{"id":638,"date":"2014-04-22T07:14:30","date_gmt":"2014-04-22T07:14:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/irregular\/blog\/?p=638"},"modified":"2014-04-22T07:15:34","modified_gmt":"2014-04-22T07:15:34","slug":"sonia-fernandez-pan-acerca-de-ocupar-una-tribuna-de-luz-broto","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.tea-tron.com\/irregular\/blog\/2014\/04\/22\/sonia-fernandez-pan-acerca-de-ocupar-una-tribuna-de-luz-broto\/","title":{"rendered":"Sonia Fern\u00e1ndez Pan acerca de \u00abOcupar una tribuna\u00bb de Luz Broto"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.luzbroto.net\/\">Luz Broto<\/a> presenta este viernes 25 de abril \u00abPerderse por el camino\u00bb en la Secci\u00f3 Irregular del Mercat de les Flors. Por si alguien no conoce su trabajo, publicamos aqu\u00ed un texto de Sonia Fern\u00e1ndez Pan acerca de \u00abOcupar una tribuna\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/irregular\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/16-ocupar-una-tribuna-08.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-639\" alt=\"16-ocupar-una-tribuna-08\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/irregular\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/16-ocupar-una-tribuna-08.jpg\" width=\"700\" height=\"395\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/irregular\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/16-ocupar-una-tribuna-08.jpg 700w, https:\/\/www.tea-tron.com\/irregular\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/16-ocupar-una-tribuna-08-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Relato de una multitud: el privilegio de la distracci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00abLos motivos por los cuales alguien decide convertirse en espectador y mantener una relaci\u00f3n moment\u00e1nea \u2014aunque prorrogable\u2014 con una obra o un proyecto art\u00edstico determinado proceden de circunstancias diversas pero localizadas en una cierta uniformidad de la diferencia. A veces la contradicci\u00f3n juega a favor y el despistado de turno acaba por convertirse en espectador profesional y en cronista inesperado. Desde el encuentro fortuito a la asistencia intencional, en las posibles variantes de interacci\u00f3n entre producci\u00f3n art\u00edstica y p\u00fablico es com\u00fan a todas ellas un \u00edndice de atenci\u00f3n significativo por parte de aquella persona que, al desarrollar e incrementar su inter\u00e9s, da el primer paso para una apropiaci\u00f3n de una propuesta preliminarmente ajena. Dependiendo del tipo de proyecto impulsado por el artista, dicha apropiaci\u00f3n es capaz de aumentar hasta el punto de convertir al espectador en parte activa y requisito fundacional del mismo. Es entonces cuando el espectador cede \u2014o anexa\u2014 su condici\u00f3n de observador para incorporarse a una<br \/>\nsituaci\u00f3n de producci\u00f3n compartida. Y cuando el artista como autor, sin llegar a desaparecer, es capaz de convertirse en art\u00edfice de algo \u2014\u00bflo?\u2014 p\u00fablico al distanciarse del principio de autoridad.<br \/>\nPara aclarar la anterior abstracci\u00f3n deductiva ser\u00eda \u00fatil cambiar el tono y hablar expl\u00edcitamente en primera persona. Empezar a hablar de un proyecto art\u00edstico \u2014<em>Ocupar una tribuna<\/em>, de Luz Broto\u2014 desde la \u00f3ptica de un destinatario \u2014yo\u2014 inicialmente miope. A pesar de que toda la informaci\u00f3n estaba en la p\u00e1gina web del proyecto, he de reconocer que me anim\u00e9 a participar apenas dos d\u00edas antes de la convocatoria sin saber exactamente qu\u00e9 era lo que iba a suceder en el Can\u00f3dromo Meridiana el d\u00eda 1 de diciembre de 2012 a las 12:30 h. Revisando la web con posterioridad, efectivamente, el anuncio era conciso y comenzaba de la siguiente manera: \u201cEl s\u00e1bado 1 de diciembre llenamos de nuevo la tribuna del antiguo Can\u00f3dromo Meridiana, cerrada y en desuso desde hace a\u00f1os.\u201d La capacidad del ser humano para ignorar lo que lee es tan grande como su capacidad para afiliarse a lo desconocido. De las casi trescientas personas que ese d\u00eda ocuparon las gradas del can\u00f3dromo seguramente yo era la \u00fanica que, gracias a una atenci\u00f3n deficitaria y a<br \/>\nunas expectativas indeterminadas, no era consciente de que la acci\u00f3n planeada por Luz Broto empezaba y terminaba con el siguiente enunciado: estar en las gradas del antiguo can\u00f3dromo durante unos 30 minutos. Lo dem\u00e1s corr\u00eda por nuestra cuenta.<br \/>\nCuando llegu\u00e9 la tribuna estaba vac\u00eda. Me sorprend\u00ed por la cantidad de personas que ocupaban aquella plaza que antes fue pista de carreras y pens\u00e9 que seguramente la cuesti\u00f3n climatol\u00f3gica era, en parte, responsable de la abundancia de gente en un espacio que, hasta entonces, yo hab\u00eda visto siempre casi vac\u00edo. A pesar del fr\u00edo, hac\u00eda una ma\u00f1ana espl\u00e9ndida en la que consolidar la idea de que el \u00fanico sol que calienta es el sol de invierno. Reconoc\u00ed y salud\u00e9 a gente vinculada al mundo del arte. Supon\u00eda que estaban all\u00ed, como yo, a causa de la intervenci\u00f3n de Luz Broto. Del resto pensaba que sencillamente pasaban la ma\u00f1ana en un parque donde, como en tantos otros de la ciudad, el verde brilla por su ausencia. Las puerta de acceso a las gradas se abrieron y la gente empez\u00f3 a subir, ocupando la tribuna paulatinamente. Era dif\u00edcil escoger un sitio, porque todo estaba manchado de excrementos de paloma. Debido a que frecuentemente es m\u00e1s inc\u00f3modo relacionarse con un grupo de gente que no se conoce lo suficiente que contribuir a una multitud de desconocidos, me sent\u00e9 sola y a un lado, entre familias que parec\u00edan pertenecer al barrio.<br \/>\nLos casi treinta minutos que estuve all\u00ed mirando alrededor, escuchando conversaciones ajenas, tomando fotos con el tel\u00e9fono y compartiendo impresiones e im\u00e1genes con alguien que estaba en otro pa\u00eds, estuve esperando que algo ins\u00f3lito pasase. Es probable que el hecho de formar parte de una multitud eventual sobre las gradas, reconvirtiendo la plaza<br \/>\nde enfrente en escenario, unido a la historia reciente del can\u00f3dromo como centro de arte frustrado y a la relevancia del espacio p\u00fablico en el trabajo de Luz Broto, secundasen mis expectativas de que algo m\u00e1s iba\u00a0 a tener lugar all\u00ed. Me fui cuando, pasada la media hora, la gente comenz\u00f3 a levantarse y abandonar las gradas. Un comportamiento determinado<br \/>\nse vuelve general cuando una persona, l\u00edder transitorio, es imitada por varios que, a su vez, son acompa\u00f1ados inmediatamente por un grupo mucho mayor de personas. Yo pertenec\u00eda a este \u00faltimo. Hasta ese momento de despedida \u2014quiz\u00e1s un poco m\u00e1s tarde, al volver a mi casa en bici\u2014 no ca\u00ed en la cuenta de que lo ins\u00f3lito era estar all\u00ed, reunidos en la tribuna de un espacio p\u00fablico que desde hace a\u00f1os est\u00e1 cerrado al p\u00fablico. Y que la excepcionalidad de los acontecimientos puede consistir en recuperar parcialmente la cotidianidad del pasado. En este caso, los usos y funciones sociales de un can\u00f3dromo para el que las carreras de galgos, entre muchas otras cosas, han pasado ya a la historia.<br \/>\nCuando se est\u00e1 dentro de un conjunto es dif\u00edcil, por no decir impracticable, tomar conciencia de la totalidad del mismo. M\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda es, desde la propia subjetividad, observar, analizar, conocer y valorar una colectividad circunstancial in situ. M\u00e1s all\u00e1 del lugar com\u00fan basado en la toma de distancia para rastrear una objetividad siempre<br \/>\naproximada, ser\u00eda necesario algo tan impracticable como la ubicuidad.<br \/>\nSe podr\u00eda imitar a Georges Perec en <em>Lo infraordinario<\/em> o, en su defecto, practicar el registro de los acontecimientos. Eso s\u00ed, admitiendo la lejan\u00eda del documento. Aunque yo hab\u00eda tomado algunas fotos, no eran material suficiente para explorar lo sucedido a mi alrededor. Para ello fue indispensable, semanas m\u00e1s tarde, volver atr\u00e1s en el tiempo e inspeccionar el v\u00eddeo que conserva la totalidad de una multitud compartida. Y practicar<br \/>\nalgo as\u00ed como un voyeurismo en diferido. La ocupaci\u00f3n colectiva del can\u00f3dromo que impuls\u00f3 Ocupar una tribuna, adem\u00e1s de reivindicar el uso de un edificio p\u00fablico por<br \/>\nla ciudadan\u00eda, invirti\u00f3 los t\u00e9rminos y sus funciones arquitect\u00f3nicas. La\u00a0 tribuna se convirti\u00f3 en plaza y la plaza situada enfrente de la tribuna se convirti\u00f3 en el lugar id\u00f3neo para apreciar el espect\u00e1culo de una multitud heterog\u00e9nea reactivando un espacio a trav\u00e9s de una situaci\u00f3n que, tiempo atr\u00e1s y salvando las diferencias, se repet\u00eda a diario todos los<br \/>\nd\u00edas de la semana durante 42 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Mientras la tribuna se llenaba gradualmente de personas que apartaban cristales rotos en el suelo, evidencia de un uso furtivo del edificio, la plaza comenzaba a transformarse en una suerte de platea desde la que observar con curiosidad la tribuna, sacar fotos y \u2014seguramente para muchos\u2014 echar de menos el bullicio de anta\u00f1o. Mientras en la tribuna se escuchaban conversaciones en ingl\u00e9s y en castellano, saludos y llamadas de atenci\u00f3n a ni\u00f1os impetuosos, en la plaza las personas pasaban de dos en dos, como si a la hora de pasear, la humanidad funcionase por parejas. Desconocidos que se encontraban y hac\u00edan un alto en el camino. Uno de ellos miraba hacia la tribuna cuando el otro la se\u00f1alaba. Resulta inevitable imaginar al m\u00e1s mayor recordando en voz alta y con nostalgia los buenos tiempos del can\u00f3dromo. Como ser\u00eda f\u00e1cil imaginar a todos los que deten\u00edan su recorrido para mirar hacia arriba pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 hac\u00edan cientos de personas en una grada construida para un espect\u00e1culo que ya no existe. Mientras tanto, en la tribuna una mujer colocaba una estelada persiguiendo los beneficios de la visibilidad a la vez que suministraba una dosis de pragmatismo al arte, un matrimonio de ancianos se paseaba r\u00edtmicamente por la arena una y otra vez. Aqu\u00ed, en la antigua zona de carreras, se cumpl\u00edan las t\u00edpicas cosas que pasan en una plaza si uno les concede un m\u00ednimo de tiempo para ser custodiadas por la mirada.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Ni\u00f1os, un padre y su hijo jugando a la pelota debajo de las gradas y un tanto ajenos a lo que ocurr\u00eda m\u00e1s arriba, ancianos, bicicletas, perros, una mujer en silla de ruedas que saludaba a la c\u00e1mara y romp\u00eda el efecto de una cuarta pared sin teatro, perros que se enredaban sin que sus due\u00f1os se dirigiesen la palabra al separarlos y hombres que caminaban como uno se imagina que caminar\u00edan S\u00f3crates y sus disc\u00edpulos \u2014con las manos detr\u00e1s de la espalda\u2014 conformaban parte del paisaje matutino de un s\u00e1bado inusual en el barrio de Congr\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Mientras tanto, en la tribuna, un grupo de ni\u00f1os celebraba un cumplea\u00f1os y, de paso, inauguraban un espacio que siempre hab\u00eda estado cerrado para ellos. Gente que se paseaba por las gradas. Otros que se saludaban. Un grupo que, desentendi\u00e9ndose de la verg\u00fcenza, llevaba sombreros de cowboy. Una mujer que acud\u00eda con un galgo. Por un momento, ambos espacios \u2014la tribuna y la plaza\u2014 se conectaron con el salto de un hombre para entregar un libro a una mujer que estaba en las gradas. Inmediatamente despu\u00e9s, asomaba una espont\u00e1nea conmemoraci\u00f3n cuando algunos de los que apostaron por la dimensi\u00f3n art\u00edstica del can\u00f3dromo se levantaban un\u00e1nimemente para ser retratados desde la plaza. Como en toda multitud, lo heterog\u00e9neo se combina con la homogeneidad vinculante de los peque\u00f1os grupos que en ella se inscriben. Como en todo acontecimiento planeado, siempre hay alguna situaci\u00f3n inesperada que cambia un poco el rumbo de las intenciones. En este caso, una pareja adulta que, al descubrir entre las gradas un micr\u00f3fono oculto en una bolsa, decidi\u00f3 llev\u00e1rselo consigo e inhabilitar futuras escuchas del evento. Entre el hurto y la travesura, el micr\u00f3fono despareci\u00f3 so pretexto de que \u201cunos chavales se lo habr\u00edan dejado de noche all\u00ed\u201d en uno de tantos botellones clandestinos. En un ejercicio de autoindulgencia y excus\u00e1ndose en el valor cremat\u00edstico del aparato, Manolito \u201cEl Cari\u00f1oso\u201d se presentaba jovialmente como causante de la sustracci\u00f3n y la grabaci\u00f3n sonora llegaba a su fin tras los primeros veinte minutos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Ocupar una tribuna podr\u00eda ser catalogada como una intervenci\u00f3n art\u00edstica. Sin embargo, con esta taxonom\u00eda, se estar\u00edan perdiendo los efectos colaterales de un proyecto que, si bien consisti\u00f3 en una ocupaci\u00f3n ef\u00edmera de la tribuna del Can\u00f3dromo Meridiana, disemin\u00f3 \u2014tanto antes como despu\u00e9s\u2014 una serie de cuestiones relacionadas con la gesti\u00f3n de lo p\u00fablico desde el poder pol\u00edtico, evidenciando que los espacios p\u00fablicos no son de dominio p\u00fablico. Y que la res p\u00fablica termina donde empieza el laberinto burocr\u00e1tico del aparato pol\u00edtico- econ\u00f3mico. Am\u00e9n de los intereses de unos pocos. La historia reciente del can\u00f3dromo lo demuestra.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El Can\u00f3dromo Meridiana abri\u00f3 sus puertas al p\u00fablico en 1964, siendo de acceso libre cuando no exist\u00edan los centros c\u00edvicos en Barcelona. Cerr\u00f3 \u2014\u00faltimo en su especie\u2014 en 2006 debido a una deuda con la Generalitat en tiempos de presi\u00f3n ecologista, llev\u00e1ndose consigo el bullicio del barrio, la ludopat\u00eda derivada de las apuestas en las carreras de galgos, los bares y estancos a rebosar, la vehemencia en las gradas y los cristales rotos, numerosas discusiones matrimoniales y el principal lugar de encuentro en un barrio obrero. Tras un breve interludio como potencial, anhelada y solicitada zona de equipamientos p\u00fablicos por los vecinos de uno de los distritos barceloneses con m\u00e1s carencias de tipo estructural, se decidi\u00f3 que fuese el emplazamiento para el nuevo centro de arte contempor\u00e1neo tras la grotesca metamorfosis del Centre d\u2019Art Santa M\u00f2nica en Arts Santa M\u00f2nica. Empez\u00f3 entonces un proyecto fracasado que combin\u00f3 una considerable inversi\u00f3n econ\u00f3mica, la elecci\u00f3n por concurso de un director extranjero, los devaneos entre pol\u00edtica y cultura, la decepci\u00f3n y la creciente indignaci\u00f3n del sector art\u00edstico, la iconolog\u00eda arquitect\u00f3nica, la crisis pol\u00edtico-econ\u00f3mica, la politizaci\u00f3n de la cultura, la inoperancia y la ambig\u00fcedad del poder pol\u00edtico dentro y fuera del arte y su sordera ante las reivindicaciones vecinales. A d\u00eda de hoy, el can\u00f3dromo sigue siendo un espacio p\u00fablico cerrado al p\u00fablico cuyo futuro esgrime una opaca mezcla entre sector privado, p\u00fablico, cultura y creatividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Demostrando lo pol\u00edtico de un gesto po\u00e9tico, Ocupar una tribuna consigui\u00f3 reactivar la biograf\u00eda social de un espacio p\u00fablico intervenido por su condici\u00f3n de icono arquitect\u00f3nico. Como en las antiguas fotograf\u00edas de Xavier Mart\u00ed Alavedra,1 Ocupar una tribuna priorizaba la reuni\u00f3n multitudinaria y la disoluci\u00f3n de lo arquitect\u00f3nico en lo social, en contraposici\u00f3n a su habitual representaci\u00f3n como edificio aislado, distante y vac\u00edo. En las ant\u00edpodas de aquellas otras fotograf\u00edas2 que exhiben un borrado literal y sistem\u00e1tico de los bloques de viviendas que sobresalen por encima del mismo, Ocupar una tribuna consegu\u00eda devolver el edificio al barrio, dot\u00e1ndolo de vida. Demostraba adem\u00e1s que, si bien el conflicto es connatural a lo p\u00fablico, este no deber\u00eda funcionar como habitualmente lo hace: como un espacio potencialmente adue\u00f1able por lo privado. Y de paso, manifestaba que existen proyectos art\u00edsticos cuya autoridad no reside en el autor, porque son apropiables por las diferentes voces que legitiman una multitud. Un espacio de conflictos, pero tambi\u00e9n de consensos.\u00bb<\/p>\n<p>Sonia Fern\u00e1ndez Pan<\/p>\n<p>Ocupar una tribuna. Barcelona: Fundaci\u00f3 Su\u00f1ol, 2013.<\/p>\n<p>1. El \u00faltimo can\u00f3dromo es el reportaje que el fot\u00f3grafo Xavier Mart\u00ed Alavedra realiz\u00f3 entre 1980 y 2010 sobre el Can\u00f3dromo Meridiana. Lejos de priorizar la est\u00e9tica arquitect\u00f3nica, Mart\u00ed Alavedra se dedic\u00f3 a observar y capturar durante dos d\u00e9cadas la actividad social provocada por el edi\ufb01cio: desde la rutina de los entrenamientos al fervor de las competiciones nacionales, pasando por la situaci\u00f3n de los galgos, los retratos del p\u00fablico y las manifestaciones derivadas del cierre del can\u00f3dromo. La convocatoria on-line del proyecto Ocupar una tribuna utiliz\u00f3 una de estas im\u00e1genes con las gradas a rebosar de gente.<\/p>\n<p>2. Como si de una premonici\u00f3n fortuita se tratase, las im\u00e1genes de Francesc Catal\u00e0- Roca de la d\u00e9cada de los a\u00f1os sesenta que se usaron en prensa, a los pocos a\u00f1os de inaugurase el Can\u00f3dromo Meridiana (premio FAD de arquitectura en 1963), est\u00e1n manipuladas. Un ejemplo se halla en el reportaje \u201cFormas actuales de la arquitectura en Barcelona\u201d de Diario de Barcelona del domingo 23 de enero de 1966. En el Fons Fotogr\u00e0\ufb01c Catal\u00e0-Roca del Colegio de Arquitectos de Catalu\u00f1a pueden consultarse as pruebas de unas im\u00e1genes que omiten por eliminaci\u00f3n parte del contexto urban\u00edstico del can\u00f3dromo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luz Broto presenta este viernes 25 de abril \u00abPerderse por el camino\u00bb en la Secci\u00f3 Irregular del Mercat de les Flors. 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