Esa lucha cotidiana, déjala para mañana

Vigo copia

He tardado 41 años en pisar Galicia. No quisiera demorarme tanto en volver. Casi me estoy yendo y ya tengo saudade. Espero regresar el próximo año a Vigo. O antes, si hace falta. Todo gracias a Roberto Taboada, elegante alma máter del ALT Vigo, siempre con el pañuelo bien puesto, siempre listo para invitarte a una caña, siempre con una anécdota al dente, como la de que asistió al primer concierto de Semen-up. Lo estás haciendo muy bien, ¿os acordáis?, fue uno de sus hits. Después de unos días en Vigo me dan ganas de decirle lo mismo… ¡malpensados! No estoy hablando del porno pop, esa fugaz tendencia, un sub género de la movida viguesa de los 80. Me refiero al festival, el ALT, que cumple 15 años, que resiste tras 15 años, que sigue ofreciendo una alternativa a una programación escénica que, sinceramente, deja mucho que desear en Vigo. Lo estás haciendo muy bien Lola “Lecter” Correa. Tú también.

Pero basta ya de tanta tontería, que cantaban los Amistades peligrosas (el grupo que formó el cantante de Semen up después), y centrémonos en el festival. Una de las cosas que más disfruto en estos encuentros son las comidas. En el ALT, a mediodía, son en La Palma, un austero restaurante del barrio viejo donde nos sirven caldo gallego, mejillones o merluza a la plancha. El viernes me toca en la mesa al lado de Louisa Merino. Louisa es quién me cuenta que Vigo fue casi tan importante como Madrid en esto que vino a llamarse la edad de oro del pop español. De Vigo eran Golpes Bajos, Aerolíneas Federales, Os Resentidos y Siniestro Total entre otros. Cómo molaba la cantante de Aerolíneas. En fin. El caso es que Louisa presentó el jueves The course of memory, una pieza etiquetada como performance documental. Louisa ha pasado temporadas largas en Suiza. Se instaló en Madrid en el 2005. En sus piezas trabaja con gente mayor, lo cuál hace diez años era sorprendente. Los programadores le decían: ¿y si les pasa algo a los viejos? Y ella podría haber respondido: yo hago lo que quiero porque soy una punk. Ahora es casi una tendencia trabajar con gente mayor (personas de edad avanzada siendo más políticamente correcto). Antic Teatre desarrolla un proyecto comunitario con las “yayas” del barrio del Casco Antiguo de Barcelona. El proyecto ha generado varias piezas escénicas. También originales protestas contra la gentrificación del barrio. También hace muy poco vi una pieza de Mariona Naudín en la que dialogaba con la memoria de su abuelo. Y hasta Hidrogenesse dice que los viejos son el futuro. Pero Louisa sigue a lo suyo, recopilando anécdotas efímeras de la gente mayor. Luego las remezcla con algunas suyas, las trabaja con gente local y de ahí sale una pieza como la que vimos el jueves en el Marco.

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Al otro lado de la mesa tengo a María, de Cube Bz. María disimula, pero el jueves por la noche la lió un poco en el Toni’s Guitars, el histórico antro al que nos llevó el sherpa Roberto. El Toni’s Guitars es el típico garito que justifica el viaje a una ciudad. Ni todo el incienso que arde en el cuarto oscuro consigue disimular el olor de todos los flujos acumulados en noches de lujuria viguesa. Rafaella Carrá canta y canta en la rockola y nosotros contentos. En el Toni’s Guitars casi me convencí de que María era la Mata Hari de la escena contemporánea catalana. Mata Hari, está documentado, pasó cuatro veces por Vigo durante la primera guerra mundial. La última, en 1916, meses antes de ser fusilada. Alguien debería hacer una obra sobre Mata Hari, sobre sus estancias en el Hotel Intercontinental de Vigo. La Sociedat Doctor Alonso por ejemplo. Si han hecho una pieza sobre Andrei Rublev, si han inventado un nuevo género, la panicografía, ¿panicografía?, si han conseguido que les programe el Teatro Nacional de Catalunya, si sacaron adelante un festival increíble como Mapa, quiere decir que son capaces de todo. Sin querer adelantarme a los acontecimientos ni adelantar exclusivas, sólo manifiesto que los votaré allá donde se presenten ¡Tomás Aragay for president! Es lo que yo te digo, los amigos de mis amigas son mis amigos.

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María de la Cámara forma parte de Cube Bz, un colectivo que compone intervenciones espaciales e iluminación para algunos de los creadores más interesantes de la escena catalana. Los podéis buscar en su web. Están casi todos los que nos gustan. En la primera parte de Andrei Rublev lo bordan. El espectador viaja con todo ese despliegue de oropel que flota por el escenario entre Nazario y Sofía. Es una pieza exigente. Como lo era la peli de Tarkovski en la que se inspira. Seguramente esta sala del auditorio no era la que más les convenía. Les quedó algo grande. Habrá que verla en Hiroshima en abril. Entre el respetable hubo división de opiniones. Desde un “me ha fascinado” a un “¡pero qué dices, esto es insoportable”. En fin, como diría Valcárcel Medina, ahí está la panicografía.

El viernes por la noche veo por primera vez una obra de Matarile Teatro. Cumplen 30 años los Matariles y lo celebraron la semana pasada en Santiago montando sus cuatro últimas obras. Según me cuentan, el dispositivo de El cuello de la jirafa, una mesa en forma de U, con el público sentado alrededor, está inspirado en la escenografía de unas partidas simultáneas que Kasparov jugó hace unos años. Y efectivamente, los actores juegan con los espectadores mientras el profesor sienta cátedra ¡Cómo mira este profesor! ¡Cómo habla Ana Vallés! Hay varios planos de atención al mismo tiempo. Suceden muchas cosas en la pieza. Es un viaje complejo, que combina descubrimientos, conversaciones, detalles inesperados, con otros momentos menos intensos, quizás necesarios para armar el puzzle. Al final de la obra tomo algunas fotos de estos libros intervenidos por Baltasar Patiño, quién funge de director de orquesta sonriente.

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El sábado regreso al Marco para ver la pieza de Nazario Díaz. A Nazario lo conocí en Poznan hace dos años. Ambos participamos en un fallido taller con Rodrigo García. Recuerdo que no entendí muy bien qué hacía Nazario en Polonia. Tuve que venir a Vigo para cerrar el círculo. Pienso en esto mientras me tomo unas cañas con Sara Molina en el casco viejo. Sara llegó desde Granada para participar en una mesa redonda entorno a la creación femenina. Con Sara hablamos de Juan Navarro, Robert Walser y de las decepcionantes croquetas que nos sirven en este bar de la plaza. Coincidimos en que Oro, la pieza de Nazario, es la que más nos ha interesado, hasta ahora, en el festival. Hay algo potente en ese Oro. Algo que conecta con mi sistema nervioso. Una corriente de más de 220 (Quizás por eso se va la luz a mitad de la función). Hay unas acciones, hay unos textos, hay un cuerpo. No sé lo que pasa, pero algo pasa. Es un trip. Como el tema final de Portishead. Es una primera pieza. Tiene sus peros, sus hechuras, sus imperfecciones. Mejor así. Lo mejor es enemigo de lo bueno, me solía decir un jefe que tuve en Caracas. Otra frase hecha. Me viene a la cabeza esta entrevista que le hizo Rubén Ramos a Agnés Mateus sobre Hostiando a M, también una primera pieza. Algo sobre dejarse la piel en escena. Algo así. Este oro lo compro.

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Para frases las que escribía Julio Verne, otro ilustre que vivió en Vigo una temporada. Para frases las que apunto en mi libreta en el Tipo X, un bar mítico al que vamos en expedición con Roberto. Apunto algunas ideas que me asaltaron viendo la pieza de los italianos. Son los Wooshing Machine. A veces sucede. Algo que pasa en escena se conecta con algo en lo que estás trabajando y, zasca, es casi como una epifanía. A veces, como en este caso, no tiene mucho que ver con la obra, pero es igual, estar ahí es lo que generó este momento, y es bastante más de lo que sucede habitualmente. Aprovecho que Roberto habla con un viejo compañero de farras para escribir todo esto que pensé. En esas estoy cuando se me acerca una señora y me felicita.

  • ¿Por qué?
  • Hacía tiempo que no veía a nadie escribir en una libreta, qué bien ver a alguien escribir. Gracias.
  • Gracias a usted, señora.

Los italianos llegaron en el mismo vuelo de Ryanair que yo, y no quisiera terminar esta crónica sin repetir algo que también se habló en las comidas: ¡Ryanair es la peor compañía aérea que existe! ¿En qué escuela de teatro estudian los azafatos y azafatas de Ryanair para ser tan pero tan bordes? ¿En la Resad? En Bélgica, beleive it or not, las compañías de teatro o danza que son contratadas por un festival pueden poner por escrito que no aceptan volar con Ryanair. Y el programador debe respetar su deseo. Ahí os dejo esa inquietud.

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