{"id":141,"date":"2016-10-03T17:05:47","date_gmt":"2016-10-03T15:05:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/?p=141"},"modified":"2019-05-17T16:42:55","modified_gmt":"2019-05-17T14:42:55","slug":"vivir-habitar-ocupar","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/2016\/10\/03\/vivir-habitar-ocupar\/","title":{"rendered":"Vivir, habitar, ocupar"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ellugarsinlimites.files.wordpress.com\/2016\/10\/289c7553-large.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption>Aitana Cordero, <em>La casa (el lugar sin l\u00edmites)<\/em>. Fots. Javier Marquerie Bueno.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivir, habitar, ocupar: Estas tres actividades responden a condiciones distintas: vivir, en su sentido m\u00e1s b\u00e1sico, es el resultado de una condici\u00f3n biol\u00f3gica, habitar es la respuesta a una necesidad social y ocupar es su traducci\u00f3n pol\u00edtica, una de las formas clave de los movimientos de protesta convertida hoy ya en un modo art\u00edstico y hasta una forma de trabajo, como dec\u00eda Hito Steyerl. La relaci\u00f3n de estos tres \u00e1mbitos con el espacio en el que se producen hace que no dejen de cruzarse: el cuerpo, la casa, la calle son lugares que aunque administrados por separado en busca de su mejor gobernabilidad se superponen constantemente. Vivir es un destino biol\u00f3gico, ocupar un derecho, habitar una necesidad. Pero como ya dijo Arist\u00f3teles, no se trata de vivir, sino de vivir bien. Ah\u00ed empieza la pol\u00edtica, los l\u00edmites, el escenario y la acci\u00f3n. Sobrevivir, obviamente, no es vivir bien, habitar tampoco es vivir bien, sino un estado previo que hace posible esa vida necesaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La casa<\/em>&nbsp;del CDN se vive y se ocupa, pero no se habita. Esta es la desmedida en cierto punto inhumana desde la que se afirma como obra en di\u00e1logo y conflicto con ese otro espacio de un centro dram\u00e1tico nacional y su dimensi\u00f3n institucional. La ni\u00f1ez y la vejez son las dos edades identificadas por naturaleza con el habitar. Antes y despu\u00e9s de la edad del trabajo se desarrollan otros modos de estar. La intensa actividad f\u00edsica a la que obliga&nbsp;<em>La casa (el lugar sin l\u00edmites)<\/em>&nbsp;no la har\u00eda apta para que ella en ella trabajaran ni\u00f1os o viejos, al margen de que el teatro no recomiende a los primeros la asistencia (\u00bfpuede da\u00f1ar la educaci\u00f3n de un ni\u00f1o ver a una persona masturb\u00e1ndose?). Sin embargo, como sugiere el subt\u00edtulo de la pieza, no se deja de apuntar indirectamente en estas direcciones. Su despliegue f\u00edsico se alimenta de una condici\u00f3n humana excesiva por naturaleza que idealmente dar\u00eda cabida a ni\u00f1os y viejos, las limitaciones se asumen despu\u00e9s, cuando decidimos participar de unas convenciones art\u00edsticas o institucionales. Los l\u00edmites en s\u00ed no son malos, mientras sean resultado de una negociaci\u00f3n viva por parte del grupo que los asume. Esto, que sin duda ha ocurrido en el equipo que presenta la obra, fuera del \u00e1mbito art\u00edstico resulta casi excepcional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El peligro que puede suponer la obra para menores de edad o para la sensibilidad en general del p\u00fablico, como reza el anuncio de rigor, no es la \u00fanica advertencia. Tambi\u00e9n te informan a la entrada que esta dura casi tres horas y que si tienes ganas de ir al servicio lo hagas antes de entrar; ante mi asombro un trabajador quiz\u00e1 m\u00e1s veterano puntualiza que en una situaci\u00f3n de necesidad se podr\u00eda hacer una excepci\u00f3n. Esta nueva advertencia, m\u00e1s original que la anterior, de los riesgos de asistir al teatro es parte de un r\u00e9gimen de normas cuyo car\u00e1cter impositivo en el plano de art\u00edstico suele dar buenos resultados, pero que fuera del arte inmovilizan las formas de vida hasta el absurdo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La actividad de los int\u00e9rpretes a lo largo de estas tres horas puede llegar a resultar, como se dice en el texto de presentaci\u00f3n, \u00e1rida, pesada, previsible y extenuante, cuando no angustiosa. La duda sobre si eyacular\u00e1 o no eyacular\u00e1 no es la \u00fanica que asalta a un espectador que termina entrando en un mundo que al comienzo invita casi a abandonarlo. A partir de una enorme cantidad de materiales, en su mayor parte de madera, apilados al fondo del escenario, se despliega un ejercicio incesante de construcci\u00f3n y destrucci\u00f3n de estructuras que har\u00edan pensar en peque\u00f1os hogares. Vigas, puertas,&nbsp;<em>palets<\/em>, cajones, plafones, contrachapados, un inodoro y hasta una rueda son algunos de los elementos con los que se componen y descomponen estructuras cada vez m\u00e1s complejas. Desde la primera colocaci\u00f3n de objetos por toda la superficie, con un ritmo tranquilo y unas maneras que citan claramente un abecedario coreogr\u00e1fico bien conocido, se pasa a la construcci\u00f3n de vol\u00famenes y desplazamientos de materiales en un juego de aceleraciones y pausas hasta llegar a situaciones cada vez m\u00e1s arriesgadas, como la violenta destrucci\u00f3n de algunas estructuras, la composici\u00f3n en un plano vertical &nbsp;o el intento de incrustar todos los materiales en una de las salidas laterales de la sala. Las estructuras tienen algo de precario e incluso de peligroso por su inestabilidad, pero tambi\u00e9n de implacables en su misma precariedad reconstruida una y otra vez. La necesidad de tener que seguir adelante opera como una suerte de imperativo biol\u00f3gico o esc\u00e9nico. Tras la primera hora aproximadamente, en la que la dispersi\u00f3n de objetos por todo el espacio para volver a agruparlos donde estaban antes tiene algo de ejercicio de preparaci\u00f3n zen -como explicaba la directora en la conversaci\u00f3n que hubo con ella- para lo que hab\u00eda de venir despu\u00e9s, asistimos a una intensa actividad que termina dando cuerpo, sudor y vida a esta abstracci\u00f3n espacial y f\u00edsica adoptada como punto de partida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La t\u00edpica superficie blanca, el cubo blanco dentro de la caja negra, la conquista de la abstracci\u00f3n, el trabajo con el plano, la invenci\u00f3n de estructuras y funciones hechas visibles formalmente, son parte ya de una historia, ahora toca repensar qu\u00e9 significa moverse y para qu\u00e9 la caja blanca y esos espacios polivalentes que sirvieron para todo hasta quedar convertidos en escaparates culturales. Despu\u00e9s de las ideolog\u00edas, que participaron del mismo proceso de abstracci\u00f3n denunciado por Lefebvre en los a\u00f1os 70, toca recuperar formas esenciales de convivencia con las que rehacer las pr\u00e1cticas de lo p\u00fablico y el sentido del trabajo en com\u00fan. Toca reconstruir la casa y la caja, vol\u00famenes y oscuridades, espesuras y representaciones. Replantear la posibilidad de lo colectivo desde sus formas m\u00e1s b\u00e1sicas, es ah\u00ed donde nos viene la pregunta: \u00bfvivir, ocupar o habitar?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este contexto habitar llega a convertirse en un gesto de disidencia, un arma pol\u00edtica o un ejercicio cr\u00edtico puesto en pr\u00e1ctica de forma colectiva, una utop\u00eda compartida con la que por otros motivos sue\u00f1an tambi\u00e9n promotores inmobiliarios y directores de centros culturales. \u00bfPero qu\u00e9 significa habitar? En la tr\u00edada vivir-ocupar-habitar, los dos primeros se situar\u00edan en los extremos m\u00e1s visibles (y por ello m\u00e1s rentables) del vivir como acci\u00f3n f\u00edsica llevada hasta el final o de la ocupaci\u00f3n como postura pol\u00edtica, que tambi\u00e9n vende mucho. Naturaleza en bruto y pol\u00edtica son dos grandes caras del espect\u00e1culo contempor\u00e1neo. Entre un extremo y otro estar\u00eda el difuso y ampl\u00edsimo espacio intermedio del habitar, en el que se han cebado arquitectos, interioristas, promotores urbanos, dise\u00f1adores y multinacionales del mueble y la decoraci\u00f3n que nos dise\u00f1an la vida cotidiana. Lo aparentemente menos marcado, como el habitar, un estado te\u00f1ido por la dispersi\u00f3n y la fragilidad, se convierte en una actividad incierta por su incapacidad para imponerse en su inmanencia. Queda as\u00ed en un lugar de nadie que todos tratan de administrar. Habitar supone la creaci\u00f3n de un medio sensible donde dejar de hacer lo que habitualmente se hace, lo que demanda una esfera p\u00fablica hoy ya identificada totalmente con el \u00e1mbito del trabajo. Habitar es un dejar de trabajar, pensar, calcular, comportarse y representarse, para pasar a trabajar, pensar, calcular, comportarse y representarse de otro modo. Es un modo de estar dejando de estar, una forma de despreocupaci\u00f3n y juego, una necesidad y un placer, un modo vital que convertido en una situaci\u00f3n art\u00edstica o pol\u00edtica insiste en una relaci\u00f3n disfuncional con el entorno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La casa<\/em>&nbsp;de Aitana Cordero y su equipo tiene algo de est\u00e9tica de ocupaci\u00f3n justamente por esta disfuncionalidad, aunque en este caso la disfuncionalidad se termine imponiendo por su misma funcionalidad. En alg\u00fan momento nos vino a la cabeza aquella otra casa, de la fuerza, con la que Ang\u00e9lica Liddell justo hace diez a\u00f1os ya no pudo repetir en el CDN, aunque s\u00ed fue aqu\u00ed, en el piso de arriba, donde present\u00f3 su trabajo anterior,&nbsp;<em>Perro muerto en tintorer\u00eda: los fuertes<\/em>, una tintorer\u00eda que tambi\u00e9n se viv\u00eda, se ocupaba e incluso se llegaba a habitar en ciertos momentos de dispersi\u00f3n que se permit\u00edan sus habitantes, que ten\u00edan tambi\u00e9n mucho de supervivientes. La nueva casa del CDN podr\u00eda entenderse como una nueva casa de la fuerza por la insistencia en la vida en crudo. Ambas tienen algo de ocupaci\u00f3n, una actividad espacial que se genera desde dentro pero se dirige hacia ese afuera, a un m\u00e1s all\u00e1 de la obra o la instituci\u00f3n. Las comparaciones, sin embargo, se acaban ah\u00ed. El mundo sin palabras de esta nueva casa, sus movimientos coreografiados por el trabajo en grupo y su funcionalidad estructural van por otro lado. El espacio oscuro, fr\u00edo e inh\u00f3spito de la caja desnuda del Valle-Incl\u00e1n es el horizonte de partida de una aventura colectiva e impersonal. Esta maquinaria hab\u00eda de tener algo de imponente y desbordante para ponerse a la altura del lugar donde se encontraba, un lugar ciertamente con muchos l\u00edmites. Demasiado trabajo por hacer en dos periodos de ensayo que no sumaron mucho m\u00e1s de mes y medio; los int\u00e9rpretes no se dan el tiempo para habitar esas fr\u00e1giles estructuras que construyen y destruyen sin cesar. Hay unos momentos transitorios de descanso y cuidado entre ellos, momentos de acompa\u00f1amiento y contemplaci\u00f3n de sus preciosos hogares, que sin embargo parecen funcionar como una pasajera ilustraci\u00f3n de lo que podr\u00eda haber sido y no fue, de la funci\u00f3n que estos podr\u00edan haber tenido, porque su verdadera funci\u00f3n no es finalmente ser habitados, y en esto consiste la dureza de la pieza. Tampoco es la funci\u00f3n del teatro que los alberga el ser habitado, aunque este discurso se haya impuesto como el ideal de cualquier espacio p\u00fablico. \u00bfDe verdad queremos que los espacios se habiten? Por el momento como funcionan es como espacios de trabajo, esta es la raz\u00f3n que mantiene unas maquinarias como la de la obra, cuyos hogares son la excusa para un ejercicio de convivencia y creaci\u00f3n de un espacio com\u00fan enfrentado con sus propios l\u00edmites art\u00edsticos y humanos. Incluso la dimensi\u00f3n f\u00edsica, el cansancio, la resistencia, el sudor y las masturbaciones, parecen las secreciones inevitables para poder seguir atendiendo a este destino econ\u00f3mico, esc\u00e9nico y biol\u00f3gico. Sin embargo, es la intensidad del mecanismo lo que le termina dando al trabajo, en el sentido literal del t\u00e9rmino, una verdad. La obra, como las energ\u00edas que la sostienen, se hace necesaria, aunque no sepamos todav\u00eda para qu\u00e9. La compleja abstracci\u00f3n en que la danza moderna convirti\u00f3 el movimiento se reconfigura a una escala (in)humana. Una sensaci\u00f3n de precariedad, fragilidad e incluso primitivismo contrasta con la potencia de una estructura formal que apenas se permite ciertas fisuras, momentos intermedios como los que se abren cuando la directora entra en escena para acompa\u00f1ar a los int\u00e9rpretes, recoger los restos de maderas rotas o la secreci\u00f3n de fluidos, o esos otros en los que&nbsp; los int\u00e9rpretes se cuidan, se hacen un gesto o se juntan para sentirse como grupo y recuperar fuerzas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sensaci\u00f3n de frustraci\u00f3n o incluso inutilidad, tan recurrente en el discurso art\u00edstico, ha sido el modo de proyectar en forma de disidencia una actividad como el arte cuyo sentido no es reducible a ning\u00fan discurso. Para los que han formado parte de esta aventura no cabr\u00eda hablar tanto del sentido que la obra pueda tener hacia afuera, como de la fuerza interna de lo vivido, una experiencia de grupo que desborda cualquier ret\u00f3rica explicativa. Hacer sentir la verdad de este esfuerzo es lo que sostiene el trabajo, no solo este, sino cualquier otra actividad que remita a alg\u00fan tipo de honestidad. Quiz\u00e1 no se trata de otra cosa: un ejercicio colectivo que se agota en s\u00ed mismo. Que a todos los que han participado en el proyecto les debe haber servido para mucho, eso se nota y le da un sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La obra podr\u00eda entenderse como una versi\u00f3n actualizada de aquellas construcciones polif\u00f3nicas con las que las vanguardias rusas de los a\u00f1os veinte expresaron el ideal del mundo socialista. La diferencia es que estas nuevas coreograf\u00edas del trabajo ya no tienen lugar en las f\u00e1bricas o las oficinas, sino en la propia casa de cada uno. El obrero ya no es el responsable de realizar una funci\u00f3n dentro de un complejo sistemas de funciones solidarias, sino que todos los obreros deben estar listos para hacer todas las funciones cuando se les necesite y sin previo aviso. El pijama es el nuevo uniforme de trabajo, o quiz\u00e1 como sucede en la obra, ni siquiera es necesario el pijama, con el cuerpo desnudo vale. Su disponibilidad debe ser total. Como dice la directora, un duro entrenamiento es necesario para llegar a este estadio en el que nos encontramos. Habitar se convierte en un trabajo m\u00e1s, que debe ser realizado con la mayor eficacia, un modo de supervivencia. Como estrategia para despertar de una cierta pesadilla sobradamente conocida parece aceptable, pero no vale con quedarse ah\u00ed, ir m\u00e1s all\u00e1 es parte de un compromiso y una necesidad, no voy a decir pol\u00edticos, pero s\u00ed en relaci\u00f3n con el mundo de ah\u00ed afuera, la polis, la calle, la ciudad que usamos a diario, pero que tampoco habitamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La aventura de estos soldados-obreros-bailarines acaba con una enorme construcci\u00f3n central de tres pisos, un alarde de ingenier\u00eda humana. Todo el recorrido alcanza as\u00ed su final. El escenario queda en penumbra. Se encienden las luces del p\u00fablico. El ritmo de la actividad se ralentiza. Por primera vez se respira una cierta tranquilidad, los cuerpos se aflojan. Se oye una m\u00fasica de fondo. Algunos espectadores, quiz\u00e1 avisados, entienden que la obra ha acabado y salen. A otros nos parece que ahora que las luces est\u00e1n dadas, los int\u00e9rpretes se demoran en peque\u00f1os arreglos, las puertas abiertas, empezar\u00eda, sin embargo, lo que de verdad importa, como si todo lo dem\u00e1s hubiera sido un pre\u00e1mbulo \u2014el pre\u00e1mbulo que sigui\u00f3 al otro pre\u00e1mbulo de la primera hora\u2014. \u00bfDe verdad ha acabado la obra? Los artistas no salen a saludar, no hay aplausos, pero efectivamente la obra ha acabado. La convenci\u00f3n se impone del mismo modo inevitable con que se ha ejecutado toda la partitura. Los \u00faltimos int\u00e9rpretes, imaginamos que con un cansancio de esos que te dan todav\u00eda m\u00e1s vida, abandonan lo que sin duda de alg\u00fan modo fue su hogar. \u00bfNo preferir\u00edan quedarse un rato m\u00e1s compartiendo ese momento del despu\u00e9s de, invitar incluso al p\u00fablico, despreocuparse finalmente, incluso de la obra? \u00bfDespu\u00e9s de haber pasado por todo esto, no queda nada m\u00e1s por hacer? El p\u00fablico que todav\u00eda aguanta permanece a solas con una enorme construcci\u00f3n que como una esfinge oscura le interroga acerca de lo que ha visto, y de lo que no ha visto. Los espectadores se preparan a desconectar con la memoria todav\u00eda en el cuerpo despu\u00e9s de tres horas de actividad. Supervivientes esc\u00e9nicos, como quiz\u00e1s, de otra manera, los mismos funcionarios que advert\u00edan a la entrada de los riegos de la obra, resultados ellos tambi\u00e9n de un medio en el que trabajan y viven sin llegar a habitarlo. Cuerpos moldeados \u2014\u00bfexplotados?\u2014 por el miedo o el placer con el que se asume la obediencia a unos principios laborales o art\u00edsticos. \u00bfEs que no es lo mismo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la salida, pero todav\u00eda dentro del edificio, el p\u00fablico se encuentra con una instalaci\u00f3n construida con los restos de maderas que se han ido rompiendo y que la directora fue sacando. Es el broche final. La obra se cierra sobre s\u00ed misma resolvi\u00e9ndose como construcci\u00f3n formal y objeto visual. \u00bfPero qu\u00e9 es en realidad lo que una obra tiene que resolver? Aquel problema de la obra abierta que anim\u00f3 toda la modernidad tiene que ser hoy planteado desde una perspectiva no \u00fanicamente estructural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde finales de los a\u00f1os noventa se ha ido acumulando un saber \u2013hacer- en el \u00e1mbito de lo que, para entendernos, podr\u00edamos denominar coreograf\u00edas expandidas. Lo que hace diez o quince a\u00f1os hubiera sido un solo o peque\u00f1os ensayos de danza conceptual se ha convertido en grandes obras con una tremenda complejidad formal y riqueza de recursos. Pienso en los \u00faltimos trabajos de Cris Blanco, Amalia Fern\u00e1ndez o este que nos ocupa, potentes mecanismos relacionales montados sobre los ritmos recreados esc\u00e9nicamente de las comunicaciones por internet, los ritmos de las canciones o de este ejercicio de construcci\u00f3n y destrucci\u00f3n. Retomando este dial\u00e9ctica quiz\u00e1 fuera necesario pensar en una din\u00e1mica paralela de aprendizaje y desaprendizaje. No estoy cuestionando la validez de estos lenguajes que algunas creadoras han llegado a manejar, partiendo a menudo de presupuestos raqu\u00edticos, con una incre\u00edble maestr\u00eda, m\u00e1s bien al contrario, lo que planteo es que ahora que se dispone de lo que pedantemente llamar\u00edamos un \u201ccapital cognitivo\u201d habr\u00eda que pensar c\u00f3mo utilizarlo para que contin\u00fae sirviendo para lo que sirvi\u00f3 siempre, cuestionar, remover y desplazar los l\u00edmites de la obra, la idea de artista, la relaci\u00f3n con el p\u00fablico, etc, etc., y finalmente el lugar de la creaci\u00f3n esc\u00e9nica frente a las instituciones y frente a nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La casa de Aitana Cordero es una obra desde el comienzo hasta el final, una labor de gente que ha sabido hacer bien lo que se han propuesto, y eso hay que agradecerlo, pero ser\u00eda triste reducirlo a esto, a una obra, un trabajo, un ejercicio colectivo. Digamos m\u00e1s bien que se trata de una maquinaria con una potencia expansiva que va m\u00e1s all\u00e1, m\u00e1s all\u00e1 del recinto del CDN y de los cuerpos bien formados que la llevaron a cabo, una maquinaria que ganar\u00eda fuerza a medida que se expandiera a otros espacios y otros cuerpos. No cuatro, sino diez, veinte, cincuenta personas de todas las edades construyendo y destruyendo hogares que apenas consiguen habitar. Un frenes\u00ed colectivo de catarsis, liberaci\u00f3n y masturbaci\u00f3n frente a la especulaci\u00f3n inmobiliaria y la especulaci\u00f3n art\u00edstica. Pero el CDN cierra a media noche, y adem\u00e1s no hubiera sido f\u00e1cil conseguir los permisos para sacar los trastos a la calle. Y adem\u00e1s este ni siquiera ha sido el objetivo de la obra, sino en todo caso el delirio personal de un espectador flipando en su butaca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(Publicado originalmente en el blog de <a href=\"https:\/\/ellugarsinlimites.com\/2016\/10\/03\/vivir-habitar-ocupar\/\">El lugar sin l\u00edmites<\/a>.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vivir, habitar, ocupar: Estas tres actividades responden a condiciones distintas: vivir, en su sentido m\u00e1s b\u00e1sico, es el resultado de una condici\u00f3n biol\u00f3gica, habitar es la respuesta a una necesidad social y ocupar es su traducci\u00f3n pol\u00edtica, una de las &hellip; <a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/2016\/10\/03\/vivir-habitar-ocupar\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5,1],"tags":[6,7,8],"class_list":["post-141","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-practicas-artisticas-y-esfera-publica","category-sin-categoria","tag-aitana-cordero","tag-habitar","tag-ocupar"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/141","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=141"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/141\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":449,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/141\/revisions\/449"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=141"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=141"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=141"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}