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Pasos para fundar un archivo de memorias nacionales II

Esa noche dormimos muy poco y desayunamos en la cama algo de todo lo que nos quedaba, nos tiramos un rato a mirar el cielo y encontraste en mi mano un pedazo de fruta, no supimos exactamente qué era pero dijiste: “si la parte es el todo, entonces esa fruta es el árbol y ese árbol es el bosque y ese bosque es la tierra”.

Sueño con hacer una obra en la que nos pasemos uno a uno en una fila larga los fragmentos del mundo…

Mapas_ fragmento II

 

… la abuela dijo: tu madre tenía un mapa grande, como de archipiélago, en el interior del brazo… tu mapa, es el mapa de tu madre framentado alrededor de tu cuerpo…

 

 

(Estamos haciendo un mapa a partir de marcas/manchas/cicatrices en el cuerpo. Me gustaría que en ese mapa también podamos encontrarnos, envíanos tu parte).

Quizás estamos haciendo esta obra I

Cerca de la Plaza Tirso de Molina está este edificio: Utopía, dentro existen diferentes tipos de viviendas, en un piso al que se llega por una escalera auxiliar han fundado una organización con el nombre del edificio. Son habitaciones largas en las que se aprietan uns camas muy extrañas recuperadas de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial, una diseñadora/ grafitera llamada Nul∅ ha sacado su última colección a partir de este producto y al parecer ya son tendencia de la sensibilidad Vintage para la temporada de invierno 2018.

Hemos alquilado las camas y hemos construido en cada una minimundos que serán manipulados por los propios habitantes del lugar. El texto está escrito en esperanto y cuenta la historia del mundo desde la perspectiva del Coloso de Rodas.

La obra dura 21 días, cada día es un siglo, nuestro principal problema – hasta ahora- es que la estatua se destruyó en el siglo 6 y luego de eso el bronce fue vendido alredor del mundo, nos hemos dejado guiar por ese bronce para que continúe contándo el relato pero no resulta del todo coherente para comprender cómo ha evolucionado la humanidad. La historia está tomando matices caóticos.

 

 

Mapas_ fragmento I

Aquel lugar con el que sueño está grabado en la piel,cada cuerpo que se una es una nueva región del mapa, quedan las zonas vacías de los que están por nacer y la búsqueda constante de los que ya no nos acompañan.

Todas las marcas son una pista para llegar al lugar que tanto hemos anhelado.

En esta ruta hasta ahora cartografiada,toda nueva pista puede hacernos cambiar el rumbo.

Déjanos tu marca, comparte tu piel, tu mapa…

Pasos para fundar un archivo de memorias nacionales I

Agosto 2018,

Querida Y:

Aquí estoy, cerca, dentro de ti, hemos llegado bien, antes nos hemos sentado juntos alrededor de la mesa y hemos decidido que cada uno se ocupe de registrar un hecho importante del día.

Casi no hay nadie, y los pocos que están nos confunden con gente del lugar, no hemos caminado apenas, llueve todas las tardes y ayer, por primera vez me he bañado desnuda y sola, pensé que si uno toca el mar, no importa en qué sitio del mundo se esté, no va a estar lejos de nadie que en otro lugar toque también el mar.

En un lado de la playa he visto las nubes negras dividir el cielo en dos, del otro lado dos arcoiris se suporponen, es hermoso. Gracias. No sé cómo registrar este minuto pero sospecho que son estas las primeras memorias que deberíamos conservar sobre la fundación.

Sueño con hacer una obra en la que todos desnudos y solos en el mar miremos un arcoiris.

Te escribiré pronto, ayúdame a ser líquida.

 

 

¿Taxi Driver no puedo pagarte en Belmonteños?

Por respeto a su privacidad y a los juegos de su memoria no revelaré su nombre y preferí tampoco sacar fotos, ella me describió cómo le gustaría imaginarse hablando sobre el país en el que un día vivió y esa es la imagen que intenté dibujar, añadiendo la medalla que me contó perdió el día en que le expropiaron la casa, la comparto a sabiendas de que no le hace justicia a la modelo ni a la embergadura del hecho que me conecta con ella.

Llegué a la señora gracias a un taxista, fue él quien me la presentó, juntos le preguntamos su edad pero ella no lo recordaba, hay datos que con el tiempo se hacen irrelevantes. Un día, me dijo el taxista, alguien dejó la puerta de la residencia abierta, creo que fue hace dos años, ella tenía 94 pero lucía, como ahora, increíblemente bien. Salió, bajó por la callecita estrecha donde está la residencia y en la esquina pidió un taxi, la recogí y me dijo que la llevara a la estación de trenes, tomaría el tren y luego un autobús hasta su país. Me pareció inquietante el intinerario pero cumplí las indicaciones, al llegar a la estación esperó que le abriera la puerta, yo me tardé, falto de costubre, en darme cuenta de que estaba esperando , le abrí y me dijo hasta luego. No sin vergüenza le pregunté por el pago y me dijo que no traía belmonteños encima, pero que dios me lo pagaría.

En otra ocasión aquella respuesta me habría enfadado- me dijo el texista- pero en ese caso comprendí que no podía dejar ir a la señora porque si incluso yo le regalase el viaje no la dejarían subir al tren y mucho menos cuando hablara de pagar con una moneda llamada: belmonteño.

El taxista llamó a la policía y como habían ya avisado en la residencia de la desaparición de la señora de 94 años le dieron la dirección exacta para que la trajera devuelta, no fue difícil convencerla- me cuenta, pero fue triste ver cómo alejarnos de la estación modificaba su mirada serena como si supiera en el fondo que no volvería nunca a ese lugar.

Al llegar a la residencia, la señora entró como si nada, el taxista pidió el pago por la ida, la vuelta, la factura de teléfono y la espera, yo que recién descubro el suceso y que sí sé que son los belmonteños le pido me regale un rato para conversar de ese país al que no volverá no por falta de dinero ni de memoria sino porque el país dejó de existir hace más de 20 años.

Pronto develaré lo que me ha contado la señora, por ahora, me pregunto a qué país me gustaría volver si llego a los 94.