{"id":503,"date":"2012-12-20T11:38:06","date_gmt":"2012-12-20T11:38:06","guid":{"rendered":"http:\/\/teatropradillo.com\/comunidad\/?p=503"},"modified":"2014-09-08T19:18:18","modified_gmt":"2014-09-08T17:18:18","slug":"hablan-los-cuerpos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/2012\/12\/20\/hablan-los-cuerpos\/","title":{"rendered":"HABLAN LOS CUERPOS"},"content":{"rendered":"<p><strong>HABLAN LOS CUERPOS<\/strong><br \/>\nCasi un relato<br \/>\nAntonio Fern\u00e1ndez Lera, diciembre de 2012<\/p>\n<p>\u201cEl espacio vive. La vida del espacio es la materia<br \/>\ndel pensamiento, la transparencia de las aguas\u201d.<br \/>\nEnrique Palazuelo, <em>Geometr\u00eda y visi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>[Las divagaciones entre corchetes quieren decir algo; eran evitables, pero no se han evitado; poco a poco ir\u00e1n desapareciendo].<\/p>\n<p><em>Bailar: \u00bfes eso lo que quer\u00e9is?<\/em> Teatro Pradillo, del 11 al 15 de diciembre de 2012. Un proyecto concebido y llevado a la pr\u00e1ctica por [bueno, vale, <em>comisariado por<\/em>] Elena C\u00f3rdoba, Ana Buitrago y Jaime Conde Salazar. La frase con la que termina <em>La gaya ciencia<\/em> de Nietzsche sirve de comienzo. Una pregunta que se plantea, sospecho, para dejarla en el aire. Para que sucedan cosas.<\/p>\n<p>La cosa comenz\u00f3 un martes y sigui\u00f3 un mi\u00e9rcoles \u2013no puedo contarlo, porque no estuve\u2013 y acab\u00f3 un s\u00e1bado, con una fiesta, de la que tampoco hablar\u00e9, porque tampoco estuve, pero en la que al parecer bailaron hasta los historiadores.<\/p>\n<p>Hubo un tiempo privado: para la reflexi\u00f3n, para el trabajo, para el intercambio de opiniones o de ocurrencias [\u00bfideas que generan <em>cosas que ocurren<\/em>?]. Y hubo un tiempo p\u00fablico. En el espacio privado surgen cosas, fluyen las cosas, de manera distinta. Se trabaja en el desorden, se conoce, se des-conoce, se pierde, se encuentra. Es el espacio privilegiado que, cuando se est\u00e1 dentro, no se quiere abandonar. Es el espacio que tarde o temprano da paso a <em>lo p\u00fablico<\/em>.<\/p>\n<p>D\u00edas de trabajo a puerta cerrada sin prop\u00f3sito fijo y d\u00edas de presentaciones p\u00fablicas (jueves 13, viernes 14, s\u00e1bado 15) en las que, sin embargo, no se pretend\u00eda presentar nada. No hab\u00eda resultados que presentar. Y sin embargo, resulta que&#8230; los tiempos p\u00fablicos, donde se cruzaban las miradas entre <em>actuantes <\/em>y <em>miradores<\/em>, fueron de principio a fin una fiesta de <em>cuerpos relacionales<\/em> [Andr\u00e9 Lepecki en <em>Agotar la danza<\/em>: \u201cel desmantelamiento del cuerpo idiota de la modernidad, y su sustituci\u00f3n por un cuerpo relacional, renueva la coreograf\u00eda como pr\u00e1ctica de potencialidad pol\u00edtica\u201d].<\/p>\n<p>Llega el espectador y empieza la estructura inevitable de lo p\u00fablico, la geometr\u00eda de las miradas horizontales o de los barridos arriba y abajo y abajo y arriba, los movimientos laterales de los ojos. El mirar y el ser mirados. Pues todos pasamos a formar parte del espacio, de esa \u201c<em>transparencia <\/em>de las aguas\u201d con la que han comenzado estas divagaciones.<\/p>\n<p>Al grano.<\/p>\n<p>Jueves 13 de diciembre<br \/>\n<strong>EL RITMO. LIBERTAD O MANDATO<\/strong><\/p>\n<p>Antes o entre medias, proyecciones de v\u00eddeos en los que la calle y su danza cobran protagonismo. Gente de <em>la calle<\/em> en danza. Por ejemplo [se queda corta la memoria]:<\/p>\n<p>Un fragmento \u2013de hecho, la escena final\u2013 de la pel\u00edcula <em>Step Across the Border <\/em>(1990), de Nicolas Humbert y Werner Penzel (m\u00fasica de Fred Frith, <em>and again and again and again<\/em>), donde dos viejos en una estaci\u00f3n, con bolsas de la compra en las manos, combaten el fr\u00edo mientras esperan el tren que, tarde o temprano, siempre llega. [Pero, \u00bfqu\u00e9 tren en \u00e9se?].<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, entre dos acciones esc\u00e9nicas, el v\u00eddeo de Chus Dom\u00ednguez titulado <em>Villa 31<\/em> relacionado con el proceso de la obra <em>Cruda, vuelta y vuelta, al punto, chamuscada<\/em>, de Rodrigo Garc\u00eda. Las murgas callejeras de Buenos Aires y la sonrisa y al fin el baile de la infancia. El temor y su variante la timidez en los ojos y en el cuerpo de la ni\u00f1a que al final se lanza al baile, libertad, ritmo, juerga carnavalesca y al fin el silencio. Final y principio.<\/p>\n<p>Los cruces entre la <em>bailaora <\/em>Roc\u00edo Molina y los m\u00fasicos-<em>actuantes <\/em>Katsunori Nishimura, extraordinario percusionista japon\u00e9s, y Nilo Gallego, extra-ordinario en general [vale, <em>performers<\/em>, pero es que Roc\u00edo Molina tambi\u00e9n es <em>performer<\/em>, c\u00e1spita], a quienes en la segunda parte se sum\u00f3 el contrabajista Pablo Mart\u00edn, fueron, a veces casi en plan cuarteto de <em>free-jazz<\/em>, una <em>ca\u00edda en lo p\u00fablico<\/em> que los intrusos llegados de lo p\u00fablico a lo privado agradecimos como un regalo de los dioses&#8230; o de las musas.<\/p>\n<p>Est\u00e1 documentado que la musa de la danza es Terps\u00edcore, que a veces usa zapatillas deportivas (dice Sally Banes) y a veces, como cuando Rocio Molina se calza para bailar, unos hermosos zapatos negros de tac\u00f3n. Aquella noche, adem\u00e1s de todo lo dem\u00e1s, la m\u00fasica, el <em>puro flamenco<\/em>, los viajes de Roc\u00edo del flamenco a no se sabe d\u00f3nde, adonde a ella le dio la gana \u2013es decir, el deseo\u2013 de ir, Terps\u00edcore se hizo percusionista por tres. O por cuatro, pues el contrabajo es cuerda y es arco y es, tambi\u00e9n, percusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Katsunori Nishimura y Nilo Gallego juegan en campo abierto, juegan en casa y nos hacen sentirnos en casa cuando improvisan, <em>muy a sabiendas<\/em>, como los m\u00fasicos que saben, pues no es lo mismo improvisar que hacer cualquier cosa [\u00bfo s\u00ed?]. Pero primero entra Roc\u00edo, la que sabe lo que sabe, la que nos deja pasmados, y la que no sabe lo que no sabe pero quiere adentrarse en terreno desconocido, romper sus l\u00edmites o sus c\u00f3digos o sus reglas o sus h\u00e1bitos o como se quiera llamar. Quiere dejarse llevar, sentirse insegura. <em>Quiero meterme en apuros<\/em>, creo recordar que fueron sus palabras. Un esfuerzo enorme cuando se sabe tanto y cuando tanto saber sobre algo determinado puede llevarte al bloqueo [<em>\u00bflo veis? Esto es un bloqueo<\/em>], de tanto bailar y de tanto <em>saber bailar<\/em>.<\/p>\n<p>De aquel bloqueo, de aquel <em>mi cuerpo no puede m\u00e1s<\/em>, salieron con la \u00faltima invitaci\u00f3n a <em>meterse en apuros<\/em>: cuarteto roto, cada uno por su lado, juntos pero separados, cuerpo-sonido, cuerpo-ritmo, cuerpo-tiempo, todo multiplicado por cuatro. 1, 2, 3, 4. Lo abstracto se hizo concreto. Sucedi\u00f3. [Bueno, en realidad lo abstracto siempre es concreto, lo que pasa es que no siempre nos damos cuenta].<\/p>\n<p>Viernes 14 de diciembre<br \/>\n<strong>MINIATURAS BAILADAS. LO QUE SE MUEVE Y LO QUE DETENEMOS<\/strong><\/p>\n<p>Nada estaba cerrado. Peque\u00f1as piezas, pero no en el sentido de obras cerradas: piezas como trozos de algo, trozos de tiempo compartido, con vocaci\u00f3n de obra inacabada y abierta. La paradoja, como suele suceder, es que al final todo tuvo un orden, pero esa paradoja ya se ha disuelto en el aire, porque ya sucedi\u00f3, porque todo aquello se quiso ef\u00edmero y ya no existe [\u00bfo s\u00ed?].<\/p>\n<p>Hablemos de lo que se vio ese d\u00eda.<\/p>\n<p>En el preludio propuesto por Jaime Conde Salazar, un grupo de estudiantes de la escuela PS22 de Nueva York (coro y dos solistas) cantan y bailan la canci\u00f3n <em>Just Dance<\/em> de Lady Gaga, pura fiesta y empat\u00eda para empezar la tarde de <em>lo p\u00fablico<\/em>. Despu\u00e9s de esta inefable <em>cortinilla<\/em>, comenzaron las acciones, las actuaciones, los bailes de los cuerpos reales en el espacio real de Pradillo.<\/p>\n<p>La pieza \u00bf<em>improvisada<\/em>? por Ana Buitrago y Nilo Gallego fue un tranquilo comienzo, una carga constante de m\u00fasica y energ\u00eda. La energ\u00eda de un susurro. Juego de percusi\u00f3n suave, con las escobillas acariciando platillos y bombos y cajas, construyendo sonido y ritmo mientras Ana construye silencio y ritmo, dibujos en el aire y en su cuerpo. Fant\u00e1stica la versi\u00f3n esbozada por Nilo de una vieja canci\u00f3n de Jagger y Richards: <em>She&#8217;s a rainbow<\/em>, un tarareo, un <em>escobilleo<\/em>, un susurro cantado: <em>She<\/em>&#8230; <em>She\u2019s<\/em>&#8230; La palabra iba saliendo como a rega\u00f1adientes, empujada por el aliento de Nilo y los movimientos de Ana. Un susurro, una caricia, un torrente casi callado, mientras el arco iris [o <em>like a rainbow<\/em>, que no es lo mismo] no paraba de bailar, entre pausas y movimientos.<\/p>\n<p>Emilio Tom\u00e9 se desdobl\u00f3, dej\u00f3 que hablara otro <em>yo<\/em>, no el suyo (dice) sino <em>otro<\/em>: \u201cAs\u00ed que os advierto, ese tipo que est\u00e1 delante de vosotros no soy yo&#8230; El tipo calvo que baila es un pobre diablo&#8230; Baila de manera est\u00fapida y busca, as\u00ed, una manera de aislarse hacia fuera. De salirse hacia dentro\u201d&#8230; Y comienza un <em>baile tr\u00e1gico<\/em>, circular, conc\u00e9ntrico, sin salida, con la canci\u00f3n <em>Territorial Pissings<\/em> de Nirvana y un final, con el espacio esc\u00e9nico ya vac\u00edo, hipn\u00f3tico, <em>siniestro <\/em>y estremecedor, fragmentos del v\u00eddeo <em>El ocaso del miedo<\/em>, un recorrido, un falso plano continuo, sobre las calles de Santiago de Chile durante las movilizaciones estudiantiles de 2011. Polic\u00edas, manifestantes, c\u00e1maras, calles vaciadas, hogueras en encrucijadas y plazas, veh\u00edculos en llamas&#8230; unos minutos finales de irresistible presencia fantasmal, tan real que parec\u00eda ciencia-ficci\u00f3n. Musicalmente, todo un <em>adagio <\/em>de extra\u00f1a calma despu\u00e9s de los estallidos de baile y texto anteriores.<\/p>\n<p>Mar L\u00f3pez inicia su <em>pieza <\/em>con una proyecci\u00f3n de un texto de <em>La monta\u00f1a m\u00e1gica<\/em> de Thomas Mann. Mar se apoya \u2013<em>nos <\/em>apoya\u2013 en un texto que nos ofrece peso y motivo de reflexi\u00f3n. Y sin embargo su trabajo en escena es abstracto y concreto a la vez, concentrado en el cuerpo, en el suelo, en una delicada ocupaci\u00f3n del espacio desde el cuerpo [\u00bfdesde d\u00f3nde, si no?]. Un trabajo profundo sobre el tiempo [\u00bfsobre la duraci\u00f3n?]. Un trabajo desde dentro del silencio. <em>Suelo, tiempo, detenciones largas<\/em>. Las ayudas de la memoria son un b\u00e1lsamo que se agradece, pues de pronto reaparece todo [la memoria tambi\u00e9n se bloquea]. <em>Detenciones largas<\/em>: la quietud. El despliegue del cuerpo dirigido por la cabeza, la mirada en la quietud y en el silencio. Ignoro si son las palabras adecuadas: cuando hablan los cuerpos, ninguna palabra ser\u00e1 capaz de contar, decir, expresar, lo que cuentan, dicen o expresan ellos. Por si acaso, leamos a Thomas Mann:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 es el tiempo? Un misterio omnipotente y sin realidad propia. Es una condici\u00f3n del mundo de los fen\u00f3menos, un movimiento mezclado y unido a la existencia de los cuerpos en el espacio y a su movimiento. Pero \u00bfacaso no habr\u00eda tiempo si no hubiese movimiento? \u00bfhabr\u00eda movimiento si no hubiese tiempo?\u00a1Es in\u00fatil preguntar! \u00bfEs el tiempo una funci\u00f3n del espacio? \u00bfO es lo contrario? \u00bfSon ambos una misma cosa? \u00a1Es in\u00fatil seguir preguntando! El tiempo es activo, posee una naturaleza verbal, es \u201cproductivo\u201d. \u00bfY qu\u00e9 produce? Produce el cambio. El <em>ahora <\/em>no es el <em>entonces<\/em>, el <em>aqu\u00ed <\/em>no es el <em>all\u00ed<\/em>, pues entre ambas cosas existe siempre el movimiento. Pero como el movimiento por el cual se mide el tiempo es circular y se cierra sobre s\u00ed mismo, ese movimiento y ese cambio se podr\u00edan calificar perfectamente de reposo e inmovilidad. El <em>entonces <\/em>se repite sin cesar en el <em>ahora <\/em>y el <em>all\u00e1 <\/em>se repite en el <em>aqu\u00ed\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Se hizo el silencio, uno de esos momentos en los que no se sabe si hay que desocupar el espacio, salir a fumar o a tomar una cerveza, un poco de aire. Hasta que Claudia Faci, sentada entre los <em>intrusos<\/em>, se quita la ropa <em>normal <\/em>y se viste para un <em>baile baile<\/em>, se pasea lenta, con esa ceremonia que parece un juego, tal vez el juego de hacer y deshacer t\u00f3picos. <em>\u00bfBailas?<\/em> es la pregunta que hace a uno de los espectadores. Se abrazan suavemente, como en un <em>baile baile <\/em>(de sal\u00f3n de baile, de los de <em>toda la vida<\/em>), pero como a c\u00e1mara lenta. Cuando el abrazo se deshace, sucede poco a poco, muy despacio, de manera que finalmente quedan como abrazados en el aire, separados por cent\u00edmetros, hasta que Claudia se aparta y dice: \u201cY yo que cre\u00eda que lo dif\u00edcil era acercarse\u201d.<\/p>\n<p>Pausa, pitillo, cerveza, descanso.<\/p>\n<p>La segunda parte comienza con Katsunori, comod\u00edn de la noche, con una breve <em>performance <\/em>con quimono y mu\u00f1eca. Viva y luego dormida, por el arte de su magia. Un cubo de agua. La cabeza de Katsunori sumergida en el agua. La mu\u00f1eca en sus brazos. La muerte. La percusi\u00f3n controlada y des-controlada. La resurrecci\u00f3n: <em>ha resusitado<\/em> \u2013se le oye decir. Una vez m\u00e1s, como en tantos momentos de la noche, lo intraducible.<\/p>\n<p>Oscar Das\u00ed comienza su baile. Como espectador, ves una vertical imaginaria que parece luchar \u2013o bailar\u2013 con su propia verticalidad: el dibujo se traduce en una multiplicidad, saltos y desequilibrios, miradas y comentarios hacia lo exterior [por ejemplo \u2013el olvido se va despertando con el ejercicio de la memoria\u2013, sin interrumpir su movimiento, como si en todo instante pudiera desplomarse, tiene tiempo, fragmentos de instantes en los que conviven lo uno, lo otro y lo de m\u00e1s all\u00e1, para recordarnos que las tuber\u00edas del Teatro Pradillo suenan como tripas, las tripas del espacio]. O la plasmaci\u00f3n de un deseo: \u201cMe gustar\u00eda bailar en diagonal\u201d. Quiero detenerme un momento, pero creo que ya est\u00e1 bien, que hay que seguir, que ya falta poco [\u00bftendr\u00e1n esa sensaci\u00f3n, en sus cuerpos, los bailarines cuando trabajan con sus cuerpos en el transcurso del tiempo delante de los <em>intrusos: ya est\u00e1 bien, hay que seguir<\/em>, ya falta poco?]. La canci\u00f3n <em>One day<\/em>, del cantante israel\u00ed Asaf Avidan, parece haber sido escrita para que Oscar la baile, en aquel espacio, en aquel momento.<\/p>\n<p>Jorge Horno se contradice y a todos nos parece de perlas. Palabras aproximadas (reinvento): \u201cTen\u00eda pensado hacer tal cosa pero he pensado hacer tal otra. He pensado que primero voy a mostrar el tipo de <em>baile tonto<\/em> con el que me entretengo en mi estudio para calentar el cuerpo. Luego intentar\u00e9 hacer el <em>baile inteligente<\/em>\u201d. Suena una versi\u00f3n fant\u00e1stica de <em>Love Me or Leave Me<\/em>, de Nina Simone, voz y piano irresistibles, gui\u00f1o de <em>fuga <\/em>de Bach incluido. Jorge baila sin l\u00edmite, con alegr\u00eda, como si no tuviera p\u00fablico delante [sin dejar de invitarnos a estar con \u00e9l, con sus miradas c\u00f3mplices]. Podr\u00eda ser suficiente. Pero al terminar, cansado, con el cansancio del baile <em>tonto pero contento<\/em>, nos dice, jadeando (reinvento): \u201cA ver ahora si soy capaz de hacer el baile <em>inteligente<\/em>\u201d. De la iron\u00eda, del autosarcasmo, surge una danza imposible, boca abajo, con una mano en el suelo y los dos pies marcando el movimiento del cuerpo con la pared vertical como suelo. Un extra\u00f1o retorno de lo horizontal a lo vertical, m\u00e1s que una simple inversi\u00f3n de lo vertical. La imagen es bell\u00edsima y hasta el azar de un foco puesto \u201cde cualquier manera\u201d [dice quien lo puso, ser\u00e1 que los pone con los ojos cerrados] colabora y sit\u00faa la sombra del cuerpo lento en el marco de luz preciso (luz lenta y peque\u00f1a, como el movimiento del cuerpo).<\/p>\n<p>Como colof\u00f3n de la noche, Anushka Alonso y Katnusori Nishimura salen a escena, juegan al desconcierto y a la confusi\u00f3n [insisto: <em>juegan<\/em>] y se preguntan el uno a la otra y viceversa: <em>qui\u00e9n empieza<\/em>. Risas. Comienza Katsunori [s\u00ed, \u00bfno?], pero es indiferente. Se plantea y se desarrolla otra vez un di\u00e1logo [se dice <em>limitado<\/em>, pero habr\u00eda que decir <em>ampliado<\/em>] a dos, en el que ambos, Anushka y Katsunori, mueven sus cuerpos en paralelo, sus miradas c\u00f3mplices y al mismo tiempo solitarias, concentradas en lo que ambos hacen juntos y por separado. Creo que sin querer, pero tal vez queriendo, ambos rompen la fluidez con risas de [\u00bfaparente?] confusi\u00f3n, risas que nos contagian, breves como p\u00e1jaros, pues enseguida vuelven a su concentraci\u00f3n en su hacer, que vuelve a comenzar infatigable. M\u00fasica y baile se mezclan y son dos.<\/p>\n<p>Pausa. Pitillo. Cerveza. Descanso.<\/p>\n<p>Cada minuto que pasa siento el v\u00e9rtigo de no recordar alg\u00fan peque\u00f1o detalle que me ayude a definir algo [sabiendo que no es posible recordar todo, menos a\u00fan contar lo que no se puede contar], pero ese algo es indefinible: fragilidad, temblor, juego de planos verticales, horizontales, oblicuos&#8230; <em>yo no s\u00e9<\/em>.<\/p>\n<p>Desde la barrera de los <em>intrusos <\/em>\u2013fui testigo\u2013 hablaron los cuerpos.<\/p>\n<p><strong>\u201cCortinillas\u201d de referencia (selecci\u00f3n)<\/strong><\/p>\n<p>Step Across the Border<br \/>\nwww.youtube.com\/watch?v=Es21B30bD6c<\/p>\n<p>V\u00eddeo de Chus Dom\u00ednguez, Villa 31<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"rwAYKFUoKb\"><p><a href=\"https:\/\/www.chusdominguez.com\/films-videos\/villa31buenosaires2010\/\">Villa 31. Buenos Aires. (2010) 5 min.<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abVilla 31. Buenos Aires. (2010) 5 min.\u00bb \u2014 ChusDom\u00ednguez\" src=\"https:\/\/www.chusdominguez.com\/films-videos\/villa31buenosaires2010\/embed\/#?secret=e1tkRFClJ7#?secret=rwAYKFUoKb\" data-secret=\"rwAYKFUoKb\" width=\"584\" height=\"329\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>V\u00eddeo El ocaso del miedo<br \/>\nProductora de Comunicaci\u00f3n Social<br \/>\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"el ocaso del miedo\" src=\"https:\/\/player.vimeo.com\/video\/28266267?dnt=1&amp;app_id=122963\" width=\"584\" height=\"324\" frameborder=\"0\" allow=\"autoplay; fullscreen; picture-in-picture; clipboard-write; encrypted-media; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\"><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HABLAN LOS CUERPOS Casi un relato Antonio Fern\u00e1ndez Lera, diciembre de 2012 \u201cEl espacio vive. La vida del espacio es la materia del pensamiento, la transparencia de las aguas\u201d. 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