{"id":936,"date":"2017-05-29T22:12:55","date_gmt":"2017-05-29T20:12:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/?p=936"},"modified":"2017-05-29T22:13:28","modified_gmt":"2017-05-29T20:13:28","slug":"la-escena-es-un-lugar-biologico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2017\/05\/29\/la-escena-es-un-lugar-biologico\/","title":{"rendered":"La escena es un lugar biol\u00f3gico"},"content":{"rendered":"<p>Cuando el verano pasado vi que finalmente no iba a subir a Barcelona a ver el \u00faltimo trabajo de Juan Dom\u00ednguez, <em>Entre lo que ya no est\u00e1 y lo que todav\u00eda no est\u00e1<\/em>, estuve buscando alguna rese\u00f1a en internet para ver de qu\u00e9 iba. Ten\u00eda curiosidad. El autor llevaba tiempo desarrollando proyectos con grupos de gente que en el caso de la Serie era el propio p\u00fablico, y ahora de repente volv\u00eda a ponerse en escena, solo, frente al p\u00fablico, con una especie de mon\u00f3logo. Es un artista que tiene la capacidad de pasar por formatos distintos y en muchos casos las opciones no dejan de sorprender, como aquel d\u00fao estupendo con Amalia Fern\u00e1ndez o esa colaboraci\u00f3n delirante con Los Torreznos. \u00bfQui\u00e9n iba a decir que Juan iba a hacer una obra con Los Torreznos? Por no hablar de procesos como el que desarroll\u00f3 con La Ribot y Juan Loriente para al final terminar no saliendo nadie a escena, o el megaproyecto de la Serie <em>Clean room<\/em>. Y ahora volv\u00eda a estar solo en escena. Desde luego no cre\u00eda que fuera solo un capricho o una casualidad. Es admirable encontrar en alguien que pasa los cincuenta esta capacidad de reinventarse, mirar para atr\u00e1s, dar un salto mortal, hacer un quiebre y terminar bailando lo que sea\u2026, como dice en su \u00faltimo trabajo, Juan what?<\/p>\n<p>Finalmente encontr\u00e9 una rese\u00f1a de Quim Pujol, donde sin embargo no contaba nada de la obra, en su lugar desarrollaba algunas ideas que, como \u00e9l dec\u00eda, seguramente no ten\u00edan mucho que ver con la obra. No recuerdo de qu\u00e9 iban, estaban interesante, pero en aquel momento no es eso lo que buscaba, as\u00ed que me qued\u00e9 con el gesto, el de Quim, que ya hab\u00eda conocido en otra versi\u00f3n m\u00e1s vistosa lanzando una botella al mar que conten\u00eda la cr\u00edtica de una obra de Sergi Faustino, y sobre todo mi propio gesto cuando pensaba encontrar uno de esos comentarios tan finos de Quim y me encontr\u00e9 con nada. S\u00ed recuerdo, sin embargo, el comienzo de su texto valorando la trayectoria en general de Juan Dom\u00ednguez y con lo que concuerdo absolutamente. Me gust\u00f3 leer esa presentaci\u00f3n escrita de forma tan clara y tan rotunda. Intu\u00eda de todos modos, por lo que hab\u00eda le\u00eddo de la obra y por c\u00f3mo viene trabajando Juan, que cualquier rese\u00f1a iba a tener que lidiar con esa especie de nada o tiempo en suspensi\u00f3n sobre el que seguramente giraba la pieza. A\u00fan as\u00ed segu\u00ed buscando y encontr\u00e9 otra rese\u00f1a, menos elegante que la de Quim, que trataba de contar mal que bien lo que pasaba en escena. No me dijo mucho, pero me sirvi\u00f3, as\u00ed que trat\u00e9 de ver la obra en la siguiente ocasi\u00f3n que tuve, que fue en Escenas do cambio, en Santiago de Compostela.<\/p>\n<p>A ra\u00edz de la presentaci\u00f3n en Santiago escrib\u00ed un texto, que me pidi\u00f3 el propio Juan. Era una suerte de disecci\u00f3n de esa especie de nada, que le pas\u00e9 luego a Fernando Gandasegui y este me dijo de publicarla en Teatron. Yo no ve\u00eda ese texto en este medio, no tanto por una cuesti\u00f3n de contenido, sino sobre todo de forma. Escribir para un medio u otro, a partir de un contexto u otro, o simplemente como respuesta a una persona u otra, te coloca en lugares distintos desde los que tratas de dar sentido y forma a lo que est\u00e1s haciendo. Le di algunas excusas a Fernando, pero no fue hasta que me puse a revisar lo que hab\u00eda escrito con el prop\u00f3sito de preparar algo para Teatron que me di cuenta por qu\u00e9 no lo ve\u00eda ah\u00ed, y me puse a escribir este otro texto que est\u00e1s leyendo, que comienza con ese gesto que se te queda cuando entras a un sitio buscando algo y te encuentras con nada. Por alg\u00fan motivo este gesto se me vino a la cabeza releyendo aquel texto y me pareci\u00f3 que era la imagen justa para empezar esta rese\u00f1a. Entras a donde pensabas que hab\u00eda algo y te encuentras con que est\u00e1 vac\u00edo. No es cualquier tipo de vac\u00edo, es un vac\u00edo cuidadosamente construido. Se te queda una cara rara, una mezcla de decepci\u00f3n y sorpresa, que seg\u00fan c\u00f3mo te lo tomes te coloca en otro lugar. Puede ser un regalo, y tambi\u00e9n una decepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Juan lleva tiempo d\u00e1ndole vueltas a esto del secreto. Toda obra tiene algo de secreto. Yo no creo que desvelar lo que ocurre en una obra destripe de ning\u00fan modo un trabajo. Saber que al final de su \u00faltima obra te termina invitando a tomar un helado, te puede dar una pista de algo, o ni siquiera eso. Es cierto que te puede confundir sin piensas que sabiendo eso ya sabes lo que es la pieza, pero si crees eso quiz\u00e1 lo mejor es que ni vayas a verla. Un secreto consiste en algo que no se puede contar, pero no por fidelidad a alguna causa o persona, sino porque no hay manera de contarlo. Si supieras c\u00f3mo contarlo ya no ser\u00eda secreto, porque un secreto lo hace uno mismo y tambi\u00e9n le hace a uno, es parte de quien lo guarda y lo cuida, pero guardarlo por obediencia o mandato no es guardar nada sino simplemente obedecer. O como dec\u00eda otro, para qu\u00e9 hacer obras si las podemos contar. Por eso toda obra que de verdad esconde algo es siempre un secreto. A veces ni siquiera lo notas cuando est\u00e1s viendo la obra, y te viene tiempo despu\u00e9s una cierta sensaci\u00f3n, o no te viene nunca. O crees que has entendido algo cuando la estabas viendo y despu\u00e9s te das cuenta que no entendiste nada, o que no hab\u00eda nada que entender, por lo menos para ti en ese momento. El sentido de una obra no es algo estable, a pesar de que esa estabilidad convertida en forma de autoridad ha sido lo que ha buscado la historia y la cr\u00edtica y por contagio el medio en general, cuando todos sabemos que el sentido de algo depende de mil factores que est\u00e1n en movimiento, y de lo que menos depende es de la trama, golpe de efecto o sorpresa que pueda esconder el trabajo, porque esto al fin y al cabo es la parte fija de la pieza, la que menos cambia. Tomarse un helado con un grupo de personas es lo mismo ahora, hace veinte a\u00f1os o dentro de medio siglo, pero el sentido que puede tener tomarse ese helado como parte de una obra en un momento u otro puede variar mucho. Esto se podr\u00eda decir para cualquier expresi\u00f3n art\u00edstica, pero en el caso del teatro, las esc\u00e9nicas, las artes vivas o como lo queramos llamar, es todav\u00eda m\u00e1s evidente, aunque esa misma evidencia lo haya transformado en algo tan inoperante como un t\u00f3pico, aquel de que cada representaci\u00f3n es distinta.<\/p>\n<p>Hace no mucho le\u00ed un pasaje de un libro de Koselleck donde refiri\u00e9ndose al mundo de las logias mas\u00f3nicas del siglo XVIII dec\u00eda que el secreto de la fraternidad era el <em>arcanum<\/em>. Afirmar que el secreto de una obra es tambi\u00e9n un <em>arcanum<\/em> puede sonar a lugar com\u00fan dentro de la tradici\u00f3n rom\u00e1ntica del arte, distinto ser\u00eda si dij\u00e9ramos que la fraternidad es el secreto de una obra. Esto est\u00e1 a punto de convertirse tambi\u00e9n en un lugar com\u00fan, pero de un romanticismo de cu\u00f1o m\u00e1s reciente, el de la \u00e9poca de los afectos, las pol\u00edticas sin pol\u00edtica, el procom\u00fan y el capitalismo emocional. El problema no son los t\u00f3picos, de los que alguien por otro lado dijo que son una verdad repetida mil veces, sino la historia. La historia de los t\u00f3picos y de las obras y de los que hacen las obras y de los que ven las obras. Y la historia no es un secreto, es b\u00e1sicamente una putada, pero una putada que no queda m\u00e1s remedio que asumir, porque o bien te haces cargo de ella o ella se hace cargo de ti, que es lo que inevitablemente va a terminar pasando, pero mientras tanto estamos ah\u00ed. Es una putada y es tambi\u00e9n una oportunidad, una maravillosa oportunidad, o si no maravillosa, al fin y al cabo la \u00fanica oportunidad que tenemos, en otras palabras, como se dice en alg\u00fan momento en <em>Entre lo que todav\u00eda no est\u00e1<\/em>, \u201cnada se ha terminado, tenemos que continuar\u201d. La pregunta es en todo caso c\u00f3mo, c\u00f3mo continuar, en esto consiste a un nivel muy esencial, pero tambi\u00e9n por ello decisivo, lo de las esc\u00e9nicas, en decidir c\u00f3mo te colocas en escena, c\u00f3mo te diriges al p\u00fablico, si le hablas directamente o pasas de \u00e9l, c\u00f3mo le miras y c\u00f3mo dejas que te miren, c\u00f3mo sales vestido, si te mueves o te quedas quieto.<\/p>\n<p>As\u00ed sal\u00eda, por ejemplo, Juan Dom\u00ednguez hace quince a\u00f1os:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-930 alignleft\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Sin-t\u00edtulo.png\" alt=\"\" width=\"274\" height=\"205\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed sale ahora:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-931 alignleft\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Juan.png\" alt=\"\" width=\"277\" height=\"199\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La primera imagen es de <em>Todos los buenos esp\u00edas tienen mi edad<\/em>, otro solo de tipo autobiogr\u00e1fico, una de sus primeras obras, que quince a\u00f1os despu\u00e9s todav\u00eda contin\u00faa haciendo. Esta obra, a la que Andr\u00e9 Lepecki le dedic\u00f3 un cap\u00edtulo de su libro <em>Agotar la danza<\/em>, se convierte en un referente de algo que en alg\u00fan momento vamos a empezar a identificar como danza conceptual, un t\u00e9rmino tan desafortunado como aquel otro que saldr\u00eda poco despu\u00e9s de teatro posdram\u00e1tico. La repercusi\u00f3n de esta obra, salvando todas las escalas, ser\u00eda comparable al trabajo de Jer\u00f4me Bel, <em>The show must go on<\/em>, en el que el propio Juan Dom\u00ednguez particip\u00f3 m\u00e1s o menos por aquellos a\u00f1os, y que a\u00fan hoy se sigue haciendo con distintos elencos de cada ciudad. La utilidad que t\u00e9rminos como danza conceptual o teatro posdram\u00e1tico tuvieron en su momento se volvi\u00f3 r\u00e1pidamente en su contra, porque estaban tratando de definir lo que pasaba a finales de los a\u00f1os noventa con perspectivas de los a\u00f1os sesenta, y as\u00ed no hab\u00eda manera de ver para d\u00f3nde iban las cosas, s\u00ed quiz\u00e1 de donde ven\u00edan, pero no hac\u00eda donde iban, que era para lo que en realidad se estaban utilizando, y en ese sentido hay que reconocer que el franc\u00e9s lo tuvo m\u00e1s claro, aunque es verdad que el pasado que ten\u00edan a sus espaldas uno y otro era muy diferente. Lo cierto es que aquel trabajo de Jer\u00f4me Bel, como algunos otros que ha hecho recientemente, tienen m\u00e1s que ver con esta \u00faltima producci\u00f3n de Juan Dom\u00ednguez que con aquella otra de sus comienzos. Pero como digo el tiempo pasa para todo y para todos, el tiempo nos hace y lo hacemos. Es por eso que tampoco se ve hoy <em>The show must go on<\/em> como se vio en aquel momento con el horizonte de fondo de la \u201cdanza conceptual\u201d, como tampoco ver\u00e1 del mismo modo la gente que tenga todav\u00eda la oportunidad de asistir a esa joyita que fue <em>Todos los buenos esp\u00edas tienen mi edad <\/em>y los que la vieron en el momento de su estreno pensando en el salto mortal que supon\u00eda ese trabajo en relaci\u00f3n al \u00e1mbito de la danza contempor\u00e1nea del que proven\u00eda el autor.<\/p>\n<p>En aquel texto que ten\u00eda escrito me dedicaba a analizar las diferencias entre una y otra obra, trazar el camino que iba de una imagen a la otra, qu\u00e9 cosas hab\u00edan cambiado, cu\u00e1les segu\u00edan iguales, d\u00f3nde est\u00e1bamos antes y d\u00f3nde estamos ahora. Pero como dec\u00eda antes, para un medio \u201cinteractivo\u201d -como se suele decir- como este, incluso si esa interactividad se quede a menudo en una proyecci\u00f3n imaginaria, pens\u00e9 que prefer\u00eda plantear preguntas m\u00e1s que tratar de dar respuestas. Cualquier texto es una suerte de di\u00e1logo con no s\u00e9 sabe qui\u00e9n, que al final en alg\u00fan punto es siempre uno mismo. Sin embargo, ese \u201cno s\u00e9 sabe qui\u00e9n\u201d, que no por imaginario resulta menos real, es distinto seg\u00fan para d\u00f3nde escribes, aunque Susan Suntag le dijera una vez a Juan Dom\u00ednguez, seg\u00fan nos cuenta en alg\u00fan momento de la obra, que no escrib\u00eda porque hubiera p\u00fablico, sino porque exist\u00eda la literatura. Convertir al p\u00fablico en un elemento m\u00e1s de un sistema de comunicaci\u00f3n fue solo un modo hist\u00f3rico, caracter\u00edstico del horizonte intelectual del Estructuralismo de los a\u00f1os sesenta y setenta, de tratar de resolver la inc\u00f3gnita que el arte, como la pol\u00edtica, nunca va a tener resuelta, la inc\u00f3gnita de los otros, del para qui\u00e9n o para qu\u00e9. Al final lo cierto es que cualquier cosa puede terminar saliendo en cualquier medio y present\u00e1ndose a no s\u00e9 sabe qui\u00e9n, m\u00e1s a\u00fan desde que tenemos internet, pero esto no evita lo anterior, el hecho de que uno salga a escena de una manera u otra dependiendo de c\u00f3mo se imagina el lugar al que va y la gente frente a la que se va a colocar. La empresa est\u00e1 llamada al fracaso, o como dec\u00eda mi amigo Agamben, ser contempor\u00e1neo es asistir a una cita a lo que solo se puede faltar, que luego alg\u00fan gamberro cambi\u00f3 por follar. Y a la cita de la escena, que es finalmente la cita con la historia, con un presente, un grupo de gente y una situaci\u00f3n concreta, no tenemos m\u00e1s remedio que salir a faltar, faltar en relaci\u00f3n a tu propio horizonte hist\u00f3rico, el marco en el que trabajas, las reglas de producci\u00f3n que te convierten en un producto m\u00e1s, si realmente queremos estar donde queremos estar, en un lugar que a\u00fan no conocemos porque est\u00e1 por hacerse, y no donde ese mismo contexto, situaci\u00f3n y convenci\u00f3n nos obliga a colocarnos. La historia ya la conocemos, tenemos la suerte de poder leer en el siglo XX como si fuera un libro abierto. Esta es la lectura, por ejemplo, que hac\u00eda Benjamin condensada en un dibujo de Paul Klee:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-932 alignleft\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/John.png\" alt=\"\" width=\"187\" height=\"246\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta historia, como digo, ya la conocemos, al menos en algunas de sus versiones ya contadas. Si alguien quiere leer el texto que acompa\u00f1a al dibujo lo encuentras f\u00e1cilmente en internet, es como el padre nuestro del siglo XX, es la novena tesis sobre filosof\u00eda de la historia de Benjamin, escritas poco antes de suicidarse en Espa\u00f1a temiendo que iba a caer en manos de los nazis. Asumir este escenario no significa ser contempor\u00e1neo, por m\u00e1s que citar a Benjamin se haya convertido m\u00e1s que en una moda en un destino, significa simplemente asumir un pasado como algo ya hecho y que se va a repetir de forma inevitable. Ser contempor\u00e1neo supone, sin embargo, volver a ese escenario y cagarla un poco, por ejemplo as\u00ed:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-933 alignleft\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/an.png\" alt=\"\" width=\"214\" height=\"243\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Benjamin es una de las referencias de una larga serie de amigos reales e inventados, pasados y presentes, a los que Juan Dom\u00ednguez va echando mano a lo largo de su obra y a los que agradece al final nombr\u00e1ndolos uno a uno el haber estado ah\u00ed en alg\u00fan momento de su vida. Le falt\u00f3 citar, si acaso, a Juana de Arco. En el caso de la cita del \u00c1ngel de Klee ya no se trata de un \u00e1ngel, sino de un actor, \u00e9l mismo, que mira al p\u00fablico, que es el pasado, del que se aleja el int\u00e9rprete atrapado por la corriente del progreso, pero este \u00e1ngel ya no ve solamente las ruinas y desolaci\u00f3n que deja la tormenta del tiempo, tambi\u00e9n ve a su vecina o al perro de su vecina, ve risas, ve gente gozando, ve una monocicleta rosa y muchas cosas m\u00e1s que van quedando medio olvidadas en el tiempo. La obra supone una mirada atr\u00e1s, como tambi\u00e9n la hab\u00eda en <em>Todos los buenos esp\u00edas<\/em>, supone tambi\u00e9n la construcci\u00f3n de un lugar presente, esc\u00e9nico, y una cierta proyecci\u00f3n hacia al futuro. Estos tres elementos est\u00e1n inevitablemente entrelazados, cada uno depende del otro. Si en <em>Todos los esp\u00edas<\/em> el p\u00fablico era el futuro (de una idea, de un proyecto o de una obra), en esta \u00faltima el p\u00fablico ocupa el lugar de un pasado que congela al artista en una imagen, un nombre o una identidad. La construcci\u00f3n de un escenario implica no solamente arrojar un presente a un umbral de inestabilidad, sino tambi\u00e9n un modo de asumir lo que ya pas\u00f3 y en cierta forma de abrirse a lo que pueda pasar. Entre una y cosa otra tenemos el presente, un presente m\u00e1s incierto, fr\u00e1gil, detenido y desconocido en este \u00faltimo trabajo, menos conceptual, pero parad\u00f3jicamente m\u00e1s <em>filos\u00f3fico<\/em> en sentido etimol\u00f3gico, con m\u00e1s amor por un saber que es en definitiva un saber vivir como espacio de desconocimiento y reinvenci\u00f3n frente a los dem\u00e1s, un espacio para amar, como dir\u00e1 en alg\u00fan momento de una obra, m\u00e1s cercana en ciertos momentos que aquella otra del 2002, aunque infinitamente m\u00e1s lejano y oscura en otros. Tiene algo de la lejan\u00eda de la muerte, del que est\u00e1 dejando de estar, que es la lejan\u00eda que impone la escena, un espacio de muertos, o al menos de ausencias que la obra, como el \u00c1ngel de Benjamin, trata de revivir, de hacer presentes.<\/p>\n<p>Lo que ha pasado entre una obra y otra, por un lado, es evidente, son los 14 a\u00f1os que separan el dejar de ser joven para empezar a ser viejo. Pero esta es solo la parte biol\u00f3gica, la m\u00e1s evidente, solo aparentemente m\u00e1s f\u00e1cil de entender, en cierto modo la m\u00e1s universal. Falta la otra, la m\u00e1s dif\u00edcil, el lado hist\u00f3rico. Una y otra, sin embargo, no van por separado. La escena es un lugar biol\u00f3gico, pero es por ello tambi\u00e9n el punto ciego de la historia, la fisura que se abre entre lo ya fue y lo que todav\u00eda no es, un lugar delicado. Esa fisura es una oportunidad, es el momento en el que hay que jug\u00e1rsela, puede ser la parte m\u00e1s divertida, tambi\u00e9n la m\u00e1s jodida, de ah\u00ed viene lo de ser un fisurado, que es alguien que se qued\u00f3 atrapado en la fisura, el \u00fanico momento que finalmente cuenta. Lo dem\u00e1s ya est\u00e1 hecho o est\u00e1 por hacerse. El problema es que es tambi\u00e9n el momento menos visible, y por ello el m\u00e1s secreto. Estas dos obras implican modos distintos de hacerse cargo de esa fisura, de ese momento entre medias. Juan Dom\u00ednguez tiene la virtud de haber ido tocando a lo largo de sus obras notas claves de la escena, y esta del momento fugaz que se abre entro lo que ya no est\u00e1 y lo que todav\u00eda no est\u00e1 es, sin duda, una de ellas. En el 2002 construy\u00f3 un mecanismo que funcionaba de forma autom\u00e1tica, lo que luego se iba a divulgar con el t\u00e9rmino de dispositivo. Esa obra era un verdadero dispositivo, un aparato de lectura en el que el int\u00e9rprete, identificado entonces con la figura del bailar\u00edn, a pesar de, o m\u00e1s bien justamente, por estar vestido con traje y corbata (m\u00e1s interesante es entender que todav\u00eda siga identificado con esa figura), cuya \u201ccoreograf\u00eda\u201d se limita a estar sentado en una mesa frente al p\u00fablico pasando textos que se proyectan sobre una pantalla. Al final de la obra se levanta y se pone una m\u00e1scara con el aspecto que tendr\u00eda cuando llegara a los sesenta a\u00f1os. Pero la coreograf\u00eda no acaba ah\u00ed evidentemente, esta consiste en el viaje del p\u00fablico a trav\u00e9s de palabras que hablan y se presentan como cosas, sensaciones, aventuras e ideas, espacios y tiempos durante los meses previos a la obra, describiendo una l\u00ednea temporal que de forma imprecisa va avanzando hasta el momento justo en el que entrar\u00eda el p\u00fablico y empezar\u00eda la obra real. El p\u00fablico lee los textos y ley\u00e9ndolos se hace presente. Es un viaje interior a trav\u00e9s de una situaci\u00f3n presente, un momento \u00edntimo de lectura compartida. Viaja con el artista a lo largo del proceso, recorre ese tiempo pasado, se encuentra imaginariamente con \u00e9l, que funciona como una suerte de operador, presente y ausente al mismo tiempo, una funci\u00f3n m\u00e1s del dispositivo. De hecho es una de esas obras que f\u00e1cilmente podr\u00edan funcionar en plan de franquicia, o como se suele decir, performance delegada (apunta la idea, Juan). Algo mucho m\u00e1s dif\u00edcil de hacer con esta \u00faltima, y que de llegar a hacerse ir\u00eda transform\u00e1ndose en obras muy distintas dependiendo de qui\u00e9n fuera el int\u00e9rprete (un experimento que por otro lado podr\u00eda ser interesante: distintas personas coloc\u00e1ndose <em>Entre lo que ya no est\u00e1 y lo que todav\u00eda no est\u00e1<\/em>), pero no ser\u00edan distintas obras porque el helado estuviera mejor o peor; el secreto no est\u00e1 en que un grupo de personas se tomen un helado juntos, sino en un cuerpo que se pone en relaci\u00f3n, que se abre, juega, se esconde, se acerca y se aleja, se expone, te seduce, se protege, se r\u00ede, probablemente disfruta y sobre todo est\u00e1, est\u00e1 con el p\u00fablico, para terminar haciendo nada o casi nada, una nada cuidadosamente construida, hilvanada de actitudes, emociones y tiempos que se van modulando.<\/p>\n<p>El interior de la obra, ese espacio entre medias, es como uno de esos vac\u00edos que uno siente cuando entra en un lugar buscando algo y se encuentra con que no hay nada o casi nada, y sin embargo no deja de encontrar algo, quiz\u00e1 simplemente a uno mismo o a nadie, o un tiempo muerto, o a otros que ya pasaron por all\u00ed, o un pasado que no conoc\u00eda o una oportunidad que no se esperaba, o vete t\u00fa a saber qu\u00e9, para eso va uno al teatro, para encontrarse en medio de algo que no sabes lo que es, o al menos algo distinto de lo que podr\u00edas haber esperado, distinto no por sorprendente, espectacular o extraordinario (eso es justamente lo que nos han ense\u00f1ado a esperar), sino porque es nada, al menos nada que se pueda contar f\u00e1cilmente, una nada difusa, el secreto que unos cuantos deciden que sea secreto, como la experiencia compartida de un grupo de ni\u00f1os degustando en silencio el helado con su t\u00edo, y por eso es secreto, porque quieren que lo sea. Esta voluntad de guardar algo, de cuidar un momento, es el comienzo de una historia cuyo \u00fanico sentido es tener algo que viviste y te uni\u00f3 a otras personas, algo especial no por diferente sino porque fue lo que fue, algo que no se puede contar f\u00e1cilmente, algo que cuidar, la forma m\u00e1s b\u00e1sica de inventar algo, el barro de la fraternidad; pero por otro lado, y abusando de Koselleck, dir\u00eda que ese secreto protege tambi\u00e9n la promesa de felicidad de un sistema de producci\u00f3n que antes se llamaba capitalista y que ahora que hasta los afectos son capitalistas ya no sabemos c\u00f3mo seguir llamando, y que ha terminado sustituyendo el presente de la historia por la historia de un presente previsto antes de que pueda tener lugar, como si fuera un producto m\u00e1s de esa historia que es tambi\u00e9n un secreto vivido por cada uno de forma distinta. Por eso tambi\u00e9n Benjamin dec\u00eda que hab\u00eda que utilizar el propio ensue\u00f1o en el que nos sumerge el capitalismo para despertar de ese mismo sue\u00f1o convertido en pesadilla. Pero como dije al comienzo, prefiero cortar aqu\u00ed este recorrido y retomar la pregunta inicial para que cada cual encuentre, si acaso, alguna respuesta. Alguien dijo que el teatro era como una br\u00fajula para ver d\u00f3nde est\u00e1bamos. Si esto es verdad y reconstruimos mentalmente la obra del 2002, la ponemos junto a esta \u00faltima y nos preguntamos qu\u00e9 ha pasado en esos quince a\u00f1os, qu\u00e9 cosas han cambiado, cu\u00e1les siguen igual, qu\u00e9 nos ha pasado, d\u00f3nde est\u00e1bamos y d\u00f3nde estamos, qu\u00e9 podr\u00edamos responder.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">ENCUENTRA LAS DIFERENCIAS<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-934\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/dos.png\" alt=\"\" width=\"546\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/dos.png 546w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/dos-300x110.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 546px) 100vw, 546px\" \/><\/p>\n<p>Ayer vi de nuevo la obra en Madrid. Es raro volver a ver una obra de la que te has llevado una determinada impresi\u00f3n, y percibirla igual y al mismo tiempo tan distinta. Es como estar delante de unos hermanos gemelos, iguales y totalmente diferentes. Ayer <em>Entre lo que ya no est\u00e1 y todav\u00eda no est\u00e1<\/em> hab\u00eda m\u00e1s silencio y m\u00e1s vac\u00edo y m\u00e1s ausencia, hab\u00eda m\u00e1s falta, falta de faltar, de no estar o no llegar a tiempo o haberse ido ya. Hab\u00eda menos risas y m\u00e1s ceremonia, quiz\u00e1 tambi\u00e9n m\u00e1s muerte. El teatro, y en esto da lo mismo el antiguo y el moderno, el dram\u00e1tico y el esc\u00e9nico, tiene una carga de rito que es uno de sus elementos m\u00e1s poderosos. Ayer se me mezcl\u00f3 la imagen del p\u00fablico haciendo cola para recibir el helado con la de los feligreses yendo a comulgar, aunque ya no fuera por fe en un dios trascendental, sino en un momento compartido que se consume en lo que tarda uno en comerse un helado. Ah, y s\u00ed estaba Juan de Arco al final. Se apareci\u00f3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando el verano pasado vi que finalmente no iba a subir a Barcelona a ver el \u00faltimo trabajo de Juan Dom\u00ednguez, Entre lo que ya no est\u00e1 y lo que todav\u00eda no est\u00e1, estuve buscando alguna rese\u00f1a en internet para &hellip; <a href=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2017\/05\/29\/la-escena-es-un-lugar-biologico\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-936","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/936","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=936"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/936\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":937,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/936\/revisions\/937"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=936"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=936"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=936"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}