{"id":493,"date":"2020-03-06T13:33:22","date_gmt":"2020-03-06T12:33:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/?p=493"},"modified":"2020-03-10T11:24:56","modified_gmt":"2020-03-10T10:24:56","slug":"rule-of-three","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/2020\/03\/06\/rule-of-three\/","title":{"rendered":"Rule of three"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_494\" style=\"width: 778px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-494\" class=\"wp-image-494 size-full\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/\u00a9PhileDeprez9647-768x512.jpg\" alt=\"\" width=\"768\" height=\"512\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/\u00a9PhileDeprez9647-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/\u00a9PhileDeprez9647-768x512-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><p id=\"caption-attachment-494\" class=\"wp-caption-text\">\u00a9 Phile Deprez<\/p><\/div>\n<p><em>Programa de mano de <\/em>Rule of three<em> de Jan Martens para los Teatros del Canal.<\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Vivimos en una \u00e9poca fren\u00e9tica. Parece que nuestro tiempo de concentraci\u00f3n se est\u00e1 haciendo m\u00e1s y m\u00e1s corto. Hemos desarrollado la capacidad de cambiar r\u00e1pidamente de una impresi\u00f3n a otra<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, dice Jan Martens sobre <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Rule of three<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, un trabajo que supone una ruptura con sus obras anteriores siendo, en otras particularidades, la que m\u00e1s \u201cinvita a bailar\u201d. Invitaci\u00f3n que en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Rule of three<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> pasa por agotar poco a poco la coreograf\u00eda y toda la m\u00e1quina esc\u00e9nica que la sostiene para conseguir \u201cver de nuevo\u201d, incluso la danza. Para ello cuenta con la colaboraci\u00f3n de los cuerpos de <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Dan Musset, Baptiste Cazaux y Courtney May Robertson, la m\u00fasica en directo de NAH, la iluminaci\u00f3n de Jan Fedinger y textos de Lydia Davis. En uno de ellos llamado <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">De repente miedo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y que parece prologar las intenciones de la obra, leemos: \u201cPorque ella no pod\u00eda escribir el nombre de lo que ella era: a wa wam owm owamn womn\u201d1<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. Si la coreograf\u00eda es otra manera de escribir, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Rule of three <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">se enfrenta al miedo de definir el misterio de la danza en esta \u00e9poca, siempre una inc\u00f3gnita que esta regla de tres resuelve de la \u00fanica manera posible: bail\u00e1ndola hasta ver qu\u00e9 pasa.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Jan Martens (1984) es uno de los j\u00f3venes core\u00f3grafos con m\u00e1s reconocimiento en la actualidad. Formado en B\u00e9lgica, epicentro de las artes esc\u00e9nicas europeas hasta ahora a causa de los recortes que la amenazan, pa\u00eds cuyas escuelas, teatros, centros coreogr\u00e1ficos e infraestructuras p\u00fablicas de calidad dedicadas a la danza lo convierten, a diferencia del nuestro, en una lanzadera al circuito internacional, se gradu\u00f3 en 2006 en el Conservatorio de Amberes. Desde 2010 ha presentado una decena de trabajos que le han llevado a ganar el premio Prins Bernhard Cultuurfonds Noord-Brabant o el prestigioso Charlotte K\u00f6hlerprijs.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Su discurso coreogr\u00e1fico no se centra tanto en la creaci\u00f3n de un lenguaje propio, si no en la creencia de que \u201ccada cuerpo puede comunicar, cada cuerpo tiene algo que decir\u201d. La comunicaci\u00f3n directa pues, la relaci\u00f3n entre el performer y el p\u00fablico, la creaci\u00f3n de una noci\u00f3n de tiempo\u00a0particular\u00a0o la repetici\u00f3n son patrones comunes en obras que sol\u00eda componer a partir de un concepto. Por ejemplo, en la serie\u00a0<i>Bis\u00a0<\/i>(2012),\u00a0<i>La B\u00eate<\/i>\u00a0(2013) y\u00a0<i>V\u00edctor\u00a0<\/i>(2013)\u00a0fue la belleza no convencional con cuerpos inesperados en danza o en\u00a0<i>The dog days are ove<\/i>r (2014), uno de sus trabajos m\u00e1s celebrados, el desarrollo de la idea de salto. En\u00a0<i>Rule of three<\/i>\u00a0Jan Martens se reinventa, llevando la coreograf\u00eda hacia nuevos territorios. Estrenada en 2017 en deSingel en Amberes, desde entonces no ha parado de presentarse en decenas de festivales y teatros como La B\u00e2tie o los Th\u00e9\u00e2tre de la Ville.<\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Rule of three<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es un relato radical y fragmentado hecho desde la hiperestimulaci\u00f3n que nos gobierna y que esta obra nos representa al mismo tiempo que la combate desde cada uno de sus fragmentos y la desmonta en su monumental ep\u00edlogo. Seg\u00fan Jan Martens<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">, Rule of three<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> podr\u00eda entenderse de tres formas. Como una colecci\u00f3n de peque\u00f1as historias, como un muro de Facebook o un canal de Youtube o como un concierto. No es casual la elecci\u00f3n de los textos de Lydia Davis, una de las autoras contempor\u00e1neas m\u00e1s importantes del g\u00e9nero breve; ni de la m\u00fasica de NAH, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">one-man band<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> tambi\u00e9n especializado en el formato corto. El compositor y percusionista estadounidense es uno de los ejes sobre los que gira la obra. Dice Martens, quien lo descubri\u00f3 en un blog, que \u201csi fuera compositor mi m\u00fasica sonar\u00eda como la de NAH\u201d, es decir, una mezcla de metal, noise, minimalismo industrial y punk, contrastes por los que pasan los bailarines siguiendo el ritmo del metr\u00f3nomo que marca NAH, contagi\u00e1ndose m\u00fatuamente desde los ensayos, creando un espect\u00e1culo sampleado que alterna \u201cralentizaci\u00f3n y explosividad, reflexi\u00f3n e intuici\u00f3n, sentimiento y raz\u00f3n\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Vestidos con colores primarios, los cuales contienen la potencia de todos los dem\u00e1s, Dan Musset, Baptiste Cazaux y Courtney May Robertson se mueven siguiendo un pantone de frases coreogr\u00e1ficas bajo el festival de luces de Jan Fedinger. Si bien se mantiene la repetici\u00f3n de trabajos anteriores que serv\u00eda a Martens para \u201chacer zoom\u201d y resignificar, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Rule of three <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">deja-de-ser <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">en los bailarines un concepto \u201cdesplegado, transformado o desarrollado\u201d, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">manteniendo un balance entre la insistencia y la abstracci\u00f3n en un dispositivo enajenado, como cualquier interfaz por el que nos movemos, permite a su vez disfrutar por contraste de uno de los grandes lujos hoy, la contemplaci\u00f3n, el tiempo de la contemplaci\u00f3n, que tambi\u00e9n es acci\u00f3n. Acto destituyente2<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> al invertir la sentencia de Guy Debord sobre nuestras sociedades del espect\u00e1culo hipervinculadas: \u201cCuanto m\u00e1s se contempla, menos se ve\u201d3<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. Depende entonces de qu\u00e9 contemplemos y qu\u00e9 nos pasa al hacerlo. En el caso de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Rule of three<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, un espect\u00e1culo que se hace y deshace para \u201cver de nuevo\u201d tres cuerpos que tras \u201ctraducir corrientes sin fin de impulsos \u201d se paran y desnudos desnudan la m\u00e1quina teatral, todo se viene abajo y emerge por fin la danza, mostr\u00e1ndonos con la luz de trabajo del teatro la placa base del sistema en el que nos hab\u00edan atrapado.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La \u00faltima parte, ep\u00edlogo o posible tesis de la obra merecer\u00eda un programa de mano a parte, un contexto propio para su reflexi\u00f3n o reactivaci\u00f3n. O no, porque en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Rule of three<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la verdadera inc\u00f3gnita que cada una habr\u00e1 de resolver es la s\u00edntesis o relaci\u00f3n entre ambas partes. La necesidad o complementariedad entre ellas. Llenado y vaciado a la vez de una escena, un mundo, que al final acoge el resto y los fantasmas de la coreograf\u00eda, reescribiendo sin escribir desde el presente lo que acaba de pasar, concedi\u00e9ndole as\u00ed tambi\u00e9n un futuro, ya que \u201clos presentes expandidos y siempre multiplicados en la danza, actuando a lo largo del tiempo y del espacio, visitados gracias a fatigas y contemplaciones, activar\u00e1n sensaciones, percepciones y recuerdos unidos no a lo que anta\u00f1o hubiera sucedido y desaparecido en un tiempo perdido, si no a una intimidad de lo que sea que invita a seguir sucediendo\u201d4<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. En una \u00e9poca fren\u00e9tica, donde \u201cla fatiga pertenece a la contemplaci\u00f3n y el que no hace nada se fatiga\u201d5<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, aqu\u00ed, en concreto, la fatiga de Dan Musset, Baptiste Cazaux y Courtney May Robertson nos \u201cinvita a bailar\u201d o comprender la danza, que solo puede comprenderse bailando, y darnos cuenta de que quiz\u00e1s es ahora cuando realmente bailen o pudieran empezar a bailar<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si la coreograf\u00eda es escritura, despu\u00e9s de agotar la coreograf\u00eda y la m\u00e1quina esc\u00e9nica, en el final de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Rule of three<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Jan Martens interrumpe la representaci\u00f3n y deja de escribir permitiendo que la danza pueda suceder. Es decir, asistimos a \u201cuna celebraci\u00f3n de la danza, al momento en el que reconocemos que podemos bailar de nuevo, cuando la danza se emancipa a s\u00ed misma de los core\u00f3grafos, cuando la danza reconoce que porta su propia agencia, su potencia en el mundo\u201d6<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. Lydia Davis lo baila as\u00ed:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLa vida es demasiado seria como para que yo siga escribiendo. La vida sol\u00eda ser m\u00e1s f\u00e1cil, y con frecuencia placentera, y por lo tanto escribir era placentero, aunque tambi\u00e9n parec\u00eda serio. Ahora la vida no es f\u00e1cil, se ha vuelto muy seria, y por comparaci\u00f3n, escribir parece un poco tonto. A menudo, escribir no es escribir sobre cosas reales, y cuando se escribe sobre cosas reales, a menudo est\u00e1n tomando al mismo tiempo el lugar de algunas cosas reales. Escribir se trata demasiado a menudo sobre personas que no pueden arregl\u00e1rselas. Ahora me he vuelto una de esas personas. Lo que deber\u00eda hacer, en lugar de escribir sobre personas que no pueden arregl\u00e1rselas, es dejar de escribir y aprender a arregl\u00e1rmelas. Y prestarle m\u00e1s atenci\u00f3n a la vida misma. La \u00fanica manera de espabilarme es dejar de escribir. Hay otras cosas que deber\u00eda estar haciendo en su lugar\u201d<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">1. Lydia Davis, \u201cDe repente miedo\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ni quiero ni puedo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Eterna Cadencia, Buenos Aires, 2014.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">2. Sobre destituci\u00f3n y danza y otras cuestiones, recomendamos acercarse al trabajo de Paz Rojo. Bien a la reciente publicaci\u00f3n de su tesis doctoral <\/span><a href=\"https:\/\/circadian.co\/product\/to-dance-in-the-age-of-no-future\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">To Dance in the Age of No-Future<\/span><\/i><\/a><span style=\"font-weight: 400;\"> (Circadian, 2019) o a la recopilaci\u00f3n de sus investigaciones en la web: <a href=\"https:\/\/www.researchcatalogue.net\/view\/727172\/727185\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.researchcatalogue.net.<\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">3. Guy Debord, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La sociedad del espect\u00e1culo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Pre-textos, Valencia, 2005.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>4.\u00a0<span style=\"font-weight: 400;\">Andr\u00e9 Lepecki, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Agotar la danza,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Universidad de Alcal\u00e1, 2013.<\/span><\/p>\n<p>5.\u00a0<span style=\"font-weight: 400;\">Gilles Deleuze, <em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em>, Amorrortu, Buenos Aires, 2002. <\/span><\/p>\n<p>6.\u00a0<span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e5rten Sp\u00e5ngberg, \u201cPost-dance\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Spangberguianismo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Desiderata Editorial, Madrid, 2018.<\/span><\/p>\n<p>7.\u00a0<span style=\"font-weight: 400;\">Lydia Davis, \u201cLa escritura\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ni quiero ni puedo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Eterna Cadencia, Buenos Aires, 2014.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Programa de mano de Rule of three de Jan Martens para los Teatros del Canal. \u201cVivimos en una \u00e9poca fren\u00e9tica. Parece que nuestro tiempo de concentraci\u00f3n se est\u00e1 haciendo m\u00e1s y m\u00e1s corto. Hemos desarrollado la capacidad de cambiar r\u00e1pidamente &hellip; <a href=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/2020\/03\/06\/rule-of-three\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[181,182,112],"class_list":["post-493","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-jan-martens","tag-rule-of-three","tag-teatros-del-canal"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/493","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=493"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/493\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":499,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/493\/revisions\/499"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/fernandogandasegui\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}