{"id":1738,"date":"2018-07-19T15:46:27","date_gmt":"2018-07-19T13:46:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/?p=1738"},"modified":"2018-07-19T16:34:54","modified_gmt":"2018-07-19T14:34:54","slug":"la-caja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2018\/07\/19\/la-caja\/","title":{"rendered":"La caja"},"content":{"rendered":"<p align=\"JUSTIFY\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1739\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/DSC_0768.jpg\" alt=\"\" width=\"741\" height=\"360\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/DSC_0768.jpg 741w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/DSC_0768-300x146.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 741px) 100vw, 741px\" \/><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">Dec\u00eda leyendo a Ibsen uno de sus m\u00e1s fervientes versados, George Bernard Shaw, que preguntarle a un autor sobre su obra, es mayormente est\u00e9ril, puesto que posiblemente proyectar\u00e1 su intenci\u00f3n inicial, y no su resultado. Preguntarle a \u00c0lex Rigola acerca del significado de la caja de madera que resguarda el Vania de Ch\u00e9jov, nos remitir\u00e1 inevitablemente a la voluntad de proximidad entre actores y p\u00fablico, acaso una conexi\u00f3n fruto de ese acercamiento. Hacerlo m\u00e1s de medio a\u00f1o despu\u00e9s de su estreno, poco puede aportar de nuevo a toda la literatura cr\u00edtica redactada al respecto, excepto quiz\u00e1 la sensaci\u00f3n claustrof\u00f3bica de un espacio interior enrarecido por el calor h\u00famedo del verano en Barcelona. Hay una evidente destreza t\u00e9cnica en la caja de Rigola, una navegaci\u00f3n casi mec\u00e1nica, que parece ha sido creada para hacernos sentir de una manera determinada \u2013inserte aqu\u00ed el v\u00ednculo actor-audiencia que nos propon\u00eda Rigola\u2014. Ser\u00eda tentador quedarnos con esa lectura, pero como toda caja su interior est\u00e1 destinado a la experiencia, abierto a la posibilidad. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">La caja en cuesti\u00f3n es una caja vac\u00eda, ocho\u00a0<\/span><span lang=\"es-ES\">metros<\/span><span lang=\"es-ES\">\u00a0de largo por seis de ancho. Madera despojada de todo costumbrismo, de todo artificio, limpia de decorado. Para llenar el vac\u00edo de la caja al actor le corresponde representar esas ideas invisibles y ausentes, encauzadas por la fe y la imaginaci\u00f3n del espectador. Se debe prescindir de la representaci\u00f3n para que surja algo diferente y nazca algo m\u00e1s puro que la realidad. Recordamos la caja que ya vimos en <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>Who is me: Pasolini<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">, pero esta vez se ha ensanchado, pasamos de 25 espectadores a 60. En la intimidad del espacio, nos reconocemos como una suerte de comunidad secreta, en la que, a la luz de los focos, descubrimos las miradas de complicidad de la pareja de al lado, que se convierten en secundarios de la trama. Experimentando con la materialidad de la caja a modo de pieza escult\u00f3rica, esta vez Rigola ha querido guillotinarle el techo, quiz\u00e1 tambi\u00e9n para ventilar un poco la idea del proyecto. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">Un camino de post-it\u2019s con \u00e1rboles dibujados (una nube sobre una l\u00ednea, geometr\u00eda elemental), nos gu\u00eda hasta la caja. Le\u00ed en alg\u00fan lugar que recuerda a las cajas de transporte y embalaje de obras de arte. La vulnerabilidad de la madera encarnada es honesta, y a la vez impersonal. Los personajes exponen sus sentimientos, interpelan al p\u00fablico con sus declaraciones m\u00e1s \u00edntimas, les hablan buscando con sus ojos atisbos de comprensi\u00f3n. La idea de una caja con soportes met\u00e1licos a modo de andamios remite a la provisionalidad, la deriva en la que los personajes navegan. Amenaza una cierta claustrofobia, sazonada por el vaiv\u00e9n de los actores, que entran y salen del espacio a trav\u00e9s de una apertura permanentemente abierta. La b\u00f3veda invisible, ese techo inexistente, contribuye a diluir la sensaci\u00f3n de encierro.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">A Rigola le gustan los rituales. Prueba de ello que repita por segunda vez esa liturgia con la que los actores reciben al p\u00fablico invit\u00e1ndoles a entrar, sonriendo, lanzando globos, bromeando. Ya lo hab\u00eda puesto en pr\u00e1ctica en el <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>Ivanov <\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">del Lliure de Montju\u00efc, su primer Ch\u00e9jov. Acomodada la audiencia en su sitio, los actores empiezan a contar an\u00e9cdotas entre risas, c\u00f3mplices. El p\u00fablico escucha el preludio atento, quiz\u00e1 impaciente, saboreando el que cree aperitivo de la funci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1nto tiempo har\u00e1 que nos conocemos, Gonzalo? Pregunta Luis Bermejo. Nos conocimos actuando har\u00e1 unos once a\u00f1os\u2026 Entonces eras un hombre joven, guapo. Has envejecido. Sin contar que ahora bebes. Rigola es un homo ludens. Entre juegos nos la ha metido. Sin esperarlo, ya estamos de pleno dentro del teatro de Ch\u00e9jov. Para ello ha querido conservar el nombre de los personajes, nombres en forma de conjuros que invocan las emociones vividas de los actores, afirman al int\u00e9rprete como persona y no como representaci\u00f3n, depurando la esencia de la obra y desnud\u00e1ndola a\u00fan m\u00e1s de pretensiones costumbristas. La realidad entra en contacto con la ficci\u00f3n, al principio id\u00e9nticas, poco a poco, cobran entidades diferenciadas, pero nunca han dejado de constituir una unidad. Louis Malle ya utiliza este recurso en su film <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>Vania en la calle 42,<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> la c\u00e1mara va siguiendo los actores por la calle, ligados a su cotidianidad, hasta que llegan al teatro, donde en una transici\u00f3n imperceptible se encuentran de pronto hablando en palabras de Ch\u00e9jov.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">Diversamente admirable como director esc\u00e9nico, \u00c0lex Rigola es uno de los dramaturgos m\u00e1s arriesgados de nuestros d\u00edas. A trav\u00e9s de su compa\u00f1\u00eda <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>Heartbreak Hotel,<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> creada en 2013, el director barcelon\u00e9s pretende investigar nuevas formas de narraci\u00f3n esc\u00e9nica, y hacerlo, seg\u00fan dice, confrontando al espectador con los valores de su tiempo. Vemos en el tr\u00e1nsito de dos de sus \u00faltimas obras chejovianas, <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>Ivanov<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> y <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>Vania<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">, el tormento de cuando te das cuenta que la vida no ha sido lo que esperabas que fuera en la juventud. Obras en las que parece que Rigola se esfuerza en llegar a s\u00ed mismo, en entender su etapa vital. Rigola mutila la versi\u00f3n chejoviana de Vania y suprime gran parte del elenco, reduciendo la obra a una versi\u00f3n condensada y minimalista con tan solo cuatro personajes: \u00c0strov, Elena, V\u00e0nia y Sonia, ahora convertidos en unos soberbios Gonzalo Cunill, Ariadna Gil, Luis Bermejo y Irene Escolar. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">Vania es una historia desoladora, de tedio vital, de personajes hastiados con el rumbo de su vida. Gonzalo, m\u00e9dico rural, es un personaje c\u00ednico, cuyos sentimientos se han encallecido al son de los a\u00f1os. Su \u00fanica semilla de sensibilidad, una comprometida devoci\u00f3n por la conservaci\u00f3n de los bosques y la plantaci\u00f3n de \u00e1rboles, que se convertir\u00e1 en un poderoso arrebato ecol\u00f3gico, se ve eclipsado por una reci\u00e9n nacida fijaci\u00f3n hacia la bella Ariadna, tan intensa como pasajera. A su turno Ariadna, lamenta haber desperdiciado sus a\u00f1os de juventud en un matrimonio sin amor, e invierte sus d\u00edas en lo que parece una rutina fatua, sin ambici\u00f3n ni porvenir, al servicio de su marido, el profesor (representado en escena por un dibujo del personaje de Tint\u00edn, Tornasol). Luis se arrepiente de haber dedicado su vida y sus ingresos al profesor, movido por una cegada devoci\u00f3n hacia el que cre\u00eda era un genio, ahora un impostor. Patetismo en escena que queda suavizado a trav\u00e9s de uno sus gestos de payaso triste, cuando descompuesto por la imagen de Ariadna haciendo manitas con Gonzalo, se come una flor. La desgracia lo lleva al abismo, y est\u00e1 a punto de acometer un suicidio. Lo frenan las tiernas palabras de Irene, o quiz\u00e1 una cobard\u00eda que le hace decantarse por el hast\u00edo antes que la muerte. Irene es juventud, pasi\u00f3n y esperanza, esperanza por un porvenir que queda truncado como su amor no correspondido por Gonzalo. A cada momento, el espectador va identific\u00e1ndose con alguno de los personajes, de acuerdo a su propia experiencia vital.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">Y la obra, acaba como empez\u00f3, con esa mezcla de realidad y ficci\u00f3n. Irene y Luis dialogan sentados acerca de su futuro. No hay esperanza. Continuar\u00e1n trabajando, pagando facturas, porque esa es su obligaci\u00f3n y deben resignarse a cumplirla. El llanto de una Irene descompuesta, con los ojos hinchados y las mejillas encarnadas, se alarga hasta el momento en que se cierra la obra y los actores saludan cogidos de las manos, a\u00fan entonces se le escapan algunos sollozos. No sabemos si llora a\u00fan enternecida por el desconsuelo de la escena, o se ha emocionado con los aplausos al finalizar la funci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"JUSTIFY\"><strong>Laura Angl\u00e8s<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dec\u00eda leyendo a Ibsen uno de sus m\u00e1s fervientes versados, George Bernard Shaw, que preguntarle a un autor sobre su obra, es mayormente est\u00e9ril, puesto que posiblemente proyectar\u00e1 su intenci\u00f3n inicial, y no su resultado. 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