{"id":1269,"date":"2017-11-10T19:12:47","date_gmt":"2017-11-10T18:12:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/?p=1269"},"modified":"2017-11-10T19:13:02","modified_gmt":"2017-11-10T18:13:02","slug":"la-metamorfosis-de-ola-maciejewska","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2017\/11\/10\/la-metamorfosis-de-ola-maciejewska\/","title":{"rendered":"La metamorfosis de Ola Maciejewska"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-1270\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/maciejewska_ola_-_bombyx_mori_2_lr-1024x683.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/maciejewska_ola_-_bombyx_mori_2_lr-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/maciejewska_ola_-_bombyx_mori_2_lr-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/maciejewska_ola_-_bombyx_mori_2_lr-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/maciejewska_ola_-_bombyx_mori_2_lr.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana, tras un sue\u00f1o intranquilo, Ola Maciejewska se despert\u00f3 convertida en un monstruoso insecto. Estaba echada de espaldas sobre unas suaves h\u00e9lices y, al alzar la cabeza, vio su vientre convexo y oscuro, surcado por sedosas curvas, sobre el que casi no se aguantaba la colcha, que estaba a punto de escurrirse hasta el suelo. Numerosas patas, penosamente delgadas en comparaci\u00f3n con el grosor normal de sus piernas, se agitaban sin concierto.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 me ha ocurrido?<\/p>\n<p>No estaba so\u00f1ando. El teatro, un teatro normal, no muy peque\u00f1o, ten\u00eda el aspecto habitual. Sobre el escenario hab\u00eda desparramado un muestrario de pa\u00f1os negros &#8211; Ola Maciejewska era artista-, y de la pared colgaba una imagen recientemente recortada de una revista especializada y puesta en un marco dorado. La imagen mostraba a una mujer que vest\u00eda unos zapatos blancos de tac\u00f3n, envuelta en una t\u00fanica tambi\u00e9n blanca, y que, muy erguida, esgrim\u00eda unas amplias mangas, asimismo de tela c\u00e1ndida, que ocultaban y prolongaban sus dos antebrazos.<\/p>\n<p>Mir\u00f3 a trav\u00e9s de la ventana, y atisb\u00f3 una densa masa de niebla que reproduc\u00eda formas extra\u00f1as y que no dejaban ver, a trav\u00e9s de ellas, los edificios que se ocultaban en su interior.<\/p>\n<p>\u00abBueno \u2013pens\u00f3\u2013; \u00bfy si me pusiera a bailar un rato y me olvidara de todas estas locuras?\u00bb Pero no era posible, pues Ola Maciejewska ten\u00eda la costumbre de bailar sobre los dos pies y agitando los brazos de forma fren\u00e9tica, ten\u00eda la costumbre de hacerlo tambi\u00e9n figurando rect\u00e1ngulos y cuadrados, y alguna vez adoptando formas est\u00e1ticas extra\u00f1as. Su actual estado no le permit\u00eda adoptar tales posturas. Por m\u00e1s que se esforzara en intentar incorporase volv\u00eda a quedar de espaldas. Intent\u00f3 en vano esta operaci\u00f3n numerosas veces; cerr\u00f3 los ojos para no tener que ver aquella confusa agitaci\u00f3n de patas, h\u00e9lices y antenas que no ces\u00f3 hasta que not\u00f3 en el costado un dolor leve y punzante, un dolor jam\u00e1s sentido hasta entonces.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 los ojos hacia el despertador, que tictaqueaba encima del escenario.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Dios m\u00edo! -exclam\u00f3 para s\u00ed.<\/p>\n<p>Eran m\u00e1s de las seis y media, y las manecillas segu\u00edan avanzando tranquilamente. En realidad, ya eran casi las siete menos cuarto. \u00bfEs que no hab\u00eda sonado el despertador? Desde el escenario mirando hacia arriba se ve\u00edan nueve micr\u00f3fonos colgados del peine que detectaban cualquier ruido que se produjera en el espacio. \u00bfEra posible seguir durmiendo a pesar de aquel sonido extra\u00f1o que hasta las paredes hac\u00eda estremecer?<\/p>\n<p>Mientras pensaba atropelladamente, sin decidirse a levantarse, y justo en el momento en que el despertador daba las siete menos cuarto, llamaron a la puerta.<\/p>\n<p>&#8211; Ola \u2013dijo una voz\u2013, son las siete menos cuarto.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 voz tan extra\u00f1a! Ola Maciejewska se estremeci\u00f3 al o\u00edrla; era un murmullo que terminaba en un estridente silbido, en el cual las palabras, al principio claras, se confund\u00edan luego y sonaban de forma tal que uno no estaba seguro de haberlas o\u00eddo. Ola Maciejewska hubiera querido contestarle de forma apropiada pero, al o\u00edr su propia voz, se limit\u00f3 a decir:<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed, s\u00ed. Gracias. Ya me levanto.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de la puerta de madera, la transformaci\u00f3n tambi\u00e9n de su voz no debi\u00f3 notarse. Pero este breve di\u00e1logo revel\u00f3 que Ola Maciejewska, contrariamente a lo que se cre\u00eda, estaba completamente transfigurada. Hasta su respiraci\u00f3n sonaba a golpes fuertes de tambor y cualquier atisbo de sonido inteligible se ve\u00eda frustrado por un intenso eco que manchaba cualquier posibilidad de comunicaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Ola! \u00a1Ola! \u00bfQu\u00e9 pasa? \u00bfNo est\u00e1s bien? \u00bfNecesitas algo?<\/p>\n<p>&#8211; Ya estoy bien \u2013respondi\u00f3 Ola, esforz\u00e1ndose por pronunciar con claridad, y hablando con gran lentitud, para disimular el ins\u00f3lito sonido de su voz.<\/p>\n<p>Ola Maciejewska no ten\u00eda la menor intenci\u00f3n de abrir, felicit\u00e1ndose, por el contrario, de la precauci\u00f3n de haberse envuelto la noche anterior, entre amplias colchas negras que ocultaban su forma original, como un gusano que fabrica su propia seda para encubrir su transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo primero que ten\u00eda que hacer era levantarse tranquilamente. S\u00f3lo despu\u00e9s de haber hecho todo esto pensar\u00eda en lo dem\u00e1s, pues se daba cuenta de que tumbada no pod\u00eda pensar con claridad. Recordaba haber sentido en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n un vago malestar, producido, sin duda, por alguna postura inc\u00f3moda durante el trance on\u00edrico, la cual, una vez levantada, se disipaba r\u00e1pidamente; y ten\u00eda curiosidad por ver desvanecerse paulatinamente sus imaginaciones de hoy. Era una situaci\u00f3n extra\u00f1a aunque familiar, como si un vago recuerdo estuviera flotando alrededor del cuerpo mismo.<\/p>\n<p>Apartar la colcha no era cosa f\u00e1cil. Solo con arquearse un poco el tejido negro se elevaba por s\u00ed solo, suspendi\u00e9ndose en el aire en forma de espiral. La dificultad, de todos modos, estaba en la la nueva percepci\u00f3n de su cuerpo y su conciencia de ocupaci\u00f3n frente a la extraordinaria anchura de Ola. Para incorporarse pod\u00eda haberse apoyado en brazos y manos; pero, en su lugar, ten\u00eda ahora innumerables patas en constante agitaci\u00f3n y le era imposible controlarlas. Y el caso es que quer\u00eda incorporarse. Se estiraba; lograba por fin dominar una de sus patas; pero, mientras tanto, las dem\u00e1s prosegu\u00edan su an\u00e1rquica y penosa agitaci\u00f3n que provocaban, a su vez, una variable infinita de movimientos curvil\u00edneos en la tela oscura que pronto dejaba de parecer tela para convertirse tambi\u00e9n en otra cosa. Su cuerpo hab\u00eda cambiado y sus ropajes con ella.<\/p>\n<p>\u00abNo es bueno que las cosas dejen de ser lo que son\u00bb, pens\u00f3 Ola.<\/p>\n<p>Primero intent\u00f3 sacar la parte inferior del cuerpo. Pero dicha parte inferior \u2013que no hab\u00eda visto todav\u00eda y que, por tanto, no pod\u00eda imaginar con exactitud\u2013 result\u00f3 sumamente dif\u00edcil de mover. Inici\u00f3 la operaci\u00f3n muy lentamente. Hizo acopio de energ\u00edas centr\u00edpetas y se arrastr\u00f3 hacia delante. Empez\u00f3 a jadear y se reconoci\u00f3 a s\u00ed misma envuelta en llamas negras, como si fuera el centro de una sesi\u00f3n de brujer\u00eda. Y justo era eso lo que ella necesitaba: un hechizo para transformar el cuerpo y volver a su estado original. Pero cuando intent\u00f3 sacar la parte superior, volver cuidadosamente la cabeza hacia atr\u00e1s y doblar su torso para poder incorporarse, la tela negra, que ya hab\u00eda dejado de ser tela negra para convertirse en sombra, parec\u00eda haber cobrado vida y sin previo aviso empez\u00f3 a moverse de forma diferente. Ola supo que no hab\u00eda vuelta atr\u00e1s, y que por extra\u00f1as razones, esa tela desafiaba la gravedad, pl\u00e1sticamente incontrolable.<\/p>\n<p>Tuvo miedo entonces de continuar avanzando de aquella forma, porque, si intentaba levantarse as\u00ed, sin duda se har\u00eda da\u00f1o; y ahora menos que nunca quer\u00eda Ola perder el sentido. Necesitaba orientarse.<\/p>\n<p>Pero cuando, despu\u00e9s de realizar a la inversa los mismos movimientos, en medio de grandes esfuerzos y jadeos, bajo una respiraci\u00f3n de lo m\u00e1s agitada, se hall\u00f3 de nuevo en la misma posici\u00f3n y volvi\u00f3 a ver sus patas movi\u00e9ndose fren\u00e9ticamente, comprendi\u00f3 que no pod\u00eda hacer otra cosa, y volvi\u00f3 a pensar que no deb\u00eda seguir en la misma postura y que lo m\u00e1s sensato era arriesgarlo todo, aunque s\u00f3lo tuviera una m\u00ednima posibilidad. No pod\u00eda permitirse volver sobre sus pasos, retomar formas y volver a descubrir posturas recurrentes inservibles en su deseo de levantarse. Pero en seguida record\u00f3 que meditar serenamente era mejor que tomar decisiones dr\u00e1sticas. Sus ojos se clavaron en la ventana; pero, por desgracia, la niebla que aquella ma\u00f1ana ocultaba por completo el lado opuesto de la calle, pocos \u00e1nimos le infundi\u00f3.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1He intentado cambiar de postura m\u00e1s de siete veces y todav\u00eda sigue la niebla!\u00bb\u00a0 pens\u00f3 Ola Maciejewska.<\/p>\n<p>Durante unos momentos permaneci\u00f3 echada, inm\u00f3vil y respirando lentamente, como si esperase que el silencio le devolviera a su estado normal.<\/p>\n<p>Pero, al poco rato, pens\u00f3: \u00abAntes de que den las siete y cuarto es indispensable que me haya levantado. Adem\u00e1s, seguramente vendr\u00e1 alguien del teatro a preguntar por m\u00ed, pues abren antes de las siete.\u00bb Se dispuso a balancearse sobre s\u00ed misma. La espalda parec\u00eda resistente, \u00fanicamente le hac\u00eda vacilar el temor al estr\u00e9pito que esto habr\u00eda de producir, y que sin duda resonar\u00eda de forma distorsionada. Llegados a este punto no se sab\u00eda muy bien d\u00f3nde terminaba la sombra y d\u00f3nde empezaba el sonido. Su grotesco cuerpo, la sombra y el murmullo eran la misma cosa: una enso\u00f1aci\u00f3n que le resultaba familiar.<\/p>\n<p>Pero no quedaba m\u00e1s remedio que correr el riesgo.<\/p>\n<p>Ya estaba Ola Maciejewska con casi medio cuerpo fuera de la tela negra (el nuevo m\u00e9todo era como un juego, pues consist\u00eda simplemente en balancearse hacia atr\u00e1s), cuando cay\u00f3 en cuenta de que todo ser\u00eda muy sencillo si alguien viniese en su ayuda. Con dos personas m\u00e1s o menos robustas bastar\u00eda. S\u00f3lo tendr\u00edan que pasar los brazos por debajo de su sedosa espalda, darle la vuelta y, agach\u00e1ndose luego con la carga, dejar que se estirara en el suelo, en donde era de suponer que las patas o las h\u00e9lices se mostrar\u00edan \u00fatiles. Ahora bien, y prescindiendo del hecho de que las puertas estaban cerradas con llave, \u00bfconven\u00eda realmente pedir ayuda? Pese a lo apurado de su situaci\u00f3n, no pudo por menos de sonre\u00edr.<\/p>\n<p>Hab\u00eda adelantado ya tanto, que un solo balanceo, algo m\u00e1s en\u00e9rgico que los anteriores, bastar\u00eda para hacerle bascular sobre s\u00ed misma. Adem\u00e1s pronto no le quedar\u00eda m\u00e1s remedio que decidirse, pues s\u00f3lo faltaban cinco minutos para las siete y cuarto. En ese momento, entendi\u00f3 que a cada serie de movimientos que ejecutaba para intentar levantarse correspond\u00edan a quince minutos de reloj. Y entendi\u00f3 que ella, con su nuevo cuerpo, su tela y los sonidos que desprend\u00eda se hab\u00eda convertido, en realidad, en una nueva unidad de tiempo. Cada movimiento y cada sonido eran una manera de contar y, en suma, se pod\u00eda construir historia con cada intento de volver al plano vertical.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una ma\u00f1ana, tras un sue\u00f1o intranquilo, Ola Maciejewska se despert\u00f3 convertida en un monstruoso insecto. 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