{"id":2657,"date":"2023-04-17T19:57:24","date_gmt":"2023-04-17T17:57:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/?p=2657"},"modified":"2023-04-17T20:38:59","modified_gmt":"2023-04-17T18:38:59","slug":"pura-energia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2023\/04\/17\/pura-energia\/","title":{"rendered":"Pura energ\u00eda"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_2659\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-2659\" class=\"wp-image-2659 size-large\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/334_one-song-pers-web-22-1-1024x683.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/334_one-song-pers-web-22-1-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/334_one-song-pers-web-22-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/334_one-song-pers-web-22-1-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/334_one-song-pers-web-22-1.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><p id=\"caption-attachment-2659\" class=\"wp-caption-text\">\u00a9 Michiel Devijver<\/p><\/div>\n<p>Ya en el t\u00edtulo, la pieza m\u00e1s reciente de la core\u00f3grafa belga Miet Warlop presenta las reglas del juego: una sola canci\u00f3n se producir\u00e1 y se escuchar\u00e1 a lo largo de toda la performance. Tocada en directo durante la disputa de un partido inusual, tal m\u00fasica ser\u00e1 a la vez el motor y el resultado de la actuaci\u00f3n de un grupo de m\u00fasicos-atletas. Entre banderas, uniformes y una parafernalia de aparatos de gimnasio, en la escena todo remite a una recontextualizaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas deportivas masivas.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, Warlop dedica una mirada decodificadora a los rituales deportivos, exponiendo a trav\u00e9s de su dispositivo esc\u00e9nico, una estricta divisi\u00f3n de las funciones sociales. Hinchas y locutora observan en las gradas, una animadora baila fren\u00e9ticamente alrededor de la cancha, mientras en el terreno competitivo, los performers demuestran sus habilidades por medio de un gran<em> tour de force<\/em> de resistencia f\u00edsica. Dada la repercusi\u00f3n de los eventos deportivos en la actualidad, en la que jugadores y equipos parecen asumir atributos sobrenaturales, llegando a destronar a los astros del cine y de la m\u00fasica para surgir como aut\u00e9nticos <em>pop-stars<\/em>, no sorprende que aqu\u00ed la performance en s\u00ed misma sea un partido. O mejor, que el partido se convierta en un en\u00e9rgico concierto de rock.<\/p>\n<p>Lo que vemos es una coreograf\u00eda concebida como una organizaci\u00f3n social, cuyo principio de coordinaci\u00f3n mec\u00e1nica regula las relaciones interpersonales con la precisi\u00f3n de las agujas de un reloj. Andrew Hewitt ha mostrado como las din\u00e1micas de las configuraciones performativas, derivan de un contexto pol\u00edtico y social m\u00e1s amplio, para luego afirmar que \u201cla coreograf\u00eda no es simplemente otra de las cosas que \u2018hacemos\u2019 a los cuerpos, sino una reflexi\u00f3n sobre &#8211; y una actualizaci\u00f3n de &#8211; c\u00f3mo los cuerpos \u2018hacen\u2019 cosas y sobre el trabajo que realiza la obra de arte\u201d (Hewitt, 2008). A trav\u00e9s de un circuito cerrado de acciones repetidas, los jugadores comparten un esquema relacional de interdependencia, en el que los cuerpos se convierten en instrumentos al servicio de la vibraci\u00f3n sonora.<\/p>\n<p>Atrapados en su propio juego, el equipo de performers implica su motricidad y potencia de actuar para ense\u00f1arnos una miscel\u00e1nea de t\u00e9cnicas singulares. En este entramado, es mediante el esfuerzo f\u00edsico de cada una que suena la m\u00fasica. Y as\u00ed, la labor colectiva abre paso a una creciente producci\u00f3n de energ\u00eda. Al parecer, la f\u00edsica mec\u00e1nica no dispone de una definici\u00f3n exacta de energ\u00eda, pero se sabe que es su existencia la que posibilita la ejecuci\u00f3n del trabajo. En otros t\u00e9rminos, energ\u00eda es la capacidad de realizar trabajo y, por consiguiente, el movimiento de la energ\u00eda est\u00e1 ligado al mantenimiento de la econom\u00eda. En definitiva, la energ\u00eda est\u00e1 en el centro de la gesti\u00f3n de la fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>Por eso, en <em>One Song<\/em>, la obsesiva correspondencia entre los movimientos corporales y la fabricaci\u00f3n sonora en un insistente carrusel se asemeja a una cadena de producci\u00f3n industrial. Un bucle de repeticiones y diferencias en la cinta transportadora de la hiper productividad postfordista. Si pensamos en las condiciones cambiantes del trabajo en un mundo de creciente capitalismo global, donde la producci\u00f3n de valor se da por medio de la precarizaci\u00f3n de la fuerza y de la energ\u00eda vital, parece ser que Warlop est\u00e1 desafiando la propia noci\u00f3n de rendimiento (cuya traducci\u00f3n al ingl\u00e9s ser\u00eda precisamente el t\u00e9rmino \u201cperformance\u201d).<\/p>\n<p>La circularidad de las acciones repetidas desprende las nociones de empe\u00f1o, vigor y sacrificio, acabando por dibujar un aparato disciplinario. Algunas veces nos parece estar viendo a h\u00e1msteres en un parque de juegos, o quiz\u00e1s a bailarinas de juguete encerradas en una caja de m\u00fasica. Convertidos en aut\u00f3matas, los participantes de esta extra\u00f1a competici\u00f3n comparten un tiempo acelerado, regido por las pulsaciones de un metr\u00f3nomo. En ese esquema que somete a todos a una temporalidad-turbo ajena, Warlop se\u00f1ala la desapropiaci\u00f3n del tiempo en la constituci\u00f3n de nuestras subjetividades. Adem\u00e1s, nos recuerda el rol de los humanos en la cadena del determinismo hist\u00f3rico y nuestra impotencia para escapar a ese rol.<\/p>\n<p>Sobre eso, dos momentos del partido-espect\u00e1culo son muy elocuentes: el primero es la disputa entre dos jugadores por el control de los BPM (beats por minuto) del metr\u00f3nomo. El siguiente se trata del cambio de funciones entre los competidores, una vez que ya est\u00e1n exhaustos. Tal como piezas en un tablero, ellos permutan sus puestos pero la estructura del juego sigue intacta. Tic Tac, la prueba no puede parar, no hay tiempo a perder. En esa l\u00ednea de montaje, S\u00edsifo canta y toca los tambores.<\/p>\n<div id=\"attachment_2660\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-2660\" class=\"wp-image-2660 size-large\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/336_one-song-pers-web-28-1-1024x683.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/336_one-song-pers-web-28-1-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/336_one-song-pers-web-28-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/336_one-song-pers-web-28-1-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/336_one-song-pers-web-28-1.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><p id=\"caption-attachment-2660\" class=\"wp-caption-text\">\u00a9 Michiel Devijver<\/p><\/div>\n<p>Progresivamente, el dinamismo persistente de las acciones, al reanudar una y otra vez la misma, siempre la misma canci\u00f3n, genera un torbellino de energ\u00eda, una gran abundancia de intensidad centr\u00edfuga. No obstante, aqu\u00ed el esfuerzo no engendra ninguna materia tangible, ning\u00fan producto palpable. Sino m\u00e1s bien, si seguimos la l\u00f3gica utilitarista que rige nuestra \u00e9poca, estar\u00edamos delante de un \u201cderroche improductivo\u201d.<\/p>\n<p>De hecho, la pieza invierte todo su despliegue en una especie de \u201ceficacia ineficiente\u201d. Un proceso en el que la quema de calor\u00edas y la fabricaci\u00f3n de endorfinas no tienen otra finalidad, ni est\u00e1n al servicio de nada m\u00e1s, sino que son mero residuos, resultantes del consumo de esa misma fuerza. En otras palabras: lo que vemos y o\u00edmos surge como la pura producci\u00f3n de energ\u00eda. Si el potencial humano reside en su capacidad de movilizaci\u00f3n y en las din\u00e1micas de sus energ\u00edas vitales, <em>One Song<\/em> asume el dispendio de esa energ\u00eda corporal como un valor en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>No es casualidad que el escritor Georges Bataille incluya justamente el deporte y las artes (entre otras actividades humanas), en la categor\u00eda de dispendios innecesarios, o sea, actividades cuya finalidad radica exclusivamente en s\u00ed misma. Para Bataille, frente a los c\u00e1lculos utilitarios de la modernidad, el exceso improductivo ser\u00eda un acto de insubordinaci\u00f3n. As\u00ed pues, es reivindicando la noci\u00f3n de d\u00e9pense que \u00e9l ataca a la racionalidad que aspira a reducir la potencia humana a la producci\u00f3n, consumo y conservaci\u00f3n de los medios. Seg\u00fan \u00e9l, tales derroches sin contrapartida, ser\u00edan alternativas radicales para superar a esa rigidez utilitarista (Bataille, 2011).<\/p>\n<p>Efectivamente, el sentido de p\u00e9rdida o gasto es opuesto al principio de equilibrio econ\u00f3mico y, en el mismo sentido, ser\u00eda contrario a la noci\u00f3n de lucro o de plusval\u00eda. El motor del tiempo y de la historia parece decir que toda energ\u00eda deber\u00eda dedicarse al trabajo de producci\u00f3n \u00fatil. Pero, \u00bfbajo qu\u00e9 fundamento ser\u00eda posible medir o rankear los grados de utilidad? Y, del mismo modo \u00bfpor qu\u00e9 limitar la complejidad de la vida a las exigencias de rentabilidad y eficiencia? Es as\u00ed que la <em>d\u00e9pense<\/em> revela la arbitrariedad de la idea de utilidad y se insurge contra su dominaci\u00f3n, para afirmar que la vida no admite reservas y s\u00f3lo cobra sentido al liberarse de toda prestaci\u00f3n de cuentas.<\/p>\n<p>Es curioso notar que recientemente vimos a otra pieza que tambi\u00e9n pon\u00eda en interacci\u00f3n las esferas de lo coreogr\u00e1fico, lo deportivo y el musical. As\u00ed como O<em>ne Song<\/em>, <em>M\u00e1gica y El\u00e1stica<\/em>, de Cuqui Jerez, ten\u00eda su punto de partida en el juego, para enseguida aventurarse en un delirio deportivo. Ahora bien, mientras en la pieza de Warlop el esfuerzo y el tiempo son concebidos de forma mec\u00e1nica y acelerada, en <em>M\u00e1gica y El\u00e1stica<\/em> entrevemos una experiencia temporal extendida y toda una dilataci\u00f3n de las din\u00e1micas coreogr\u00e1ficas. Pese a sus singularidades, ambas piezas tienen en com\u00fan un refinado sentido del humor, adem\u00e1s de una presencia sonora capaz de abrir brechas en el formalismo esc\u00e9nico.<\/p>\n<p>En ese punto, cabe destacar la participaci\u00f3n musical en el engranaje coreogr\u00e1fico de O<em>ne Song<\/em>. Desde la coordinaci\u00f3n r\u00edtmica de las canciones de trabajo, pasando por los himnos de las pe\u00f1as futbolistas, hasta el trance de los cantos religiosos y los bailes pogo del punk, se conoce el papel cohesionador de la m\u00fasica. Todo es cuesti\u00f3n de ritmo. Ya sea a fin de sincronizar el movimiento f\u00edsico de las personas, como para hacernos sentir integrantes de un colectivo o impulsarnos a trascender los l\u00edmites de nuestra existencia ordinaria, parece ser que anhelamos integrarnos a una armon\u00eda o pulsaci\u00f3n mayor.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Precisamente, la apuesta de la core\u00f3grafa belga es por una disposici\u00f3n performativa coral, en la que los gestos colectivos, aunque dispares o polif\u00f3nicos, constituyen una \u00fanica canci\u00f3n. Pero, adem\u00e1s de promover el v\u00ednculo colectivo, la m\u00fasica va m\u00e1s all\u00e1, abriendo l\u00edneas de deriva en la rigidez de la estructura de base. En efecto, durante esa vor\u00e1gine atl\u00e9tico-musical, donde las repeticiones y el derroche de energ\u00eda conducen al inevitable agotamiento, el sonido instituye una experiencia subjetiva que emancipa el sujeto de la aniquilaci\u00f3n corporal. Resulta que, en esos vaivenes, los estados de excitaci\u00f3n escapan a las medidas y, finalmente, permiten que la m\u00fasica sea encarnada.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Jo\u00e3o Lima<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>One Song \u2013 Miet Warlop, visto en el Teatre Lliure, 06\/04\/23<\/em><\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>Georges BATAILLE, La notion de d\u00e9pense, \u00c9ditions Lignes, 2011.<\/p>\n<p>Andrew HEWITT, Social Choreography &#8211; Ideology as Performance in Dance and Everyday Movement, Duke University Press, 2005.<\/p>\n<p>Andrew HEWITT, Choreography is a way of thinking about the relationship of aesthetics to politics, entrevistado por Goran Sergej Prista\u0161, 2008. Obtenido en\u00a0<a href=\"https:\/\/thefuturecrash.files.wordpress.com\/2008\/07\/andrew_hewitt.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/thefuturecrash.files.wordpress.com\/2008\/07\/andrew_hewitt.pdf<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2022\/09\/30\/sueno-artificial\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2022\/09\/30\/sueno-artificial\/<\/a><br \/>\n(Art\u00edculo, Jo\u00e3o Lima, \u201cSue\u00f1o Artificial\u201d, a partir de M\u00e1gica y El\u00e1stica de Cuqui Jerez, Teatron, 30 septiembre 2022)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya en el t\u00edtulo, la pieza m\u00e1s reciente de la core\u00f3grafa belga Miet Warlop presenta las reglas del juego: una sola canci\u00f3n se producir\u00e1 y se escuchar\u00e1 a lo largo de toda la performance. 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