
{"id":638,"date":"2010-06-04T10:37:15","date_gmt":"2010-06-04T09:37:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/quimpujol\/blog\/?p=638"},"modified":"2010-06-04T17:14:41","modified_gmt":"2010-06-04T16:14:41","slug":"eichmann-en-el-lliure","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.tea-tron.com\/quimpujol\/blog\/2010\/06\/04\/eichmann-en-el-lliure\/","title":{"rendered":"Eichmann en el Lliure"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/farm5.static.flickr.com\/4053\/4646324028_b098891257.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"332\" \/><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00abLa consagraci\u00f3 de la primavera\u00bb de Roger Bernat, fotograf\u00eda de\u00a0Natan<\/em><\/p>\n<p>El mecanismo de \u201cLa consagraci\u00f3 de la primavera\u201d es muy sencillo: el p\u00fablico sigue instrucciones a trav\u00e9s de auriculares inal\u00e1mbricos que lo convierten en int\u00e9rprete de la c\u00e9lebre coreografia de Pina Bausch sobre la m\u00fasica de Stravinsky. La \u00fanica complicaci\u00f3n surge de tres canales de audio que otorgan a los espectadores roles distintos. De esta manera, el p\u00fablico asume diferentes papeles del coro o, por turnos, el papel de la pareja protagonista.<\/p>\n<p>Tras \u201cDomini p\u00fablic\u201d y \u201cPura coincid\u00e8ncia\u201d, se trata de la tercera obra donde Roger Bernat pone al p\u00fablico en el punto de mira. Si recordamos que el director edit\u00f3 tambi\u00e9n el libro de art\u00edculos \u201cQuerido p\u00fablico\u201d sobre la figura del espectador, costar\u00eda de creer que Bernat no reflexionase sobre las implicaciones de esta nueva pieza. De hecho, en el DDT de este a\u00f1o Bernat explica una primera aproximaci\u00f3n te\u00f3rica: \u201c\u00c9s responsabilitat del teatre, un espai on els ciutadans s\u00f3n convocats per a reconeixer-se com a grup, recuperar el seu llinatge dionis\u00edac i tornar a posar en escena el cos de l\u2019espectador. Les noves tecnologies ens ho fan cada cop m\u00e9s proper tot i que les xarxes socials siguin la versi\u00f3 descorpore\u00eftzada de l\u2019espai teatral. Les ciutats necessiten tornar a introduir espais p\u00fablics de contacte cr\u00edtic entre els ciutadans. I aquests espais no poden prescindir del cos que \u00e9s l\u2019espai primigeni del desig.\u201d Esta afirmaci\u00f3n no dista mucho de puntos de vista como los de Marina Garc\u00e9s o Nicolas Bourriaud, que denuncian una progresiva conexi\u00f3n tecnol\u00f3gica entre los miembros de la sociedad que comporta a la vez un creciente aislamiento de los individuos, sobre todo a nivel f\u00edsico.<\/p>\n<p>Al inicio de la representaci\u00f3n, sentimos un cierto alivio cuando los espectadores se prestan al juego de Bernat. Al fin y al cabo tambi\u00e9n podr\u00edan rechazar el papel de int\u00e9rprete -no resulta infrecuente que los espectadores se resistan a la participaci\u00f3n- y entonces la propuesta se vendr\u00eda abajo.<\/p>\n<p>Pero no, el todo est\u00e1 planteado con suficiente acierto como para que los asistentes se involucren en el juego y los papeles protagonistas quedan reservados para los m\u00e1s intr\u00e9pidos. Estamos ante un p\u00fablico participativo que sigue entusiasta las instrucciones que van dictando los auriculares. Y las \u00f3rdenes prosiguen sin pausa ni interferencia alguna. En consonancia con el texto de Roger, sin duda el movimiento suscita en el espectador momentos de placer, esa liberaci\u00f3n corporal a la que el director alude en su texto y que surge de la danza en cualquiera de sus variantes.<\/p>\n<p>Sin embargo al cabo de un rato intuimos que realmente se trata de repetir \u201cLa consagraci\u00f3n de la primavera\u201d y que la din\u00e1mica no va a variar mucho. Parece que bastantes espectadores siguieron las instrucciones desde el principio hasta el final y se divirtieron con la propuesta sin percibir nada m\u00e1s all\u00e1 del juego. Es una posibilidad.<\/p>\n<p>A m\u00ed, tras veinte minutos, me embarg\u00f3 una sensaci\u00f3n de monoton\u00eda e incomodidad. La monoton\u00eda proven\u00eda de un mecanismo invariable. Por otro lado, la incomodidad ten\u00eda su origen en la autoridad que me somet\u00eda sin cuartel a trav\u00e9s de los auriculares. Pero aqu\u00ed t\u00fa eres el int\u00e9rprete, as\u00ed que si quieres hacer la pieza m\u00e1s interesante basta con modificar tu conducta. Si te molesta el autoritarismo, basta con desobedecer.<\/p>\n<p>Naturalmente, no se puede desobedecer de cualquier manera. Al fin y al cabo soy un espectador responsable y no tengo inter\u00e9s alguno en hacer estallar el juego esc\u00e9nico. S\u00f3lo deseo cambiar los par\u00e1metros o hacerlo m\u00e1s complejo.<\/p>\n<p>As\u00ed pues lo primero que se me ocurri\u00f3 fue desobedecer las \u00f3rdenes de mis auriculares y sumarme a las acciones de otro grupo de espectadores que recib\u00edan instrucciones a trav\u00e9s de un canal de audio distinto.\u00a0Esto result\u00f3 divertido, ya que te convert\u00edas en un impostor encubierto y sent\u00edas el placer de enga\u00f1ar a los dem\u00e1s sin que nadie lo supiera. Tambi\u00e9n constitu\u00eda un desaf\u00edo, ya que deb\u00edas imitar a los otros mientras los auriculares dictaban \u00f3rdenes distintas y estabas sometido a una leve esquizofrenia. De tanto en tanto, un espectador cercano se percataba de que las voces que brotaban de tus auriculares eran distintas y te miraba con extra\u00f1eza.<\/p>\n<p>Me recre\u00e9 bastante en este juego cuando de repente me asalt\u00f3 un dilema moral. Para desobedecer a la voz de los auriculares hab\u00eda \u201cimitado\u201d a otro grupo de espectadores. \u00bfQu\u00e9 tipo de desobediencia es esa que se limita a rechazar las imposiciones del grupo asumiendo las de un grupo distinto? De inmediato surgi\u00f3 una analog\u00eda social, la del adolescente burgu\u00e9s que para rebelarse contra las normas de su estirpe adopta las normas de una tribu diferente y se hace \u201cpunky\u201d, \u201chippy\u201d o \u201cg\u00f3tico\u201d.<\/p>\n<p>Me fui a un rinc\u00f3n y, en un momento de vac\u00edo relativo, cruc\u00e9 el escenario a la pata coja, algo que dif\u00edcilmente podr\u00eda estar en la coreograf\u00eda de Bausch. Una espectadora me lanza una mirada de sorpresa. \u00bfUna mirada censora, quiz\u00e1s? A peque\u00f1a escala, siento el aguijonazo que reciben invariablemente aquellos que no siguen el comportamiento que se espera de ellos. Como dec\u00eda Sartre, el infierno son los otros.<\/p>\n<p>Por otro lado, mi acci\u00f3n a la pata coja tampoco resulta satisfactoria para m\u00ed. \u00bfAcaso he ido demasiado lejos y estoy boicoteando la propuesta? \u00bfAcaso estoy desobedeciendo de una manera que atenta contra el esp\u00edritu del juego?\u00a0A continuaci\u00f3n, vuelvo a seguir las instrucciones de mi grupo pero esta vez intento diferenciar claramente la cualidad de mis movimientos. Si se trata de ondear los brazos, ondeo los brazos de forma entrecortada. Si hay que saltar, doy saltos min\u00fasculos. De esta manera logro diferenciarme del grupo de manera sutil, pero eso tampoco me satisface del todo. Al fin y al cabo, en cierta medida todos nos diferenciamos espont\u00e1neamente de los dem\u00e1s en peque\u00f1os detalles.<\/p>\n<p>Algo molesto ya, propongo a una amiga que irrumpamos en escena haciendo ese rid\u00edculo gesto de baile de los a\u00f1os sesenta que consiste en taparse la nariz y agitar la cabeza y el brazo como si estuvieses bajo el agua. Mi amiga se r\u00ede de la ocurrencia, se pone los auriculares de nuevo y sigue con la coreograf\u00eda que le dictan. No he encontrado c\u00f3mplice, pero indirectamente he vuelto a manifestar que para desobedecer necesito el apoyo de alguien m\u00e1s para resistir la mirada controladora del otro.<\/p>\n<p>Entonces tomo la decisi\u00f3n que quiz\u00e1s me resulta m\u00e1s gratificante. Cuando un grupo de espectadores forma un c\u00edrculo sobre el escenario, corro a su alrededor por decisi\u00f3n propia. Por un momento he desobedecido sin ir en contra de la propuesta, incorporando algo que no estaba previsto y que enriquec\u00eda la coreograf\u00eda porque parec\u00eda \u201capropiado\u201d y \u201ccoherente\u201d con los movimientos ajenos. Por un momento he sido libre y he logrado aportar algo a la sociedad. Por un momento tan s\u00f3lo.<\/p>\n<p>Cuesta encontrar un instante adecuado para repetir una acci\u00f3n semejante en lo que queda de coreograf\u00eda. Por otro lado, a medida que pasa el tiempo me siento cada vez m\u00e1s inc\u00f3modo, porque ning\u00fan otro espectador parece rebelarse contra la din\u00e1mica autoritaria de la voz de los auriculares. Un autoritarismo del que Bernat parece ser consciente en su texto cuando afirma que \u201cla veu sense cos \u00e9s nom\u00e9s vehicle de poder\u201d. Sin embargo Bernat tampoco puede hacer nada m\u00e1s para promover la revuelta. Si a trav\u00e9s de los cascos insinuase la posibilidad de desobedecer indirectamente nos estar\u00eda dando permiso. Probablemente eso ser\u00eda lo peor que podr\u00eda ocurrir: una desobediencia controlada, instigada por la autoridad dentro de unos l\u00edmites previamente acotados que servir\u00eda, como el carnaval, para garantizar el orden el resto del a\u00f1o.<\/p>\n<p>De la indignaci\u00f3n paso al horror y el \u00faltimo minuto de la pieza me pilla escribiendo en las pizarras laterales estas dos frases: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 todos obedecen?\u201d \u201c\u00bfSe puede ser diferente en medio de la multitud?\u201d. Iba a proseguir, pero las luces se encienden y, como hay otra funci\u00f3n despu\u00e9s, nos ruegan que abandonemos la sala. Consternado, me doy cuenta que ninguno de los espectadores con los que hablo ha le\u00eddo la pieza como yo. \u00bfAcaso soy yo y tengo un problema con la autoridad? \u00bfO bien la interpretaci\u00f3n mayoritaria es s\u00edntoma de una sociedad que obedece ciegamente sin darse cuenta siquiera de hasta qu\u00e9 punto est\u00e1 aletargada?<\/p>\n<p>Unos minutos despu\u00e9s del final de la representaci\u00f3n, \u201cLa consagraci\u00f3 de la primavera\u201d se ha convertido ya para m\u00ed en una aut\u00e9ntica pieza de terror. Resulta conocido el texto de Harendt sobre el juicio de Eichmann. El rostro del mal, uno de los m\u00e1ximos responsables de los campos de exterminio, era un simple funcionario que se limitaba a obedecer \u00f3rdenes.\u00a0Si bien en su texto Bernat denuncia que la educaci\u00f3n actual \u201ccapacita els futurs ciutadans per sacrificar el seu cos per a les feines per a les quals han estat formats\u201d, el sacrificio de la protagonista en su consagraci\u00f3n de la primavera puede servir ir\u00f3nicamente para representar otro sacrificio a\u00fan peor. La autoinmolaci\u00f3n de una sociedad donde nada se pone en duda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLa consagraci\u00f3 de la primavera\u00bb de Roger Bernat, fotograf\u00eda de\u00a0Natan El mecanismo de \u201cLa consagraci\u00f3 de la primavera\u201d es muy sencillo: el p\u00fablico sigue instrucciones a trav\u00e9s de auriculares inal\u00e1mbricos que lo convierten en int\u00e9rprete de la c\u00e9lebre coreografia de &hellip; <a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/quimpujol\/blog\/2010\/06\/04\/eichmann-en-el-lliure\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-638","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-aun-no-se-que-es"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/quimpujol\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/638","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/quimpujol\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/quimpujol\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/quimpujol\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/quimpujol\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=638"}],"version-history":[{"count":14,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/quimpujol\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/638\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":652,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/quimpujol\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/638\/revisions\/652"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/quimpujol\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=638"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/quimpujol\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=638"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/quimpujol\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=638"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}