{"id":999,"date":"2024-06-16T17:49:34","date_gmt":"2024-06-16T15:49:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/?p=999"},"modified":"2024-06-20T19:57:55","modified_gmt":"2024-06-20T17:57:55","slug":"la-critica-diez-y-mil-veces","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/2024\/06\/16\/la-critica-diez-y-mil-veces\/","title":{"rendered":"La cr\u00edtica diez y mil veces"},"content":{"rendered":"<p>Este texto comienza con el gusto, o en este caso el disgusto, y literalmente el desconcierto y la frustraci\u00f3n de la cr\u00edtica de <em>El Pa\u00eds <\/em>por el montaje de Carlos Marquerie de <em>Poeta en Nueva York<\/em>. Es un s\u00e1bado, 25 de mayo del 2024, lo s\u00e9 por el peri\u00f3dico que voy hojeando. Estoy yendo en la l\u00ednea 1 del metro a la Sala R\u00e9plika en Madrid para ver <em>Canto mineral<\/em> de Azkona y Toloza mientras abro las p\u00e1ginas al azar; doy con la cr\u00edtica de teatro, <em>Un \u2018Poeta en Nueva York\u2019 herm\u00e9tico,<\/em> la firma Mercedes L. Caballero. El t\u00edtulo podr\u00eda parecer redundante, ya que el poemario al que se refiere es de por s\u00ed bastante herm\u00e9tico, sin embargo, aplicado ese calificativo al trabajo que Marquerie acaba de estrenar en las Naves del Espa\u00f1ol en Matadero, resulta bastante clarificador de por donde va: salvando un par de cosas, la cr\u00edtica no deja t\u00edtere con cabeza.<\/p>\n<p>\u00bfSon la imaginaci\u00f3n y el deseo necesarios para la cr\u00edtica? \u00bfO resultan m\u00e1s bien contrarios al rigor del an\u00e1lisis, la objetividad del juicio y la claridad de la exposici\u00f3n que se debe esperar de la cr\u00edtica? \u00bfO son el rigor, la objetividad y la claridad excusas de un sistema para establecer con el mayor rigor, objetividad y claridad los l\u00edmites entre lo que debe ser y lo que no debe ser, entre lo que vale y lo que no vale, un sistema que algunos califican como natural, otros lo explican por las categor\u00edas universal, otros lo identifican con el capitalismo y otros directamente con el patriarcado? El patriarcado como la forma m\u00e1s primitiva de poder, el esto es as\u00ed porque es as\u00ed, y t\u00fa, que no lo sabes, eres un ignorante, con todas las consecuencias que se puedan inferir de esa condici\u00f3n de inferioridad, entre las cuales no es la menos grave que te nieguen la capacidad de desear otros mundos, otras vidas. Los espacios para el conocimiento y la imaginaci\u00f3n funcionan de manera inversamente proporcional; si consideramos, por ejemplo, tres mundos esc\u00e9nicos como el circo, el teatro y la \u00f3pera, la relaci\u00f3n se hace evidente: cuantas m\u00e1s autoridades m\u00e1s constre\u00f1ida queda la imaginaci\u00f3n. Pero quiz\u00e1 lo natural, los universales, el capitalismo y el patriarcado sean tan solo formas distintas de nombrar lo mismo. Y, en todo caso, volviendo a nuestro asunto, \u00bftiene raz\u00f3n Mercedes L. Caballero cuando concluye al final de su cr\u00edtica que el <em>Poeta en Nueva York <\/em>de Marquerie es \u201cplano, superficial y no traspasa\u201d, o esa valoraci\u00f3n es resultado de una impresi\u00f3n personal elevada a categor\u00eda de juicio, reforzado adem\u00e1s por efecto del mismo medio en el que se publica?<\/p>\n<blockquote>\n<h2>Si el gusto que gusta mi gusto<\/h2>\n<h2>gustase el gusto que gusta tu gusto<\/h2>\n<h2>ya ser\u00edan dos gustos, pero ay qu\u00e9 disgusto<\/h2>\n<h2>si el gusto que gusta mi gusto<\/h2>\n<h2>no gustase el gusto que gusta tu gusto.<\/h2>\n<\/blockquote>\n<p>Siempre me ha llamado la atenci\u00f3n la rotundidad con la que la cr\u00edtica, especialmente la cr\u00edtica de los grandes medios, pone una obra a los altares o la despieza hasta dejarla irreconocible. En el modernismo, a principios del siglo XX, se dec\u00eda que en una buena cr\u00edtica no pod\u00edan faltar tres adjetivos indescriptible, absoluto y sublime. Los t\u00e9rminos medios no venden. Entiendo que una obra levante pasiones o nos deje indiferentes, entiendo que nos pueda encantar u horrorizar, lo que no entiendo es la facilidad con la que se esgrimen los argumentos para explicar lo que m\u00e1s dif\u00edcil resulta explicar, el gusto, por qu\u00e9 a unas personas les encanta, les horroriza o simplemente no les dice nada una obra y a otras, finalmente muy parecidas a las primeras, todo lo contrario.<\/p>\n<p>Pero confieso que entre las dos opciones, poner una obra por las nubes o ponerla a parir, la segunda me da una especie de morbo malsano. Cuando leo que una obra es terrible, me entran siempre ganas de verla, pienso que ah\u00ed seguramente hay algo, algo que m\u00e1s all\u00e1 de estar bien o estar mal cabre\u00f3 al cr\u00edtico; lo contrario sin embargo no me funciona, se pone por las nubes un trabajo y luego te encuentras con un aut\u00e9ntico bodrio, cargado de buenas intenciones, pero bodrio; de estas hay muchas. Finalmente, alcanc\u00e9 a ver <em>Poeta en Nueva York <\/em>el \u00faltimo d\u00eda, que acab\u00f3 con un aplauso cerrado de una platea en gran parte puesta en pie. Supongo que la cr\u00edtica en cuesti\u00f3n no entender\u00eda la reacci\u00f3n del p\u00fablico, as\u00ed como <a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/cultura\/teatro\/poeta-nueva-york-lorca-transforma-obra-inmensa-vanguardista-destaca-nino-elche_129_11404790.html\">otras lecturas<\/a> que han definido el montaje como \u00abuna obra inmensa y vanguardista\u00bb, como el p\u00fablico de aquella \u00faltima funci\u00f3n tampoco entender\u00eda su valoraci\u00f3n de la obra.<\/p>\n<p>No se trata aqu\u00ed de acertar o no acertar, tener o no tener raz\u00f3n, como si la cr\u00edtica\/la raz\u00f3n fuera una escopeta de feria, tampoco de limitar la diversidad de miradas o censurar juicios negativos, sino del lugar desde el que se plantea la cr\u00edtica y los modos de asumir un g\u00e9nero de escritura cuya mayor virtud es la indeterminaci\u00f3n, es decir, la dificultad para establecer con <em>claridad, rigor y objetividad<\/em> qu\u00e9 debe ser la cr\u00edtica y para qu\u00e9 tiene que servir en cada momento, por ejemplo, ahora, en el siglo XXI.<\/p>\n<p>Para ir desplegando ese lugar he recurrido a estas im\u00e1genes, creadas a modo de mantra como parte del proyecto <em><a href=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/2023\/12\/22\/notas-que-patinan-135-la-curacion-infinita\/\">La curaci\u00f3n infinita<\/a><\/em>. La cr\u00edtica es efectivamente otra cosa de la que nos tenemos que curar, no solo de la cr\u00edtica de los otros, sino sobre todo de la que llevamos dentro. Curarse no quiere decir aqu\u00ed rechazar, poner distancia, borrar del mapa a los cr\u00edticos, sino abrir los poros, dilatar, ensanchar, habitar la fisura.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1003 size-full\" src=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/aburrimiento-1.jpg\" alt=\"\" width=\"399\" height=\"531\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/aburrimiento-1.jpg 399w, https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/aburrimiento-1-225x300.jpg 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 399px) 100vw, 399px\" \/><\/p>\n<p>La cr\u00edtica es una pieza de un complejo engranaje, un eslab\u00f3n f\u00e1cil de manipular en el centro de esa potente maquinaria que llamamos opini\u00f3n p\u00fablica, en la que se conjuga placer y econom\u00eda, conocimiento y experiencia, aprendizaje y pedagog\u00eda; un espacio, lo sabemos, lleno de trampas, pero son estas trampas las que le pueden seguir dando sentido a esta escritura.<\/p>\n<p>Mercedes L. Caballero empieza su an\u00e1lisis pregunt\u00e1ndose por \u201cel desconcierto y la frustraci\u00f3n final que se le queda a una en el paladar\u201d cuando se encuentra con algo, podr\u00edamos a\u00f1adir, que no era lo que esperaba. La cr\u00edtica se presenta como un intento por dar respuesta a esa frustraci\u00f3n, por explicarse a s\u00ed misma y al mundo su desconcierto. Es un buen comienzo: desconcierto y frustraci\u00f3n son dos emociones potentes; la pena es que no se tomen como motor para ahondar en la escritura, sino como una emoci\u00f3n que hay que resolver, calmar, encontr\u00e1ndole una explicaci\u00f3n justa; no se trata de dar vuelo a ese sentimiento, incendiarlo, celebrarlo y delirar, acercarse, en suma, a la ra\u00edz oscura, como dir\u00eda Lorca, de aquello que nos ha afectado, sino de sacar el hacha y poner las cosas en su sitio. Una pena porque de otro modo en lugar de continuar calificando este <em>Poeta en Nueva York <\/em>como un \u201cviaje que no acaba de despegar\u201d, hubiera conseguida hacer despegar su cr\u00edtica, o al menos lo hubiera intentado. Asimismo, en vez de concluir diciendo que el montaje era \u201cplano, superficial y no traspasa\u201d, se hubiera llegado quiz\u00e1 a una suerte de reconciliaci\u00f3n con lo herm\u00e9tico no solo del trabajo de Marquerie, sino de la poes\u00eda de Lorca, del arte, de la historia de Espa\u00f1a, de <em>El Pa\u00eds,<\/em> del grupo PRISA y en definitiva de la propia cr\u00edtica. Importante aqu\u00ed es no perder de vista los fantasmas, los habitantes del medio.<\/p>\n<p>En la cr\u00edtica siempre hay un tercero, que no es uno, sino muchos, entre ellos el propio medio en el que aparece. La reflexi\u00f3n de Mercedes L. Caballero no es solo su cr\u00edtica, es tambi\u00e9n la de uno de los peri\u00f3dicos con mayor tirada a nivel nacional; un dato importante para este texto, porque de otro modo no solo no la hubiera le\u00eddo ese s\u00e1bado cuando sal\u00ed de casa corriendo y agarr\u00e9 el peri\u00f3dico que estaba a mano, sino que seguramente ni siquiera se hubiera escrito, o al menos en todo caso no la hubiera escrito quien la escribi\u00f3, a quien parece que no le aport\u00f3 mucho no ya la obra, sino la propia escritura de una cr\u00edtica reducida a un puntaje a la baja.<\/p>\n<p>Referirse a la cr\u00edtica como una escritura, un ejercicio o una pr\u00e1ctica, supone reconocerla como un lugar de experiencia, como algo m\u00e1s que un medio que aspira a una cierta transparencia para transmitir una informaci\u00f3n o un juicio de valor, porque si algo no tiene la cr\u00edtica y en general la escritura es transparencia, de ah\u00ed su obsesi\u00f3n por aparentarla. La cr\u00edtica es el puente que se lanza entre dos puntos, un viaje entre la obra y las neuronas de quien escribe, la memoria colectiva y las vivencias personales, la plasticidad de las im\u00e1genes y la plasticidad de la raz\u00f3n, pero lo importante, y por esto nos referimos a ella como ejercicio, no es llegar al otro lado, sino desplegar un medio, insistir en el viaje, multiplicar caminos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1002 size-full\" src=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/aburrimiento-2.jpg\" alt=\"\" width=\"701\" height=\"524\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/aburrimiento-2.jpg 701w, https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/aburrimiento-2-300x224.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 701px) 100vw, 701px\" \/><\/p>\n<p><em>Sapiens<\/em>, nos recuerda Agamben al comienzo de su ensayo sobre <em>El gusto<\/em>, es aquel que no solo sabe (<em>sapere<\/em>), sino que tambi\u00e9n saborea (sapore); lo primero tiene que ver con digerir, asimilar, entender, nombrar, ordenar; lo segundo, con dilatar, sentir, disfrutar, perderse, no saber, gozar. Utilizar el sentido del gusto para referirse a la percepci\u00f3n a trav\u00e9s de los sentidos en general, expresa bien la dificultad para llegar al fondo de por qu\u00e9 a unas personas les gusta una cosa y a otras otra, Por qu\u00e9, por ejemplo, hay gente a la que no le gusta el queso. \u00bfPuede haber alguien a quien de verdad no le guste el queso?<\/p>\n<p>El gusto no se vale por s\u00ed mismo, exige una explicaci\u00f3n que le preste una cierta coherencia. Despu\u00e9s del me gust\u00f3 o no me gust\u00f3, vienen los intentos para dar raz\u00f3n, argumentos, autoridad a ese gusto o disgusto, aunque por s\u00ed mismo no los necesitar\u00eda. Por eso resulta tan cansado que te pregunten nada m\u00e1s salir de una obra si te gust\u00f3, como si eso fuera tan\u00a0 evidente. La cr\u00edtica se presenta como un medio para autorizar o desautorizar el gusto de unos y otros, empezando por los del propio cr\u00edtico como representante de una cierta clase, grupo, corriente; antes que abrir los sentidos y preparar al p\u00fablico para un modo de escucha, una manera de estar y viajar a trav\u00e9s de la obra, parece empe\u00f1arse en fijar los sentidos, delimitar la lectura.<\/p>\n<p>Pero saltar al medio no es solo una cuesti\u00f3n de gusto, sino tambi\u00e9n de \u00e9tica, de cuidado y equilibrio para no perder ese pulso fr\u00e1gil entre lo que nos autoriza y lo que nos desautoriza, entre el gusto (o disgusto) que mueve a la escritura y el peso de las razones, entre exponer los juicios y celebrar los vac\u00edos.<\/p>\n<blockquote>\n<h2>No preguntarme nada. He visto que las cosas cuando buscan su curso encuentran su vac\u00edo.<\/h2>\n<h2>Poeta en Nueva York, 1929<\/h2>\n<\/blockquote>\n<p>La cr\u00edtica es un modo de situarse en un medio que lleva ese difuso nombre de \u201cesfera p\u00fablica\u201d que nadie sabe exactamente donde empieza y donde acaba. En ese medio, que no es ni la obra ni el cr\u00edtico, radica su riesgo y su potencia, tambi\u00e9n su debilidad. En la apertura de ese medio (p\u00fablico) consiste la novedad de un tipo de escritura que nace como un instrumento para afianzar un poder que precisaba del apoyo de unos medios nuevos que hab\u00eda que crear, instrumentos para sostener una autoridad que no fuera ni la iglesia ni la nobleza, ni la que viene de Dios ni la sangre; ah\u00ed surge un imaginario y una posibilidad de sociedad formada por sujetos no solo de conocimiento (te\u00f3ricos), sino tambi\u00e9n de experiencias (sensibles). Y para este nuevo ensayo de comunidad el teatro va a funcionar como un perfecto laboratorio de prueba y error, no de una obra, sino de ese nuevo medio p\u00fablico a trav\u00e9s de la obra, o de la obra a trav\u00e9s del p\u00fablico.<\/p>\n<p>A diferencia de esos otros poderes, la cr\u00edtica no viene acompa\u00f1ada por un dogma de fe, sino que es un tipo de escritura poroso que comparte genealog\u00eda con otros g\u00e9neros como el ensayo en cuanto a una posici\u00f3n abierta que requiere una pr\u00e1ctica y un modo de hacer que est\u00e1 constantemente actualiz\u00e1ndose.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica no se agota en el an\u00e1lisis de su objeto, empieza siempre antes a trav\u00e9s de la interpretaci\u00f3n de la propia obra, que funciona tambi\u00e9n como otra suerte de cr\u00edtica puesta en pr\u00e1ctica, que en el caso del trabajo de Marquerie apunta igualmente a la frustraci\u00f3n ante una historia y un modo de entender el arte v\u00eda las vanguardias y la recuperaci\u00f3n de la tradici\u00f3n barroca que podr\u00edan haber sido y no fueron; y los efectos de la cr\u00edtica contin\u00faan despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Es por esto que la frustraci\u00f3n y el desconcierto de Mercedes L. Caballero no es solo el desconcierto y la frustraci\u00f3n de la cr\u00edtica de <em>El Pa\u00eds<\/em>, sino la frustraci\u00f3n y el desconcierto posiblemente del propio equipo de artistas y t\u00e9cnicos que hicieron la obra, de los lectores de la cr\u00edtica, del teatro madrile\u00f1o, de la pol\u00edtica cultural de esta ciudad, de la historia de un pa\u00eds y en definitiva de toda una esfera p\u00fablica que comparte ese sentimiento, aunque llegue a \u00e9l por caminos distintos y responda a \u00e9l tambi\u00e9n de maneras distintas.<\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9 a la Sala R\u00e9plika pregunt\u00e9 a unos amigos si hab\u00edan le\u00eddo la cr\u00edtica de <em>El Pa\u00eds<\/em> y fue en ese momento, tratando tambi\u00e9n de entender mi desconcierto, cuando tuve un momento de revelaci\u00f3n al recordar que a trav\u00e9s del teatro de Carlos Marquerie se podr\u00eda recolectar una antolog\u00eda de las peores cr\u00edticas de la historia del teatro madrile\u00f1o, empezando por aquella de Enrique Centeno a <em>El hundimiento del Titanic<\/em>, cuya referencia le debo al intempestivo archivo de Pablo Caruana, un montaje de principios de los 90 a partir del texto de Enzensberger, cuya cr\u00edtica apareci\u00f3 con el t\u00edtulo de \u201cEl hundimiento de la Pradillo\u201d.<\/p>\n<p>La Pradillo ciertamente no se hundi\u00f3, lo \u00fanico cierto de este tipo de cr\u00edticas es el disgusto o desorientaci\u00f3n de quien la escribe, y eso es quiz\u00e1 lo que me produce un cierto morbo, pensar que finalmente y aunque sea de un modo imprevisto las obras tienen su efecto, pese a que somos justamente los entendidos, armados con nuestras buenas razones, los que m\u00e1s nos resistimos a aceptar lo que escapa a estas razones. Hace 30 a\u00f1os Marquerie presentaba su trabajo en esa sala reci\u00e9n abierta, en los m\u00e1rgenes del mundillo teatral, que se llamaba La Pradillo, y su teatro no era reconocido como teatro, era m\u00e1s bien un h\u00edbrido, como el de todas y todos los que pasaban por aquel entonces por all\u00ed, de los que hoy contin\u00faan trabajando una m\u00ednima parte, a los dem\u00e1s los borr\u00f3 el sistema del medio, quiz\u00e1 tambi\u00e9n por falta de claridad. Hoy Marquerie est\u00e1 en las Naves del Espa\u00f1ol y su teatro, bendecido por la academia como posdram\u00e1tico tiene ya un lugar en la historia, pero eso s\u00ed, hay demasiadas cosas que no se entienden, como comienza diciendo la cr\u00edtica de <em>El Pa\u00eds<\/em>, o, lo que es lo mismo, no hay nada que entender, tal y como concluye.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de <em>Canto minero<\/em>, hubo un encuentro en el bar de R\u00e9plika con los artistas, cuando casi estaba concluyendo, Txalo Toloza se anima a decir una de esas verdades de Perogrullo que hace que por un momento todo vuelva a cobrar un cierto sentido, dice simplemente que se alegra de ser artista porque los artistas, a diferencia de los cient\u00edficos, no tienen que demostrar lo que dicen; aunque s\u00ed tienen, podr\u00edamos a\u00f1adir, que demostrar lo que hacen, lo que abre otro campo de investigaci\u00f3n espec\u00edfico de las artes. \u00bfTe puede gustar algo sin entenderlo, solo por el modo como est\u00e1 hecho? \u00bfSe puede entender algo y que no te guste, solo por el modo como est\u00e1 hecho? Entre una cosa y otra se sit\u00faa la cr\u00edtica.<\/p>\n<p>El gusto, del que el saber popular afirma que no hay nada escrito, es en realidad aquello sobre lo que no se deja de escribir, justamente por la imposibilidad de agotarlo. Esta paradoja se traslada al campo del arte, identificado, por un lado, con la libertad, la imaginaci\u00f3n y la creatividad, y, por otro, saturado de prejuicios y dogmatismos.<\/p>\n<p>Estar en el medio es un riesgo. Giordano Bruno, practicante de la herm\u00e9tica en el siglo XVI, nos ofrece algunas pistas acerca de este t\u00e9rmino. La herm\u00e9tica es una corriente de pensamiento que conjuga las artes de la memoria con la adivinaci\u00f3n y la magia. A Giordano Bruno, que dijo ya hace cuatro siglos que el universo era infinito y que todo estaba en relaci\u00f3n con todo, le queman vivo un 27 de febrero de 1600 en el Campo de Fiori en Roma. Aunque la acusaci\u00f3n era por herej\u00eda, el pecado fue mezclar el conocimiento, que en aquel momento proven\u00eda de Dios, con la imaginaci\u00f3n, el arte, la magia. Este fue un caso m\u00e1s de los muchos y muchas asesinadas por no estar ni en un lado ni en otro, sino en medio, hablando con los fantasmas. De estas cenizas nace la idea moderna de ciencia, que se ir\u00e1 trasladando del paraguas de la iglesia, que empezaba a tener goteras, al tejado de la econom\u00eda. Una apuesta de ganadores; conocimiento s\u00ed, pero que sirva para algo.<\/p>\n<p>Por ello la experiencia, que ya hab\u00eda sido reconocida como principio de conocimiento, y que no ven\u00eda ya de ning\u00fan Dios, sino de uno mismo, garant\u00eda de nuestra condici\u00f3n como personas, individuos y sujetos libres, ser\u00e1 aceptada, pero siempre y cuando pueda ser narrada, cuantificada, demostrada, traducida en n\u00fameros; n\u00fameros que desligados de la imaginaci\u00f3n se convertir\u00e1n en otra forma de inquisici\u00f3n. El precio que hubo que pagar fue la escisi\u00f3n de la imaginaci\u00f3n, que qued\u00f3 del lado del arte. Si eres artista, puedes imaginar.<\/p>\n<p>Activar la imaginaci\u00f3n en terrenos que no son estrictamente art\u00edsticos da problemas. A Garc\u00eda Lorca no lo matan por hereje, sino por rojo, los mismos que tres siglos antes lo hubieran matado tambi\u00e9n, pero su pecado no fue tampoco la pol\u00edtica, sino imaginar a trav\u00e9s del cuerpo, o vivir el cuerpo a trav\u00e9s de los sentidos.<\/p>\n<p>Estar en el medio, no ser suficientemente claro, perder el rigor o la objetividad, termina molestando, por eso la cr\u00edtica, cuando quiere quitarse del medio o quitar del medio a los dem\u00e1s tiene que echar cuentas, ponerse de un lado o de otro, identificar nombres y referencias, decir si estuvo bien o estuvo mal, situarse all\u00ed donde las cosas se pueden ordenar, contabilizar. Es as\u00ed como salen las cuentas, la del conocimiento y las otras.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica se mueve entre la impronta pedag\u00f3gica heredada de la Ilustraci\u00f3n, a la que se intenta rebajar la losa paternalista, y la maquinaria de producci\u00f3n en la que estamos inmersos, que es en realidad la parte que m\u00e1s nos afecta, pero la que menos nos interesa, el me gust\u00f3 o no me gust\u00f3, las estrellitas, la visibilidad. Por eso, al final, lo que m\u00e1s terminamos salvando es el lado informativo de la cr\u00edtica. Nos conformamos con eso, al menos que nos informe. Pero informaci\u00f3n sin imaginaci\u00f3n se convierte en una forma de econom\u00eda, sin riesgos ni vac\u00edos.<\/p>\n<p>La escasa autoridad del gusto por s\u00ed mismo hace que a menudo lo veamos enterrado bajo una monta\u00f1a de t\u00e9rminos abstrusos, pero en el fondo estamos hablando de eso, de cosas que nos gustan o no nos gustan, que nos afectan, nos alegran, nos sacan de nuestras casillas, nos trasladan, nos hace creer en lo que no somos o ser lo que creemos.<\/p>\n<p>Este texto acaba con otro aplauso, otro aplauso cerrado, sostenido, con el p\u00fablico puesto en pie; es el final de la <em>Consagraci\u00f3n de la primavera<\/em> de Israel Galv\u00e1n acompa\u00f1ado por dos excelentes pianistas. Impresionante. Fue en ese momento, con la emoci\u00f3n de ese aplauso, que este texto termin\u00f3 de escribirse una vez m\u00e1s; igual que se hab\u00eda escrito antes mientras caminaba hacia la Sala R\u00e9plika y daba vueltas a lo que hab\u00eda le\u00eddo en el metro; igual que volvi\u00f3 a escribirse al llegar y preguntar a Marta y Rub\u00e9n qu\u00e9 les hab\u00eda parecido la cr\u00edtica y darme cuenta que en realidad no era una cr\u00edtica nueva, sino que era la misma cr\u00edtica que tambi\u00e9n se volv\u00eda escribir una y otra vez; e igual que volvi\u00f3 a escribirse mientras ve\u00eda Poeta en Nueva York en las Naves del Espa\u00f1ol y pensaba en esa l\u00ednea extra\u00f1a que separa lo que est\u00e1 bien, lo que no est\u00e1 bien y lo que no est\u00e1; diez y mil veces podr\u00eda volver a escribirse este texto, como se dice en lengua mapuche, <em>marichiweu<\/em>, porque volver a escribirse es una forma de reaccionar ante la frustraci\u00f3n, de celebrar el desconcierto.<\/p>\n<p>En verdad te puede gustar algo sin entenderlo, incluso y sobre todo sin entenderlo, lo que no quita que luego queramos ponerle nombre y buscarle explicaciones. Las alegr\u00edas no contadas son medias alegr\u00edas, dice la Celestina. Los herm\u00e9ticos relacionan ese instante fugaz cuando el conocimiento y lo sensible coinciden con el goce sexual, el conocimiento divino. Es entonces que uno se reconcilia con el mundo, del que tampoco entendemos mucho. Por eso es importante la cr\u00edtica, para que siga habiendo un medio con el que seguir entre medias de la emoci\u00f3n y el conocimiento, la raz\u00f3n y los sentidos, hablando con los fantasmas cuando la obra ya pas\u00f3 y de aquel momento, experiencia, origen solo quedan las sombras, la memoria y las ideas, la potencia del relato para hacernos revivir lo que pas\u00f3 y lo que no pas\u00f3, all\u00ed donde estuvimos y no estuvimos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1001 size-full\" src=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/aburrimiento-3.jpg\" alt=\"\" width=\"906\" height=\"680\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/aburrimiento-3.jpg 906w, https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/aburrimiento-3-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/aburrimiento-3-768x576.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 906px) 100vw, 906px\" \/><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este texto comienza con el gusto, o en este caso el disgusto, y literalmente el desconcierto y la frustraci\u00f3n de la cr\u00edtica de El Pa\u00eds por el montaje de Carlos Marquerie de Poeta en Nueva York. Es un s\u00e1bado, 25 &hellip; <a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/2024\/06\/16\/la-critica-diez-y-mil-veces\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-999","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/999","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=999"}],"version-history":[{"count":24,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/999\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1027,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/999\/revisions\/1027"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=999"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=999"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/oscarcornago\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=999"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}