Solo te hablaré de ese país si traes churros con chocolate

Continúo con la historia de la señora de la que les contaba hace unos días. Regresé a verla, la enfermera se tardó en dejarme pasar, tuve que sobornarla y darle una parte de los churros y del chocolate, parece que a los 94 años siendo diabética hay ciertas cosas que ya no se pueden comer. No obstante, un pedacito al menos de aquello sirvió para traer al presente las memorias de un país que ya nunca podremos visitar.

En las mañanas yo preparaba el chocolate, algunos de nosotros despertamos temprano, acostumbrados de toda la vida a amanecer junto al sol y alimentar a la familia, otros después de 40 años viviendo allí, en aquellas casitas cada vez más aburguesadas habían aprendido a dormir hasta las 9. Necesitábamos empezar temprano las tareas, la policía llegaba sobre las 8:30, si no estaban todos despiertos íbamos tocando de puerta en puerta, desayunábamos juntos y luego de que trancábamos las dos entradas al barrio los polocías se marchaban a hacer sus tareas.

¿De qué fecha estamos hablando?

Era verano, lo recuerdo porque los niños estaban de vacaciones, muchos se ponían a jugar dominó en las dos entradas donde habíamos levantado las barricadas, entonces los niños en bicicleta trabajaban como mensajeros de una esquina a la otra, a veces traían agua o meriendas que mandábamos los que nos quedábamos en casa.

¿Qué es lo mejor que consideras tuvo aquella época?

Dejamos de pagar impuestos.

¿No tenían nunca problemas entre ustedes?

Claro que teníamos, por ejemplo, la mujer de frente a mi casa llevaba 15 años sin dirigirme la palabra porque yo me había casado con el hombre que a ella le gustaba, pero eso no tenía nada que ver con nuestro proyecto de país. Muchos de nosotros tenían ideas diversas, algunos se habían quedado muy afectados por la guerra, sin embargo lo que queríamos a esa altura de nuestra vida era estar tranquilos. Nuestra única preocupación eran los nietos, algunos de nuestros hijos dejaron de mandarlos cuando supieron que habíamos fundado el país. Otros estaban tan ocupados que ni si enteraron y esos eran los que mandaban a los hijos, esos hijos eran los niños que estaban corriendo de un lado para otro, se volvieron todos muy concentidos porque a falta de nieto propios muchos asumieron también los nietos ajenos. 

¿Esos niños por qué no continuaron con el proyecto del país?

Estaba en contra de la constitución que habíamos creado, nos intereba algo que durara por lo menos lo que íbamos a durar nosotros, no creíamos que hiciera falta más, ni siquiera aquellos que ayudaron a la fundación de nuestro país podían ser parte de él, solo aquellos que habíamos llegado 40 años antes al lugar éramos considerado ciudadanos.Yo creo que tenía que ver con el sentido de pertenencia que solo el tiempo podía darnos. No sé si era bueno o malo, pero así era. Luego tampoco eso significó que las cosas fueras a modificarse.

Podría contarme en qué momento y por qué se desvaneció la idea del país?

En realidad ni siquiera podríamos marcar un punto exacto, tuvo que ver con lo mismo que nos había impulsado a luchar juntos: el tiempo… y los intereses que cada uno y cada familia tenía con respecto a su casa, al final cuando empezaron a entrar otros factores ya no teníamos ganas de luchar mucho, además en cuanto se fue el verano nos daba pereza salir a cerrar el barrio y nos quedábamos todos pegados al chocolate cada uno en su sitio.

Continuará…