{"id":2589,"date":"2023-03-02T18:21:32","date_gmt":"2023-03-02T17:21:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/?p=2589"},"modified":"2023-03-30T18:22:46","modified_gmt":"2023-03-30T16:22:46","slug":"a-quien-corresponda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2023\/03\/02\/a-quien-corresponda\/","title":{"rendered":"A quien corresponda"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_2591\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.anticteatre.com\/antic-teatre-2-2-2-2\/historia\/?lang=es\" rel=\"external\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-2591\" class=\"wp-image-2591 size-full\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/rogerbernat.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/rogerbernat.jpg 640w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/rogerbernat-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2591\" class=\"wp-caption-text\">Imagen de la primera actuaci\u00f3n en el Antic Teatre de Barcelona el 23 de abril de 2003<\/p><\/div>\n<p>A ti que lo est\u00e1s leyendo:<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tal? \u00bfC\u00f3mo va todo? \u00bfSigues en Buenos Aires? \u00bfO ya est\u00e1s en Berl\u00edn?<\/p>\n<p>Te escribo estas l\u00edneas desde la Biblioteca Nacional de Catalunya, en una de las largu\u00edsimas mesas de madera que est\u00e1n bajo las ventanas y que t\u00fa me ense\u00f1aste hace un tiempo casi sin querer. Y lo hago a varios metros de distancia de mi vecino m\u00e1s cercano, con el que en las dos horas que llevo aqu\u00ed no he cruzado ni una palabra ni una mirada. Rodeado por un silencio ensordecedor que solo se ha visto roto por unos pasos que atravesaron por mi espalda, una silla que cruji\u00f3 un par de veces al fondo de la sala y algunas frases inconexas que se colaron por la cristalera de la entrada cuando entr\u00f3 el tipo de seguridad camino del ba\u00f1o.<\/p>\n<p>Resumiendo, empiezo estas l\u00edneas de la peor manera posible. Fallando de entrada. Y es que soy consciente de que para hablar de lo que nos toca debi\u00e9semos hacerlo en persona, sentados en un bar ruidoso, rodeado de amigos, parroquianos, desconocidos y cervezas. Como tantas veces.<\/p>\n<p>Pero como esto va de hablar del <a href=\"http:\/\/www.anticteatre.com\/\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\">Antic Teatre<\/a> y en el Antic t\u00fa y yo hemos hecho casi siempre lo que nos ha dado la gana te propongo un juego. T\u00fa dejas esta pantalla y yo cierro mi ordenador. Y ahora t\u00fa estas frente a m\u00ed y yo frente a ti. Sentados en la mesa de un bar con seis botellas de Estrella Galicia, los restos de una tortilla de patatas y dos tenedores. Y ahora, t\u00fa y yo estamos en el Bar Restaurant El pollo, en la mesa alta de la entrada que est\u00e1 pegada a la ventana y que mira a la calle donde ahora juegan al f\u00fatbol tigres contra leones.<\/p>\n<p>Y es justo cuando cae el primer gol de los leones que las puertas del patio se abren de golpe y entra una banda de bronces callejeros d\u00e1ndolo todo. Y de golpe lo que era una tranquila tarde de invierno se transforma en una gran fiesta balc\u00e1nica. Y ahora, t\u00fa y yo, estamos en medio de un gran jaleo en la terraza de una sala de fiesta hasta ahora abandonada. O en el patio de la sede de la pe\u00f1a ciclista de barrio. O en la sede de la asociaci\u00f3n de vecinos que hace diez a\u00f1os que no se re\u00fane. Qui\u00e9n sabe. Lo \u00fanico realmente importante es que a partir de ahora, y a ritmo de pel\u00edcula de Kusturica en versi\u00f3n centro social okupado, comenzar\u00e1n a rodar todas las escenas sin parar.<\/p>\n<p>La primera de ellas a pocos metros de aqu\u00ed, en la penumbra de una sala en ruinas donde nos esperan tres colchones y unas cuantas mantas tiradas por el suelo. Y tres flacos vestidos en calzoncillos rodeados de gente a los que intentan convencer de que es imposible conjugar el verbo amar. T\u00fa y yo no lo sabemos, pero de ahora en adelante, veremos muchas escenas parecidas a esta en ese mismo espacio. Porque la gente desnuda en plan aqu\u00ed no pasa nada y rodeada de personas que les observan en silencio sin quitar ojo se convertir\u00e1 en un cl\u00e1sico de esta sala. En una marca de la casa. De nuestra casa.<\/p>\n<p>Como el tipo aquel de los tacones que copiaba espect\u00e1culos de otros para hacer el suyo y que se pon\u00eda en calzoncillos en la puerta de la sala cuando pasaba la gente, crey\u00e9ndose Ulay pero en bajito y gordo y sin la Abramovic. O como el calvo de barba que se desnudaba en casi todas sus performances y que acab\u00f3 tatu\u00e1ndose un drag\u00f3n en la espalda como parte de un ritual de despedida de kil\u00f3metros y kil\u00f3metros de furgoneta en compa\u00f1\u00eda de esa malague\u00f1a que te vuela la cabeza a base de espejos y fantas\u00eda. O como la poeta que se introduc\u00eda un micr\u00f3fono de contacto por la vagina para amplificar la percusi\u00f3n que hac\u00eda sobre su vientre desnudo luego de pedirte que le llenaras su cuerpo de insultos. O como esa veintea\u00f1era que inm\u00f3vil sobre una fr\u00eda camilla de tanatorio nos prestaba su cuerpo desnudo para que descubri\u00e9semos en carne ajena lo que implica morirse bajo la l\u00f3gica del capital. O como la actriz que se pintaba un vestido segunda piel sobre su cuerpo con los colores de la senyera con ayuda de una silla met\u00e1lica. O como esas tres punkis bell\u00edsimas que acababan follando salvajemente con las patas de una mesa tambi\u00e9n met\u00e1lica porque ya sabes que las mesas y sillas met\u00e1licas de bar dan para mucho (sobre todo en la creaci\u00f3n contempor\u00e1nea). O como aquella chica morena, Nancy se llamaba, que acompa\u00f1ada de un pianista gem\u00eda cantaba y bailaba vestida con unos shorts rojos y sujetador y medias negras y una serpiente albina llamada Syd enroscada en su cuello. La misma chica que pocos a\u00f1os despu\u00e9s nos agarrar\u00eda a pu\u00f1etazos en medio del escenario mientras reventaba sand\u00edas y platos contra las paredes dejando para siempre sobre ellas las marcas de los golpes y las cicatrices que otros hab\u00edan dejado antes sobre la piel de sus hermanas. O como ese par de colegas que colgar\u00edan sobre esos mismos muros decenas de folios blancos y gruesas letras con el listado de todas las veces que se hab\u00edan dejado el cuerpo y la piel entre paredes negras iguales a esas bendiciendo con botellas de ron una amistad que ya en ese entonces era eterna. Como eterno es para m\u00ed el recuerdo de mi hermana y su madre dej\u00e1ndose las piernas en un pasodoble que sonaba a Beach Boys mientras repart\u00edan galletas caseras e ichleibedichs entre la gente que las observaba maravilladas deseando sumarse deseando tener una madre como la que tiene mi hermana. Como caseras eran las morcillas que ese bello y tierno amante del metal escandinavo rapado de metroochentalargos preparaba con su propia sangre sin trampa ni cart\u00f3n para repartirla como si fuese el cuerpo y la sangre del mism\u00edsimo Cristo que sus valientes amigos tragaban confiados pero apretando los ojos. Morcillas preparadas en el mismo fog\u00f3n que encender\u00edan a\u00f1os despu\u00e9s esos locos que se hac\u00edan llamar los sudakas del apocalipsis y que te secuestraban los o\u00eddos y el sistema nervioso central tocando sus gameboys como si fuesen las guitarras m\u00e1s afiladas y los pianos m\u00e1s deslenguados mientras lanzaban rimas como quien lanza piedras al r\u00edo entre vinos y porros. O como todos los vinos que se bebi\u00f3 de golpe pas\u00e1ndose de azteca el tipo ese que dec\u00eda que cre\u00eda en la ciencia porque en su esencia estaba el hecho de ser desmentida y que no cre\u00eda en nada esot\u00e9rico porque eso le obligaba a admitir que era verdad pero que nos promet\u00eda cruz pa\u2019l cielo que antes de conocerla hab\u00eda so\u00f1ado con ella. Ella solo ella vestida con short y camiseta gris bailando con su cuerpo pegado a las paredes en una pista de baile casi en penumbra en el \u00faltimo vag\u00f3n del metro de Barcelona explicando que no quer\u00eda explicar nada y que solo quer\u00eda saltar y moverse. Como la valenciana aquella que no paraba de moverse y revolcarse por el suelo mientras ense\u00f1aba las gr\u00e1ficas de excell de cu\u00e1nto cu\u00e1ndo c\u00f3mo d\u00f3nde con qui\u00e9n y por qu\u00e9 se hab\u00eda movido durante toda su vida. Como esos b\u00e1rbaros madrile\u00f1os que te invitaban a recostarte en ese mismo suelo y en total oscuridad para hacer absolutamente nada m\u00e1s que recordar. Como las chavalas de ese instituto que se inventaron los recuerdos de una compa\u00f1era que no exist\u00eda solo para recordar qui\u00e9nes eran ellas y de d\u00f3nde ven\u00edan. Como recordaba aquel joven poeta c\u00f3mo \u00e9l y su amigo que ya no est\u00e1 se colaban de noche por los t\u00faneles del metro por una puerta m\u00e1gica a pocas cuadras de ah\u00ed mientras so\u00f1aban ver ballenas en la Barceloneta y las ve\u00edan y les cantaban y bailaban junto a ellas hasta que se les hac\u00eda de d\u00eda y cog\u00edan un taxi conducido por un beautyfarron con aires de estibador. Bello muy bello. Como de d\u00eda se nos hac\u00eda cada fin de a\u00f1o entre las paredes negras el patio la terraza las amigas el alcohol y todo tipo de trampas. La misma terraza donde ese flaco de sombrero que no parar\u00e1 nunca de viajar nos ense\u00f1\u00f3 a bailar con las manos como a \u00e9l se lo hab\u00eda ense\u00f1ado su madre en la m\u00e1s bella de las herencias que nadie nunca dej\u00f3. En la misma terraza donde ella y \u00e9l compartieron con desconocidos pisco sour ceviche asado brownie y pan amasado para honrar a la mism\u00edsima Esther Williams del desierto de Atacama. En el mismo desierto encajonado donde se enterraba hasta el cuello y bajo una potente l\u00e1mpara esa baterista yugoslava que tiempo despu\u00e9s montar\u00eda un concierto de cuarenta guitarras el\u00e9ctricas para celebrar la anarqu\u00eda como posibilidad de entender la vida. La misma que lo dejar\u00eda todo por recorrer los oc\u00e9anos por amor en un viaje donde se dejar\u00eda media vida. Tal vez la media vida m\u00e1s importante. La misma que se reir\u00eda a carcajadas una y otra vez desde la grada desconcentrando al personal tantas veces como se agarrar\u00eda a gritos enfadada con m\u00e1s de uno en m\u00e1s de una funci\u00f3n en m\u00e1s de una asamblea o en m\u00e1s de una eterna conversaci\u00f3n de bar. En una conversaci\u00f3n de bar como esta. Como tantas veces.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Txalo Toloza-Fern\u00e1ndez<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A ti que lo est\u00e1s leyendo: \u00bfQu\u00e9 tal? \u00bfC\u00f3mo va todo? \u00bfSigues en Buenos Aires? \u00bfO ya est\u00e1s en Berl\u00edn? 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