{"id":654,"date":"2017-03-09T19:20:38","date_gmt":"2017-03-09T18:20:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/?p=654"},"modified":"2018-02-12T09:30:37","modified_gmt":"2018-02-12T08:30:37","slug":"asesinado-por-el-cielo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2017\/03\/09\/asesinado-por-el-cielo-ii\/","title":{"rendered":"Asesinado por el cielo II"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-667\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Z.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"792\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Z.jpg 1200w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Z-300x198.jpg 300w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Z-768x507.jpg 768w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Z-1024x676.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/p>\n<p>Comienza la obra <a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2017\/02\/24\/asesinado-por-el-cielo-i-okupen-el-espanol\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">dec\u00edamos <\/a>con Morente y Lorca, con ese poema que en lenguaje sincopado nos habla de un desajuste que deforma, de una soledad en lucha perdida, de una sociedad aniquiladora. Ah\u00ed, justo despu\u00e9s, sale Molina con bata de cola y descalza (el espect\u00e1culo es una larga lista de plantes, que no desplantes, o quiz\u00e1 tambi\u00e9n, a la tradici\u00f3n flamenca tanto musical, de baile como esc\u00e9nica).<\/p>\n<p>Molina descalza y en bata de cola. Tiempo lento, pareciera butoh por donde Molina coloca el cuerpo, con esa distancia de muerto que consigue el bailar\u00edn de butoh para mirarse desde fuera. Extra\u00f1o principio para una bailaora de flamenco \u00bfno?<\/p>\n<p>Roc\u00edo se mira ya muerta, quieta. Y un movimiento de aire imperceptible la mueve como si fuera una columna de alabastro licuada, como un junco sujeta a una bata de cola que es tradici\u00f3n, basamento al mismo tiempo que prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>La escena, sin referente alguno, sin ilustraci\u00f3n que la acompa\u00f1e, es de una gran tristeza, de una gran soledad. Ah\u00ed uno atisba que Molina nos expone una lucha, lucha ante la rigidez contraria a la libertad, lucha contra una misma, lucha que es b\u00fasqueda, b\u00fasqueda de identidad sexual, b\u00fasqueda que sabe que en lo que uno se apoya tambi\u00e9n mata: la t\u00e9cnica, el conocimiento y la aprehensi\u00f3n de \u00e9ste por la pr\u00e1ctica, es premisa para avanzar pero al mismo tiempo es un ancla; la obsesi\u00f3n, el tes\u00f3n, es constancia facilitadora pero tambi\u00e9n c\u00e1mara sorda y esquizoide; la fuerza, la energ\u00eda, es trascendente y liberadora pero tambi\u00e9n autodestructiva; el hombre es social y se reconoce en el otro que tambi\u00e9n es el infierno. El rev\u00e9s y el derecho, as\u00ed pareciera construir Molina el prefacio a esta pieza, con cincel existencialista que recuerda al Camus argelino de los treinta.<\/p>\n<p>Luego Molina cae, cae tres veces, como en un calvario donde uno pudiese o\u00edr a la muchedumbre acusadora. La mujer frente a la opini\u00f3n p\u00fablica, vilipendiada, la mujer herida de amor, la mujer enfrentada a la muerte. Se cae para uno levantarse, se cae para uno saber a que huelen las magulladuras, se cae para reafirmarse en la vertical.<\/p>\n<p>Acaba esta primera parte con un claro de luna en el que Roc\u00edo se viste de torera, sale a la plaza donde seguir\u00e1 siendo auscultada, puesta en el centro del albero como si de una subasta se tratara. Molina no es la torera, sino la elegancia del caballo, con cuidado \u201cpaso atr\u00e1s\u201d de pura sangre ar\u00e1bigo. Aquello es una subasta caballar, un aquelarre donde se vende carne de primera, donde queda la artista expuesta, indefensa. Es desde ah\u00ed que Molina comienza el combate, comienza su baile, su liberaci\u00f3n, su conquista.<\/p>\n<p>Tras este comienzo revelador se inicia un encabalgamiento de escenas donde prima el baile, donde la concepci\u00f3n de la pieza y la dramaturgia se desdibuja y s\u00f3lo se mantiene en la mirada firme de la bailadora que el espectador recuerda que estaba muerta, y si mira sigue pudiendo atisbar en sus ojos que sigue mir\u00e1ndose desde fuera.<\/p>\n<p>Escenas, n\u00fameros de baile que atienden los diferente palos por los que hay que pasar en un espect\u00e1culo de flamenco, n\u00fameros donde cabe el chiste grueso, n\u00fameros que atienden a referentes musicales propios del flamenco que a uno se le escapan. Todo adem\u00e1s envuelto en una est\u00e9tica \u2013vestuario- un tanto rompedora y moderna que no parece sumar, sino m\u00e1s bien tener ganas de vender. Y uno se pregunta d\u00f3nde est\u00e1 la profundidad formal del comienzo. Pero quiz\u00e1 los mandobles que da Molina a las formas y la tradici\u00f3n flamencas tambi\u00e9n se extiendan al encorsetamiento formal de la pieza esc\u00e9nica contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>La pieza esc\u00e9nica contempor\u00e1nea est\u00e1 ya desfragmentada, conceptualizada en esa desfragmentaci\u00f3n, en esa desconstrucci\u00f3n que si bien quiere pasar como libertad asociativa nunca deja de mirar la forma final de la pieza, la unidad aunque sea desmembrada. Molina no. Molina la desmiembra y\u00e9ndose a la manera de hacer del espect\u00e1culo flamenco, no hay m\u00e1s all\u00e1. Y este \u201cCa\u00edda del cielo\u201d tan solo se vertebra en su bailar, en el m\u00e1s ac\u00e1, en ese moverse que van explotando en cada n\u00famero donde Molina rompe el movimiento para recogerlo a mitad, recogerlo en suavidad que luego se escapa. En esa fuerza de pies, de asombrosa musicalidad que va llevando el comp\u00e1s y de repente lo rompe con si de un bebop de Chiclana se tratase, en esa libertad donde se une comp\u00e1s, melod\u00eda y cuerpo.\u00a0 Y su mirada sigue fija, disfrutando de cada encuentro, de cada rendija de libertad conquistada que le hace inflar el pecho con ganas de vivir, con ganas de trascender esa peque\u00f1ez a la que muchas veces la sociedad nos dice tenemos que atenernos. Quepa se\u00f1alar, ya que es fundamental, que esas conquistas se hacen en comunidad, en un encuentro con el otro, en este caso con tres m\u00fasicos asombrosos, llenos ellos tambi\u00e9n de t\u00e9cnica, disfrutando todos en los l\u00edmites del virtuosismo. El flamenco encuentra en compa\u00f1\u00eda, en comunidad compartida y ah\u00ed Jos\u00e9 \u00c1ngel Carmona, al canto y bajo, Trasierra a la guitarra, Oruco al comp\u00e1s y Mart\u00edn Jones a la bater\u00eda son fundamentales.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-656\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Sin-t\u00edtulo.jpg\" width=\"500\" height=\"749\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Sin-t\u00edtulo.jpg 682w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Sin-t\u00edtulo-200x300.jpg 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p>Se vertebra tambi\u00e9n la pieza, como dec\u00edamos, por enfrentamientos de la bailaora con la tradici\u00f3n flamenca, que aparte de rupturas en c\u00f3mo abordar los palos, esc\u00e9nicamente tienen dos momentos sorpresivos. En uno de ellos Molina utiliza una vara como patriarca de la escena, vara que acaba utilizando de falo. En el otro, escena de gran impacto visual, Molina baila con bata de cola manchada en rojo corinto, espesa menstruaci\u00f3n que representa un desangrarse. No es balad\u00ed este momento que Marquerie (responsable de luces y de la dramaturgia) decide proyectar con c\u00e1mara cenital para as\u00ed resaltar el baile y el surco que va dejando en escena. Esta escena es culmen de una subtrama, la de la identidad sexual, que recorre toda la pieza. Molina en esto es guerrera y por eso va al centro neur\u00e1lgico y tab\u00fa de la concepci\u00f3n de la mujer en el flamenco y por ende en la sociedad patriarcal espa\u00f1ola. Muestra lo que el macho siempre querr\u00e1 esconder sometiendo: el dolor y el cuerpo. Esta escena es un acto de reafirmaci\u00f3n desde el dolor lastrado propio e hist\u00f3rico que provoca que la pieza se recoja hacia su final, hacia una hermosa sole\u00e1 donde se vuelve a la intimidad, donde Molina vuelve a hablarse bajo, a mirarse en el espejo. Ah\u00ed, vuelve a surgir esa dupla del comienzo de la obra donde no hay curva sin arista, luz sin sombra.<\/p>\n<p>La sole\u00e1 de Molina es enorme, inusitadamente dram\u00e1tica, teatral en algunos de sus movimientos, rozando una expresividad dram\u00e1tica que nos puede llegar a chirriar pero de la que sale victoriosa, bordeando l\u00edmites gracias a una concentraci\u00f3n de la bailaora extrema. Ah\u00ed la platea entera de El Espa\u00f1ol fue encogi\u00e9ndose, uno pod\u00eda oir la madera de\u00a0 las butacas crujir de tanto recogimiento. Y m\u00e1s all\u00e1 de modas y de nuevo flamenco el p\u00fablico se entreg\u00f3 a esta bailaora de 32 a\u00f1os, que fue Premio Nacional de Danza hace cuatro y que lleva ya unos cuantos avisando con trabajos como \u201cAlmario\u201d, \u201cCuando las piedras vuelen\u201d o sus numerosos \u201cImpulsos\u201d (piezas basadas en la improvisaci\u00f3n donde se fue labrando \u201cCa\u00edda del cielo\u201d). La pieza concluy\u00f3 en rumba, con Molina en platea y jaleando y el p\u00fablico agradeciendo.<\/p>\n<p>PD: Perdonen el tono de cr\u00f3nica taurina que me sali\u00f3 en esta nota tard\u00eda. Son las 7 de la ma\u00f1ana, llevo quince d\u00edas mascando esto que escribo. No sab\u00eda por donde coger, por donde abordar. Quiz\u00e1 este no sea el intento m\u00e1s inteligente. Decir que era la primera vez que ve\u00eda a Molina bailar, que me sobrecogi\u00f3 su determinaci\u00f3n para utilizar todo su conocimiento en ir m\u00e1s padentro, m\u00e1s parriba. Me acord\u00e9 de Patricia Caballero en ciertos brazos rotos, Patricia que ahora anda con Israel Galv\u00e1n trabajando, otro a quien nunca vi\u2026 Me cuesta ir en Madrid a ver espect\u00e1culos que s\u00e9 van a ser jaleados porque estamos ante el fen\u00f3meno de la temporada, aunque sepa que algo me pierdo y que nada de culpa tiene el artista, es m\u00e1s tirria a la corte o quiz\u00e1 simple idiotez social.<\/p>\n<p>Solo cosas que aprender de esta pieza. De la fuerza de Molina, de su conocimiento que sabe unir t\u00e9cnica y riesgo. De su capacidad en meterse en sitios desconocidos. De la demostraci\u00f3n que la vida solo se conquista con otros y a pesar de otros, auscult\u00e1ndose y tambi\u00e9n a pesar de uno. De la demostraci\u00f3n que la soluci\u00f3n no est\u00e1 ya escrita, no puedes comprarla, aprenderla ni imitarla. Solo buscarla, con todo lo que eso duele.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comienza la obra dec\u00edamos con Morente y Lorca, con ese poema que en lenguaje sincopado nos habla de un desajuste que deforma, de una soledad en lucha perdida, de una sociedad aniquiladora. 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