{"id":4063,"date":"2026-11-03T13:52:55","date_gmt":"2026-11-03T12:52:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/?p=4063"},"modified":"2026-11-03T13:52:55","modified_gmt":"2026-11-03T12:52:55","slug":"laila-y-lo-flamencoide-o-enrique-y-laila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2026\/11\/03\/laila-y-lo-flamencoide-o-enrique-y-laila\/","title":{"rendered":"Laila y lo flamencoide (o Enrique y Laila)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0004.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0004-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4064\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0004-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0004-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0004-767x511.jpg 767w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0004-1536x1023.jpg 1536w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0004.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Voy a hablar de <em>Fondo alto<\/em> casi todo el rato, pero me vais a permitir una mijita de contexto. Ser\u00e1 un p\u00e1rrafo, lo prometo; luego, solo hablar\u00e9 de o desde (y ante, bajo, con, en, para, por, sobre y tras) <em>Fondo alto<\/em>. La pieza se estrena el segundo fin de semana de la temporada 26\/27 del Teatro Central de Sevilla, que arranc\u00f3 el 23 y 24 de octubre con <em>El coraz\u00f3n de Esther<\/em>, de Alberto Cort\u00e9s. No es una temporada m\u00e1s: es la primera en la que no ha participado Manuel Llanes, director del teatro desde su inauguraci\u00f3n en 1992. La nueva directora, Elena Carmona, fue nombrada hace poco m\u00e1s de quince d\u00edas y tampoco ha intervenido en su dise\u00f1o. Es, por tanto, una temporada sin padre ni madre \u201coficial\u201d, de transici\u00f3n entre lo que fue y lo que ser\u00e1: continuista, con algunas diferencias. Lo dicho: una mijita de contexto antes de meterme en faena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La obra nos recibe con el p\u00fablico a tres bandas. En una mesa alta con ruedas est\u00e1n el umbr\u00e1fono de Enrique del Castillo (quien no lo conozca, que bichee su <a href=\"https:\/\/enriquedelcastillo.bandcamp.com\/\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/enriquedelcastillo.bandcamp.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Bandcamp<\/a>, all\u00ed se explica que se trata de \u201clectores \u00f3pticos capaces de transformar en sonido los est\u00edmulos luminosos que se proyectan sobre c\u00e9lulas fotosensibles\u201d), un teclado Casio, una mesa de sonido y una controladora. Hay celuloide sobre la mesa y colgado de una estructura al fondo, a la izquierda del p\u00fablico. Del peine del teatro cuelgan micros de cable que se sujetan a la mesa con unas pinzas, y as\u00ed pueden subir y bajar. Enrique est\u00e1 de pie tras la mesa; Laila, tumbada boca abajo cerca de ella.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le doy al <em>pause<\/em> en este momento, que es pura potencia: una situaci\u00f3n de partida que, como el gato de Schr\u00f6dinger, contiene a la vez dos piezas fantasmas, la viva y la muerta. La que nos conmover\u00e1 y nos har\u00e1 felices, y la que veremos aburridos o, peor a\u00fan, ausentes, deseando que termine para huir de all\u00ed. En ese rato antes de que empiece la obra, desde la butaca, siempre est\u00e1 la promesa de una vida m\u00e1s alta que la propia vida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0001.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"682\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0001-682x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4065\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0001-682x1024.jpg 682w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0001-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0001-768x1152.jpg 768w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0001-1023x1536.jpg 1023w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0001.jpg 1066w\" sizes=\"auto, (max-width: 682px) 100vw, 682px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Basta de lo m\u00edo; me pongo con lo de Enrique y Laila (cocogua). La cosa arranca con un inicio f\u00fanebre de Enrique (silbido, Casio y umbr\u00e1fono) y con Laila tumbada, esta vez, boca arriba y en proscenio. El micro baja hasta su boca y ella canta un romance truculento que yo no conoc\u00eda y que, seg\u00fan mis pesquisas, es una mezcla de varios: el de <em>Sebastiana del Castillo,<\/em> el de <em>la Valiente Espinela&#8230;<\/em> Despu\u00e9s, Enrique empuja el micro, que pendulea sobre ella y recoge al pasar sonidos, palabras y risas, mientras el umbr\u00e1fono lo envuelve todo con sus texturas hermosas e intrigantes. Ella se levanta y sortea el micro; \u00e9l mueve la mesa. Ambos hacen m\u00fasica, ambos bailan. Y bailan tambi\u00e9n la mesa y los micros, que se desplazan, suben y bajan y nos cambian el punto de vista sin que tengamos que movernos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un momento dado, Laila graba unas palabras incomprensibles que, reproducidas al rev\u00e9s, resultan ser la letra de unas buler\u00edas de Lole. Suenan otras buler\u00edas con el umbr\u00e1fono y, m\u00e1s tarde, un verdial grabado al que no acompa\u00f1a una guitarra flamenca, sino un instrumento de cuerda hawaiano que le queda que ni pintao, mientras Tafur se pone unas cintas en las piernas y unas zapatillas. Luego, Enrique recrea ese aire y ella lo canta y lo baila. Vienen despu\u00e9s unas sevillanas corraleras en las que ella se acompa\u00f1a de percusi\u00f3n y que nos siguen invitando al juego, a la ligereza. Y, al final, unas siguiriyas rob\u00f3ticas en las que la voz modificada de Laila dialoga con las atm\u00f3sferas que crea, generoso, del Castillo para que ella baile.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo ese viaje lo acompa\u00f1a la iluminaci\u00f3n de Irene Cantero, hermosa y sutil. Arranca abierta, con mucha luz y un recorte rectangular sobre la cabeza de Laila tumbada. Pronto asoman, como manchas, un rojo y un azul s\u00f3lidos; luego la penumbra va y vuelve y unos azules m\u00e1s suaves nos van sumergiendo en un nuevo estado, hasta desembocar en el verde de la siguiriya, hondo y bell\u00edsimo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que la obra nos ha ido trayendo sin que nos demos cuenta a este lugar siguiriyero, m\u00e1s hondo, m\u00e1s emocional. Tiene mucho que ver la entrega de los dos a ese concierto expandido, que es juego y lenguaje, juego con el lenguaje. Y cuando quien juega se entrega de verdad, sin preguntar para qu\u00e9, acaba calando un manojo de verdades.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0003-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0003-1-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4067\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0003-1-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0003-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0003-1-767x511.jpg 767w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0003-1-1536x1023.jpg 1536w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/IMG-20261103-WA0003-1.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Fondo alto<\/em> se plantea como un di\u00e1logo entre dos haceres y sus hacedores: un m\u00fasico experimental que inventa sus instrumentos y una bailarina que empuja l\u00edmites. \u00c9l ya era performativo antes al manipular celuloides en directo; ella ya habitaba el borde de concierto, en su voluntad de desbordar-se. Pero los di\u00e1logos, si son reales, obligan a ir m\u00e1s all\u00e1 (o m\u00e1s ac\u00e1). Por eso, Enrique mueve el cuerpo de maneras nuevas: arrastra a Laila, desplaza la mesa, empuja los micros. Por eso, Laila canta desde un lugar in\u00e9dito, con m\u00e1s exigencia t\u00e9cnica, pero con una actitud todav\u00eda (y esperemos que siempre) <em>amateur<\/em>. Por eso, el sonido surge y se transforma y la danza habita ese tr\u00e1nsito, y caben im\u00e1genes que duran hasta derretirse, la palabra cantada y hablada, los silbidos, los gritos y los susurros, los pasos y mudanzas, los micros que pendulean, la percusi\u00f3n como otra forma de movimiento, y ella bebiendo agua y \u00e9l sonriendo antes de cambiar de \u00abpel\u00edcula\u00bb. Y, en medio de todo, un flamenco y un folklore desubicados, en un origen que, como dicen ellos, est\u00e1 lleno de extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Enrique reconozco el juego con las texturas y la sutileza del viaje sonoro; lo nuevo es el comp\u00e1s, que le trae otras l\u00f3gicas r\u00edtmicas y otras calidades de sonido. En Laila, el uso del archivo y esa manera de habitar la fricci\u00f3n entre lo heredado y lo inventado. Los dos trabajan desde el placer de la investigaci\u00f3n, de seguir el vestigio, la huella, y eso pide paciencia y atenci\u00f3n al detalle. La pieza es una invitaci\u00f3n a abrirse al encanto de ese tiempo otro. Si buscas emociones fuertes, r\u00e1pidas y continuas, mejor <em>scrollea<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada de lo que se pone en juego necesita un discurso externo para sostenerse. Hay, claro, asuntos que sobrevuelan la pieza y se encarnan en escena, pero ning\u00fan concepto se instala como un tirano que obligue a todo lo que aparece a encajar en un sistema cerrado. El significante no se rinde al significado, baila con \u00e9l.\u00a0 No digo que tenga que ser siempre as\u00ed: hay tantas propuestas y de naturaleza tan variada que es absurdo pontificar sobre c\u00f3mo hacer o deshacer. Pero aqu\u00ed agradezco que no se haya apretado la cosa hasta convertirla en un artefacto pesado, sino que se nos presenta un mecanismo suave, liviano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tan liviano que, al final, la pieza nos pide lo m\u00e1s sencillo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>M\u00edrame a los ojos,<\/em><br><em>hazme ese favor,<\/em><br><em>que con la mir\u00e1 de mis ojos<\/em><br><em>camelo dec\u00edrtelo to\u2019.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfLo intentamos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><strong>David Montero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Fotos de Lolo Vasco <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Voy a hablar de Fondo alto casi todo el rato, pero me vais a permitir una mijita de contexto. 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