
{"id":629,"date":"2010-03-11T02:25:10","date_gmt":"2010-03-11T00:25:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/nilogallego\/blog\/?page_id=629"},"modified":"2010-03-11T02:25:10","modified_gmt":"2010-03-11T00:25:10","slug":"pigmeuscronica","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/www.tea-tron.com\/nilogallego\/blog\/orquestina-de-pigmeos\/pigmeus-do-mondego\/pigmeuscronica\/","title":{"rendered":"LA CIUDAD DE LOS HOMBRES AGUA (Cr\u00f3nica de Claudia Gall\u00f3s)"},"content":{"rendered":"<div>\n<div>\n<p><strong>LA CIUDAD DE LOS HOMBRES AGUA<br \/>\n <\/strong> (Traducci\u00f3n de Silvia Zayas)<\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00ad la hora. Punto de encuentro: Iglesia de la Misericordia. Vivimos la temperatura que baja. La noche. Hora de humedad en las orillas del r\u00ed\u00ado. El Mondego all\u00ed\u00ad al fondo, alcanzado en el camino que cruza los campos de ma\u00ed\u00adz alto. Todo ese reino de criaturas escondidas en la oscuridad, en el follaje alto. La ciudad pegada a las aguas lentas\u00c2\u00a0 del r\u00ed\u00ado. Ciudad de hojas, de vientos y de estrellas.<\/p>\n<p>Llegan las personas, arrimadas a los muros, en los grupos que murmuran a la espera del camino que van a compartir juntas. Vienen de cerca. Vienen de lejos. Viene gente del teatro y viene gente de la tierra. Se mezclan las geograf\u00ed\u00adas para orientar los pasos iluminados por linternas, envueltos por el soplo de instrumentos que se suman a la textura sonora de los animales nocturnos. Comienza el recorrido. En camino de tierra. muros altos de plantaci\u00f3n verdosa. Mal vistos entre la penumbra de la media luna. La ciudad de las hojas conduce al grupo hacia el manto dulcemente mecedor de los hombres-agua. Se asoman en melod\u00ed\u00adas animales por detr\u00e1s del follaje. Se asoman en silbidos que confunden con luci\u00e9rnagas las conversaciones distra\u00ed\u00addas de los paseantes. La primera se\u00f1al de agua reposa en la ca\u00f1a de pescar lanzada al r\u00ed\u00ado. El pescador hace teatro, hace de pescador, en alboroto, con el entusiasmo del personaje encontrado por primera vez. Cambi\u00f3 el lugar por los bastidores, en la asistencia t\u00e9cnica y lanza el hilo al primer atisbo de espejismo que surge desliz\u00e1ndose sobre el r\u00ed\u00ado. All\u00ed\u00ad a lo lejos, se avista la primera balsa. Surge el primer hombre-agua. Viene de la ciudad de la oscuridad. Aquella que se pierde en la negritud que la vista no alcanza. Se hace cuerpo en movimiento, en equilibrio precario, encima del peque\u00f1o cuadrado de madera. Nilo Gallego les llamo \u201cPigmeus do Mondego\u201d. Son im\u00e1genes que construyen la apariencia de una ilusi\u00f3n, que se hace de la simplicidad de los elementos de la naturaleza habitados por el hombre, el hombre creativo que construye paisajes sonoros y paisajes de revelaci\u00f3n \u00c2\u00a0de la mirada.\u00c2\u00a0 Se componen con el desarmante banal gesto de hacer habitar, por la vida y por la melod\u00ed\u00ada de la m\u00fasica, un lugar natural que los tiempos de la contemporaneidad dejaron abandonados.<\/p>\n<p>La ausencia de la ausencia afirmada en esta presencia tan humana y deliciosamente simple es el gesto que instala,\u00c2\u00a0 de forma categ\u00f3rica la experiencia po\u00e9tica. El paisaje de la ciudad de los hombres-agua as\u00ed\u00ad extra\u00f1amente, as\u00ed\u00ad tranquilamente habitada por m\u00fasica y por im\u00e1genes fugaces, opera en la transformaci\u00f3n del sentido del lugar. Le restituye la carga que la historia guard\u00f3 apenas como memoria. O como olvido.<\/p>\n<p>Se escucharon carcajadas en el Mondego. Por debajo del Puente de Alagoa, canoas navegaron en bandada, como patos, detr\u00e1s de la gaita de foles que giraba hipn\u00f3ticamente alrededor de su base. Ocupadas por remeros y m\u00fasicos locales, algunos de la Banda Filarm\u00f3nica de\u00c2\u00a0 Montemor-o-Velho. Las aguas llevan el ritmo nocturno, en constante deriva entre la tempestad y la tranquilidad. La aproximaci\u00f3n al silencio, sin llegar a all\u00ed\u00ad exactamente y la aproximaci\u00f3n a la cat\u00e1strofe, al caos, sin llegar exactamente all\u00ed\u00ad, hicieron de estos pigmeos una comunidad temporal con variaciones r\u00ed\u00adtmicas propias. La ciudad de los hombres-agua dibuj\u00f3 a trazos brutos de palos clavados en la tierra la fisonom\u00ed\u00ada de un lugar concreto, Montemor. Es un proyecto casi ofrenda de escucha generosa y sensible del lugar. De construcci\u00f3n de un estar que entra en sinton\u00ed\u00ada con lo que naturalmente existe, como si le restituyera una vida que le pertenece pero que est\u00e1 ausente.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad ese acto perform\u00e1tico tan fuertemente po\u00e9tico de creaci\u00f3n que instaura una experiencia de ausentar la ausencia. Los elementos esc\u00e9nicos, que a\u00f1ade a lo existente, son iluminaciones sobre una mirada que ampl\u00ed\u00ada los sentidos posibles abiertos a la imaginaci\u00f3n. Con las balsas, las canoas , los instrumentos y m\u00fasicos flotantes, el v\u00ed\u00addeo casi realista y risible sobre el pilar del Puente, o los meros buceos y jugueteos en el agua, se abren las puertas para el mundo que se esconde en la penumbra de la noche, como si buce\u00e1semos m\u00e1s all\u00e1 de lo que los ojos no ven pero en ese movimiento de imaginaci\u00f3n no dej\u00e1ramos de tocar lo humano.<\/p>\n<p>Nilo Gallego escuch\u00f3 el lugar por las referencias que hizo a la propia historia, a la risa lanzada a las aguas del Mondego que subieron y\u00c2\u00a0 transformaron todo Montemor en un gran r\u00ed\u00ado. Lanz\u00f3 la risa sobre esos d\u00ed\u00adas de tempestad que, c\u00ed\u00adclicamente, en cada nuevo a\u00f1o, amenazan las tierras de esta ciudad de hojas. Escuch\u00f3 el lugar al crear las complicidades art\u00ed\u00adsticas entre los m\u00fasicos e int\u00e9rpretes y los m\u00fasicos y los cano\u00ed\u00adstas del lugar. La comunidad provisional se alimenta del encuentro, dentro y en los l\u00ed\u00admites del espect\u00e1culo, de todas las comunidades posibles, locales, art\u00ed\u00adsticas y extranjeras. Al final queda ese sonido de caja de m\u00fasica iluminando la visi\u00f3n y la escucha de la implicaci\u00f3n atenta que este acto po\u00e9tico, humano, popular, contempor\u00e1neo, hecho de sombras, dej\u00f3 navegando, bajo la neblina nocturna humeante del r\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p><em>Claudia Galh\u00f3s<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div><strong>A CIDADE DOS HOMES AGUA<\/strong><\/div>\n<div>Eis a hora. Ponto de encontro: Igreja da Miseric\u00f3rdia. Vivemos a temperatura que desce. A noite. Hora de humidade nas margens do rio. O Mondego ali ao fundo, alcan\u00e7ado no caminho que cruza os campos de milho alto. Todo esse reino de criaturas escondidas na escurid\u00e3o, na folhagem alta. Cidade rente \u00ed\u00a0s \u00e1guas lentas do rio. Cidade de folhas, de ventos e de estrelas.<\/div>\n<div>Chegam as pessoas, encostadas aos muros, nos grupos que murmuram a espera do caminho que v\u00e3o partilhar juntas. V\u00ed\u00aam de perto. V\u00ed\u00aam de longe. V\u00ed\u00aam gente do teatro e v\u00ed\u00aam gente da terra. Misturam-se as geografias para orientar os passos, iluminados por lanternas, embrulhados pelo sopro de instrumentos que somam \u00ed\u00a0 textura sonora dos animais nocturnos. Come\u00e7a a caminhada. Em caminho de terra. Muros altos de planta\u00e7\u00e3o verdejante. Mal vistos por entre a penumbra da meia lua.<br \/>\n A cidade de folhas conduz o grupo para o manto docemente embalante dos homens-\u00e1gua. Espreitam em melodias animais por detr\u00e1s da folhagem. Espreitam em assobios que se confundem com pirilampos as conversas distra\u00ed\u00addas dos passeantes. O primeiro sinal da \u00e1gua repousa na cana de pesca atirada ao rio. O pescador faz o teatro, faz de pescador, em alvoro\u00e7o, no entusiasmo da personagem encontrada pela primeira vez. Trocou o lugar nos bastidores, na assist\u00ed\u00aancia t\u00e9cnica, e lan\u00e7a a linha para o primeiro vislumbre de miragem que surge a deslizar sobre o rio.<\/div>\n<div>L\u00e1 ao longe, avista-se a primeira jangada. Surge o primeiro homem-\u00e1gua. Vem da cidade da escurid\u00e3o. Aquela que se perde no negrume que a vista n\u00e3o alcan\u00e7a. Faz-se de corpo em movimento, em equil\u00ed\u00adbrio prec\u00e1rio, em cima do pequeno quadrado de madeira. Nilo Gallego chamou-lhes \u00c2\u00abPigmeus do Mondego\u00c2\u00bb. S\u00e3o imagens que constroem a apar\u00ed\u00aancia de uma ilus\u00e3o, que se faz da simplicidade dos elementos da natureza habitados pelo homem, o homem criativo, que constr\u00f3i paisagens sonoras e paisagens de revela\u00e7\u00e3o ao olhar. Comp\u00ed\u00b5em-se com o desarmante banal gesto de fazer habitar pela vida, e pela melodia da m\u00fasica, um lugar natural que os tempos da contemporaneidade deixaram abandonados.<br \/>\n A aus\u00ed\u00aancia da aus\u00ed\u00aancia, afirmada nesta presen\u00e7a t\u00e3o humana e deliciosamente simples, \u00e9 o gesto que instala, de forma categ\u00f3rica, a experi\u00ed\u00aancia po\u00e9tica. A paisagem da cidade dos homens-\u00e1gua, assim estranhamente assim tranquilamente, habitada por m\u00fasica e por imagens fugazes, opera a transforma\u00e7\u00e3o do sentido do lugar. Restitui-lhe a carga que a hist\u00f3ria guardou apenas como mem\u00f3ria. Ou como esquecimento.<br \/>\n Ouviram-se gargalhadas no Mondego. Por baixo da Ponte de Alagoa, canoas navegaram em bando, como patos, atr\u00e1s da gaita de foles que girava hipnoticamente em redor da sua base, ocupadas por remadores e m\u00fasicos locais, alguns da Banda Filarm\u00f3nica de Montemor-o-Velho.<br \/>\n As \u00e1guas servem o ritmo da noite, em constante deriva\u00e7\u00e3o entre a tempestade e a tranquilidade. A aproxima\u00e7\u00e3o ao sil\u00ed\u00aancio, sem l\u00e1 exactamente chegar, e a aproxima\u00e7\u00e3o \u00ed\u00a0 cat\u00e1strofe, aos caos, sem exactamente l\u00e1 chegar, fizeram destes \u00c2\u00abpigmeus\u00c2\u00bb uma comunidade tempor\u00e1ria com varia\u00e7\u00ed\u00b5es r\u00ed\u00adtmicas pr\u00f3prias. A cidade dos homens-\u00e1gua desenhou a tra\u00e7os brutos de paus cravados na terra a fisionomia de um lugar concreto, que \u00e9 este de Montemor. \u00c9 um projecto quase oferenda de escuta generosa e sens\u00ed\u00advel do lugar. De constru\u00e7\u00e3o de um estar que entra em sintonia com o que naturalmente existe, como se lhe restitu\u00ed\u00adsse uma vida que lhe pertence mas que est\u00e1 ausente. Da\u00ed\u00ad esse acto performativo t\u00e3o fortemente po\u00e9tico de cria\u00e7\u00e3o instaurar uma experi\u00ed\u00aancia de ausentar a aus\u00ed\u00aancia. Os elementos c\u00e9nicos, que acrescenta ao que j\u00e1 existe, s\u00e3o ilumina\u00e7\u00ed\u00b5es sobre um olhar que amplia os sentidos poss\u00ed\u00adveis abertos \u00ed\u00a0 imagina\u00e7\u00e3o. Com as jangadas, as canoas, os instrumentos e m\u00fasicos flutuantes, o v\u00ed\u00addeo quase realista e ris\u00ed\u00advel sobre o pilar da ponte ou os meros mergulhos e brincadeiras na \u00e1gua, abre as portas para o mundo que se esconde na penumbra da noite, como se mergulh\u00e1ssemos para al\u00e9m do que os olhos n\u00e3o v\u00ed\u00aaem mas nesse movimento de imagina\u00e7\u00e3o n\u00e3o deix\u00e1ssemos de tocar o humano.<\/div>\n<div>Nilo Gallego escutou o lugar pelas refer\u00ed\u00aancias que fez \u00ed\u00a0 pr\u00f3pria hist\u00f3ria do lugar, ao riso lan\u00e7ado \u00ed\u00a0s \u00e1guas do Mondego que subiram e que transformaram todo o Montemor num grande rio. Lan\u00e7ou o riso sobre esses dias de tempestade que, ciclicamente, a cada novo ano, amea\u00e7am as terras desta cidade de folhas. Escutou o lugar ao criar as cumplicidades art\u00ed\u00adsticas entre os m\u00fasicos e int\u00e9rpretes e os m\u00fasicos e os canoistas da terra. A comunidade provis\u00f3ria alimenta-se do encontro, dentro e nas margens do espect\u00e1culo, de todas as comunidades poss\u00ed\u00adveis, locais, art\u00ed\u00adsticas e estrangeiras. No final, fica esse som de caixa de m\u00fasica, a iluminar a vis\u00e3o e a escuta da implica\u00e7\u00e3o atenta que este acto po\u00e9tico, humano, popular, contempor\u00ed\u00a2neo, feito de sombras, deixou a navegar, sob a neblina nocturna fumegante do rio.<\/div>\n<\/div>\n<div><em>Cl\u00e1udia Galh\u00f3s<\/em><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA CIUDAD DE LOS HOMBRES AGUA (Traducci\u00f3n de Silvia Zayas) He aqu\u00ed\u00ad la hora. Punto de encuentro: Iglesia de la Misericordia. Vivimos la temperatura que baja. La noche. Hora de humedad en las orillas del r\u00ed\u00ado. 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