EL LUGAR SIN LIMITES TRANSPOLADO

Publico este post que he escrito para el blog de El lugar sin límites. Blog que estamos llevando Marta Blanco, Fernando Gandasegui y yo para el ciclo que va haber este mes en el CDN, el MNCARS y el Teatro Pradillo. Iremos contandos a través del blog de Teatro Pradillo que vamos sacando… Pero somos Teatroneros y esta pequeña reflexión transpolada lo primero que quería hacer era compartirla con ustedes. Abrazo: pablo.

ellsl 2 ecuador

Estábamos pergeñando este blog y pensando qué era este ciclo / festival hecho entre un espacio independiente, Teatro Pradillo, el gran buque insignia del teatro español, el CDN; y el Museo Nacional Reina Sofía, buque insignia de las artes plásticas. Y lo pensábamos desde el nombre con que lo habían bautizado: ¿por qué El lugar sin límites?, nos preguntábamos.  Nos leímos el texto del comisariado y vimos que tenía un subtítulo (dramaturgias en movimiento). Se habla de la escena como un espacio ilimitado donde hay que volver a resignificar y pautar conceptos como el de “dramaturgia”, se habla de mirar la escena del presente que está cuestionando formatos y lenguajes y ver qué está proponiendo, cuál es el deseo, cuáles las miradas tanto de los artistas como del público. El campo de reflexión, aunque amplio, está delimitado y nos imaginamos que durante este mes largo el blog en muchas ocasiones gravitará justamente en esa misma órbita.

Pero hoy, que todavía nada ha empezado, preferimos quedarnos gravitando en torno al nombre. Y se nos vino a la cabeza la novela que el chileno José Donoso escribió en 1966. Novela sobre un prostíbulo perdido en los alrededores de Talca y regentado por la Manuela y su hija la Japonesita. Duro libro de Donoso donde lo sórdido se mezcla en olores fuertes con la miseria que es supervivencia y con la dignidad hecha de esperanza mentirosa. Páginas duras sobre un pueblo olvidado que se adentra justamente en eso, en las consecuencias del olvido. Y claro, uno transpola: prostitución y olvido. Transpolar no es comparar o querer hacer metáforas sino traslación volátil y asociativa… Os copiamos aquí el comienzo de ese novelón, que es un despertar al igual que este ciclo también despega sus ojos legañosos:

 La Manuela despegó con dificultad sus ojos lagañosos, se estiró apenas y volcándose hacia el lado opuesto de donde dormía la Japonesita, alargó la mano para tomar el reloj. Cinco para las diez. Misa de once. Las lagañas latigudas volvieron a sellar sus párpados en cuanto puso el reloj sobre el cajón junto a la cama. Por lo menos media hora antes que su hija le pidiera el desayuno. Frotó la lengua contra su encía despoblada: como aserrín caliente y la respiración de huevo podrido. Por tomar tanto chacolí para apurar a los hombres y cerrar temprano (…)

Y siguiendo el hilo del nombre nos dimos con un festival que se hace llamar idéntico en Ecuador. Y nos quedamos pensando quienes serían, cómo les iría allá por Ecuador, en un festival de cine independiente y gay. Y pensamos los problemas que podía tener este “ciclo” en Madrid, problemas de organización, de posibilidad; y los poníamos en frente de lo que nos imaginábamos podía haber sido la vida del homólogo latinoamericano, imaginando una comparación lacerante aunque fuese odiosa. Les escribimos para saber de ellos. Rápidamente respondieron:

El Festival Internacional de Cine LGBTI El Lugar Sin Límites, es organizado por Quitogay, asociación civil pro derechos LGBTI, sin fines de lucro, que mediante actividades artísticas culturales, pretende derribar tabúes y preconceptos  en torno a las personas LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex). El Festival tiene sus orígenes en el año 2002, se desarrolla en las últimas semanas del mes de noviembre, en conmemoración del 27 de noviembre de 1997, fecha en la cual el Tribunal Constitucional del Ecuador, declaró inconstitucional el inciso primero del artículo 516 del Código Penal de ese entonces, en el que se consideraba a la homosexualidad como delito. Surge por la necesidad de la comunidad LGBT ecuatoriana de hacer que se reconozcan sus derechos y el de tener una actividad cultural artística que represente dignamente a sus miembros, que brinde alternativas de información y de entretenimiento, que promueva la cultura y que contribuya a cambiar la imagen distorsionada que la sociedad tiene de los y las personas LGBTIs.

El nombre del Festival viene de la película del méxicano Arturo Ripstein: EL LUGAR SIN LIMITES, un clásico del cine LGBTI, película inaugural de esa edición, con el cual nos sentimos identificados”.

Otra vez la prostitución y el olvido transpolado y provocando una frase de tanto peso como “nos sentimos identificados”. Prostitución es venderse, es sentirse humillado, comprado y usado. Olvido es invisibilidad, inexistencia. Y la dignidad, algo que antes que verla se huele. Al preguntarles de manera más cercana se comenzó a establecer un diálogo:

¿Cuáles son las dos/tres películas que más han marcado al festival?

Pregunta difícil “Rocky horror picture show” es la película que más ha marcado el festival, ya que la hemos presentado en varias ediciones y siempre tiene convocatoria de sus seguidores, la sala de cine se convierte en una súper producción interactiva, mejor que las 3D.

¿Que dos años recordáis más y por qué?

2002: el año de inicio del festival, empezó como una tímida muestra de cine homosexual, con apenas 6 películas, una sede y publicidad mediante el boca oreja.

2009: año en que por primera vez una actividad LGBTI ecuatoriana recibe apoyo económico del Estado, lo que nos ayudó a crecer como festival a nivel internacional.

-Si tuvierais que decir qué es “sin límites” ¿dónde se os va la cabeza?

Un lugar sin tabúes, donde el único límite es el derecho de los y las demás.

Además, para más inri, tienen un gato en el logo, Madrid siempre colándose por donde sea:

Así que nos quedamos por ahora por estos lares. Saludando y mandando un fuerte abrazo a nuestros homólogos en Ecuador, a todas sus sedes en Guayaquil, Quito, Cuenca, Ambato y Portoviejo. Admirando su trabajo. Nos quedamos con sus trece años de lucha contra el olvido, con ese 13 del cartel que uno no sabe cómo transpolar. Y con el cine de Ripstein, ese mexicano que lleva desde finales de los sesenta labrando una carrera llena de rigores, como si luchara contra titanes con dolor y cine. Os dejamos acá con un callejón en secuencia de su película del año 2000 “Así es la vida”:

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