{"id":1256,"date":"2017-11-03T15:22:22","date_gmt":"2017-11-03T14:22:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/?p=1256"},"modified":"2017-11-03T17:28:39","modified_gmt":"2017-11-03T16:28:39","slug":"un-mundo-de-casualidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2017\/11\/03\/un-mundo-de-casualidades\/","title":{"rendered":"Un mundo de casualidades"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-1257\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/cerdito-1024x834.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"521\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/cerdito-1024x834.jpg 1024w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/cerdito-300x244.jpg 300w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/cerdito-768x626.jpg 768w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/cerdito.jpg 1299w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>Estoy convencido de que no todo pasa en la historia, parece estar pensando este cerdito, de que algo de lo fundamental est\u00e1 ocurriendo constantemente por debajo o por arriba de la historia, en esos otros mundos que costar\u00eda trabajo organizar en forma de relato. Esto no tiene que ver con la necesidad de visibilidad a la que estamos sometidos, contin\u00faa el chanchito, aquello de que si algo no lo ve nadie no existe, si no est\u00e1s en las redes, si no tienes p\u00fablico o lectores, si no tienes proyecci\u00f3n o impacto. No se trata solo de hacer las cosas m\u00e1s o menos p\u00fablicas, mejor o peor comunicadas; se trata tambi\u00e9n, y aqu\u00ed llega al centro de su argumentaci\u00f3n, de lo que nos alimenta y de lo que parece alimentarnos, pero en realidad nos indigesta, o simplemente no sabe a nada, o peor a\u00fan, no sabe a nada y adem\u00e1s te est\u00e1 repitiendo todo el d\u00eda.<\/p>\n<p><em>Tiempo soy yo escribiendo esto ahora. Y tiempo es el archivo que contiene este texto mientras espera que alguien lo abra para leerlo.<\/em><\/p>\n<p>El domingo llegu\u00e9 al Teatro Pradillo antes de que empezara el Sal\u00f3n de Oto\u00f1o, que presentaban Rosa Casado, \u00d3scar Villegas y Luciana Pereyra. Aterric\u00e9 por all\u00ed sobre las doce del medio d\u00eda, aunque la obra no empezaba hasta una hora y media despu\u00e9s. Hab\u00eda ya un buen mont\u00f3n de gente preparando la fiesta, gente yendo y viniendo, de la sala al almac\u00e9n, de la cocina a la sala, gente trayendo y llevando cosas, ajustando aparatos, terminando de preparar comida, una especie de peque\u00f1o hormiguero en el que cada uno estaba a lo suyo y ante el cual uno se pregunta si habr\u00e1 alguien que tenga la visi\u00f3n conjunta de todo el asunto, el plan director, alguien que sepa exactamente qu\u00e9 est\u00e1 haciendo o qu\u00e9 tiene que hacer cada uno. Queremos pensar que s\u00ed, que siempre hay alguien que lo controla todo, pero suele ser m\u00e1s bien que no, que nadie tiene todo en su mano, que cada uno controla una o varias parcelas. Pero siempre hay otras parcelas, y no solamente parcelas, sino espacios intermedios que se van abriendo por la interrelaci\u00f3n de unas parcelas con otras, nuevas necesidades que surgen, nuevos azares, m\u00e1s a\u00fan cuando sigue llegando gente, implicados o no en la obra, artistas y no artistas. En realidad all\u00ed no hab\u00eda tantos artistas como personas que iban a hablar de su experiencia de vida ganada a trav\u00e9s de su profesi\u00f3n o su pasi\u00f3n. Adem\u00e1s, van llegando amigos y familiares y p\u00fablico en general que termina de desdibujar los l\u00edmites entre todas estas parcelas, que es en todo caso lo que termin\u00f3 de ocurrir cuando empez\u00f3 el Sal\u00f3n y ese espacio intermedio se va adue\u00f1ando de todo, el espacio entre el que habla y los que escuchan, los que vagabundean por el cubo di\u00e1fano de la Pradillo, apenas iluminado con una luz tenue, y los que permanecen atentos a la proyecci\u00f3n, a la m\u00fasica o a alguna intervenci\u00f3n, los que charlan en corro pasando de todo y los que deciden tumbarse en alg\u00fan lugar a pensar en la nada.<\/p>\n<p><em>Tiempo son todas esas sillas, cojines, mesas y mostradores que estaban aquel d\u00eda en la Pradillo apilados en el almac\u00e9n esperando a ser utilizados de nuevo. Tiempo es lo que tarda esta imagen en desvanecerse. <\/em><\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9 fui saludando a los que conoc\u00eda, que no eran tantos, teniendo en cuenta que era yo quien andaba en la coordinaci\u00f3n de estas jornadas <a href=\"http:\/\/www.efimerarevista.es\/efimerarevista\/public\/journals\/1\/programa_pradillo_oct_2017.pdf\">Hacernos un mundo<\/a>, junto a Zara Rodr\u00edguez. Entre estos conocidos estaba Rub\u00e9n de maDam poniendo a punto sus utensilios para hacer ruidos. Fue justamente \u00e9l quien al hilo de esos primeros intercambios casuales me llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre lo curioso de que justamente en estos d\u00edas empezara en Barcelona el ciclo organizado por la Poderosa \u201cHacer historia\u201d. Hacernos mundo aqu\u00ed, hacer historia all\u00ed. Una casualidad, tan gratuita o relevante como todas. Ciertamente hacerse un mundo y hacer historia son dos cosas distintas. Y aunque la comparaci\u00f3n est\u00e1 tra\u00edda por los pelos, porque no es hacer historia, sino hacer historia(s), y hacer historias es uno de las formas b\u00e1sicas de hacernos un mundo, resultaba dif\u00edcil no aprovechar la oportunidad para terminar hablando de lo inevitable, que es siempre la Historia \u2014que en aquel caso era el asunto de la independencia y los nacionalismos\u2014, sobre todo cuando se nos echa encima a un ritmo que parece haber perdido cualquier l\u00f3gica que no responda a su propio mecanismo interno.<\/p>\n<p>Hacernos un mundo ha llegado a tener algo de lujo, de lujo necesario, el lujo del tiempo, de darse un cierto tipo tiempo para hacer y hacernos. El lujo que alguien se permite cuando tiene cubiertas otras necesidades. Pero hacernos un mundo es tambi\u00e9n una necesidad para poder afrontar esas otras necesidades de otro modo. De repente veo por todos sitios esto del tiempo, <em>Tiempos de conversaci\u00f3n<\/em>, Carmen Werner en la Cuarta Pared, <em>Tiempos verbales<\/em>, Los Torreznos, <em>Tiempos para habitar<\/em>&#8230; Nos hace falta tiempo, no para hacer algo, sino m\u00e1s bien para dejar de hacer o hacer de un modo distinto. De esto se hablaba en el Sal\u00f3n del domingo de formas diversas: a trav\u00e9s del queso que dejamos que se fuera haciendo hasta que nos lo comimos al final, las im\u00e1genes de paisajes naturales en los que aparentemente no pasa nada, captadas por c\u00e1maras web en los sitios m\u00e1s inveros\u00edmiles, las reflexiones de una investigadora sobre el tiempo en la f\u00edsica o de un bi\u00f3logo sobre los animales que hibernan \u2014por cierto, los osos no hibernan\u2014, o nosotros mismos a lo largo de esas cuatro horas atendiendo a lo que iba pasando en cada uno de estos rincones y dejando de atender tambi\u00e9n, para atender a otras cosas, a nuestro aparato digestivo, a la cerveza que hemos dejado en alg\u00fan sitio, o a la persona que tenemos al lado, que por alg\u00fan motivo nos llama la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Tiempo es el espacio rectangular de la pantalla que tenemos delante.<\/em> <em>Pero tiempo es tambi\u00e9n esta pantalla cuando espera en alg\u00fan lugar que alguien la encienda. <\/em><\/p>\n<p>Son tiempos distintos: los tiempos informes de ese \u201csal\u00f3n\u201d, inspirado en el modelo hist\u00f3rico de los siglos XVIII y XIX que no en vano ha servido en los \u00faltimos a\u00f1os para armar m\u00e1s de un proyecto, y los tiempos de la Historia. Tiempos para abrirnos, no ya a que pase algo, sino m\u00e1s bien a que no pase nada, o que lo que pase sea esa nada que puede ser tantas cosas, tiempos para simplemente estar, donde la sensaci\u00f3n de aburrimiento deja de tener sentido; y los tiempos de la calle y los ritmos habituales de la socializaci\u00f3n cotidiana, donde por momentos pueden llegar a abrirse esos peque\u00f1os agujeros para perdernos igualmente, para estar y no estar, pero en los que impera m\u00e1s bien lo otro, programaci\u00f3n e inercias que nos llevan donde no siempre quisi\u00e9ramos estar, que nos llevan a preguntarnos en un momento dado qu\u00e9 estoy haciendo aqu\u00ed, o peor a\u00fan, como he podido terminar en esto, en mitad de este teatro. La historia nos lleva y al final acabamos en una obra que no nos corresponde. La expresi\u00f3n \u201chacer historia\u201d apunta, sin embargo, a la otra posibilidad, no a una historia que nos lleve, sino que llevemos nosotros. Es ah\u00ed donde los mundos y la historia llegan a cruzarse, pero no es f\u00e1cil, lo que suele ocurrir es m\u00e1s bien lo contrario, mundos que viven ajenos a la historia, haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s tontos, e historias que han perdido la relaci\u00f3n con cualquier mundo para construirse a s\u00ed misma, cada vez tambi\u00e9n m\u00e1s delirante.<\/p>\n<p><em>Tiempo son las cosas.<\/em><\/p>\n<p>Tirando de este juego de comparaciones un poco f\u00e1ciles: hacerse mundos en Madrid, hacer historia en Barcelona, que finalmente no es m\u00e1s que otra casualidad, podr\u00edamos relacionar esta oportunidad de \u201chacernos mundo\u201d en el Teatro Pradillo con un lujo posible en una ciudad que est\u00e1 viviendo seguramente uno de sus momentos m\u00e1s intensos a nivel cultural y art\u00edstico desde hac\u00eda mucho tiempo, lo que est\u00e1 permitiendo a muchos artistas y no artistas abrir y proponer esos otros mundos. Desde hace m\u00e1s bien poco parece haber en Madrid cierto tiempo (y sobre todo cierta voluntad, acompa\u00f1ada de cierto presupuesto) para hacer, proyectar y programar de otro modo, deteni\u00e9ndonos antes en lo incierto de ese camino que en la certeza del lugar al que hay que llegar. Y tambi\u00e9n podr\u00edamos relacionar el t\u00edtulo del ciclo de la Poderosa, aun sabiendo que no es as\u00ed, con una situaci\u00f3n pol\u00edtica que se ha venido encima de esa manera anunciada y sin embargo inesperada, inevitable y sin embargo tramposa, como se viene encima todo lo que pertenece al orden de lo hist\u00f3rico, inevitable como esa barriga que a pesar de que su sujeto sabe que va a seguir creciendo eso no impide que un d\u00eda se pregunte pero c\u00f3mo he podido llegar a esto.<\/p>\n<p><em>Tiempo soy yo pensando este texto para el final del Sal\u00f3n, y final tambi\u00e9n de las jornadas, el viernes mismo que comenzaban estas jornadas por la ma\u00f1ana en la Estaci\u00f3n de Sants en Barcelona mientras me fumo un cigarro al sol antes de tomar el tren de vuelta a Madrid. <\/em><\/p>\n<p>El subt\u00edtulo inicial de estas jornadas, que estaba en la convocatoria p\u00fablica que se hizo para el n\u00famero monogr\u00e1fico de la revista <a href=\"http:\/\/www.efimerarevista.es\/\">Ef\u00edmera<\/a> que est\u00e1 por detr\u00e1s de este comisariado y que se publicar\u00e1 en breve, era del de \u201cficciones colectivas\u201d. Y estas fueron, las ficciones junto con el tema del tiempo, las dos ideas centrales que han recorrido las propuestas, discusiones y trabajos que se han ido presentando. Ficciones y tiempos para sostenerlas, tiempos no solo para crearlas, sino tambi\u00e9n para creerlas, para darles cuerpo y espacio que permita que se transformen y nos transformen, que nos acojan, al menos durante ese lapso temporal que dura una obra o un proyecto, un encuentro, unas jornadas, un mundo.<\/p>\n<p>La ficci\u00f3n no se presenta tal cual, directamente, sino como un instrumento que se usa conscientemente con un fin, que era hacernos un mundo, o hacernos un mundo distinto, m\u00e1s inesperado, m\u00e1s fr\u00e1gil tambi\u00e9n. De una u otra forma todos los trabajos expusieron el uso de la ficci\u00f3n de este modo, como si fueran peque\u00f1as demostraciones pr\u00e1cticas que nos hablan de para qu\u00e9 vale la escena \u2014de estas ficciones\u2014, o las ficciones de estos escenarios. \u201cLos usos del teatro\u201d podr\u00eda haber sido otra forma de titular estas jornadas. El hecho de que el punto de partida de este comisariado fueran textos previamente escritos, exceptuando el Sal\u00f3n, pensado espec\u00edficamente para este encuentro, imprimi\u00f3 una rara singularidad en el modo de materializar estas propuestas, no solo porque no existiesen previamente y en la mayor\u00eda de los casos no se hubieran hecho, al menos no de esta manera, sino porque fueron resultado de un cruce imprevisto entre las propuestas te\u00f3ricas previas, que no fueron escrita con la intenci\u00f3n de convertirse en obra (cuando se hizo la convocatoria no hab\u00edamos pensado todav\u00eda en esta posibilidad), y la invitaci\u00f3n a \u201cactivar\u201d esos textos, en muchos casos argumentativos, con el prop\u00f3sito no de convertirlos en obra (en cierto modo inevitable), sino de utilizarlos como ejercicio pr\u00e1ctico para sostener durante un corto espacio de tiempo un mundo que dir\u00edamos de mentira, si no fuera porque la l\u00f3gica de la verdad deja de operar en estos entornos dejando su espacio a la experiencia. El resultado fueron trabajos muy especiales, no por ser mejores o peores en cuanto a su calidad art\u00edstica, sino por este extra\u00f1o espacio de fragilidad en el que generosamente aceptaron colocarse los autores, echando mano de formatos de exposici\u00f3n no aprendidos, formatos que estaban por probar, producto de una libertad creativa pero tambi\u00e9n de una necesidad de comunicaci\u00f3n en tiempo presente evitando que la obra se cerrara sobre s\u00ed misma. De esta manera, en todas las intervenciones hubo algo de conferencia y acci\u00f3n pr\u00e1ctica, de pensamiento y puesta en escena, de historia y mundo, de acierto y de una leve sensaci\u00f3n de fracaso o imposibilidad, de ficciones y cuerpos que ten\u00edan que decidir sobre el terreno c\u00f3mo sostenerlas.<\/p>\n<p><em>Tiempo es lo que est\u00e1 pasando ahora ah\u00ed afuera (en el mundo, en todos los mundos) en relaci\u00f3n a lo que est\u00e1 pasando aqu\u00ed dentro (en este otro mundo).<\/em><\/p>\n<p>Quiz\u00e1 una de las expresiones m\u00e1s expl\u00edcitas de estos cruces fue el trabajo de Olga Mart\u00ed, con el subt\u00edtulo de \u201cuna conferencia habitable\u201d, en un bar pr\u00f3ximo al teatro en el que se proyect\u00f3 un v\u00eddeo donde aparec\u00eda ella sentada a una mesa dando la conferencia al modo habitual, mientras desplegaba un mapa inmenso de conceptos y nombres, movimientos art\u00edsticos e ideas en torno al arte de acci\u00f3n y nos mostraba una serie de libros y materiales que hab\u00eda tra\u00eddo. Por encima de esta cartograf\u00eda de palabras y personas de la que el grupo mismo pas\u00f3 a formar parte dentro del reducido espacio del bar, sobrevolaba la obra de Oscar Masotta y Dora Garc\u00eda. Mientras unos miraban el v\u00eddeo, y otros se perd\u00edan en el mapa, que nos hab\u00eda invitado a intervenir a\u00f1adiendo, tachando o cambiando, y otros ojeaban un libro y otros simplemente tomaban algo, el imaginario esc\u00e9nico de la conferencia, como una ficci\u00f3n legitimadora de una forma de saber, se hac\u00eda y se deshac\u00eda en la misma situaci\u00f3n que hab\u00eda provocado, un tanto confusa, indefinida y por hacer, como si finalmente lo que la conferencia estuviera diciendo fuera que la conferencia es esto, es aqu\u00ed, es esta situaci\u00f3n y sois vosotros mientras me o\u00eds y lo que est\u00e1 pasando, otro mapa, no ya de palabras, sino de gente que encajaba y no encajaba dentro de aquella espiral.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1258\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/mesas.jpg\" alt=\"\" width=\"612\" height=\"816\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/mesas.jpg 612w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/mesas-225x300.jpg 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 612px) 100vw, 612px\" \/><\/p>\n<p>Este es el trabajo que directamente dialog\u00f3 con la mediaci\u00f3n textual \u2014te\u00f3rica\u2014 que sosten\u00eda estas Jornadas. La hac\u00eda visible como una cita de una realidad acad\u00e9mica que se pon\u00eda en pr\u00e1ctica lanz\u00e1ndose a otras formas de usar la ficci\u00f3n de la universidad y el teatro del conocimiento vinculado a ella, de modo que no nos caiga de arriba, igual que la historia, envuelta en la autoridad que impone un lenguaje y unos modos. No hay que olvidar que la mayor parte de la financiaci\u00f3n de este evento proven\u00eda de un subsidio de investigaci\u00f3n cient\u00edfica claramente identificada con el mundo de la teor\u00eda y la universidad. En el resto de los trabajos el lugar de la ficci\u00f3n se presentaba abiertamente como una mediaci\u00f3n inventada frente a los espacios oficiales del arte, el conocimiento, la pol\u00edtica, con el fin de situarnos frente a ellos de otro modo.<\/p>\n<p><em>Tiempo somos nosotros en relaci\u00f3n a lo que dejemos de ser cuando ya no estemos aqu\u00ed, en relaci\u00f3n a lo que seremos ma\u00f1ana y dentro de mil a\u00f1os cuando ya no seamos nada. Seguiremos siendo tiempo. <\/em><\/p>\n<p>El colectivo mexicano Mil Mesetas recurri\u00f3 a una ficci\u00f3n futurista para proponer un recorrido por ese otro mundo que es la universidad de la UNAM en el Distrito Federal de M\u00e9xico. Un recorrido de m\u00e1s de tres horas en el que un solo espectador acompa\u00f1ado de un gu\u00eda-actor va pasando por distintos espacios, ambientes y situaciones de la universidad para arrojar sobre ella otra mirada, la mirada de alguien que vuelve del a\u00f1o 2066, convertido nuevamente en un joven estudiante, para mirar con otros ojos ese mundo que ya no es pero sigue siendo, y lo que podr\u00eda llegar a ser. <em>Usted no est\u00e1 aqu\u00ed <\/em>era justamente el t\u00edtulo de esta obra. En la Pradillo no pudimos hacer l\u00f3gicamente ese recorrido, pero hicimos otro m\u00e1s explicativo pero no menos ficcional de la mano de una de las personas que s\u00ed hizo el recorrido original, un estudiante de medicina.<\/p>\n<p>Paralelamente a estos recorridos Mil Mesetas hab\u00eda estado con este estudiante, Emiliano, creando acciones improvisadas en la facultad de medicina que se convert\u00edan en un momento p\u00fablico para preguntarse abiertamente por las relaciones entre m\u00e9dicos y enfermos, y el maltrato a los pacientes. Una de las preguntas que activ\u00f3 estos entornos y que se le hac\u00eda a los m\u00e9dicos y aspirantes a m\u00e9dicos fue: \u201c\u00bfpor qu\u00e9 he terminado odiando a los enfermos?\u201d. Este estudiante, que es real, era interpretado por un actor que cont\u00f3 en primera persona estas y otras experiencias, mientras se refer\u00eda a los motivos para venir a Madrid y lo que supon\u00eda para ellos dicho viaje. Entre estas experiencias que han jalonado la trayectoria de Mil Mesetas se encontraba la ofrenda floral a lo largo de todo un d\u00eda, tambi\u00e9n en la UNAM, en recuerdo de los ni\u00f1os muertos durante el periodo perinatal (entre las 22 semanas antes de nacer y las cuatro despu\u00e9s de haber nacido) y que al no tener una identidad clara no hay como enterrarlos. Una ofrenda que tuvo lugar un D\u00eda de los Muertos, como el que \u00edbamos a tener nosotros unos d\u00edas despu\u00e9s y que ellos anticiparon levantando en escena otra suerte de altar. \u00a1Otra casualidad! Ficciones y realidades, mundos inventados y mundos reales, azares y coincidencias, se entrelazaban con el fin de proponer otros modos de estar y de hacer.<\/p>\n<p><em>Tiempo son los ni\u00f1os que ya no somos. Y tiempo son tambi\u00e9n los adultos en los que se convertir\u00e1n los ni\u00f1os, y lo que fueron estos ni\u00f1os antes de ser ni\u00f1os, y lo que ser\u00e1n dentro de mil a\u00f1os cuando ya no sean nada. Seguir\u00e1n siendo tiempo.<\/em><\/p>\n<p>Si Mil Mesetas planteaba un viaje del futuro al presente, <em>Una monta\u00f1a m\u00e1gica<\/em>\u2026<em>, <\/em>anticipo de un trabajo de Louisa Merino, recurre tambi\u00e9n a una serie de viajes, reales e imaginarios, para terminar llegando igualmente a nuestra realidad m\u00e1s inmediata y a la necesidad de la imaginaci\u00f3n como forma de supervivencia. <em>La monta\u00f1a m\u00e1gica<\/em>, de Thomas Mann, es uno de los referentes cl\u00e1sicos para hablar del tiempo. Una casualidad que apareciera durante estos d\u00edas. Hacernos un mundo y aquel hospital aislado en las monta\u00f1as suizas, cuyo referente real est\u00e1 en Davos, casualmente tambi\u00e9n uno de los lugares m\u00e1s selectos no solo por su entorno natural, sino sobre todo econ\u00f3mico. Ah\u00ed llega Hans Castorp para visitar a su primo durante dos semanas y se termina quedando siete a\u00f1os, sin ninguna enfermedad que lo justificara, refugiado de la llanura, como se llama en la novela al mundo de abajo, y la historia, haci\u00e9ndose su propio mundo. La I Guerra Mundial acab\u00f3 irrumpiendo en aquel balneario habitado por personajes que viven de acuerdo a unas reglas propias, que nadie de fuera conseguir\u00eda entender a menos que se quedara el tiempo suficiente para sentir los efectos y los afectos de una vida aparentemente in\u00fatil, dedicada a cuidarse, filosofar, tomar curas de reposo y pasear. Todo esto no aparece, y en realidad no tiene nada que ver con la obra de Louisa, pero queda ah\u00ed como parte de una casualidad m\u00e1s.<\/p>\n<p><em>Tiempo son los fantasmas que nos quitan el sue\u00f1o y los que nos hacen dormir, tiempo son los recuerdos que tenemos y los que ya hemos olvidado. Tiempo es tambi\u00e9n la memoria de un mundo que a\u00fan no es, pero est\u00e1 constantemente a punto de ser.<\/em><\/p>\n<p>El trabajo de Louisa toma como punto de partida la correspondencia entre Thomas Mann y Theodor Adorno, la admiraci\u00f3n mutua que se ten\u00edan y el deseo que uno y otro expres\u00f3 reiteradamente por encontrarse, un encuentro que finalmente no lleg\u00f3 a producirse. La obra est\u00e1 interpretada por dos mujeres mayores, que visiblemente no son profesionales de la escena. En un formato nuevamente de exposici\u00f3n o anticonferencia, estas dos se\u00f1oras, sentadas a una mesa frente al p\u00fablico desgranan esta relaci\u00f3n entre Mann y Adorno con ayuda de citas de la correspondencia y grabaciones en v\u00eddeo donde aparece gente describiendo la citada monta\u00f1a, a la que, seg\u00fan se termina contando, subi\u00f3 finalmente Adorno, cuando ya el escritor hab\u00eda muerto, como un tributo personal de admiraci\u00f3n, con el agravante de que el anciano fil\u00f3sofo no pudo soportar el duro clima, lo que termin\u00f3 provocando tambi\u00e9n su muerte. Otra casualidad que como todas tiene mucho de invenci\u00f3n. Acabada la exposici\u00f3n, se le pide al p\u00fablico que dibuje la monta\u00f1a tal y como se la imagina despu\u00e9s de todo lo que ha estado escuchando. La verdad del relato, que empieza focalizando toda la atenci\u00f3n, se difumina ante la posibilidad y la imposibilidad de hacernos nosotros nuestra propia versi\u00f3n de esa monta\u00f1a, y de esa historia.<\/p>\n<p><em>Tiempo es el calor de la persona que tenemos al lado.<\/em><\/p>\n<p>Las actividades de los pacientes de aquella monta\u00f1a m\u00e1gica, seg\u00fan cuenta Mann en su relato, terminan vi\u00e9ndose afectadas por las modas e inventos que llegaban del mundo de afuera. As\u00ed, la vida de aquel balneario se va haciendo cada vez m\u00e1s caricaturesca o simplemente m\u00e1s tonta, fascinados sus personajes por la novedad del cinemat\u00f3grafo o la magia del gram\u00f3fono. Una de estas modas fue la del espiritismo. A ra\u00edz de la llegada de una joven paciente que parece tener dones sobrenaturales, la comunidad del hospital se pasa las noches encerrada entre cuatro paredes tratando de hablar con los muertos. Y otra casualidad m\u00e1s fue que una sesi\u00f3n de espiritismo fuera justamente el objetivo de otro de los trabajos de \u201cHacernos un mundo\u201d. Aunque en este caso no se invocaba a un muerto real, sino a un muerto inventado en los a\u00f1os setenta a trav\u00e9s del experimento desarrollado por un grupo de cient\u00edficos en los a\u00f1os setenta, que toma el nombre del personaje en cuesti\u00f3n Philip Aylesford, al que dieron vida o al menos trataron de d\u00e1rsela. El experimento, como nos cuenta Ignacio Tejedor al final de la obra, despu\u00e9s de admitir su escepticismo acerca de todo esto, alcanz\u00f3 gran popularidad <a href=\"https:\/\/vimeo.com\/94576042\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">saltando a la televisi\u00f3n<\/a>. La propuesta de Tejedor, quien ya ha desarrollado otros proyectos sosteniendo identidades ficticias que interfieren con la vida real, reconstruye el experimento tal cual siguiendo paso por paso la situaci\u00f3n, gestualidad y la documentaci\u00f3n existente.<\/p>\n<p><em>Tiempo somos nosotros en relaci\u00f3n a los que no est\u00e1n aqu\u00ed ahora, pero de alg\u00fan modo siguen estando aqu\u00ed. Tiempo son fundamentalmente los muertos.<\/em><\/p>\n<p>\u201cHacernos un mundo\u201d se abri\u00f3 con el paseo imaginario de Enric Ciurans por las calles de Barcelona, perdi\u00e9ndose al hilo de peque\u00f1as muestras de arte urbano que encuentra a su paso, peque\u00f1as pintadas, intervenciones m\u00ednimas de artistas desconocidos que se terminan convirtiendo en compa\u00f1eros de viaje, como aquel Philip Aylesford, huellas ef\u00edmeras de un arte que un d\u00eda est\u00e1 y al siguiente ha desparecido, lo han limpiado, se lo han llevado. Rastros casuales de un trabajo del que en cualquier momento solo quedar\u00e1 este relato, cargado de azares y relaciones inesperadas, el relato de quienes alg\u00fan d\u00eda se cruzaron con estas marcas, repetidas en los sitios m\u00e1s inesperados, que parecen lanzar una pregunta acerca de la calle, de sus usuarios, del espacio p\u00fablico y la violencia que lo recorre. El relato de Enric, expuesto en primera persona con ayuda de im\u00e1genes de las obras, remite nuevamente al g\u00e9nero de la conferencia, pero una conferencia legitimada o deslegitimada por el uso de la imaginaci\u00f3n como forma transversal de inteligencia y conocimiento. Su relato se convierte en una invitaci\u00f3n suspendida en el tiempo, como los propios paseos, para cuestionar el lugar del arte y las autor\u00edas, del reconocimiento p\u00fablico y la indiferencia como forma de violencia, y en su lugar viajar libremente a la velocidad que marca el deambular de la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Tiempo son las obras que vimos esos d\u00edas, y nosotros asistiendo a esas obras. Pero tiempo son tambi\u00e9n estos trabajos sin nosotros, esperando que alguien vuelva a activarlos.<\/em><\/p>\n<p>Un d\u00eda antes de que empezaran estas jornadas estuve en Barcelona en un encuentro dedicado a teatro y pensamiento, organizado por La Perla 29 en la Biblioteca de Catalu\u00f1a. En lo poco que parec\u00eda haber un acuerdo un\u00e1nime era en afirmar que si Barcelona hab\u00eda sido alguna vez la vanguardia de algo ser\u00eda en todo caso hace bastante tiempo. En eso al menos se pusieron de acuerdo los del teatro y los del no teatro, en un encuentro en el que, teniendo en cuenta la que estaba cayendo esos d\u00edas con lo de la independencia, no ten\u00eda asegurado que pudiera hacerse hasta el final. Y es que cuando la historia se precipita los espacios para pensar, los tiempos para tomar distancia y discutir con calma, son dif\u00edciles de mantener. El paseo de Enric tiene algo de respuesta a todo esto, un gesto de indiferencia y al mismo tiempo de dolor, un modo de refugiarse y al mismo tiempo de seguir ah\u00ed de alg\u00fan modo, buscando tiempos y posibilidades, aunque sea con la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Y tiempo es lo que estas jornadas empezaron siendo y en lo que se han convertido ahora que ya no son. <\/em><\/p>\n<p>Todos estos trabajos hablan de tiempos extendidos y al mismo tiempo concentrados, concentrados en el momento en que se est\u00e1n haciendo, concentrados en su propia dispersi\u00f3n, como la situaci\u00f3n provocada por <em>La m\u00e1quina Rube Goldberg para ficciones colectivas<\/em> de Adeline Maxwell, un juego que embarranca en su propio no saber lo que realmente es o podr\u00eda ser. Exceptuando el Sal\u00f3n, la mayor\u00eda de las presentaciones estuvieron en torno a la media hora, sin embargo remit\u00edan a experiencias que se alargaban en el tiempo. Eran como peque\u00f1as ventanas por las que se divisaba estos tiempos largos, rutinas repetidas en el tiempo y obsesiones, fantasmas o ficciones extendidas a lo largo de los meses. Es por esto que incluso a pesar de la brevedad de estas exposiciones cada una parec\u00eda abrir un peque\u00f1o viaje en el tiempo, una puerta a un tiempo por hacer. Ese tiempo abierto que ten\u00edan como referencia se proyectaba sobre el momento de la obra. As\u00ed fue la propuesta l\u00fadica de Adeline, o el paseo de Enric, que pod\u00eda haber durado mientras queramos seguir imaginando, o la conferencia para habitar de Olga Mart\u00ed, o la invitaci\u00f3n de Mil Mesetas a tomar chocolate, atole de amaranto y dulces del d\u00eda de muertos mientras segu\u00edamos discutiendo aquello de las ficciones y las realidades, de los m\u00e9dicos y los pacientes, los vivos y los muertos, o la sesi\u00f3n de espiritismo, que podr\u00edamos haber seguido repiti\u00e9ndose infinitamente hasta que Philip Aylesford fuera m\u00e1s real que nosotros mismos, o la posibilidad de imaginar una monta\u00f1a en la que nadie ha estado y una historia entre dos pensadores del siglo XX que tampoco nadie ha conocido, pero de alg\u00fan modo todos conocemos, o finalmente ese corro de personas comiendo pizza en torno a una mesa mientras charlan de estos y otros temas, que fue en lo que se convirti\u00f3 el \u201cencuentro con los artistas\u201d moderado por Alberto Conderana al final del s\u00e1bado.<\/p>\n<p>E igualmente pod\u00edamos pensar en los tiempos del Sal\u00f3n, con el que se cerraban las jornadas y con el que se abr\u00eda este texto. Como acontecimiento hist\u00f3rico los salones est\u00e1n en la g\u00e9nesis de esa nueva esfera p\u00fablica que iba a convertirse en pieza clave de la construcci\u00f3n pol\u00edtica moderna. Sin embargo no son los salones, que pronto quedaron como celebraciones vistosas de la vida cultural y art\u00edstica de una \u00e9poca, ni tampoco los teatros, ni parlamentos, plazas o asambleas los que iban a protagonizar esa vida p\u00fablica, sino los textos, la escritura epistolar primero, la prensa despu\u00e9s y las redes sociales hoy, formas de comunicaci\u00f3n que han ido haci\u00e9ndose m\u00e1s eficaces, m\u00e1s inmediatas, m\u00e1s veloces, imponiendo ritmos y urgencias, heredados por la historia actual.<\/p>\n<p><em>Tiempo, b\u00e1sicamente, es una persona que quiere a otra y es incapaz de imaginar su vida sin ella. Pero tiempo es tambi\u00e9n esa persona echando de menos ese amor cuando ya no lo tiene al lado, y sintiendo c\u00f3mo lo imposible ha ocurrido, y su incapacidad frente al tiempo, y esa propia incapacidad hecha tiempo y potencia para seguir adelante.<\/em><\/p>\n<p>Antes, cuando la gente cre\u00eda en dioses en lugar de creer en personajes inventados, aceptando que unos y otros proceden del mismo lugar, se dec\u00eda aquello de que el hombre propone y dios dispone. Ahora es el artista que somos todos, cuyo derecho a serlo forma parte del proceso de emancipaci\u00f3n de nuestra cultura, el que propone, y nosotros, ese nosotros que idealmente ser\u00edamos todos, el que dispone, y para este disponer colectivo y entre <em>todas<\/em>, otra de nuestras ficciones m\u00e1s queridas, hace falta tiempo. Frente al valor de cambio del arte, estas propuestas, y otros muchos proyectos que hemos visto desarrollarse en los \u00faltimos a\u00f1os, nos hablan del valor de uso, no de qu\u00e9 es el arte, sino de para qu\u00e9 nos vale, por qu\u00e9 hacer una obra, para qu\u00e9 ir al teatro.<\/p>\n<p><em>Hacernos un mundo es abrir agujeros en el tiempo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estoy convencido de que no todo pasa en la historia, parece estar pensando este cerdito, de que algo de lo fundamental est\u00e1 ocurriendo constantemente por debajo o por arriba de la historia, en esos otros mundos que costar\u00eda trabajo organizar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2017\/11\/03\/un-mundo-de-casualidades\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1256","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1256","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1256"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1256\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1262,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1256\/revisions\/1262"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1256"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1256"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1256"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}