{"id":950,"date":"2014-01-28T00:44:04","date_gmt":"2014-01-27T23:44:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/?p=950"},"modified":"2014-12-30T16:27:35","modified_gmt":"2014-12-30T15:27:35","slug":"bucle-de-verguenza-ajena","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/2014\/01\/28\/bucle-de-verguenza-ajena\/","title":{"rendered":"BUCLE DE VERG\u00dcENZA AJENA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Unas reflexiones acerca de <a href=\"http:\/\/teatropradillo.com\/events\/la-tristura-d26\/\" target=\"_blank\">la intervenci\u00f3n de Jon\u00e1s Trueba<\/a>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Alejandro G. Ruffoni \/\u00a0<a href=\"http:\/\/teatropradillo.com\/programacion\/la-tristura-observatorio\/\" target=\"_blank\">Observadores!<\/a><\/em><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=BesHd0TN3Ok\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-954\" alt=\"Captura de pantalla 2014-01-28 a las 00.21.52\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Captura-de-pantalla-2014-01-28-a-las-00.21.52.png\" width=\"699\" height=\"382\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Captura-de-pantalla-2014-01-28-a-las-00.21.52.png 699w, https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Captura-de-pantalla-2014-01-28-a-las-00.21.52-300x163.png 300w, https:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Captura-de-pantalla-2014-01-28-a-las-00.21.52-500x273.png 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 699px) 100vw, 699px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em><\/em><em>Ten Minutes Older<\/em>, Herz Frank, 1978 | haciendo clic en la imagen, el cortometraje)<\/p>\n<p>MAQUILLARSE, afeitarse, colonia mejor no. Elegir cuatro prendas, despeinarse con precisi\u00f3n o ponerse tacones, salir de casa. Llegar y cruzar algunas miradas, intercambiar afectos, eludir cierto saludo inc\u00f3modo, dar una colleja a un colega o aferrarse a esa mano tierna cuyo contacto hace vibrar la propia mano. Colarse con algunas gominolas o tajarse, sentarse en un patio de butacas, exhalar, echarse hacia adelante y ceder. Confiar. Entregar nuestra atenci\u00f3n a aqu\u00e9l en quien hemos delegado la tarea de enmarcar un tiempo suspendido entre ciertos par\u00e9ntesis, la realidad -o nuestra capacidad de componerla- hipertrofiada en el ejercicio est\u00e9tico de esa confianza. Alguien ha debido pasar un tiempo preparando algo para nosotros, prepar\u00e1ndose para exponerse ante nosotros a trav\u00e9s de ciertas elecciones, elementos que resuenan entre s\u00ed, ideas, im\u00e1genes, gestos. Cedemos nuestra atenci\u00f3n, prestamos atenci\u00f3n, la prestamos y nos estimula. Nos ensancha. No s\u00e9 si estaba hablando de cine o de teatro pero da lo mismo y no.<\/p>\n<p>Es placentero mirar ante la pantalla. La dermis de la pantalla, una caricia de luz: ning\u00fan sujeto percibe ni juzga las convulsiones de nuestra mirada. Estamos protegidos ante la pantalla, no escupe babas. No nos ve mirar, no nos ve mirarla. El film, devenir criogenizado, intima religiosamente con la muerte. La pantalla hace de relicario, sarc\u00f3fago para el cuerpo del actor. Nos fascina como el fuego a la polilla o como dios, nos quema, ardemos en un \u00e9xtasis ante la luz. La mirada y la muerte. En cambio en escena el actor respira conmigo, conoce mejor que yo mis reacciones, contenemos juntos la respiraci\u00f3n o el bostezo. Una voz real, un cuerpo se desfigura ante nosotros, la atenci\u00f3n lo atraviesa, deific\u00e1ndolo y reific\u00e1ndolo, sujeto que es objeto art\u00edstico a un tiempo. Si el actor hace el rid\u00edculo yo inevitablemente lo reflejo, y me ve reflejarlo. Ponerse ante un actor vivo, contemplarlo, es arder con el, exponerse ante \u00e9l, expirar con \u00e9l un poco. Toser o no toser, la gesti\u00f3n del sue\u00f1o o la respiraci\u00f3n contenida, todo deviene decisi\u00f3n, posicionamiento. El bucle de la verg\u00fcenza ajena se da cuando no puedo contenerme y querr\u00eda. Cuando mi actuaci\u00f3n como espectador est\u00e1 afectada, horadando el terreno del exceso, dejando huellas en los cuerpos que me rodean. Cuando respiro incomodidad y me paso a mi pesar y me ven pasarme y me pesa y ven que me pesa, me ven los otros pero ante todo me ve el actor que tengo delante, despertando en m\u00ed el rid\u00edculo que creo suyo pero que es nuestro. Lo compartimos el uno ante el otro. En el cine, es la pel\u00edcula quien se expone en nombre del espectador. Ir al teatro es asumir el riesgo de caer en el bucle de la verg\u00fcenza ajena. Tambi\u00e9n es apostar por el bucle er\u00f3tico del reconocimiento mutuo, la confianza, el placer atroz.<\/p>\n<p>Llega el proyeccionista, el primero que llega a la ciudad. Llega Jon\u00e1s Trueba, se expone, nos habla, se sienta ante el ordenador frente a Francesco Carril, que lee muy bien sobre las imagenes que mezcla en vivo, que recorre alante y atr\u00e1s, las im\u00e1genes en las que se detiene el cineasta. El primer proyeccionista de Madrid carga una pel\u00edcula a vista, lo hace ante el p\u00fablico, no suena nada, un pianista a\u00f1ade ciertas notas, impone afectos ineludibles -no hay p\u00e1rpados para los o\u00eddos-, pero respira como nosotros. Francesco lee sin ver aquello a lo que pone voz, desfases en la relaci\u00f3n en el tiempo de las resonancias que se establecen entre lo dicho, lo visto, lo que evocan las palabras que escuchamos, la respiraci\u00f3n del que las ejecuta o la Historia. Cine primitivo, teatro de vanguardia, transmedialidad, metalenguaje, un ensayo, live cinema, cuerpos ante cuerpos, im\u00e1genes ante im\u00e1genes o simplemente un encuentro. Juntarse a contemplar. Jon\u00e1s escribe algo as\u00ed como que el mal teatro es insoportable, y que al mal cine no le ocurre lo mismo. Estoy de acuerdo, es por aquello del bucle de verg\u00fcenza ajena. Tambi\u00e9n habla de cierta idea del amor. Que en el amor se ocupa el lugar que deja algo, sustituci\u00f3n de una ausencia. De pronto pienso que el amor es todav\u00eda ausencia, aquello que hay entre dos cortes, dos im\u00e1genes, dos cuerpos. Resonancia, vibraci\u00f3n. Quiz\u00e1 Eisenstein no supiera que en el fondo hablaba de amor cuando hablaba de montaje de atracciones. Quiz\u00e1 el teatro sea la mesa de un montaje de afectos, yuxtaposici\u00f3n de cuerpos que resuenan y vibran inevitablemente, como un plano en el siguiente. Montaje, atracciones, montaje de atracciones, personas que se atraen, yuxtapuestas, unas al lado de las otras. Una pantalla atra\u00edda por la voz de un actor atra\u00eddo por las palabras de un cineasta atra\u00eddo por los ordenadores que disparan una luz que atrae la atenci\u00f3n del espectador por el que se ve atra\u00eddo el cineasta que se expone. Que se entrega al riesgo del bucle de verg\u00fcenza ajena. O del goce, en nuestro caso.<\/p>\n<p><em>Soon in theatres<\/em>, dicen los americanos. No s\u00e9 si se refieren al cine o al teatro; pero s\u00ed s\u00e9 que no vamos a asumir la idea de dejar de ir. Que no vamos a continuar con la puja de una sociedad que quiere dejar de juntarse a pensar el mundo, contemplar el pasado, atisbar el futuro y amar. Reconocernos o arder, perdernos en las resonancias entre montaje y atracci\u00f3n o aquello que vibra entre cine y teatro: si quer\u00edas saber m\u00e1s de lo que hizo Jon\u00e1s para este ciclo, haber venido. Ambos mundos resuenan de forma intensa en el presente compartido. Menos mal que <a href=\"https:\/\/www.filmin.es\/pelicula\/los-ilusos\" target=\"_blank\">LOS ILUSOS<\/a>\u00a0ya no est\u00e1 disponible en filmin, ser\u00eda un poco raro v\u00e9rsela en internet despu\u00e9s de haber escrito todo esto. Pero no faltan ganas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Unas reflexiones acerca de la intervenci\u00f3n de Jon\u00e1s Trueba\u00a0 Alejandro G. Ruffoni \/\u00a0Observadores! (Ten Minutes Older, Herz Frank, 1978 | haciendo clic en la imagen, el cortometraje) MAQUILLARSE, afeitarse, colonia mejor no. Elegir cuatro prendas, despeinarse con precisi\u00f3n o ponerse &hellip; <a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/2014\/01\/28\/bucle-de-verguenza-ajena\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[245,153,281],"tags":[174,63],"class_list":["post-950","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-acompanar","category-huellas","category-la-tristura-2","tag-jonas-trueba","tag-la-tristura-2004-2014"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/950","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=950"}],"version-history":[{"count":20,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/950\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":986,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/950\/revisions\/986"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=950"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=950"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.tea-tron.com\/teatropradillo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=950"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}