En unas horas habrá pasado escasamente una semana desde que abrimos las puertas de nuestro “búnker” a las primeras 100 personas que asistieron como público a esta propuesta que arrancamos hace ya varios meses y de la cual, aquí (en Teatron) hemos dejado parte del proceso.
Nos hubiera gustado haber compartido más, en cantidad y en calidad. Lo cierto es que el proceso ha sido muy intenso desde el minuto 1 y lo sigue siendo aún después de haber “estrenado”. En estos momentos me encuentro enviando vía stream uno de los videodiarios que grabamos los días de las funciones. Y el equipo de edición de blogs seguirá trabajando para hacer crecer la historia que cuenta qué llevó a Cristina hasta el interior del búnker.
Han surgido muchos contratiempos durante el proceso, desde un accidente en el cuál, mi mano derecha en la parte técnica se fisuró un hueso del talón, hasta pérdidas mágicas de datos en discos duros, retrasos en la planificación, agotamiento… Pero bueno, sabemos que todos esos contratiempos dan carácter al proyecto, como los contratiempos que nos provocan canas y arrugas en el rostro y van modelando nuestro propio carácter.

