danza, ni de teatro, estáis asistiendo a una videoconferencia donde las palabras dejan paso a movimientos estilizados. En un acto de resistencia bailando. Esto lo ha apuntado certeramente nuestro compañero Félix. ¿Podría ser esto video-danza? Bailamos tras una pantalla, eso no nos lo puede negar nadie, y en los varios visionados que he hecho de mis movimientos puedo decir que se nota la experiencia y el empeño que he puesto en las pistas de baile durante unos veinte años de nocturnidad y alevosía. Hay recorrido, hay años de entrenamiento, hay disfrute, hay cuerpos. Qué más se le puede pedir al amor en tiempos del coronavirus. Pero no es DANZA. Para no llevarnos a confusión lo llamaremos practicas compartidas de insistencia y estética. Porque tengo que confesar que nos gusta cuidar todos los detalles: una buena iluminación, un poco de humo a medida que evoluciona el proceso, outfits de andar por casa para no olvidar el contexto y una mala conexión wifi para que quede claro que esto no son artes vivas sino big data.

Después de cuatro días de merecido descanso e introspección, obligada por una leve lesión en los omóplatos por venirme arriba con mi pasito del walking dead, hoy volveremos a la carga sobre las 20.00hs. No pasaremos lista aun a sabiendas de que estáis ahí, tras la pantalla. Paciencia amigas, que entre nuestros muros todavía se escucha la letanía de la vida, que después del subidón viene el bajón y que estar juntas es solo una cuestión de conexión. Os mando un fuerte abrazo en código binario.

Mientras mi gata se lava las patas

No sé si habréis oído algo al respecto pero Lo que sigue está pendiente de un hilo ante la amenaza global de un virus que se propaga por el aire. Tengo un bolo en mayo en La Coru y parece que voy a tener que cancelar si la cosa sigue así. Aconsejan darse una maratón de Netflix comiendo ganchitos durante unos quince días consecutivos sin salir de casa para evitar la pandemia. Yo puedo decir que ese hábito lo llevo manteniendo unos 3 años porque ya me lo veía venir, aunque en vez de ganchitos yo tomo apio con humus de diferentes legumbres de tarro, para que me duren el semestre de encierro. Solo salgo para ir a la piscina y darme unos baños turcos cuyos vapores poseen propiedades desinfectantes poderosas. Entre el humo, de uno de mis malos hábitos, y los vapores mantengo mis pulmones oxigenados para que puedan hacer frente a los patógenos. También tuve que salir hoy a llevar el rúter de Jazztel pues por estas fechas siempre suelo cambiar de compañía al mejor postor. No he hablado con nadie, ni si quiera con los de Acnur y la cruz roja, que siempre me echo unas risas. En boquita cerrada no entran virus. Luego he mantenido una distancia prudencial con la dependienta de la tienda ojeando el nuevo Iphone XI. He cogido el recibo de papel y se me ha corrido la tinta al ponerle el gel desinfectante, que lo tienes a disposición gratis en todo negocio que se considere preparado para la pandemia. De camino a casa siempre suelo hacer muchos recados ya que me gusta aprovechar el tiempo y de paso que voy pues ya hago todo. Me acordé que me quedan tres cápsulas de probióticos y me metí en una farmacia. Un señor que también debía de estar enterado de la movida que os estoy contando se quedó a una distancia prudencial de mi persona para pedir una mascarilla. Parece ser que se han agotado las mascarillas y, como las que quedan vienen de China, nadie se fía. Porque esto, como todo, viene de China. Me dio un poco de vergüenza ajena el señor aunque me entró el canguele al saber que las farmacias no tienen recursos ante tal amenaza.

Tengo que confesar que el finde semana me fui a ver a Laurent Garnier en un evento multitudinario de La Coru, yo creo que de más de 1000 personas, así que puede que os estéis infectando ahora mismo al leer esto porque compartí mi botella de agua rellenada del grifo del baño con varias personas que tenían sed, y yo he sido siempre muy cristiana. Ya sabéis, después de usar el ratón enjabonaros las manos durante al menos 5 minutos y haceros unos baños derivativos que, por lo que llevo investigado, valen para cualquier mal al acecho. Qué son los baños derivativos, os preguntaréis. Se trata de una técnica que llevan desarrollando los gatos durante miles de años al lamerse los genitales. Es el mismo principio, sólo que aquí en vez de usar nuestra lengua, que no llegamos por culpa de las costillas, usamos un pañito y nos frotamos el pubis con agua fría de arriba abajo. Esto durante diez minutos al día durante dos o tres semanas y se os cura todo. Los hombres lo podéis hacer frotando el glande, de arriba abajo. Si no os fiais buscad más información en Google para que veáis que esto es algo serio. Soy un servicio social, qué le voy a hacer.

Lo único positivo que le veo a esto es que he dejado de recibir a coreanos en mi casa, a coreanos y a todo el mundo, por lo que puedo disfrutar de un período de intimidad en mi propio hogar al que no estaba acostumbrada desde hacía cuatro años. Me paso en pijama todo el día, experimento en la cocina con mi nueva olla de cocción lenta, sigo mis rutinas con Elena Malova, de diez a veinte minutos al día, intento echar alguna convocatoria, le rasco la panza a mi gata, miro por la ventana mientras el mundo se acaba, vamos… todo como siempre. La misma pena, el mismo desasosiego, las mismas cuitas cotidianas…Acabo de recordar que tengo un par de mascarillas de la última vez que pinté las sillas de forja de mi casa. Os las vendo baratas. Contacto por privado.

Pequeños bolos

Este fin de semana iré de bolos a Vigo, al Teatro Ensalle, una de las pocas plazas donde disfrutar de piezas de la resistencia escénica en Galicia.

Que Galicia es un páramo no es ninguna novedad, pero me desvivo por hacer llegar alguna señal de humo, grito de auxilio o entusiasmo contenido ante la llegada de la nueva década.

Sé que lo tengo jodido, lo he hecho todo mal, tenía que haberme dedicado al audiovisual cuando era joven. Por mucho que lo he intentado en procesos académicos y creativos profundos avalados por grandes ensayos de contemporaneidad, aún no he conseguido huir de mí. Y es esa cosa de ponerte ahí y que te escuchen, la que me pone las tripas a mil con mi trasnochada microbiota.

No os quiero rogar que vengáis, ni llegar al por favor o a la súplica porque he decidido en esta pieza, por muy contemporánea que sea, no arrastrarme por los suelos. Eso sí intentaré que todas salgamos redimidas de algún modo de esas cosas que nos ofuscan, ya sea nuestras deudas pendientes, nuestra salud mental o los sempiternos traumas de ayer y de hoy. Si la redención no ocurre siento deciros que no devolveré la aportación de la entrada porque no soy una chamana infalible.

De las cosas que me han pasado desde el año pasado que no nos vemos no hablaré ahora. Prefiero encomendaros a mi próximo proceso de descubrimiento espiritual, una pieza que seguramente presente a las subvenciones venideras del AGADIC donde quiero barrer pa casa dándole curro a mi hermana que baila en un espectáculo a dos de las Balboa. Sólo puedo adelantaros el título: Las brothers.

A los que me leéis solo deciros que os quiero mucho.

*O que segue en Teatro Ensalle de Vigo 17,18,19 de enero a las 21:00 hs

 

Niña interior herida

Chove en Santiago y me han traído un horno y una placa de inducción que estaban de oferta en el Alcampo para parchear mi cocina de antes de la guerra. Los señores que me harán el apaño no están disponibles hasta dentro de un mes pero la ganga es la ganga. No sé si habéis visto un horno desencastrado alguna vez pero son una mole bárbara. He pedido a mi huésped de Phoenix, o Memphis, que me ayudara a colocarlo encima del pilón del cuarto de la lavadora porque mi consorte está en México hinchándose a mole. A pesar de que el señor es un strong man ha sido imposible, porque la puerta de ese espacio cruel choca con la estantería de almacenaje de mierda de mi casa y no da el ángulo, así que después de varios intentos el horno ha quedado obstruyendo la lavadora y el hombre ha comenzado a decir que si tiene la espalda mal y yo a competir que si me había pelado dos dedos y que casi muero aplastada pero que muchas gracias y muchos so sorrys porque eso no cabía de ninguna manera. No quise abusar de la confianza de mi gran huésped así que fuí al piso de enfrente a cobrarme el favor que les hice el otro día dejándoles un destornillador de estrella. Una chica muy maja me abrió y me ayudo a levantar el horno , sacarlo del cuarto infernal y colocarlo debajo de la mesa de la cocina. Se pierde un poco de espacio para las sillas, que tendré que colocar encima del pilón, pero mejor eso que no poder usar la lavadora.

Un día de mierda. Ayer se me cayó el móvil en el váter justo al vaciar el cubo de la fregona. Realmente no me di cuenta en el momento y hasta que empecé a preguntarme dónde lo había dejado, el móvil había estado buceando en agua con canela y limpiador de pino unos quince minutos.

¿Qué por qué canela? No es un truquito de ambientador natural del google, no. El día anterior había roto un frasco de canela molida ecológica y tuve que limpiarlo con la fregona. Semana chunga en la que todo se cae y todo se rompe y yo resisto aquí en mi hostalillo que se desmorona con la llegada del invierno y las huestes de coreanos que son como el caballo de Atila y no hay manera en la aplicación de poner vetos a las nacionalidades. Sí, a ver, no es que sea racista, simplemente no soporto a los coreanos. Se duchan por fuera, tienen la costumbre de inundar el baño cuando se bañan y la cocina cuando lavan los trastos y todo el tiempo pidiendo heating y washing machine. ¡Que no! que no os voy a dejar poner la lavadora para lavar dos bragas, una camiseta y  un par de calcetines, que lo lavéis a mano mientras os ducháis durante 30 minutos!

Perdón, acaba de activarse la alarma antihumo que tan amablemente me ha regalado bnb. He vuelto a quemar la compota de manzana porque estaba muy metida en el relato de los coreanos y no se me ocurrió mejor sitio para poner la alarma que al lado de la puerta de la cocina. Ha sido el karma, una chica coreana me ha tirado hoy el marco con la foto de la niña interior que uso en Lo que sigue al quitar sus dos maletas y dos mochilas de mi living. Y me enfadé, mucho la verdad, y después le pedí que me lo pagara a precio sin rebaja. Es que tengo que puntualizar que todo lo que hay en mi casa ha sido comprado en periodos de rebajas y saldos o en black fridays por internet, o directamente cosas que encuentro en la calle, al lado de la basura normalmente. Todo restaurado y muy limpio y sin chinches, que también los he sufrido… es que  he tenido que hacer cosas que no puedo poner aquí por si me incapacitan para lo de acoger  extranjeros en mi hogar.

A ver, todo son señales, y cuando algo se rompe es una razón inequívoca de que hay que hacer algo. Puede que la niña interior esté partida en dos desde hace una hora pero igual lleva así mucho tiempo y este es un símbolo cósmico para dejarla atrás y poner otra foto en el marco.  Pues eso, que le hice pagar a la coreana el precio del marco en temporada y ahora siento que el karma me está persiguiendo. Me duelen más los ovarios que hace una hora, acabo de quemar por milésima vez el cazo de la leche que tendré que dejar en lejía dos días y me ha saltado una gota de limon al ojo al aliñar mi te kukicha con jengibre para el gripazo que tengo. Estoy por devolverle 10 de los 15 pavos que le cobré por miedo a más represalias, que no tengo yo el colon para farolillos.

Y es que después de un estreno las artistas como yo nos enfrentamos a los estertores del olvido y de la insignificancia.  ¿Sucedió o no sucedió? Vale que trastabilleé un poco en la presentación pero qué es eso comparado con la magia de una vida teatralizada para público reducido. La mayoría eran mis amigos y estaban invitados, que no se quejen. Mis disculpas para con quienes pagaron la entrada, que no es barato el teatro. Siempre será mejor opción una caña en el Moha con su pedazo de tortilla patrimonio de la humanidad. Las actrices que trastabillean tienen mala prensa pero en mi caso es parte de mi proceso creativo, trabajo con el error y cómo sobreponerme a él.  Doy gracias que nadie ha escrito una crítica de mi paso por Compostela pues peligraría bastante mi candidatura a los María Casares.

Que sí, que hice muy mal al pedirle a la coreana que me pagara el marco, fuí, soy  y seré muy cutre. Ya le he escrito diciéndole so sorry, que estoy de regla, y le he devuelto 10 pavos. La pobre ha tenido que pagar el pato de muchas y muchos coreanos que han inundado durante años mis instalaciones y yo ya no estoy para tragarme nada que tengo digestiones muy pesadas y evacuaciones inconsistentes.

Estrea O que segue

 

Queridas/os seguidoras/os de este blog intermitente y con inestabilidad emocional,

tengo el placer de anunciar más tarde que pronto, el estreno mundial de Lo que sigue que, desde que esta pieza ha sido apoyada con una coproducción del Centro Dramático Galego, se ha convertido en O que segue.

La verdad es que me ha costado mucho, estoy en el chasis, tanto pensar en el futuro me ha consumido por dentro, me han bajado las defensas y una oportunista bacteria me ha dejado la flora para el arrastre  convirtiéndome en un frágil junco a merced de los vientos huracanados de la  vida.  Como decía Michael Caine en sus memorias, si no tienes buena salud no seas actor. Así que, aprovechad mientras podáis para verme en acción, este fin de semana a más tardar,  pues después tengo pensado hacer un retiro holístico de curación que seguramente me lleve un tiempo. Y no es por alardear pero me está quedando un piezonon.

Aquí os dejo una breve sinopsis y toda la info.  Aunque estoy sola en escena me he rodeado de un gran equipo de artistas y gurús que me han acompañado con amor y paciencia.

Estreno en el Salón Teatro de Compostela 

viernes 18 y  sábado 19 Octubre /20:30 hs 

domingo 20  Octubre /18.00 hs

Lo que sigue está después, es una huida hacia delante, un exceso de futuro. Lo que sigue es encontrar una forma de vivir inteligente, de aceptación de una misma y de los otros. Lo que sigue es un misterio, nada comparable al misterio de la transmutación instantánea. Lo que sigue es una pieza de una gallega para el mundo. Lo que sigue es un nuevo proyecto de reciclaje manual de todos mis desechos que se abalanzan sobre mi cuando abro el armario de mi habitación. Una producción en la que quede constancia de todas mis habilidades adquiridas gracias a los tutoriales del youtube. Lo que sigue es yo cantando un cante jondo y leyendo una de las entradas de mi blog lo que sigue de teatrón. Lo que sigue es un nuevo tema con los loops del garage band. Lo que sigue es un estado líquido, proceso, energía y su dirección hacia vosotras os.

 

Equipo artístico:

Dirección, Creación, interpretación: Cristina Balboa

Asistencia de dirección : Manuel Parra García

Dramaturxia: Cristina Balboa e Manuel Parra García Iluminación: Afonso Castro

Música e videocreación:Cristina Balboa

Deseño gráfico e espazo escénico: Mauro Trastoy

Produción e Foto: Manu Lago

Vestuario: Paula Quintas

Difusión e redes: Mónica Mejías  y Manu Lago

Vídeo: Angel Sousa

Tradución: Natalia Vázquez

Produce Funboa Escénica en Coprodución con el Centro Dramático Galego

Quisiera fuera una declaración de amor

Acabo de leer el comunicado del exalcalde de Compostela despidiéndose de sus exciudadanos y he sentido la necesidad de dar un par de explicaciones ya que he desatendido mi blog una temporada y en el futuro ya no escribiré por aquí.

En primer lugar he estado enferma, una cosa que empezó por el estómago, se manifestó en mis tripas y fue expulsado a golpes pirotécnicos de mi cuerpo mientras colonizaba también mi alma y mis ganas de hacer teatro.

Por un lado esto de la salud, que si no hay buena,  lo demás importa poco.

Lo segundo es que he recibido mi primer encargo literario de una editorial manual incipiente que me ha dado el empujón que necesitaba para dejar el teatro y dedicarme a los concursosliterariospuntocom.

Para satisfacer la demanda de mi editor,  como ritual, voy a hacer un homenaje a escoitar.org e iré destruyendo mis post del blog día a día hasta que se acaben. No tengo la tecnología del mentado archivo musical, que conseguía que se autodestruyeran los temas cuando alguien los escuchaba. Tampoco desaparecerán del todo, solo del blog, que seguirá vacío. Luego utilizaré este material para una edición limitada hecha a mano con encuadernación japonesa de unos diez ejemplares. Aun no tengo claro lo de si hacer un crowdfunding pues esta editorial no tiene dinero alguno, pero si un gran amor por las cosas hechas a mano, poco a poco, con todo el peso de lo cotidiano. Por supuesto habrá textos inéditos que no he querido quemar en el blog por ser demasiado fuertes, rozando incluso lo inapropiado. No puedo adelantaros más.

Quiero agradecer a todxs mis lectorxs los comentarios y felicitaciones acerca de mi pluma, así como la oportunidad que me han dado de formar parte de su tiempo de ocio en las redes. Espero que entendáis mi necesidad de capitalizar lo que escribo, pues todas estas perlas que os he soltado en Lo que sigue no me han reportado beneficio económico alguno y han agotado argumentos de mi vida que no puedo desaprovechar, por su claridad y pertinencia, en un blog donde la gente no paga por leerme. Así que ahora todo en papel, nada de redes, ninguna opinión saldrá de mis labios en código binario.

Os pido, en honor al tiempo que hemos compartido, que respetéis mi decisión. No seáis listos y os hagáis un copypaste de mi blog para poder leerme siempre que os sintáis un poco solas. No soy una ONG. Tengo avisos de google con todas mis frases, así que si me robáis aunque sea una sola cita sin poner que eso lo dijo la Balboa mi furia se manisfestará en vosotros a través del helicobacter Pyliori. Cuidadín.

No sufráis por mí, acabo de conseguir el estreno de Lo que sigue en el Teatro Rosalía de A Coruña. Fue esta semana el Galicia Escena Pro y estuve intentando desplegar mis encantos con dos programadores que llevan cosas más de mi palo.  Le dije al gestor que dejaba el teatro y justo entonces me dice: Te compro el estreno de próximo que tienes en mente. De lo que sigue? le digo yo. Y me dice ¿qué es lo que sigue?. Y yo, no lo sé, todavía estamos distribuyendo Masa madre + sal marina…comprámela!. No, mejor lo que sigue para el 2020.  Pero lo que sigue no existe y tengo un piezonón que no ha tenido la vida que merecía, mi mejor pieza, no sé si podré superarla. ¿Y si lo que sigue es un bluf? Lo bueno de lo que sigue es que no tiene que ser nada. Porque siempre está en futuro y cuando el ahora sea el estreno seguirá después del estreno si ser nada.

Te lo compro!

Antes de finalizar quiero promocionar mis dos próximas actuaciones. Una será un nuevo intento de Lo que sigue en las Picnics Sessions del Ca2M de Madrid el 4 de Julio. Una cita de modernez superlativa, el evento donde lucir mis bases del garaje band como fondo de mi manifiesto de madurez, con mis últimas vivencias en el mundo y las revelaciones que no he tenido.

¿Qué por qué soy una puta? ¡Yo necesito amor! ¡Amor! ¡Continuamente! Y quiero dar amor, porque tengo de sobra. ¡Nadie comprende que lo único que pretendo con mi puterío es desparramarme!

No lo digo yo esto, lo dijo Klaus Kinski en su autobiografía: Yo necesito amor. Pero, ¿a qué mola?

La siguiente será una pinchada bailonga en el festival de danza e Artes do Corpo Corpoaterra de Ourense el sábado 13 de julio. Una nueva incursión de Dj Balboa sin chorradas,  sólo música.

Antes de eso espero celebrar mi cumpleaños este miércoles después de comer en el parque do Espiño en Galeras. Llevaré mi altavoz de bluetooth, que lo peta bastante, y unas viandas para las personas que quieran compartir estos momentos tan delicados conmigo y donde quien me pregunte cuántos cumples saldrá disparado a rolos por la colina. Será una oportunidad también para conocer en persona a muchxs de mis amigxs del feisbuk, así que entiéndase esta invitación expandida a todas y todos vosotros que alguna vez habéis puesto me gusta en alguna de mis publicaciones. Si no lo habéis hecho hasta ahora podéis clicar en esta misma donde os comparto la última entrada de mi blog Lo que sigue de Teatron. Si hace bueno en Compostela claro, si no pues nada, que no cabéis todxs en mi casa.

 

Enema de café

Foto: Marta Miranda

¡Jopé! perdonad que he estado ausente dándolo todo en la escena compostelana. Hemos realizado un muy exitoso ciclo Pank en la ciudad de la lluvia en enero, que casualmente estaba despejada y reluciente. Hemos desarrollado la segunda fase de lo que sigue de la forma en la que me gusta a mi hacer las cosas, a contracorriente,  y he tenido que ver como después de tantos intentos por dar esquinazo al tiempo han empezado a asomar entre mis rizos dos canas. El diez años challenge del feisbuk me recuerda que hace diez años estrenábamos en Cangas Oiseau Rebelle en un intento por hacer nuestras cositas en el teatro. Recuerdo que desarrollamos unas campañas muy exitosas y la afluencia de público en nuestros bolos, a excepción de Ourense, Vigo y A Coruña, siempre fue aceptable e incluso gratificante. Hicimos un crowdfunding de esos, conseguimos unos bolitos por la Red, cuatro, y llegamos a la friolera de 21 funciones. Hasta pronunciaron nuestro nombre en la gala de los María Casares.  Diez años después de aquellas tímidas lluvias pues estos lodos.

No he cosechado nada y eso que aquí debería darse todo, que somos muy de dar. El ciclo Pank ha constado de unas cuantas performances transversales que hemos estado haciendo por Compostela. La performance de la pegada de carteles, yo imponiendo mi ritmo capitalista mejorando la técnica del cortado de celo y Manu ofreciendo también el servicio de retirada de los cárteles antiguos en los sitios que nos dejaban. Luego hicimos la performance del sofá chester rojo que nos prestó muy amablemente una tienda de Tatoos. Solo nos lo podían dejar fuera de horas de atención al público porque lo necesitaban para que esperaran los clientes antes de hacerse los tatoos. Utilicé todo mi repertorio de dar pena para que accedieran a dejárnoslo todo el fin de semana sin idas y venidas. Caminé encorvada haciendo uf uf uf y les ofrecí tres sillas del salón teatro para que pudieran abrir el sábado con las mismas plazas disponibles para toda esa gente que necesita un tatoo en su cuerpo. Pero no funcionó, así que a las siete y media, una hora antes de la función hacíamos la performance de llevar el sofá a modo de paso de semana santa por la Rúa Nova hasta el Salón Teatro. Esta performance constaba de otra que ocurría al terminar la función en la que volvíamos a llevar el sofá al la tienda Tatoo. El segundo día variamos un poco la performance, conseguimos la inestimable ayuda de cinco técnicos del teatro que fueron a buscarlo para que nosotros pudiéramos hacer nuestras meditaciones y estiramientos para la función.

Los bolos fueron un éxito, aunque no de público, tuvimos a personas maravillosas en el patio de butacas que creo que disfrutaron mucho pues el hecho de ser pocos los convierte en únicos y afortunados  espectadores de la magia del teatro del nicho. Y sí, íbamos a taquilla con técnico y todo.

Luego estuvimos en Sevilla, que dicen que la lluvía allí es una maravilla pero cuando llueve nadie sale de casa y menos para ir a ver a unos desconocidos gallegos. Un público estupendo y risueño. Lo quiero. Típico viaje bolar, vas, actúas, te recorres la ciudad buscando un desayuno después de las doce de la mañana, comes pescado frito y te vuelves a tu airbnb con estufa.

Lo chungo empezó cuando tuve que enfrentarme a la concepción de una pieza corta para el Ciclo Mulleres en Acción en Cambados para el 20 de febrero. No sabía que quería ni que podía decir yo sobre la Violencia. Vamos que volví al infierno de la preadolescencia, a mis años oscuros, del bullying y la tosquedad del hogar. El bolo fue muy bien, multitudinario, con varias clases de bachillerato y con una cobertura mediática que no he tenido en todos mis años de peregrinaje por las artes. Salí en las portadas de varios periódicos locales y en la de la Edición de Arousa de La voz de Galicia. Hasta me ecribió una Efemérides preciosa a Señora Carmen en un períodico de allí. Ella decía que había cambiado la vida de la nieta de una amiga suya, que a partir de ver mi pieza había decidido ser artista y no de cualquier tipo. No me gusta alardear pero fue el post más bonito que leí nunca sobre el trabajo de nadie y sobre el mío por supuestísimo. A la niña que quiere ser artista sólo puedo decirle: ¡no lo hagas, no entres en esa oscura noche!

Arte y vida, lusco e fusco, humo y más humo. Pero ahora tengo una depresión, me han salido gases por todas partes, dolores en la espalada, mal humor en general. No sé si estoy lo suficientemente mal como para invertir en un psicólogo. Me he gastado 80 pavos en una fisioterapeuta y no me ha quitado el dolor. Y si me pasa lo mismo con el psicólogo? Y he tenido que hacerme análisis porque con el hipotiroidismo subclínico nunca se sabe. Hasta análisis de heces me ha pedido. Y cómo no me salía nada me hice un enema de café y ahí me di cuenta de que estaba podrida por dentro y que normal que tenga gases. Y ya no quiero hacer más piezas, ni producir nada más que deposiciones estables. Si pudiera ni siquiera postearía esto, pero soy humana y escribir un blog me dota de un cierto estatus que no me puedo permitir perder.

 

Regalo de San Valentín

Eran las 4.30 de la mañana y mi gata maullaba de una forma inaudita, con agudos  entrecortados, unos miaus muy raros. Yo me desperté asustada pensando que le pasaba algo y encendí la luz. Y ahí estaba ella delante de la cama, orgullosa, sabiendo que había cumplido su misión en la vida, satisfecha. No tuve que esforzarme mucho a pesar de mis 7 dioptrías para saber instantáneamente que la muy guarra nos  había traído a Manu y a mí un regalo asqueroso, un ratón marrón con pinta de salir de una guerra nuclear.

A pesar de mi fobia a este asco de la naturaleza no pude reprimir mi alegría, y desperté a Manu diciendo: la Misha nos ha traído un ratón ¡qué lista y que riquiña es esta gata!. Y mira que le cuesta a este chico levantarse, pues en cero coma estaba de pie en la cama agarrado a la pared diciendo un ra, un ra, un ra  ahhggggg. Como no tenía las lentillas puestas convencí a Manu de que hiciera el trabajo sucio, recogió al bicho infeccioso con el recogedor y lo tiró al cubo del compost entre onomatopeyas y signos evidentes de disgusto.  Quise hacerle una foto para ilustrar el post pero mi xiaomi lite A2 tarda mucho en encender y cuando activé la cámara ya era tarde.

Todo empezó hace una semana cuando al levantarme a por agua en la noche me encontré a la Misha en el suelo frío de la cocina, muy quieta observando por debajo de la encimera. Al principio pensé que estaba enferma, como incubando un huevo. Tras inspeccionarla me dije: esta gata chochea, y me la llevé a la cama obligada. El suceso se repitió varios días por lo que empecé a sospechar que ahí abajo había algo, un insecto o una gomita de esas que le tiro para que mueva un poco el culo. Nunca me permití pensar que esto pudiera ir a más teniendo en cuenta que regento un hospedaje con unas condiciones mínimas de salubridad. Si llegan a enterarse de esto en la cumbre de los alquileres vacacionales me deniegan la licencia y me inhabilitan fijo. Puedo asegurar que se trata de un hecho aislado pues, tras desmontar la cocina y desinfectar todo con lejía, no hemos encontrado ningún nido escondido y en caso de que volviera a pasar podemos estar seguras que la Misha hará la tarea. Sospecho que el intruso se metíó por un respiradero que da al patio de luces donde hay un par de perros que obviamente no son gatos y cagan en periodicos en el patio.

La Misha no lo ha tenido fácil, al año de nacer la vacié y la pobre nunca ha probado los placeres de su sexualidad, tampoco ha tenido la oportunidad de desarrollar sus aptitudes depredadoras más allá de los insectos típicos de cualquier casa al lado del campo. A pesar de su anodina vida y sus miradas melancólicas a través de la ventana a los otros gatos que pacen por el campo, yo creo que es todo lo feliz que puede ser una gata. Amor no le falta y es todo lo que una madre puede desear. Cada cabezadita, cada salto, cada ronroneo, cada revolcón por el suelo,  cada reproche hacía su cómoda vida, cada ración de su comida gourmet la han llevado hasta este 14 de febrero para decirnos a la forma de los gatos lo mucho que nos quiere.