{"id":1086,"date":"2014-02-13T22:50:00","date_gmt":"2014-02-13T21:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/?p=1086"},"modified":"2014-12-30T16:22:35","modified_gmt":"2014-12-30T15:22:35","slug":"manana-vendra-la-bala","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/2014\/02\/13\/manana-vendra-la-bala\/","title":{"rendered":"Ma\u00f1ana vendr\u00e1 la bala"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Elena L\u00f3pez Riera<\/p>\n<p>Escribo esto desde una ciudad Europea, una cualquiera. Una de \u00e9sas que ahora me parecen tan lejos de Madrid, tan lejos de todos nosotros; y me escucho pregunt\u00e1ndote, si seremos capaces de bailar cuando se acaben las ciudades, cuando todo est\u00e9 arrasado. Y t\u00fa, que no est\u00e1s aqu\u00ed, que no est\u00e1s en ninguna parte, me respondes con las palabras de otro: \u00abnunca empezar desde los buenos, viejos tiempos,\u00a0sino desde \u00e9stos, miserables\u00bb.<\/p>\n<p>La chica le habla al chico sobre su miedo al suicidio y luego se r\u00ede. Y pienso que todas las pel\u00edculas deber\u00edan empezar as\u00ed, como la vida (nosotros, los m\u00e1s tontos, los que parecemos siempre dormidos, lo sabemos), \u00a0con la explosi\u00f3n de ese instante sublime, como un movimiento constante entre lo tr\u00e1gico y lo rid\u00edculo. Las ganas de re\u00edr tapizada con las ganas de besarte. Con el deseo inevitable de desaparecer. Con el amor, con la muerte. Con esas ganas precipitadas de bailar hasta morir.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Milonga de Manuel flores, de la pel\u00edcula Invasi\u00f3n (1969)\" width=\"584\" height=\"438\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Pu6ITHLbu2o?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>Ma\u00f1ana vendr\u00e1 la bala y con la bala vendr\u00e1 el olvido. Vendr\u00e1 el olvido. El olvido. Y pienso que ojal\u00e1 viniera para arrancarnos todo lo que hicimos, lo que aprendimos,\u00a0lo que nos hicieron creer. Para olvidarnos de los tiempos que vendr\u00e1n, de esas caras que tendremos dentro de unos a\u00f1os, de los pies cansados, de las decepciones, de la oscuridad que no han parado de anunciarnos desde que tenemos memoria. Hoy quisiera que viniera el olvido pero s\u00f3lo ha venido la bala. Y aqu\u00ed est\u00e1. Y la bala son ellos dos corriendo en la noche, escapando por las esquinas de una ciudad desierta, marcando el ritmo del apocalipsis a golpe de pasos robados. Huyendo. Deshaciendo el camino que otros marcaron para ellos. Sembrando la furia por las esquinas.<\/p>\n<p>La bala son ellos dos y somos nosotros. Todos nosotros. Y entonces pienso que deber\u00edamos dejar de hablar de amor, pienso que siempre hablo de amor y me propongo firmemente hablar de la guerra. Veo al chico y a la chica correr, perseguirse, huir de los malos y me digo que a partir de ahora hablar\u00e9 s\u00f3lo de guerra. Y entonces me doy cuenta de que no hay ninguna diferencia.<\/p>\n<p>Las calles de esta ciudad est\u00e1n llenas de basura, de huellas de cad\u00e1veres, de noche. Las calles est\u00e1n llenas de mierda y de silencio. Algunas veces se escuchan los disparos, se siente la p\u00f3lvora, pero eso no es la m\u00e1s grave. Lo m\u00e1s grave es el miedo, siempre el miedo. Ese miedo idiota y aniquilador que ha conseguido acabar con nuestros pasos, con nuestros besos, con nuestras ganas de salir corriendo y arrasarlo todo. Ese miedo que ha convertido las calles en salidas de emergencia, en ruinas prematuras, en lugares donde ya no se puede bailar. Y me digo que deber\u00edamos pensar el principio de siglo como el miedo que ahog\u00f3 el ruido, que aplac\u00f3 la furia.<\/p>\n<p><em>Ma\u00f1ana vendr\u00e1 la bala<\/em> es una pel\u00edcula furiosa porque existe contra la voluntad de los otros. Es una pel\u00edcula que existe cuando nos han dicho que nosotros ya no tenemos nada que decir, que no supimos hacer la revoluci\u00f3n, que somos una derivaci\u00f3n de lo fr\u00edvolo, que ni siquiera llegaremos un d\u00eda a ser malditos. Esta pel\u00edcula se ha hecho con 4 personas y la c\u00e1mara de un tel\u00e9fono, se ha formulado desde la furia, como el canto desesperado de quienes no quieren ir a dormir. Desde el gesto m\u00e1s urgente: el de una generaci\u00f3n que no quiere asumir la derrota, ahora que los otros dicen que ya nada merece la pena. Que ya lo hemos perdido todo, hasta el derecho a contarnos.<\/p>\n<p>Rafa y Jimena son el chico y la chica que huyen de los malos por la noche como si la \u00fanica salida posible fuera seguir corriendo y corriendo hasta la extenuaci\u00f3n: No volver a casa hasta caer rendidos, perderse en la noche,\u00a0 entre los \u00e1rboles, los adoquines, los karaokes. <i>Ma\u00f1ana vendr\u00e1 la bala<\/i> es un homenaje a los estados de excepci\u00f3n, a las econom\u00edas de guerra, al amor en los minutos previos al apocalipsis. El chico y la chica hablan de invasores, de la gente triste del medio d\u00eda, de la diferencia entre pasear (por placer) y deambular (porque se te cae la casa encima), y entonces todos sus movimientos y con ellos, tambi\u00e9n los nuestros, se convierten en un acto revolucionario. El chico y la chica hacen mucho ruido y entonces me doy cuenta de que el ruido es la \u00fanica manera de vencer, de que si seguimos bailando, si contradecimos las \u00f3rdenes de aqu\u00e9llos que quieren someternos, si no aceptamos esta nueva condici\u00f3n de fantasmas endebles, de ni\u00f1os pijos sin oficio ni beneficio, si no aceptamos ser el final de una raza, quiz\u00e1, todav\u00eda haya una salida.<\/p>\n<p>Te llamo para dec\u00edrtelo, aunque ya hace demasiado tiempo que no hablamos y no s\u00e9 si vas a contestar. Te llamo y te digo s\u00f3lo esto: no digas nada. No quiero que digas nada. Salgamos a bailar. S\u00edgueme hasta el final de noche. S\u00edgueme hasta el final de mi locura. Y aunque t\u00fa sabes que es s\u00f3lo la letra de una canci\u00f3n muy vieja, obedeces. No dices nada y empiezo a escuchar tus pasos sobre el suelo. Son los primeros sonidos del baile y entonces comprendo que ha empezado el viaje.<\/p>\n<p>http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=VmIUjMZKlGQ<\/p>\n<p>\u00bfPero seremos capaces de bailar ahora que ya nadie nos necesita? (pregunta La tristura en el El sur de Europa). Y entonces el acto m\u00e1s sencillo, el m\u00e1s primitivo, se convierte en el m\u00e1s revolucionario. Te acercas a mi o\u00eddo y me dices con una voz muy suave pero muy determinada: Ahora es cuando bailaremos hasta desaparecer y \u00e9sa ser\u00e1 nuestra revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Elena L\u00f3pez Riera Escribo esto desde una ciudad Europea, una cualquiera. 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