Una conversación imaginaria con Agnés Mateus y Quim Tarrida

Agnés Mateus y Quim Tarrida presentan ‘Rebota Rebota y en tu cara explota’ en el festival TNT de Terrassa con coproducción de El Konvent, Antic Teatre y TNT. Como espacios de soporte, La Poderosa y Nau Ivanov.

Después de cuatro meses full time de trabajo creativo y con sólo un día de exhibición, llega una pieza que muchas esperaban, parece que ‘Hostiando a M’ dejó huella. Presentarán de nuevo ‘Rebota rebota y en tu cara explota’ en ESCENA POBLENOU el sábado 21 de Octubre, a las 22:30. 

Después de ver el show, imagino como sería tomar unas cervezas con Agnés Mateus y Quim Tarrida.

CONVERSACIÓN IMAGINARIA CON AGNÉS MATEUS Y QUIM TARRIDA.

(En el caso de que algunos de los hechos aquí imaginados coincidieran con la realidad, es pura coincidencia).

Estamos en una terraza. Quim Tarrida y yo nos pedimos una cerveza. Agnés Mateus se pide una botella de agua fresca con una rodaja de limón. Ella viene vestida con una camiseta negra bastante apretada, que le marca las formas del cuerpo y unos tejanos largos, de corte casero en los tobillos. Su flequillo está muy bien trazado y no se escapa ningún pelo en la apariencia de su peinado. No tiene canas. Quim Tarrida, artista plástico de larga trayectoria y que se preocupa por la fotografía, la pintura, la escultura y más conocido por sus investigaciones en Arte sonoro, ha recibido numerosas becas de la Generalitat, alguna del Ministerio de Cultura y ha sido galardonado con dos premios LAUS.

Agnés Mateus: ‘Rebota rebota y en tu cara explota’ es un ejercicio escénico en el que la actriz principal (yo), narra. Narra, desde el cuerpo, el texto y el objeto en acción, bajo la fórmula de episodios o capítulos, hechos cotidianos que intervienen de forma directa en la violencia machista.

Quim Tarrida: Es decir, ‘Rebota rebota y en tu cara explota’ es una serie de estrategias para hablar, desde la ética y la estética, de cómo y cuanto nos afecta la micro/macro violencia machista.

Yo: O sea, ‘Rebota rebota y en tu cara explota’ es un payaso, un track de techno, una canción, una princesa, una polla, una…

Agnés Mateus: No me gusta nada cuando leo descripciones de los espectáculos, tal cual han acontecido.

Yo: O sea, ‘Rebota rebota y en tu cara explota’ es como el espectáculo de un bufón. Aquel supuesto loco de la Edad Media que básicamente humanizaba al monarca para reírse de él en tanto que mortal. Tenía el espacio (durante un tiempo limitado) para decir lo que toda la corte no podía decir.

Quim Tarrida: Claro, nos gusta pensar el espacio escénico como un espacio público. Un espacio de todos en el que hablamos de aquello que sigue pasando desapercibido. Tenemos un compromiso y una responsabilidad, tenemos que decir lo que la corte no se atreve a decir.

Agnés Mateus: Si entendemos la escena como espacio público, el espectador es aquél al que tenemos que interpelar y con el que tenemos que establecer una relación. Esta debe ser una relación activa, propositiva. Igual que existe una problemática en el espacio público de la ciudad, que está ideado para que la gente transite y no para que se quede, existe también una problemática en el dispositivo escénico: butaca y escenario. Es la convención escénica de la maquinaria y arquitectura teatral la que sumerge al espectador en la oscuridad y es aquí donde nosotros intervenimos. No podemos pensar el teatro como espejo de la realidad ni como martillo para darle forma, sino más bien como diálogo entre dos realidades, ellos (espectadores) y nosotros (artistas). Fruto de este encuentro, algo cambia y nos transforma a los dos. Porque trabajamos con materia sensible, con energía y presencia; Mi presencia como performer, que tiene temperatura y temperamento, que se puede tocar, sobar, acariciar, entra en contacto con la presencia de los espectadores, que siempre devuelven algo. Como en una conversación, no puedo ignorar lo que me están diciendo, tengo que responder sobre sus palabras, hay un intercambio. Nos manipulamos constantemente, nos damos de la mano y nos acompañamos a lo largo de la pieza. Y este es el espacio de la convención con el que jugamos y que tenemos previsto llevarlo un poco más allá: no tomar distancia sino acercarnos, besarnos, contagiarnos. No es una práctica contemplativa, es implicatoria. Y aquí es donde entra el riesgo, porque nosotros damos mucho en escena, no esperamos menos del espectador. Algo tiene que cambiar, hay que poner al espectador dentro de los límites del riesgo vulnerándome a mi misma. Algo tiene que cambiar cuando el show termina y salimos del teatro, porque sino, ¿para qué hacemos todo esto? Voy al baño.

(Agnés Mateus entra en el bar para dirigirse al baño. No sé muy bien si entró en el baño de hombres o de mujeres, porque según ella, después de años haciendo votaciones populares y públicas para esclarecer las dudas de la gente acerca de sus órganos sexuales, se dio cuenta que el resultado de la votación era invariable: siempre ganaba el pene. Siempre gana el pene. El pene nunca falla. El pene es la polla).

Yo: O sea, que utilizáis el riesgo en escena por una parte como herramienta y por otra parte como necesidad. Quiero decir, estáis haciendo un ejercicio documental, con datos, estadísticas, casos reales. Trasladáis las situaciones de micro-machismo a escena, utilizáis referencias reales de nuestra cultura para denunciar el falo-centrismo y cuando toda tensión entre realidad y ficción ha desaparecido, porque ya no hay simulacro, el cuerpo mismo tiene que implicarse. El cuerpo en escena corre riesgos reales y eso, quizás, puede situar al espectador en un estado también de riesgo o alerta…

Quim Tarrida: …y además, si todo esto se construye desde el intercambio de presencias y emociones con el espectador, todos terminamos implicados…

Yo: …como los futuristas en los años 30 ¿no?

Quim Tarrida: ¿Los futuristas?

Yo: Sí, convocaban un evento futurista en un bar que consistía en provocar a los espectadores hasta que artistas y audiencia terminaban pegándose y el show siempre terminaba con la policía deteniendo a gente. Pero de verdad ¿eh?, que no era mentira, o sea que todo era real.

Quim Tarrida: Claro, establecían un vínculo real, un diálogo violento y juntos (espectadores y artistas) llegaban hasta el final poniendo toda la carne en el asador.

Yo: Durante vuestro espectáculo yo me sentía tentado, en algún momento a intervenir. A pedir que el riesgo físico real que Agnés Mateus tenía encima, parara. De hecho una espectadora dijo en voz alta: “Por favor, ¿puedes parar?”.

Quim Tarrida: No podemos hablar de temas tan centrales como es la dictadura de la banana sin tomar partido. Hay que implicarse. Agnés y yo siempre hablamos de la dicotomía entre lucha y protesta. Utilizamos el espacio escénico para protestar, pero también para luchar. Es el sitio que nosotros escogemos para combatir.

Agnés Mateus: ¡¡¡El Teatro como espacio de micro-política!!!

Quim Tarrida: ¿Ya has salido del baño? ¡No te había visto!

Agnés Mateus: Sí, justo cuando hablabais de los futuristas. Pero dejadme que os diga: los eventos de los futuristas eran un ejercicio de manipulación, conducían al espectador hacia una situación irreversible. Los presentes en esos acontecimientos no se sabían a si mismos escogiendo participar o no, cuando llegaba el momento ya estaban implicados y su cuerpo estaba en el centro mismo de la batalla.

Quim Tarrida: ¿Es que nosotros no hacemos lo mismo?

Yo: Yo creo que en parte sí y en parte no. Siempre hay manipulación, aunque yo diría que ahora mismo el teatro en general es muy complaciente y educado, y sería más justo hablar de invitación. Siempre hay invitación, pero no siempre hay implicación. En vuestro caso, quizás, la implicación es casi inevitable porque el intercambio de presencias del que hablábamos antes, es tan fuerte, es tan palpable, que casi por acumulación y sin saber muy bien como, terminas dentro. Claro, funciona por acumulación.

Agnés Mateus: Además hay algo que interviene de forma directa y es el contexto de exhibición. No es lo mismo presentar esta pieza en el TNT, con amigos y familia en el patio de butacas que en otro contexto de exhibición, como en una hermandad de universitarios americanos. Eso sería muy fuerte. El intercambio sería otro. Y el riesgo también.

Quim Tarrida: Pero el objetivo no es adoctrinar.

Agnés Mateus:  Documental. Presencia. Intercambio. Implicación. Acumulación. Límite. Riesgo. Manipulación. Adoctrinamiento.

Quim Tarrida: Y los futuristas. Voy a pedir otra ronda.

(Quim Tarrida entra en el bar, que se llama ‘Barahona Tropical’, a pedir otra ronda. Dentro del bar el Reggaetón Dominicano -así, en mayúsculas- haría del lugar un espacio bastante siniestro si no fuera por los neones en forma de palmera. Los neones con formas de cosas tropicales lo arreglan casi todo).

Yo: Oye pero todas estas preocupaciones de las que habláis tampoco es que sean tan nuevas, ¿no?  

Agnés Mateus: ¡Qué va! ¡Y nos meten dentro de la categoría ‘Nuevas Dramaturgias’!  

Yo: Pero tampoco importa que no sea nuevo, en plan, súper nuevo. Yo siempre pienso que esto se trata de ir actualizando las mismas cosas.  

Agnés Mateus: Yo hago lo que me apetece.  

Yo: Y yo.  

Agnés Mateus: El problema es que cuando tengamos 90 años nos harán una retrospectiva en el MACBA, tipo: ‘mira lo que hacía esta gente antes del 2020…’, y está genial. Pero ahora, ¿qué?, Si no somos emergentes, ¿qué somos? Nosotros hemos estado trabajando esta pieza en diferentes sitios, porque no tenemos infraestructura y además, a mi se me da muy mal eso de venderme. Fuimos a El Konvent en Berga, y les pedimos de quedarnos unas semanas. Tienes un buen espacio de trabajo y estás en contacto con gente, porque hay otros artistas trabajando en el mismo momento que tu. Tienes que ir. Todos estaban muy curiosos, querían saber qué era lo que estábamos haciendo, y nosotros nos íbamos a cenar solos para no tener que poner en palabras la investigación, porque sino la matas. O sea, la investigación. Quiero decir, matas la investigación cuando intentas ponerla en palabras. Hubo un día que finalmente accedimos a mostrarles una parte del trabajo, y fue muy buena idea. Pudimos concretar y entender cosas que sin ponerlas en contacto con un público espontáneo quizás no hubiéramos entendido. También estuvimos trabajando en la Nau Ivanov, La Poderosa, en AdriAntic del Antic Teatre, hasta en un teatro de Vilassar de Mar. Ese teatro es increíble, tiene una pantalla para proyecciones que baja así, fffffvvvvv, gigante. Y un proyector con un millón de botones que hace así zzzshh zzzshh zzzshh, no tendremos un proyector así en la vida. Había también una máquina de humo que hacía puf puf puf puf, gigante y brutal. Ese teatro tenía de todo. En Vilassar de Mar.  

Yo: Pues parece que espacios sí que hay, ¿no?  

Agnés Mateus: Si, generalmente cuantos más amigos tengas más espacios tienes.  

Yo: ¿Y no será también que los espacios de creación y exhibición de las piezas, determinan qué tipo de cosas haces, y hasta le dan valor y validez? ¿Sois una nueva tendencia?  

Agnés Mateus: Esto que lo decida el MACBA en el 2067 cuando nos haga la retrospectiva. Por cierto, ¿Tu conoces a Louis CK? Es un comediante muy bueno, te partes de risa.  

Yo: Ni idea, será de tu época. ¿Tu conoces a Bianca del Rio? Es una Comedy Queen que hace unos shows que te mueres.  

Agnés Mateus: Ni idea, la buscaré. Por cierto, ¿Dónde se ha metido Quim?  

Quim Tarrida: ¡Chicas! ¡Están poniendo una canción buenísima! Es esa que dice: A ella le gusta la gasolina, dame más gasolina, como le gusta la gasolina, dame más gasolina… ¡Entrad a bailar! ¡Hasta puedes pedir canciones!  

Agnés Mateus: ¡Genial! Yo pediré la que dice: Y si ella se porta mal, ¡Dale con el látigo! Se sigue portando mal, ¡Dale con el látigo!  

Yo: ¡Si! ¡Esa la cantábamos en el cole!  

(Dejamos los tres la terraza y entramos en el bar. Una cosa llevó a la otra y estuvimos bailando entre neones de cocoteros y flamingos durante horas. La conversación siguió al mismo tiempo que bailábamos pero con el ruido, el sudor y las cervezas el coloquio se convirtió en algo ininteligible. Los sonidos, las onomatopeyas y el paladar blando fueron los protagonistas de la noche. ¿De qué estuvimos hablando realmente? No lo sabemos. Esta es una incógnita que jamás podremos resolver. Quim Tarrida, como tiene experiencia en el Arte sonoro y le va la marcha, decidió grabar esa conversación incomprensible mientras movíamos el esqueleto. La grabación quedó tan bien que nos han llamado del CCCB para exponer en una muestra temporal, que producirá el mismo centro y que se celebrará en Febrero de 2018).

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