{"id":1138,"date":"2014-03-17T18:34:20","date_gmt":"2014-03-17T17:34:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/?p=1138"},"modified":"2014-12-30T16:17:25","modified_gmt":"2014-12-30T15:17:25","slug":"el-sur-de-europa-dias-de-amor-dificiles","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/2014\/03\/17\/el-sur-de-europa-dias-de-amor-dificiles\/","title":{"rendered":"El sur de Europa. D\u00edas de amor dif\u00edciles"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Elena L\u00f3pez Riera<\/p>\n<p>\u00bfSeremos capaces de bailar, ahora que todo el mundo est\u00e1 triste, ahora que ya nadie nos necesita, s\u00f3lo por el placer de ir a contracorriente?<\/p>\n<p>La primera vez que o\u00ed esta frase, hace ya m\u00e1s de un a\u00f1o, en el estreno de <i>El sur de Europa. D\u00edas de amor dif\u00edciles <\/i>sent\u00ed la tierra temblar bajo nuestros pies. Primero fue la perturbaci\u00f3n, despu\u00e9s la rabia. Quisimos salir de all\u00ed y correr hasta que nos desintegr\u00e1ramos, hasta que ya no quedara de nosotros m\u00e1s que la incertidumbre. Quisimos desgarrarnos y empezar a querernos de nuevo, \u00e9sta vez un poco mejor de lo que lo hab\u00edamos hecho. Pero siempre y a cada paso, irrump\u00eda esta frase de manera implacable: \u00bfSer\u00edamos capaces de bailar ahora que ya nadie nos necesitaba?<\/p>\n<p>Hace unas semanas La tristura nos convoc\u00f3 en la sala Pradillo para celebrar 10 a\u00f1os de vida. Nos convoc\u00f3 como se convocan las revoluciones, los amantes y los fantasmas, usando un pretexto cualquiera para llegar a otro lugar. Hoy, por fin, sabemos que lo que all\u00ed sucedi\u00f3 durante esos d\u00edas fue mucho m\u00e1s que un acto de celebraci\u00f3n. Fue el principio de un futuro virgen y asumido, fue la conjura de la fuerza, la intersecci\u00f3n de las cosas que se quieren olvidar, de lo que se calla y de lo que a veces se escupe.<\/p>\n<p>Durante esos d\u00edas hablamos de amor y hablamos de pol\u00edtica (si es que a caso uno puede pensarse sin la otra), seguimos bailando la m\u00fasica de Europa; aunque estuviera rota o dispersa, aunque ya ni siquiera fuera nuestra.<\/p>\n<p>La m\u00fasica de Europa se quebraba, y sin embargo, nosotros segu\u00edamos bailando. Bailando, bailando, bailando.<\/p>\n<p>Las vidas que no se sostienen con actos son basura, le dice el chico a la chica en la primera parte de la obra. A\u00fan no los vemos, s\u00f3lo intuimos sus cuerpos. El motor de un coche, niebla, el ruido del mediterr\u00e1neo al fondo. El chico ha vuelto para decirle a la chica que a\u00fan la quiere, para comprobar que nada ha cambiado desde que \u00e9l se fue. Que sus vidas (compuestas por actos repetidos un mill\u00f3n de veces, por gestos copiados de cuerpos ajenos, por los besos que otros se daban en las pel\u00edculas) no pod\u00edan ser una basura. Que ellos no, no estaban haciendo playback. Que si cantaban, lo har\u00edan de verdad. Hasta desgarrarse las entra\u00f1as.<\/p>\n<p>Algo as\u00ed se dec\u00edan un chico y una chica, que se encuentran despu\u00e9s de mucho tiempo para demostrarse que no se parecen en nada a aquello que dijeron que ser\u00edan. Para decirse que a\u00fan se quieren. Para mentirse brutal y necesariamente (\u00bfExiste otra manera?). Y esas dos voces, de repente, fueron tambi\u00e9n las nuestras.<\/p>\n<p>Un dos tres. Shhhh. Escucha. Un dos tres. S\u00edgueme. Un dos tres. El mar.<\/p>\n<p>Estoy aqu\u00ed, cantando mientras todo se hunde. Estoy cantando mal. Estoy cantando para molar. Cantando para no besarte. Bes\u00e1ndote. Cantando para cambiar el mundo. Estoy cantando como el acto m\u00e1s primitivo, el m\u00e1s bello, el m\u00e1s salvaje y el m\u00e1s revolucionario.<\/p>\n<p>Un dos tres. Un paso a la izquierda, dos pasos a la derecha. Un dos tres. Chasquido de tal\u00f3n. Un dos tres, los edificios se desmoronan. Vuelta y media. Un dos tres, las olas del mar quieren tragarnos. Vuelta entera. Un dos tres salto con impulso. Un dos tres. El amor. Un dos tres. El miedo, los temblores. Un dos tres. Joe Crep\u00fasculo. Un dos tres. Johnny Guitar. Un dos tres, sobre todo sigue bailando, no pares, ag\u00e1rrame fuerte la mano.<\/p>\n<p>Un dos tres. Mi\u00e9nteme, dime que nosotros no tenemos la culpa.<\/p>\n<p>Pero no dices nada y ya s\u00f3lo escuchamos los pasos de un baile que se va aplacando mientras cae el tel\u00f3n, al acabar la noche, y pienso que \u00e9ste podr\u00eda ser el retrato de nuestra generaci\u00f3n: determinada y melanc\u00f3lica, pero no decadente. Cubierta de oro y de mierda. Una generaci\u00f3n feroz.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, el silencio. Aparece una mujer arrastr\u00e1ndose sobre una escalera de terciopelo y coge un tel\u00e9fono. Ciao amore, sonno Chiara. Y su voz suena como la m\u00e1s antigua del Mediterr\u00e1neo. Chiara se instala en el aire como un temblor el\u00e9ctrico y susurra \u00bfQu\u00e9 se dir\u00e1 dentro de 100 a\u00f1os de Espa\u00f1a, de Italia? \u00bfQu\u00e9 se dir\u00e1 de Europa?<\/p>\n<p>Callo. Sigo sin poder dar una respuesta a un pasado que nos llega roto, pero mis pies empiezan a moverse y me pregunto qu\u00e9 pasar\u00e1 si de verdad todo se hunde, que pasar\u00e1 cuando nos hayamos consumido la garganta, el vientre y las entra\u00f1as. Cuando ya no quede m\u00e1s de nosotros, que nuestros cuerpos febriles. Que pasar\u00e1, si de verdad un d\u00eda, dejamos de bailar.<\/p>\n<p>Y s\u00f3lo ahora, s\u00f3lo hoy, despu\u00e9s de muchos bailes, estoy segura de que \u00e9se ser\u00eda el aut\u00e9ntico final. La desintegraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Elena L\u00f3pez Riera \u00bfSeremos capaces de bailar, ahora que todo el mundo est\u00e1 triste, ahora que ya nadie nos necesita, s\u00f3lo por el placer de ir a contracorriente? 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