{"id":364,"date":"2016-11-23T13:42:15","date_gmt":"2016-11-23T12:42:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/lamandanga\/blog\/?p=364"},"modified":"2016-11-23T14:15:50","modified_gmt":"2016-11-23T13:15:50","slug":"i-have-a-dream","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.tea-tron.com\/lamandanga\/blog\/2016\/11\/23\/i-have-a-dream\/","title":{"rendered":"I have a dream"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/lamandanga\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/I-have-a-dream.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-365\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/lamandanga\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/I-have-a-dream.jpg\" alt=\"i-have-a-dream\" width=\"808\" height=\"795\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/lamandanga\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/I-have-a-dream.jpg 808w, https:\/\/www.tea-tron.com\/lamandanga\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/I-have-a-dream-300x295.jpg 300w, https:\/\/www.tea-tron.com\/lamandanga\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/I-have-a-dream-768x756.jpg 768w, https:\/\/www.tea-tron.com\/lamandanga\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/I-have-a-dream-305x300.jpg 305w\" sizes=\"auto, (max-width: 808px) 100vw, 808px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy he so\u00f1ado con una hija que no tengo. Ahora, que ha entrado el fr\u00edo en Madrid, como entran las tropas de un batall\u00f3n, y las tardes se dejan ir tranquilas hacia la noche atravesando la lluvia, he so\u00f1ado que la hija que no tengo jugaba en la piscina con unos primos que tampoco existen. Y yo, con los pies sobresaliendo de la sombrilla y las marcas de las sandalias tatuadas por el sol, ve\u00eda c\u00f3mo la luz, fuerte, quemaba la superficie del agua, mientras los ni\u00f1os, ajenos a los peligros del tiempo, se salpicaban y el agua era para ellos como un veneno que provoca la risa. Mi hija sabe nadar. Le ense\u00f1\u00e9 hace unos a\u00f1os. Tiene un ba\u00f1ador rosa con una patos estampados en amarillo. Los ni\u00f1os, en corro, jugaban a las aguadillas. Met\u00edan la cabeza de alguno bajo el agua y, despu\u00e9s de unos segundos, dejaban que volviese a coger aire y, despu\u00e9s de unos segundos, volv\u00edan a meter su cabeza bajo el agua. Al salir a la superficie se escuchaba c\u00f3mo cog\u00edan profundas bocanas de aire. He intentando decirles algo, pedir un poco de calma, que tuviesen cuidado, pero el sue\u00f1o no me ha dejado. Los sue\u00f1os son un paisaje, he pensado al despertarme. Te mantienen como un espectador inm\u00f3vil. Incapaz para la acci\u00f3n. Y dentro del sue\u00f1o, casi sin querer, mecido por los gritos inocentes, he vuelto a dormirme. En alg\u00fan momento me ha despertado un chillido agudo. He dado un respingo. La sombrilla bajo la que estaba hab\u00eda desaparecido y el sol me cegaba con una luz fuerte, como si un helic\u00f3ptero de la polic\u00eda me estuviese apuntado directamente a los ojos. Me he puesto la mano en forma de visera, cubri\u00e9ndome las cejas. En la piscina los ni\u00f1os estaban p\u00e1lidos. Callados. El ruido de la chicharras iba creciendo lentamente hasta volverse insoportable. He intentado levantarme y no he podido. Desde all\u00ed, quieto, he visto como su cuerpo flotaba bocabajo. Esta vez s\u00ed, me he despertado. He bajado de la cama y he ido hasta la cocina a beber un vaso de agua. El suelo fr\u00edo en mis pies descalzos. Estaba acalorado, sudoroso. El gato dorm\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasada la agitaci\u00f3n del sue\u00f1o, algo m\u00e1s compuesto, he pensado, en esa afici\u00f3n que tiene el cerebro para unir las cosas, para construir met\u00e1foras, que el sue\u00f1o ten\u00eda algo que ver con la situaci\u00f3n de la Cultura en Espa\u00f1a. Y, como un fantasma, en la pared de la cocina, de madrugada, se me ha aparecido algo similar a la cara I\u00f1igo M\u00e9ndez de Vigo, con una mueca sonriente dibujada en el rostro. Me ha invadido la intranquilidad y el insomnio ha conquistado mi cuerpo. Si mi hija en vez de un ba\u00f1ador rosa hubiera llevado un ba\u00f1ador blanco, con la palabra Cultura o Teatro o Cine o ponga usted lo que m\u00e1s desea, estampada en letras negras; todo estar\u00eda m\u00e1s claro. Comenz\u00f3 como un <em>juego <\/em>al que no di mayor importancia. Algo que, incluso, llegu\u00e9 a asumir. Vale, bien, piensas, te vas a poner encima de mis hombros y empujar hasta el fondo de la piscina, pero despu\u00e9s, no puede ser de otra manera, sigues pensando, vas a dejarme salir a respirar. Las cosas no van bien, aunque hay momentos de cierta calma en los que tienes la cabeza fuera del agua. No es un<em> juego<\/em> agradable, sientes angustia. A\u00fan as\u00ed sobrevives. Te parece que eso es lo normal. La intranquilidad que has elegido. Que a pesar de todo <em>vamos tirando<\/em>. Pero hay un punto de no retorno: cuando se pasa m\u00e1s tiempo con la cabeza dentro del agua que con ella fuera. Y si te dejan salir a respirar, respiras con un tubo de escape metido dentro de\u00a0la boca, igual que una traqueotom\u00eda. Comienzas a tragar agua. Los pulmones se encharcan. Se muere. Lo que comenz\u00f3 como un <em>juego<\/em>, como un <em>peque\u00f1o<\/em> y <em>breve<\/em> recorte, una subida del IVA revisable, se ha convertido en, como dir\u00edan en la mafia, unos pies de cemento. As\u00ed estamos. A pocos les interesa\u00a0que nos estemos ahogando. Mucho menos a nuestras queridas, honradas y amadas clases dirigentes. He tenido una ma\u00f1ana rara. Espesa. Como la noche. Todav\u00eda no estamos muertos, pero ya hemos contados varias veces las celdillas de los azulejos del fondo de la piscina. Por desgracia, no somos peces.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy he so\u00f1ado con una hija que no tengo. 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