
{"id":10,"date":"2008-06-06T11:08:24","date_gmt":"2008-06-06T09:08:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/pompeia\/blog\/2008\/06\/06\/otra-posible-letra-para-el-videoclip-2-o-el-3-o-el-4-descripcion-de-plinio-el-joven-de-la-erupcion-del-vesubio\/"},"modified":"2008-10-22T00:49:14","modified_gmt":"2008-10-21T22:49:14","slug":"otra-posible-letra-para-el-videoclip-2-o-el-3-o-el-4-descripcion-de-plinio-el-joven-de-la-erupcion-del-vesubio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.tea-tron.com\/pompeia\/blog\/2008\/06\/06\/otra-posible-letra-para-el-videoclip-2-o-el-3-o-el-4-descripcion-de-plinio-el-joven-de-la-erupcion-del-vesubio\/","title":{"rendered":"otra posible letra (para el videoclip 2 o el 3 o el 4)"},"content":{"rendered":"<dl>\n<dd><em>descripcion de plinio el joven de la erupcion del vesubio:<\/em><\/dd>\n<dd><\/dd>\n<dd><em>Me pides que te describa la muerte de mi t\u00edo para poder dejar a la posteridad un relato m\u00e1s ver\u00eddico de la misma. Te doy las gracias, pues me doy cuenta de que su muerte alcanzar\u00e1, si es celebrada por ti, una gloria inmortal. Aunque haya perecido en una cat\u00e1strofe, al mismo tiempo que pueblos y ciudades, como si fuese a vivir siempre gracias a un suceso tan memorable, aunque \u00e9l mismo haya dejado numerosas obras literarias dignas de ser recordadas, sin embargo, la inmortalidad que merecen tus escritos contribuir\u00e1 en gran medida a perpetuar su memoria. En verdad que considero afortunados a los hombres a los que los dioses han concedido o bien realizar haza\u00f1as que merezcan ser escritas, o bien escribir obras que merecen ser le\u00eddas, y muy afortunados a los que les conceden ambas cosas. Entre estos \u00faltimos se encontrar\u00e1 mi t\u00edo gracias a sus libros y tambi\u00e9n a los tuyos. Por todo esto, no solo acepto con agrado la tarea que me encomiendas, sino que incluso la reclamo.<\/em> <\/dd>\n<\/dl>\n<dl>\n<dd><em>Se encontraba en Miseno al mando de la flota. El 24 de agosto, como a la s\u00e9tpima hora, mi madre le hace notar que ha aparecido en el cielo una nube extra\u00f1a por su aspecto y tama\u00f1o. \u00c9l hab\u00eda tomado su acostumbrado ba\u00f1o de sol, hab\u00eda tomado luego un ba\u00f1o de agua fr\u00eda, hab\u00eda comido algo tumbado y en aquellos momentos estaba estudiando; pide el calzado, sube a un lugar desde el que pod\u00eda contemplarse mejor aquel prodigio. La nube surg\u00eda sin que los que miraban desde lejos no pudieran averiguar con seguridad de qu\u00e9 monte (luego se supo que hab\u00eda sido el Vesubio), mostrando un aspecto y una forma que recordaba m\u00e1s a un pino que a ning\u00fan otro \u00e1rbol. Pues tras alzarse a gran altura como si fuese el tronco de un \u00e1rbol larg\u00edsimo, se abr\u00eda como en ramas; yo imagino que esto era porque hab\u00eda sido lanzada hacia arriba por la primera erupci\u00f3n; luego, cuando la fuerza de esta hab\u00eda deca\u00eddo, debilitada o incluso vencida por su propio peso se disipaba a lo ancho, a veces de un color blanco, otras sucio y manchado a causa de la tierra o cenizas que transportaba. A mi t\u00edo, como hombre sabio que era, le pareci\u00f3 que se trataba de un fen\u00f3meno importante y que merec\u00eda ser contemplado desde m\u00e1s cerca. Ordena que se le prepare un nav\u00edo veloz, y me ofrece la oportunidad de ir con \u00e9l, si yo lo deseaba; le respond\u00ed que prefer\u00eda continuar estudiando, y precisamente \u00e9l me hab\u00eda dado alg\u00fan material para que yo lo escribiese. Cuando sal\u00eda de su casa, recibe un mensaje de Rectina, esposa de Tascio, aterrorizada por el peligro que la amenazaba (pues su villa estaba al pie de la monta\u00f1a y no ten\u00eda ninguna escapatoria, excepto por mar); le rogaba que le salvase de esa situaci\u00f3n tan desesperada. \u00c9l cambi\u00f3 de planes y lo que hab\u00eda iniciado con el \u00e1nimo de un estudioso lo termin\u00f3 con el de un h\u00e9roe. Manda sacar las cuadrirremes, \u00e9l mismo sube a bordo con la intenci\u00f3n de auxiliar no solo a Rectina sino a otros muchos (pues los encantos de la costa atra\u00edan a un gran n\u00famero de visitantes). Se dirige r\u00e1pidamente al lugar del que todos los dem\u00e1s huyen despavoridos, mantiene el rumbo en l\u00ednea recta, el tim\u00f3n directo hacia el peligro, hasta tal punto libre de temor que dictaba o \u00e9l mismo anotaba todos los cambios, todas las formas de aquel desastre, tal como las hab\u00eda captado con los ojos. Ya las cenizas ca\u00edan sobre los nav\u00edos, m\u00e1s compactas y ardientes, a medida que se acercaban; incluso ya ca\u00edan piedra p\u00f3mez y rocas ennegrecidas, quemadas y rotas por el fuego; ya un bajo fondo se hab\u00eda formado repentinamente y los desprendimientos de los montes dificultaban grandemente el acceso a la playa. Mi t\u00edo dud\u00f3 alg\u00fan tiempo si ser\u00eda conveniente regresar; luego al piloto, que le aconsejaba que as\u00ed lo hiciese, le dijo: \u201cla Fortuna ayuda a los h\u00e9roes: pon rumbo a casa de Pomponiano\u201d. Esta se encontraba en Estabias, al otro lado de la bah\u00eda (pues el mar, al curvarse ligeramente la costa cerr\u00e1ndose sobre s\u00ed misma, penetra en tierra). All\u00ed, aunque el peligro a\u00fan no estaba cerca, era evidente que se aproximaba conforma iba creciendo, y Pomponiano hab\u00eda cargado sus pertenencias en unos barcos, decidido a huir, tan pronto como el viento, que se opon\u00eda a ello, se hubiese calmado. Mi t\u00edo, impulsado por ese mismo viento muy favorable para \u00e9l, arriba a puerto, abraza a su atemorizado amigo, le consuela y anima y, para calmar sus temores con el ejemplo de su propia tranquilidad, ordena que sus esclavos le lleven al ba\u00f1o; despu\u00e9s del aseo, se sienta a la mesa y come algo con buen humor o (lo que no es menos hermoso) finge que est\u00e1 de buen humor. Entretanto, en numerosos puntos en las laderas del Vesubio pod\u00edan verse enormes incendios y alt\u00edsimas columnas de fuego, cuyo brillo y resplandor aumentaba la oscuridad de la noche. Mi t\u00edo, intentando calmar el miedo de sus acompa\u00f1antes, repet\u00eda que se trataba de hogueras dejadas por los campesinos en su huida y casas abandonadas al fuego que ard\u00edan en la soledad. Luego se retir\u00f3 a descansar y ciertamente durmi\u00f3 sin la menor sombra de duda, pues su respiraci\u00f3n, que a causa de su corpulencia era m\u00e1s bien sonora y grave, pod\u00eda ser escuchada por las personas que iban y ven\u00edan delante de su puerta. Pero el patio desde el que se acced\u00eda a su habitaci\u00f3n, repleto de cenizas y piedra p\u00f3mez de tal manera hab\u00eda subido de nivel que, si hubiese permanecido m\u00e1s tiempo ene l dormitorio, ya no habr\u00eda podido salir. Luego que fue despertado, sali\u00f3 fuera y se re\u00fane con Pomponiano y los dem\u00e1s que hab\u00edan pasado toda la noche en vela. Deliberan en com\u00fan si deben permanecer bajo techo o salir al exterior, pues los frecuentes y fuertes temblores de tierra hac\u00edan temblar los edificios y, como si fuesen removidos de sus cimientos, parec\u00eda que se inclinaban ya hacia un lado, ya hacia el otro. Al aire libre, por el contrario, el temor de la ca\u00edda de fragmentos de piedra p\u00f3mez, aunque estos fuesen ligeros y porosos, pero la comparaci\u00f3n de los peligros les llev\u00f3 a elegir esta segunda posibilidad. En el caso de mi t\u00edo venci\u00f3 el mejor punto de vista, en el de los dem\u00e1s venci\u00f3 el temor mayor. Para protegerse contra los objetos que caen, colocan sobre sus cabezas almohadas sujetas con cintas. En cualquier otro lugar era ya de d\u00eda, pero all\u00ed era de noche, una noche m\u00e1s densa y negra que todas las noches que haya habido nunca, cuya oscuridad, sin embargo, atenuaban el fuego de numerosas antorchas y diversos tipos de l\u00e1mparas. Mi t\u00edo decidi\u00f3 bajar hasta la playa y ver sobre el lugar si era posible una salida por mar, pero \u00e9ste permanec\u00eda todav\u00eda violento y peligroso. All\u00ed, recost\u00e1ndose sobre un lienzo extendido sobre el terreno, mi t\u00edo pidi\u00f3 repetidamente agua fr\u00eda para beber. Luego, las llamas y el olor del azufre, anuncio de que el fuego se aproximaba, ponen en fuga a sus compa\u00f1eros, a \u00e9l en cambio le animan a seguir. Apoy\u00e1ndose en dos j\u00f3venes esclavos pudo ponerse en pie, pero al punto se desplom\u00f3, porque, como yo supongo, la densa humareda le impidi\u00f3 respirar y le cerr\u00f3 la laringe, que ten\u00eda de nacimiento delicada y estrecha y que con frecuencia se inflamaba. Cuando volvi\u00f3 el d\u00eda (que era el tercero a contar desde el \u00faltimo que \u00e9l hab\u00eda visto), su cuerpo fue encontrado intacto, en perfecto estado y cubierto con la vestimenta que llevaba: el aspecto de su cuerpo m\u00e1s parec\u00eda el de una persona descansando que el de un difunto.<\/em> <\/dd>\n<\/dl>\n<dl>\n<dd><em>Entretanto, mi madre y yo en Miseno; pero esto no tiene importancia para la historia, y t\u00fa solo quieres tener noticias sobre la muerte de mi t\u00edo. No me voy, pues, a extender m\u00e1s. Tan solo a\u00f1adir\u00e9 que yo te he expuesto con detalle todos los acontecimientos de los que o bien fui testigo o bien tuve noticias inmediatamente despu\u00e9s de que ocurriesen, cuando se recuerdan m\u00e1s fielmente. T\u00fa seleccionar\u00e1s lo m\u00e1s importante, pues una cosa es escribir una carta y otra un relato hist\u00f3rico; una cosa escribir a un amigo y otra escribir para todos. Adi\u00f3s.<\/em> <\/dd>\n<\/dl>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>descripcion de plinio el joven de la erupcion del vesubio: Me pides que te describa la muerte de mi t\u00edo para poder dejar a la posteridad un relato m\u00e1s ver\u00eddico de la misma. 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