{"id":109,"date":"2019-02-22T13:24:17","date_gmt":"2019-02-22T12:24:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/?p=109"},"modified":"2019-05-17T16:52:37","modified_gmt":"2019-05-17T14:52:37","slug":"el-tercer-ojo-teatro-y-museo-iii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/2019\/02\/22\/el-tercer-ojo-teatro-y-museo-iii\/","title":{"rendered":"El tercer ojo. Teatro o museo III"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"420\" height=\"232\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/image-9.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-110\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/image-9.png 420w, https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/image-9-300x166.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 420px) 100vw, 420px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida de Henry Darger invitar\u00eda a fantasear como seguramente habr\u00e1n hecho algunos de sus estudiosos con una biograf\u00eda rayana en lo monstruoso, un terreno abonado para inventar historias de violadores de ni\u00f1as o sic\u00f3patas en serie. Sin embargo, al final de su vida, lo que se encontr\u00f3 en el cuarto que ocup\u00f3 durante cuarenta a\u00f1os no fue una casa llena de muertos como en el caso de Jack, el protagonista de la pel\u00edcula de Lars von Trier, sino un cuarto desbordado de papeles, recortes de revistas, m\u00e1s de 15.000 p\u00e1ginas escritas en varios vol\u00famenes, mundos fant\u00e1sticos y cientos de dibujos con figuras cuyos rostros estaban calcados de c\u00f3mics y revistas ilustradas que recog\u00eda de la calle. Este espacio de operaciones, el teatro \u00edntimo y vital de este extra\u00f1o personaje, pobre, introvertido y afable, fue convertido en un espacio de exposici\u00f3n al ser adquirido todo \u00e9l por el Museo de Arte Folcl\u00f3rico de Chicago tras la muerte de su inquilino, y su obra forma parte hoy de instituciones art\u00edsticas de referencia internacional. Ficciones y realidad, arte y pol\u00edtica, el horror imaginario y el horror real se cruzan en el campo abierto de la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy escuchaba en la radio, al hilo del juicio al  \u201cproceso\u201d catal\u00e1n, un t\u00e9rmino casualmente familiar en el medio del arte (aunque desconozco si en el la pol\u00edtica tambi\u00e9n se le da a este t\u00e9rmino la categor\u00eda de obra), el caso es que alguien afirmaba que fuera del <em>imperio<\/em> de la ley lo \u00fanico que queda es el todos contra todos, a lo que otro participante, animado por el moderador para que calentara el show medi\u00e1tico, a\u00f1adi\u00f3 que esa ley proviene en realidad de una ley natural y universal que tenemos todos que asumir por el hecho de ser humanos. Estas opiniones, que podr\u00edan estar tomadas de una discusi\u00f3n de la escol\u00e1stica medieval, dichas a comienzos del siglo XXI podr\u00edan llegar a tener por la fuerza de su anacronismo una cierta potencia art\u00edstica, como si se tratara de una obra de Santiago Sierra en la que detr\u00e1s de una vitrina, que podr\u00eda simular el estudio de radio, se viera a este grupo de contertulios modernos con sus cascos, micr\u00f3fonos, el caf\u00e9 y los logotipos de turno, repitiendo en bucle la misma idea sobre la ley natural y el imperio de la ley. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Respiraci\u00f3n artificial<\/em> es un relato que funciona como una maquinaria delirante y aut\u00f3noma de creaci\u00f3n de historias a partir de citas, teor\u00edas y relatos robados a la historia y pasados por el molinillo de la imaginaci\u00f3n. En ella Ricardo Piglia hace coincidir a Kafka y Hitler en el Caf\u00e9 Arcos de Praga, un lugar conocido por reunir a la bohemia de la \u00e9poca, durante el a\u00f1o que este \u00faltimo tras haber intentado en vano ingresar en la escuela de Bellas Artes de Viena se refugia en el extranjero para librarse del servicio militar. En este encuentro casual el inventor de los campos de exterminio le cuenta a Kafka sus sue\u00f1os de gloria para el futuro del imperio alem\u00e1n. Son estos sue\u00f1os los que convertidos en pesadilla el escritor checo transforma en una de las joyas de la literatura del siglo XX, como si por una suerte de justicia po\u00e9tica el artista y el estadista, el genio y el monstruo tuvieran que estar a la misma altura aunque en distintos terrenos. El espacio com\u00fan vuelve a ser la imaginaci\u00f3n, un medio de l\u00edmites difusos y con una potencia de la que seguramente nos queda mucho por aprender, que Giorgio Agamben, en un libro en el que no por casualidad habla tambi\u00e9n de Henry Darger, expone tambi\u00e9n como el lenguaje de la historia. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los imaginarios de Kafka y Hitler, o de Henry Darger y los contertulios en cuesti\u00f3n aspiran a cuotas de realidad distintas. El problema, como sab\u00eda bien el Marqu\u00e9s de Sade, no es el imaginario en s\u00ed, sino las pr\u00e1cticas y modos de socializaci\u00f3n que los sostienen. O dicho de otro modo, el problema no son los mitos, sino los ritos a que dan lugar estos relatos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Oyendo este debate me preguntaba para qui\u00e9n estaban hablando, pero lo mismo nos podr\u00edamos preguntar acerca de cualquier otro personaje p\u00fablico, e incluso, como en el caso del no-artista de Chicago, de cualquier otro personaje no p\u00fablico, entendiendo que la condici\u00f3n de p\u00fablico es algo que est\u00e1 presente a\u00fan antes de nacer el objeto sobre el que se aplica. El problema es c\u00f3mo utilizar dicha condici\u00f3n. El tercer ojo lo ve todo porque lo hemos creado nosotros. Tampoco es f\u00e1cil dejar que nos mire, porque se trata de una invenci\u00f3n colectiva que hace que habite en nuestras cabezas aun antes de darnos cuenta. Es como si los dem\u00e1s lo hubieran puesto dentro de nosotros, pero los dem\u00e1s somos tambi\u00e9n nosotros. Un l\u00edo que hace que finalmente no resulte f\u00e1cil decidir frente a quien estamos actuando o para qui\u00e9n escribimos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"507\" height=\"380\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/image-10.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-111\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/image-10.png 507w, https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/image-10-300x225.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 507px) 100vw, 507px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdo que en una obra de Juan Dom\u00ednguez, <em>Entre lo que ya no est\u00e1 y lo que todav\u00eda no est\u00e1<\/em>, a la que le dedique un <a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/2017\/05\/16\/la-escena-es-un-lugar-biologico\/\">texto<\/a> que he recuperado ahora para este blog, aparece \u00e9l mismo convertido en un peque\u00f1o buda que lo mira insistentemente mientras hace el amor. Nunca estamos solos. Nos miramos nosotros mismos convertidos en seres imaginarios, nos mira el espejo, la infancia, el pasado, la instituci\u00f3n, la pareja o simplemente la necesidad de tener trabajo o alcanzar alg\u00fan tipo de reconocimiento. Nos mira todo aquello que conocimos y ya no est\u00e1, quienes conocimos y ya se fueron, pero tambi\u00e9n los que no conocimos pero intuimos, sentimos, supimos que alg\u00fan d\u00eda estuvieron. Finalmente somos nosotros mismos los que nos miramos, desde todo aquello que ya no somos, sosteniendo estos mundos imaginarios que terminan funcionando como un vac\u00edo que hay que llenar, puntos de fuga que abren espacios de indeterminaci\u00f3n frente a los que reinventarnos y que por momentos llegan a poner en peligro nuestra resistencia mental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta misma obra se contaba otro encuentro casual, en este caso entre el propio artista y Susan Sontag en un caf\u00e9 de Par\u00eds. Entusiasmado por la oportunidad, Juan Dom\u00ednguez le echa coraje y se pone a hablar con la escritora. En un momento le pregunta si ella piensa en sus lectores cuando escribe. A lo que Sontag contesta que no escribe porque haya lectores, sino porque hay literatura. Una respuesta que podr\u00edamos esperar tambi\u00e9n de Piglia y en general, pasado el siglo XX, de cualquier \u201cartista\u201d, entendiendo por artista <em>cualquiera<\/em> que utiliza los medios de hacerse p\u00fablico como un lugar para imaginar y crear, un lugar para transformar la realidad, aunque sea durante el tiempo que dure la ficci\u00f3n. Quien te mira ya no es el p\u00fablico, sino el propio medio art\u00edstico convertido en un espejo abstracto que se usa para medirse frente a esas instancias externas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La respuesta de Sontag remite a aquellos tiempos de estructuralismos, post-estructuralismos y otros formalismos m\u00e1s o menos obtusos. Puede ser una manera convincente y en todo caso ingeniosa de resolver el marr\u00f3n: \u00bfpara qui\u00e9n escribes, para qui\u00e9n sales a escena, para qui\u00e9n haces una exposici\u00f3n? En aquellos a\u00f1os sesenta y setenta en los quese pone nombre a muchos de los fen\u00f3menos que se ven\u00edan desarrollando a lo largo del siglo XX, este tipo de acercamientos formales dio mucho juego. Me pregunto si una vez que todo esto ha quedado asimilado por el medio cultural sigue teniendo la misma fuerza. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La potencia\nde este argumento es que ofrece algo concreto y casi material a lo que\nagarrarse, el ejercicio de la literatura, de la pl\u00e1stica, del movimiento; el\nriesgo es caer en una espiral autorreferencial que termine prescindiendo de\ntodo lo que no sea la propia literatura, la propia escena o la propia imagen. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La dimensi\u00f3n p\u00fablica de una actividad, especialmente si tiene un lado creativo, no se agota en el p\u00fablico al que puede llegar, un hecho bastante incierto al que a menudo se trata de reducir el sentido de una actividad en un dudoso ejercicio de democratizaci\u00f3n. Responder, por otro lado, a esa dimensi\u00f3n p\u00fablica apelando al placer de la escritura, como propone Barthes tambi\u00e9n en aquellos a\u00f1os, supone nombrar solo parte del problema. Esta posici\u00f3n que con cierta distancia podr\u00edamos relacionar con la reivindicaci\u00f3n en el contexto de las artes vivas de la alegr\u00eda de los cuerpos y <a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2018\/11\/07\/la-fiesta-interrumpida\/\">la potencia de la fiesta<\/a>, ha vuelto a ponerse en boga como resultado de una necesidad de recuperar experiencias colectivas y discursos cr\u00edticos de aquellos a\u00f1os que nos llegan hoy ya con la potencia de los mitos. Pero el problema, insisto, son las formas de actualizar y sostener estos mitos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La creaci\u00f3n art\u00edstica tiene algo que la convierte en un fen\u00f3meno intr\u00ednsecamente p\u00fablico. Al mismo tiempo que se realiza una acci\u00f3n, se construye una imagen o se inventa una trama, comienza a abrirse un espacio p\u00fablico delimitado por ese tercer ojo, una mirada externa que permite situarnos de una forma imaginaria y no por ello menos real en un medio p\u00fablico. Creer en la eficacia de una actividad art\u00edstica por los comentarios, cr\u00edticas, devoluciones o simplemente porcentajes de p\u00fablico, ventas o visitas en internet permite sostener esa ficci\u00f3n teleol\u00f3gica que trata de salvarla en t\u00e9rminos de utilidad, pero la ficci\u00f3n m\u00e1s potente, y m\u00e1s perversa tambi\u00e9n desde el punto de vista de su rentabilidad, es la que asegura que su sentido se cumple en el momento mismo en el que se est\u00e1 realizando. La creaci\u00f3n empieza a tener sentido antes de que se haga p\u00fablica y trate de hacer coincidir esa tercera instancia con un determinado horizonte de recepci\u00f3n. Este tercer ojo no es la mirada del p\u00fablico, ni coincide exactamente con ninguna otra realidad objetiva, sino que es resultado de un discurso colectivo, un imaginario compartido que explica tambi\u00e9n que haya arte o literatura. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema del arte no es llegar a identificar ese tercer ojo, denunciar su presencia o negarla, sino apropiarse de ese lugar de p\u00e9rdida, jugar con \u00e9l, desplazarlo o multiplicarlo. En una palabra, salir a la plaza y torearlo. Esta imagen nos permitir\u00eda reunir en un mismo ruedo a Darger, Kafka, Hitler, el Marqu\u00e9s de Sade, Piglia, Juan Dom\u00ednguez, Barthes, los contertulios de la radio o yo mismo, toreando cada cual el toro que ha escogido. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cTodos sois hombres en esta plaza, y esto denuncia lo irreal de este sue\u00f1o que es m\u00e1s bien una pesadilla de hombres occidentales\u201d, me dec\u00eda Simone de Beauvoir, a quien mand\u00e9 este post en referencia a su ensayo sobre el Marqu\u00e9s de Sade. Y no le falta raz\u00f3n, sin embargo, tirando de este hilo ficticio, y a falta de completar el cartel de la corrida con Sontag, que aunque estadounidense y blanca, vale por mujer, podr\u00edamos invitar a otro torero m\u00e1s, tambi\u00e9n hombre y mexicano, aunque no racionalizado, H\u00e9ctor Bourges y el equipo de Teatro Ojo, y preguntarnos por el lugar que ocupaba en su obra <em>Lo que viene<\/em>, de la que me ocup\u00e9 en el <a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/2019\/02\/16\/teatro-ojo-teatro-y-museo-ii\/\">post anterior<\/a>, un mundo art\u00edstico como el de Darger desarrollado en soledad como una forma de supervivencia, y que solo se lleg\u00f3 a hacer p\u00fablico despu\u00e9s de muerto y de forma ajena a su voluntad. La referencia a la pr\u00e1ctica compulsiva de Darger en un proyecto con una clara vocaci\u00f3n de reflexi\u00f3n p\u00fablica y discusi\u00f3n abierta, funciona como una de esas contradicciones desde la que salvar la <em>normalidad<\/em> con la que se acepta esta vocaci\u00f3n de ser p\u00fablicos que termina a menudo conduciendo a lugares tan anormales. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sentirse mirado por alguien como Darger, que vivi\u00f3 sin dirigirse a casi nadie que formara parte de su entorno, no es tarea f\u00e1cil. Cuenta quien lo conoci\u00f3 que tuvo un solo amigo y que con quien lleg\u00f3 a demostrar un trato m\u00e1s cari\u00f1oso fue con el perro de la vecina. Eso le da una condici\u00f3n divina y monstruosa a la vez, la de mirar el mundo, como sin duda no dej\u00f3 de hacer por lo que se refleja en sus dibujos y proyectos tan minuciosos como apuntar el pron\u00f3stico meterol\u00f3gico de cada d\u00eda durante un a\u00f1o para constatar un permanente error de c\u00e1lculo, y no mirar a nadie. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque el Papa abr\u00eda ahora la cumbre mundial por la pederastia diciendo que \u201cDios nos mira y exige de nosotros medidas concretas y efectivas\u201d, lo anacr\u00f3nico de la escenograf\u00eda del encuentro har\u00eda pensar m\u00e1s bien en esa ley natural que lo \u00faltimo que admite son \u201cmedidas efectivas\u201d como seguramente pensaba Darger, quien por otro lado era un ferviente creyente que pod\u00eda asistir a misa varias veces al d\u00eda. Si bien, a pesar de ello, no dej\u00f3 de luchar por esas medidas en el fant\u00e1stico universo de las Vivian Girls.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/image-11.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-112\" width=\"458\" height=\"257\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/image-11.png 357w, https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/image-11-300x169.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 458px) 100vw, 458px\" \/><figcaption><a href=\"http:\/\/www.rtve.es\/noticias\/20190219\/abusos-sexuales-iglesia-aborda-crisis-pederastia-cumbre-historica-no-convence-victimas\/1887100.shtml\">RTVE. Noticias, 19.02.2019<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta imagen podr\u00eda ser una ilustraci\u00f3n m\u00e1s de los <em>Realms of the Unreal<\/em> de Darger y la guerra de estas Vivian Girls, las siete princesas que lideran la revoluci\u00f3n de los ni\u00f1as esclavas, a las que a menudo pintaba con peque\u00f1os genitales masculinos, en la Naci\u00f3n Cristiana de Abbiennia, impuesta por los glandelianos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/image-12.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-113\" width=\"442\" height=\"325\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/image-12.png 364w, https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/image-12-300x221.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 442px) 100vw, 442px\" \/><figcaption>Henry Darger<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el universo de este extra\u00f1o artista se sostiene como una actividad clandestina en mitad de las condiciones extremas en que le toc\u00f3 vivir, el trabajo de Teatro Ojo apunta en el sentido opuesto, hace aflorar la memoria colectiva de los lugares para generar un debate p\u00fablico. No obstante, por situarse en puntos contrarios hay algo que tambi\u00e9n los cruza, al constituirse como reacciones al lugar o el no lugar que ocupamos frente a la historia, la esfera p\u00fablica, la memoria colectiva y la propia instituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;El mundo de fuera, que en el caso de <em>Lo que viene <\/em>invade el escenario, abierto a lo largo de todo el d\u00eda para que los asistentes lo recorran transitando entre columnas de peri\u00f3dicos y memorias personales, nutre igualmente la obra de Darger. La diferencia estriba en que Teatro Ojo crea una dimensi\u00f3n esc\u00e9nica y teatral efectiva que se activa con la intervenci\u00f3n del p\u00fablico, los espacios y la memoria, mientras que el universo de Darger se activa de forma imaginaria en el momento en que empieza a escribir, a hacer el primer recorte, calcar la primera figura de las revistas o registrar el primer pron\u00f3stico meteorol\u00f3gico. Como cualquier otro imaginario con la suficiente fuerza como para sostenerse a s\u00ed mismo, el mundo de Darger es p\u00fablico antes de que llegue al p\u00fablico, como lo es tambi\u00e9n la historia de M\u00e9xico que pone en juego <em>Lo que viene<\/em>. Las pr\u00e1cticas de creaci\u00f3n, como la historia, no suceden primero y se hace p\u00fablica despu\u00e9s, sino que son <em>constitutivamente<\/em> p\u00fablicas, aunque los modos de comunicarlas y sostenerlas var\u00eden. <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"280\" height=\"373\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/image-13.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-114\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/image-13.png 280w, https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/image-13-225x300.png 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><figcaption><em>Lo que viene<\/em>, 2012. Archivo Teatro Ojo<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El desinter\u00e9s\nde Darger y tantos otros artistas que habr\u00e1n pasado por la historia sin dejar\nrastro por comunicar su obra puede responder a razones de orden muy distinto, sicol\u00f3gicas,\nsocioculturales o simplemente econ\u00f3micas, pero parad\u00f3jicamente es el lado m\u00e1s\npotente por lo que tiene de contradictorio desde el que pensar la dimensi\u00f3n\np\u00fablica del arte. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta dial\u00e9ctica de contrarios llevada a un extremo naif entre aceptaci\u00f3n y rechazo recorre el trabajo de Darger, organizado en torno a un juego de oposiciones entre ficci\u00f3n-realidad, masculino-femenino, mundo adulto-mundo infantil, inocencia-culpabilidad, que inevitablemente, desde el momento en que lo convertimos aqu\u00ed en objeto de debate, se termina proyectando al dentro-fuera de la instituci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La paradoja de lo que se convierte en arte sin haber nacido con la intenci\u00f3n de serlo resulta especialmente interesante para seguir discutiendo los procesos de <a href=\"https:\/\/habitarelaire.wordpress.com\/2018\/07\/04\/la-desinstitucion-publica-del-arte-y-la-madruga-de-vertebro-i\/\">(des)instituci\u00f3n art\u00edstica<\/a>. Sobre este delicado equilibrio de contrarios entre lo que est\u00e1 fuera y lo que est\u00e1 dentro se sostiene el sentido de una instituci\u00f3n en tanto que proceso vivo, y no simplemente conservaci\u00f3n patrimonial y ejercicio p\u00fablico de autoridad. Con esta l\u00f3gica el arte no ha dejado de alimentarse de aquello que no era arte. El proceso de instituci\u00f3n art\u00edstica solo puede subsistir en esa cuerda floja con lo que no est\u00e1 instituido, a diferencia de un proceso de creaci\u00f3n personal que puede llegar a prescindir de la relaci\u00f3n el mundo objetivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta separaci\u00f3n originaria, traducida por la sicolog\u00eda como una forma de culpa y expiaci\u00f3n, es lo que hace necesarios procesos de instituci\u00f3n de lo p\u00fablico no restringidos a las instituciones oficiales, y hace necesaria la imaginaci\u00f3n como ejercicio en el que reside la posibilidad de una cierta reconciliaci\u00f3n con el mundo. Es en este punto que la obra de Darger y el trabajo de Teatro Ojo llegan a cruzarse. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque tampoco ser\u00eda dif\u00edcil, continuando con nuestro delirio sobre el torero mexicano, fantasear con una versi\u00f3n de <em>Lo que viene<\/em> realizada por un H\u00e9ctor Bourges encerrado como un loco en su apartamento en el DF durante los seis a\u00f1os que dura el primer mandato del gobierno del PAM al que se refiere <em>Lo que viene<\/em>, ocupado exclusivamente en recortar de forma compulsiva figuras y palabras de los diarios para construir un inmenso collage fant\u00e1stico hasta tapar cada mil\u00edmetro de las paredes de su apartamento, mientras que por las ventanas le llega el ruido de las excavadoras construyendo el memorial por las mismas v\u00edctimas del narcotr\u00e1fico que aquel mismo gobierno hab\u00eda provocado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta versi\u00f3n alternativa se apoya en la posibilidad de convertir la actividad creativa en una forma de vida sostenida a lo largo del tiempo. La dificultad para compartir una pr\u00e1ctica de creaci\u00f3n y sostenerla de un modo colectivo abre un espacio incierto entre ficci\u00f3n y realidad, imaginaci\u00f3n y pol\u00edtica. Si desde el punto de vista de su comunicaci\u00f3n la propuesta de Teatro Ojo resulta m\u00e1s eficaz, desde el punto de vista del modo como esos mundos se sostienen a trav\u00e9s del ejercicio diario, el trabajo de Darger adquiere una potencia colosal. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La institucionalizaci\u00f3n de su obra como de otros muchos trabajos provenientes de contextos ajenos al arte y el mundo occidental no se debe en primer lugar al estilo de una escritura o la calidad de los dibujos, sino al modo como han sido construidos, c\u00f3mo se han utilizado y el lugar del que proceden inseparables de unas formas de vida, lo que los salva parad\u00f3jicamente de quedar reducidos a un resultado a pesar de que hayan nacido para ser usados de formas muy espec\u00edficas. La obra se convierte en la forma de vida con que se crea y se practica. Si la historia como las representaciones no es cuesti\u00f3n \u00fanicamente de ruptura y transgresi\u00f3n, sino de creer en ella y mantenerlas, el mundo fant\u00e1stico de Darger adquiere una credibilidad que est\u00e1 a la altura de su desbocada imaginaci\u00f3n. La distancia que se abre, sin embargo, entre el modo de construirlo d\u00eda a d\u00eda y el mundo que le rodea, le da una condici\u00f3n abismal. El trabajo art\u00edstico supone lanzarse a una suerte de vac\u00edo m\u00e1s terrible por cotidiano cuya potencia le confiere luego la capacidad de proyectarse m\u00e1s all\u00e1 de su tiempo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La instituci\u00f3n se organiza en torno a una serie de relatos. Son los mitos que una sociedad actualiza a trav\u00e9s de ritos como el del arte. Una historia necesita actualizarse a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas colectivas. Durante siglos el teatro ha sido la expresi\u00f3n literal de esta necesidad de celebraci\u00f3n de la historia a trav\u00e9s de la imaginaci\u00f3n. Si el teatro \u00edntimo y personal de Darger es hoy una pieza de museo, el reto de la instituci\u00f3n consiste en activar su teatro \u00edntimo y personal, como se hac\u00eda en el trabajo de Teatro Ojo, de manera que contin\u00fae vivo a trav\u00e9s de su uso y formas de hacer. Este modo no est\u00e1 exento de la corrupci\u00f3n a la que est\u00e1 sujeto todo lo hist\u00f3rico, y en la que el arte y la propia instituci\u00f3n es un campo abonado. La contradicci\u00f3n del t\u00e9rmino \u201cinstituciones oficiales\u201d es una clara expresi\u00f3n de estos procesos de corrupci\u00f3n, y m\u00e1s en el caso del arte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una instituci\u00f3n en tanto que proceso vivo implica un ejercicio de empoderamiento colectivo que funciona con recursos p\u00fablicos, cuyo fin deber\u00eda ser plantear espacios de transici\u00f3n y contaminaci\u00f3n entre el mundo de fuera y lo ya instituido. La obra de Darger constituye hoy una de las referencias de un modo de entender y usar la actividad art\u00edstica desde fuera del mundo del arte. Sin embargo, esta perspectiva es la que nos proyecta hoy la instituci\u00f3n art\u00edstica. Si alguien le hubiera dicho a Henry Darger que quien le estaba mirando era en realidad la instituci\u00f3n art\u00edstica, hubiera pensado que el loco era efectivamente quien le miraba, dios, el padre, la ley, la historia, la instituci\u00f3n o el medio p\u00fablico al que nos asomamos cada ma\u00f1ana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida de Henry Darger invitar\u00eda a fantasear como seguramente habr\u00e1n hecho algunos de sus estudiosos con una biograf\u00eda rayana en lo monstruoso, un terreno abonado para inventar historias de violadores de ni\u00f1as o sic\u00f3patas en serie. 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