{"id":2436,"date":"2016-10-29T14:43:55","date_gmt":"2016-10-29T12:43:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/?p=2436"},"modified":"2016-10-29T14:43:55","modified_gmt":"2016-10-29T12:43:55","slug":"el-estado-anal","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/2016\/10\/29\/el-estado-anal\/","title":{"rendered":"El estado anal"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_135150.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2438\" alt=\"mde\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_135150.jpg\" width=\"3968\" height=\"2976\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_135150.jpg 3968w, https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_135150-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_135150-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_135150-400x300.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 3968px) 100vw, 3968px\" \/><\/a><\/p>\n<ul>\n<li>Texto: \u00d3scar Cornago.<\/li>\n<li>Fotograf\u00eda: Javier Marquerie Bueno.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Pradillo es una ficci\u00f3n colectiva, tambi\u00e9n, seg\u00fan dicen, una gran cagada. Aunque este t\u00e9rmino \u201cficci\u00f3n colectiva\u201d resulta ya redundante, as\u00ed como lo de cagada y grande; toda ficci\u00f3n es colectiva, a pesar de que la literatura y la historia nos hagan pensar que son resultado de un solo autor, y toda cagada aspira a una dimensi\u00f3n considerable, aunque prefiramos obviarla para no caer en la vulgaridad. Tambi\u00e9n es posible dar la vuelta a la ecuaci\u00f3n y afirmar que toda colectividad es una ficci\u00f3n, al menos el tipo de colectividades identificadas con esa idea tan manoseada de comunidad. Las comunidades como la de Pradillo y tantas otras convocadas desde un deseo de colectivo a trav\u00e9s de los afectos generan espacios de placer, oportunidades de acci\u00f3n, intercambios y sensibilidades; con esas comunidades se discute de arte, se bebe y se come, se r\u00ede y se folla, se llora y se odia, pero no sirven ni para solicitar una subvenci\u00f3n ni asistir a una reuni\u00f3n ni hacer bien las cuentas o recoger la sala despu\u00e9s de un bolo. No son efectivas para el trabajo, aunque indirectamente lo hagan soportable, lo alienten y hasta parezca que le dan un sentido. Detr\u00e1s de estos espectros comunitarios siempre hay dos o tres personas que son las que hacen las cosas. Si queremos que una comunidad sea operativa a nivel laboral o a nivel de pol\u00edtica oficial, hay que transformarla en asociaci\u00f3n, plataforma, empresa o partido. Una cosa no excluye la otra. Parece que se puede ser hasta comunidad y Estado, al menos as\u00ed lo dec\u00eda Anderson en su estudio sobre la formaci\u00f3n de los Estados nacionales <i>Comunidades imaginadas<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas las comunidades son imaginarias, la de Pradillo no es una excepci\u00f3n. Ricardo Piglia nos da una versi\u00f3n m\u00e1s perversa de estas comunidades que compara con un estado mental, t\u00e9rmino que luego ha dado tanto juego. El estado mental es una realidad imaginaria creada por unos pocos, pero sostenida por muchos, como todas las ficciones que terminan teniendo credibilidad. Por comparaci\u00f3n, la dimensi\u00f3n afectiva de las comunidades art\u00edsticas nos llevar\u00eda m\u00e1s bien a hablar de un estado anal, es decir, una dimensi\u00f3n imaginaria creada desde un delicado espacio de tr\u00e1nsito identificado con lo digestivo. Tambi\u00e9n fue Piglia quien dijo que la desintegraci\u00f3n es una de las formas persistentes de la verdad. No hay que tomar aqu\u00ed la comparaci\u00f3n por su lado soez, hacer una cagada, en sentido coloquial, tiene tambi\u00e9n algo de positivo, una cagada no es solo una cagada, sino que suele ser adem\u00e1s una buena cagada. Es decir, no solo la jodimos, sino que la jodimos pero bien. Esto \u00faltimo nos salva, al menos algo se hizo bien, o como dicen los del L\u00b4Alakran en el fracaso est\u00e1 la soluci\u00f3n. En la Pradillo se han hecho y se est\u00e1n haciendo muchas cosas bien, sobre todo muchas cosas que tienen que ver con ese tr\u00e1nsito afectivo-digestivo, muchas cosas que han alimentado a toda esa gente que m\u00e1s de una vez se lo ha pasado muy bien en la Pradillo, o antes de la Pradillo o despu\u00e9s, o incluso durante. La obra no es cuesti\u00f3n balad\u00ed. En ocasiones esas noches parecen venir como un impulso a seguir festejando esa celebraci\u00f3n colectiva de las debilidades humanas que es el teatro. La obra se proyecta m\u00e1s all\u00e1 de la obra, o quiz\u00e1 solo sea la excusa, una excusa necesaria para que pasen otras cosas, y en la Pradillo han pasado muchas cosas antes, durante y despu\u00e9s de las obras. Es un espacio que permite que el hecho art\u00edstico, a pesar de su tendencia inevitable a lo absoluto, se reconcilie con la terrenalidad que le da un sentido, con un contexto real y vivo, le abre un hueco en una historia, al menos hay una historia. La Pradillo, entre otras cosas, tiene eso, una historia, y no me refiero a un relato que trata de reducir lo que pas\u00f3 entre un principio y un final, sino de todo lo que queda entre medias, lo que sostiene y alimenta esa historia y lo que nunca saldr\u00e1 en ella. En ese medio informe de cosas que est\u00e1n pasando y se nos escapan descansa la fuerza oculta de una historia, la potencia de una ficci\u00f3n colectiva. Lo vimos con el Alakr\u00e1n y esa recuperaci\u00f3n de los or\u00edgenes de la que nos hablaban a ra\u00edz de su actuaci\u00f3n ahora en la Pradillo y con tantas otras obras; pasar por la Pradillo es confrontarse con esa historia, una forma de entender y entendernos a trav\u00e9s de la escena, un espacio que no ha dejado de cambiar y sigue cambiando. Esto no solo es cuesti\u00f3n de mucho o poco p\u00fablico, sino de una cierta solera, no es cuesti\u00f3n de cantidad, sino de cualidad de un espacio de gente conectadas por el est\u00f3mago, aunque a veces duela, es cuesti\u00f3n de un estado m\u00e1s anal que mental, y eso siempre ha favorecido el teatro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_142823-compressor.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2440\" alt=\"img_20161023_142823-compressor\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_142823-compressor.jpg\" width=\"3968\" height=\"2976\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_142823-compressor.jpg 3968w, https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_142823-compressor-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_142823-compressor-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_142823-compressor-400x300.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 3968px) 100vw, 3968px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede que esta digresi\u00f3n parezca excesiva para hablar del trabajo que la semana pasada present\u00f3 Nyamnyam, <i>Comida<\/i>, pero ciertamente no lo es. All\u00ed estuvimos todos los que est\u00e1bamos, bebiendo, comiendo, charlando, bailando o jugando (a m\u00ed me toc\u00f3 el d\u00eda de los ni\u00f1os), mientras que hac\u00edamos como si hoje\u00e1bamos unos cincuenta libros que se hab\u00edan tra\u00eddo I\u00f1aki Alv\u00e1rez y Ariadna Rodr\u00edguez de su casa y que hab\u00edan colocando de uno en uno a lo largo de una mesa, o mientras refresc\u00e1bamos la memoria con los t\u00edtulos de las obras que han pasado por la Pradillo en los \u00faltimos a\u00f1os y que se proyectaban al fondo, o escuch\u00e1bamos las grabaciones con historias raras o momentos de subid\u00f3n de la Pradillo, o trat\u00e1bamos de llenar una vez m\u00e1s el cuenco con comida o beber del porr\u00f3n sin mancharnos. Todo junto y al mismo tiempo, el estado mental y el estado anal, los libros y la comida, el recuerdo y los afectos, el pasado de ese espacio y su presente. El domingo a medio d\u00eda no hab\u00eda mucha gente, la mitad habituales, la otra mitad quiz\u00e1 familiares que aprovecharon para venir con los ni\u00f1os, y me gust\u00f3 que me dejaran un espacio en medio de ese l\u00edo de obras y libros y pasados que no se sabe si van a alg\u00fan sitio. Tras un amago de construcci\u00f3n de la caja esc\u00e9nica, con el p\u00fablico sentado, una luz cenital iluminando la nevera con las bebidas y una proyecci\u00f3n que dec\u00eda \u201cCOMIDA y bebida para todos\u201d, finalmente se levanta alguien (yo hubiera mantenido un rato m\u00e1s la tensi\u00f3n) y coge una cerveza, y tras \u00e9l el resto con un suspiro de alivio por la disoluci\u00f3n del momento. Ah\u00ed se empiezan a mover las gradas, preparar la mesa en el centro, colocar los libros, ponerle a cada uno una hoja con el t\u00edtulo de esas obras, los ni\u00f1os montando su fiesta, los dem\u00e1s intent\u00e1ndolo mientras rescat\u00e1bamos de la memoria obras y libros, algunos bien conocidos, otros solo de o\u00eddas, otros totalmente desconocidos, la enciclopedia cultural y art\u00edstica de una generaci\u00f3n; en otro espacio o con creadores distintos los t\u00edtulos hubieran sido otros, pero comparables, un mont\u00f3n de obras esc\u00e9nicas que ha visto poca gente y con frecuencia siempre los mismos, un mont\u00f3n de libros que habr\u00e1n le\u00eddo muchos m\u00e1s, en todo caso otra minor\u00eda, otra comunidad imaginar\u00eda, m\u00e1s grande pero da lo mismo, otro estado posiblemente m\u00e1s mental, y aqu\u00ed s\u00ed salen perdiendo. Las cagadas hay que vivirlas, y qu\u00e9 ser\u00eda de Madrid, qu\u00e9 hubiera sido de muchos de los que est\u00e1bamos all\u00ed o no estaban pero podr\u00edan haber estado, si no tuvi\u00e9ramos ese agujero negro para ir a despotricar del teatro, ver obras, encontrarse con la gente y discutir de qu\u00e9 iba lo que acab\u00e1bamos de ver. Siendo generosos m\u00e1s de la mitad de esas obras no se hubieran hecho o no hubieran pasado por Madrid sin un espacio como la Pradillo, ni antes ni despu\u00e9s de Carmena. Pero no solo es cuesti\u00f3n de m\u00e1s o menos obras, en torno a estas se genera una producci\u00f3n cultural, cr\u00edtica y afectiva que funciona como horizonte de identificaci\u00f3n y rechazo para seguir pens\u00e1ndonos a trav\u00e9s de las pr\u00e1cticas art\u00edsticas. Es un punto de referencia vivo en el mapa cultural y art\u00edstico de este pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el trabajo de Nyamnyam decidir de qu\u00e9 iba es f\u00e1cil, iba de nosotros, los que est\u00e1bamos ah\u00ed en ese momento, unos m\u00e1s atravesados por esos t\u00edtulos rescatados del pasado, a otros les sonar\u00eda a chino, en cualquier caso ah\u00ed est\u00e1bamos los que est\u00e1bamos y a nosotros nos tocaba decidir, caso de que quisi\u00e9ramos meterle cabeza adem\u00e1s de est\u00f3mago, si aquello ten\u00eda alg\u00fan sentido o era una p\u00e9rdida de tiempo; para los que conoc\u00edamos de cerca muchas de esas obras y las referencias que se hac\u00edan en las grabaciones, era f\u00e1cil transpolar la pregunta sobre el sentido de la obra a toda la Pradillo, \u00bfha tenido alg\u00fan sentido toda esta aventura o ha sido solamente una p\u00e9rdida de tiempo, un proyecto tan dado por otra parte a eso de la bebida (hubo una \u00e9poca en que a la gente se le olvidaba hasta pagarla) y la comida \u2014\u00bfhay alg\u00fan teatro que pueda llevar este nombre con la deshonra que merece donde no se termine comiendo y bebiendo como un modo de solucionar el mundo?\u2014. \u00bfAparte de activar el estado anal, de encontrarnos y reconocernos, seducirnos y odiarnos, aparte de todo lo que pasa por el est\u00f3mago, y te lo deja encogido, te lo suelta o te lo expande, tiene todo esto otro sentido? Est\u00e1 claro que ha tenido muchos, pero esto ya, como en la obra de Nyamnyam, que lo decida cada uno, que cada uno se haga cargo de su obra, de su lugar en la fiesta. Yo, personalmente, el d\u00eda que vi el trabajo volv\u00eda de Cuenca, y todav\u00eda con la resaca de La situaci\u00f3n, agradec\u00ed que nadie me dijera para donde ten\u00eda que mirar, ni lo que hab\u00eda que hacer, ni cu\u00e1nto tiempo hab\u00eda que estar en un sitio y cu\u00e1ndo hab\u00eda que ir a otro, ni tampoco si aquello ten\u00eda que tener mucho sentido o poco o ninguno, me bast\u00f3 con estar una vez m\u00e1s en ese agujero negro, con las puertas cerradas (un domingo a medio d\u00eda con el solecito de oto\u00f1o y las puertas abiertas no hubi\u00e9ramos durado mucho), y con toda esa mochila de obras, libros y pasados a cuesta, todo eso bast\u00f3 para sentir aquello de que en la desintegraci\u00f3n se esconde la verdad en su m\u00e1xima persistencia. Y no digo esto porque a la Pradillo le vaya a impactar un misil, sino porque desintegr\u00e1ndose e integr\u00e1ndose, en esa cuerda floja, est\u00e1 todo lo que est\u00e1 vivo, y en ese sentido podemos decir que la Pradillo, efectivamente, est\u00e1 muy viva, justamente porque da la impresi\u00f3n de colgar de un hilo, de no ser m\u00e1s que el ensue\u00f1o de una imaginaci\u00f3n colectiva, una ficci\u00f3n m\u00e1s de esa m\u00e1quina\u00a0 de hacer ficciones que es cualquier agujero negro. Uno terminar\u00eda concluyendo que las historias \u2013y perd\u00f3n por la groser\u00eda- se hacen con el culo, por eso siempre huelen tan mal, el \u00fanico consuelo que nos queda es que efectivamente haya sido una buena cagada, y ah\u00ed parece que s\u00ed han estado a la altura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_134016.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2441\" alt=\"mde\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_134016.jpg\" width=\"3968\" height=\"2976\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_134016.jpg 3968w, https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_134016-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_134016-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_134016-400x300.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 3968px) 100vw, 3968px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la obra se hubiera cerrado reconstruyendo otra vez la caja esc\u00e9nica, es decir, sentando al p\u00fablico nuevamente en las gradas para contemplar en silencio el estado en el que quedaba la escena con los restos de comidas, bebidas y plantas arom\u00e1ticas entre los libros, vasos y botellas, y en ese momento en lugar de los t\u00edtulos de las obras hubieran empezado a aparecer las cuentas de cada mes, hubi\u00e9ramos tenido una alegor\u00eda perfecta que condensar\u00eda toda una historia. Ciertamente en la Pradillo no solo es un lugar de encuentro, obras y fiestas, tambi\u00e9n est\u00e1n los que, supongo que acord\u00e1ndose de la bendita comunidad, se hacen cargo cada semana del trabajo que no se resuelve solo con afectos y buen rollo; que conste que a d\u00eda de hoy nadie cobra en la Pradillo. En este espacio no solo hay obras, tambi\u00e9n hay n\u00fameros, no solo hay criterios art\u00edsticos, tambi\u00e9n decisiones econ\u00f3micas que hay que tomar delante de un callej\u00f3n al que no se le ve salida. En un art\u00edculo ya cl\u00e1sico Claire Bishop arremete contra la famosa est\u00e9tica relacional de Bourriaud y ese tipo trabajos que el cr\u00edtico franc\u00e9s coloca en el p\u00f3dium de la modernidad para terminar llev\u00e1ndose la medalla \u00e9l como curador, trabajos que consisten en provocar un encuentro en el que se termina encontrando gente que ya se conoc\u00eda para hacer lo que hacen habitualmente, conversar un rato, tomar una cerveza o comer algo. Esta ausencia de conflicto, de fisuras o tensi\u00f3n, es el argumento que Markus Miessen retoma en <i>La pesadilla de la participaci\u00f3n<\/i> para ahondar en la cr\u00edtica de un tipo de participaci\u00f3n que se exhibe como tal, pero que no genera nada que no est\u00e9 dentro de lo previsible. El conflicto que recorre la <i>Comida<\/i>, adem\u00e1s de la batalla campal que terminaron montando los ni\u00f1os defraudados por un teatro en el que no hab\u00eda nada que ver, es el provocado por el peso de un pasado de obras, acciones e im\u00e1genes, pero tambi\u00e9n de cuentas que no cuadran porque no pueden cuadrar, de responsabilidades y deberes dif\u00edciles de asumir\u2014si en lugar de t\u00edtulos se hubieran proyectados las cuentas mes a mes esto se ver\u00eda claro como el agua, \u00bfpor qu\u00e9 las obras no hablan de lo que valen, ni los espacios de lo que cuestan?\u2014; confrontar ese horizonte con la fragilidad del presente de una tarde de domingo, a una semana del comienzo de una nueva legislatura del PP, te hace sentir que lo que quiera que sea esa obra o esa historia no hay m\u00e1s remedio que sostenerla por nosotros mismos, porque ni la una ni la otra dan m\u00e1s de s\u00ed, y nadie va a venir a contarnos lo que nos est\u00e1 pasando. Nyamnyam te regala eso, todo y nada; un grupo de personas rodeadas por un pasado de libros y arte, saberes y sabores con los que pareciera que no sabemos qu\u00e9 hacer aparte de deleitarnos el paladar. De esa forma anodina y aparentemente insustancial se hacen los momentos, se tejen comunidades y se sostienen ficciones en las que ni uno mismo seguir\u00eda creyendo si no fuera por esos mismos momentos de estar haciendo y no hacer nada, de estar siendo parte sin moverse del sitio, de estar cagando y verlo todo claro, muy claro, esa claridad que dura solo un instante de gloria y alivio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>El arte, dijo, es parte de la historia particular mucho antes que de la historia del arte propiamente dicha. El arte, dijo, es la historia particular. Es la \u00fanica historia particular posible. Es la historia particular y es al mismo tiempo la matriz de la historia particular. \u00bfY qu\u00e9 es la matriz de la historia particular?, dije. Acto seguido pens\u00e9 que me responder\u00eda: el arte. Y tambi\u00e9n pens\u00e9, y ese fue un pensamiento afable, que ya est\u00e1bamos borrachos y que era hora de volver a casa. Pero mi amigo dijo: la matriz de la historia particular es la historia secreta.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><\/i>Gracias a Mar, a Roberto, a Ant\u00f3n, a Fer, a Paulina, a Javi, a Getse, a&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_132736-compressor.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2443\" alt=\"img_20161023_132736-compressor\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_132736-compressor.jpg\" width=\"2976\" height=\"3968\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_132736-compressor.jpg 2976w, https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_132736-compressor-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/IMG_20161023_132736-compressor-768x1024.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 2976px) 100vw, 2976px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto: \u00d3scar Cornago. 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