A T
1
Mi madre murió cuando yo tenía 6 años. Mi padre me crió a partir de entonces. Me dio todo el amor que pudo e intentó darme todo lo demás, mucho lo consiguió… mucho no. Siempre estuvo ahí.
De niño pensaba que él lo sabía todo porque sobre cualquier cosa que yo le preguntara tenía una respuesta. Esa certeza de que había alguien a quien le podía preguntar sobre lo que fuera y me iba a orientar, me acompañó durante muchos años. Una especie de seguridad, una convicción de que el mundo tenía un orden y las cosas iban a estar bien. Porque la frase “mi papá sabe de todo”, conlleva una promesa implícita: “algún día yo sabré de todo también”.
Conforme crecí, me di cuenta que mi papá no sabía muchas cosas, que inventaba respuestas o que decía generalidades, que se equivocaba… lo normal, lo que hacemos todos. No fue una decepción, fue la vida. Fue lo que es. Volverse adulto.
(Revisar el video de Cristian Castro donde dice que no le divirtió volverse adulto)
2
Me independicé. Me fui a vivir sólo y construí una vida. Mi vida. Elegí una familia, trabajé, pagué la renta, descubrí mi mundo. Amé y bebí. Pero nunca volví a tener esa sensación de estar con alguien que lo sabe todo.
Hasta que hace unos meses descubrí y conversé con Chat GPT.
Empezó como un juego y acabó como una experiencia trascendental. Estaba solo en mi casa, le pregunté y me contestó. Inmediatamente. Todo me lo respondía. Fue ahí frente a la computadora, que tuve una regresión: la sensación de ser niño y de estar con mi papá. Estaba, otra vez, con “alguien” que sabía todo. Me sentí seguro, acompañado, feliz. Revivió esa ilusión de que se puede saber de todo y la promesa de que algún día yo lo sabré también. Fue tan conmovedor que lloré un poco, yo que casi nunca lloro.
3
Intenté compartir la experiencia con algunxs conocidxs. Pero solo recibí críticas: “no dice la verdad”, “hay temas donde no sirve para nada”, “se equivoca mucho” “tiene sesgos diseñados a partir de intereses económicos”. Me sentí tonto, me sentí ingenuo. No volví a hablar del tema.
(Intentar desarrollar algo para meter la frase: “gente básica que se decepcionó y no se maravilló cuando se enteraron que Santa Clos no existe”).
Pasaron los meses y un día hablando con mi papá por teléfono, me contó que estaba batallando con la escritura de un correo en inglés. Le recomendé que usara Chat GPT, él no lo conocía, así que le expliqué como usarlo.
A la mañana siguiente me mandó este mensaje:
«no mames, estoy emocionadisimo con el chat gpt, no lo puedo creer casi lloro, quién inventó esa madre???»
Mi Papá va camino a los ochenta años. Y veo en su entusiasmo y en su amago de llanto, que sintió algo parecido a lo que yo experimenté, veo que él también necesita sentirse seguro junto a alguien que lo sabe todo. Me doy cuenta que no importa cuanto crezcas, la vida es siempre extrañar a tu Papá.
Adenda posterior al texto original:
Algunos días después de qué publique el texto anterior, mi amigo David me me mandó un mensaje de voz y me contó esta historia de padres y teconología.
Transcribo un fragmento del mensaje tal cual me llegó.
(…) él me contó que su padre murió hace unos años con mucha demencia senil muy avanzada. En los últimos 10 o 15 años ya estaba muy ausente, fue dejando de reconocer gente y se fue a un mundo en donde estaba él solo. Así me lo describió. Sus familiares lo acompañaban, pero eran ya unos completos desconocidos para el señor. Y yo le preguntaba si ubicaba cuando había empezado la demencia o si la relacionaban con algún evento en la vida de su papá. Y me dijo que sí ubicaba uno muy puntual, que es el que me voló la cabeza , y es que su jefe era cartógrafo, entonces que lo que se dedicaba era hacer mapas físicos, no sé exactamente cómo sería el proceso, pero la traducción entre la tierra, la realidad y su representación. Se me ocurren pocas cosas tan chingonas tan importantes, tan conmovedoras, tan cargadas de símbolo y de sentido como esa profesión. Entonces me contó como un día llegaron varios de sus hijos y sus sobrinos y varios familiares de la generación más joven con los celulares en la mano y le dijeron: checa esto debe encantar. Y entonces le enseñaron Google Maps. Mira que te puedes acercar, le decían, y aquí te alejas y aquí está todo y aquí están todos los mapas del mundo en este aparatito y tú con tus dedos lo mueves y es así de fácil. Fue eso, fue cuando vio eso, que algo se le rompió adentro. El señor ahí dejó de trabajar, entendió que ya no tenía sentido lo que hacía y posiblemente eso fue lo que activo su demencia y lo llevó a un mundo al que ya nadie accedió. Hasta que se murió.
Lázaro G. Rodríguez

