{"id":955,"date":"2017-06-02T13:15:49","date_gmt":"2017-06-02T11:15:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/?p=955"},"modified":"2017-06-13T13:38:53","modified_gmt":"2017-06-13T11:38:53","slug":"los-paisajes-del-bloom","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2017\/06\/02\/los-paisajes-del-bloom\/","title":{"rendered":"Los paisajes del Bloom"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-958\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/boulangerie-charli-1.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"451\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/boulangerie-charli-1.jpg 550w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/boulangerie-charli-1-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Y\u00a0 alguna vez ocurre.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Cesare Pavese<\/p>\n<p>Al girar la esquina azul del restaurante Mer du Nord, su olor a sopa de pescado y navajas, en el n\u00famero 34 de la calle Sainte-Catherine, los hornos de la pasteler\u00eda Charli hacen, quiz\u00e1s, los mejores cruasanes que haya probado. Mientras tanto, el <a href=\"http:\/\/www.kfda.be\/en\/before\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>Kunsten Festival des Arts<\/em> 2017 <\/a>se despliega durante mayo por Bruselas. Una ciudad que se abre entera para celebrar y ser celebrada en teatros, galer\u00edas, centros de arte, librer\u00edas o escuelas a trav\u00e9s de performances, exposiciones, workshops, obras de teatro, de danza, conferencias&#8230; Al comerse un croissant de Charli cualquiera puede pensar que, aunque compartan nombre y forma con otros aparentes, su naturaleza no es la misma, o por lo menos la diferencia de grado es tal, que cuestionan casi todos cruasanes que se haya tragado antes. Como para saber c\u00f3mo es algo, primero tenemos que saber a qu\u00e9 no se parece, sobra la comparaci\u00f3n de muchas realidades con la voluptuosa programaci\u00f3n regular de los teatros belgas o el <em>Kunstenfestivaldesarts,<\/em> una fiesta que horada, siembra, ensambla y posibilita preguntas que, de momento, s\u00f3lo podemos hacernos por Ryanair.<\/p>\n<p>Si como quien dice \u201cno se puede hablar del contacto entre la imagen y lo real sin hablar de una especie de incendio\u201d, el cartel del <em>Kunsten<\/em>, alej\u00e1ndose de los juegos de seducci\u00f3n que solemos consumir, de la puesta en valor de lo que anuncia, la imagen que puede verse por toda Bruselas est\u00e1 compuesta por cada n\u00famero de los veintitr\u00e9s d\u00edas que dura el festival, el mes y el a\u00f1o. Negro sobre blanco, no necesita vender nada. Que son las obras, parece que nos dice. Como si para saber qu\u00e9 es el festival realmente, tuvi\u00e9ramos que acercar la cara a los trabajos para soplar, por si acaso despertamos las llamas. Luego, claro, ser\u00e1n las obras, donde \u201ccada ojo negocie consigo mismo\u201d. En todo caso, una austeridad sint\u00e9tica en tiempos de Instagram de un festival que consigue \u00edndices de ocupaci\u00f3n y diversidad de p\u00fablicos por los que suspirar\u00eda cualquier instituci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n, puede que un ejercicio de coherencia con las voluntades que han confeccionado una programaci\u00f3n que Christophe Salgmuylder, su director, defiende en parte como respuesta a las palabras de un tipo el d\u00eda de su toma de posesi\u00f3n del poder, que no de nuestra capacidad de imaginar y producir otros posibles.<\/p>\n<blockquote class=\"twitter-tweet\" data-lang=\"es\">\n<p dir=\"ltr\" lang=\"en\">We will bring back our jobs. We will bring back our borders. We will bring back our wealth &#8211; and we will bring back our dreams!<\/p>\n<p>\u2014 Donald J. Trump (@realDonaldTrump) <a href=\"https:\/\/twitter.com\/realDonaldTrump\/status\/822502601304526848\">20 de enero de 2017<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><script async src=\"\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n<p>Palabras que pretenden definir un mundo, lo que sus l\u00edmites (nos) encierra, en el que si fuera por c\u00f3mo lo representan y relatan, s\u00f3lo nos quedar\u00eda hacer lo mismo que al entrar en la primera sala de <em>The Absent Museum<\/em>, la exposici\u00f3n que acompa\u00f1a al festival en <a href=\"http:\/\/www.wiels.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Wiels<\/a>, donde nos recibe la obra <em>Pixel-Collage<\/em> de <em>Thomas Hirschhorn<\/em>, y ver las im\u00e1genes de cuerpos mutilados en atentados: cerrar los ojos. O, como hac\u00edan los vigilantes del museo: mirar el m\u00f3vil. \u00bfC\u00f3mo abrir los ojos de nuevo? \u00bfC\u00f3mo levantar la mirada de las simulaciones? \u00bfHacia d\u00f3nde? \u00bfPor qu\u00e9 intentarlo? Es decir, \u00bfen qu\u00e9 clase de mundos queremos hacernos estas preguntas? Lo que es casi lo mismo: \u00bfqu\u00e9 mundos queremos representar y contarnos? Cuestiones siempre latentes a toda pr\u00e1ctica o contexto dedicado a la producci\u00f3n de significado, de subjetividad, el gran arma, y que el <em>Kunstenfestivaldesarts<\/em> 2017 ha querido lanzar desde trabajos centrados en la experiencia sensorial, la empat\u00eda, la voz o las fronteras con el otro, campos abiertos donde poder recuperar el sentido, pero de una forma que recuerda a otras palabras, las que rescataba Laurence Rassel para presentar el noveno n\u00famero de la revista <a href=\"http:\/\/www.editorialconcreta.org\/-Sobre-Concreta-\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Concreta<\/a>:<\/p>\n<p><em>Importa c\u00f3mo las historias cuentan historias<br \/>\nImporta c\u00f3mo los pensamientos piensan pensamientos<br \/>\nImporta c\u00f3mo los mundos\u00a0mundan\u00a0los mundos<\/em><br \/>\n(Donna Haraway con Marilyn Strathern)<\/p>\n<p>Historias, pensamientos y mundos que, cuando se activan como un\u00edvocamente pol\u00edticos, pueden caer en la trampa de relatos que no dan m\u00e1s de s\u00ed, ret\u00f3ricas sin porosidad, y que al seguir insistiendo en ellas, creadores y p\u00fablicos, productores y consumidores, no hagamos m\u00e1s que alimentar una m\u00e1quina que ha demostrado que as\u00ed continuar\u00e1 inmune su curso. Pienso, por ejemplo, en <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=TCF3buPU670\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>Faust<\/em><\/a> de Anne Imhof, reci\u00e9n premiada con el Le\u00f3n de Oro de la Bienal de Venecia. En que empe\u00f1ados en representar a enemigos reconocibles de relatos pasados, campos cerrados, no conseguimos se\u00f1alar la peligrosidad del mundo de hoy. Peligroso a todas las dimensiones, peligroso por su volatilidad, porque el enemigo se parece demasiado a cualquiera, pero sobre todo peligroso porque no permite identificar al peor de ellos, nosotros mismos, cuando somos incapaces para plantear nuevas soluciones, y llegar al \u201cBloom\u201d, a eso que <a href=\"http:\/\/tiqqunim.blogspot.com.es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Tiqqun<\/a> llamaba el \u201cpunto de partida de otra politizaci\u00f3n posible\u201d, seg\u00fan Amador Fern\u00e1ndez-Savater, \u201cveneno y ant\u00eddoto.\u00a0 El fondo donde se puede tomar de nuevo impulso\u201d. Y para ello, siguiendo con Amador, haya que \u201cdespolitizarse para politizarse. En ese desplazamiento, en esta experiencia de autotransformaci\u00f3n que hace vacilar la definici\u00f3n y el estatuto de la pol\u00edtica, \u00bfc\u00f3mo orientarse? \u00bfC\u00f3mo persistir en la propia brecha y fabricar desde ella una nueva piel, una nueva sensibilidad que responda ya a otras solicitaciones de lo real?\u201d.<\/p>\n<p>Solicitaciones o emergencias que podr\u00edan empezar a formularse desde el enunciado que Paz Rojo, Diego Agull\u00f3, Bruno Levorin, Cristian Duarte y Tarina Quelho compart\u00edan hace unas semanas en un encuentro en Brasil: \u201c<a href=\"http:\/\/cinco.lote.site\/en\/assim-nao-pero-como\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">As\u00ed no, \u00bfpero c\u00f3mo?<\/a>\u201d. Un reto que por lo menos hoy asumimos en su primera cl\u00e1usula, pero cuya pregunta final no encuentra la manera de afirmarse ante la gran negativa, tan violenta como desafectada, que ocupa todas las facetas de la vida; aunque puede que lo interesante sea instalarse en el desplazamiento al que nos obliga, un continuo <em>mundar<\/em> de mundos, para por si acaso, <em>alguna vez ocurre<\/em>. La escena a veces, potenciada por su naturaleza, anverso y reverso de casi todo lo que puede ser, refleja o proyecta aquellos problemas que habitan las obras o nos hace mirarlas en busca de soluciones. <em>Gerhard Richter,\u00a0une pi\u00e8ce pour le th\u00e9\u00e2tre<\/em> de M\u00e5rten Sp\u00e5ngberg, no fue por casualidad el tema de debate de la segunda semana del <em>Kunstenfestivaldesarts<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_961\" style=\"width: 1210px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-961\" class=\"wp-image-961 size-full\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/e2811490ae0a79134d36b618b26ffb07-martenspangbergCannevanaerschot_RHOK-GR-AVA201705100708.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"801\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/e2811490ae0a79134d36b618b26ffb07-martenspangbergCannevanaerschot_RHOK-GR-AVA201705100708.jpg 1200w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/e2811490ae0a79134d36b618b26ffb07-martenspangbergCannevanaerschot_RHOK-GR-AVA201705100708-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/e2811490ae0a79134d36b618b26ffb07-martenspangbergCannevanaerschot_RHOK-GR-AVA201705100708-768x513.jpg 768w, https:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/e2811490ae0a79134d36b618b26ffb07-martenspangbergCannevanaerschot_RHOK-GR-AVA201705100708-1024x684.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p id=\"caption-attachment-961\" class=\"wp-caption-text\">Gerhard Richter, une pi\u00e8ce pour le th\u00e9\u00e2tre. Imagen: Anne van Aerschot.<\/p><\/div>\n<p>Hace unos d\u00edas, en la presentaci\u00f3n de <em>Movimientos C\u00f3smicos<\/em> de El Conde de Torrefiel en el Reina Sof\u00eda, uno de sus textos contaba la historia de un futuro donde los espectadores necesitar\u00edan de obras en las que no pasara nada, teatros o c\u00e1maras anecoicas en los que se \u201cclausurar\u00eda\u201d la representaci\u00f3n en respuesta a una demanda de silencio y vac\u00edo. Las personas se sentar\u00edan un tiempo, y de vuelta para la vida o lo que haya. Como casi toda ciencia ficci\u00f3n, anuncia y revela alguna fuga del presente. Y es que esta historia podr\u00eda ser el paroxismo de una serie de pr\u00e1cticas que ya est\u00e1n en juego en muchos trabajos actuales en los que se percibe cierta sensaci\u00f3n de vaciado. No de un espacio f\u00edsico, sino temporal, para lo que la escena, por la especial importancia el presente en su engranaje, es un lugar id\u00f3neo, ya que a partir de ella se pueden crear otros tiempos. Por un lado una reacci\u00f3n l\u00f3gica a las formas de vida de hoy, que de seguir as\u00ed, cada vez ser\u00e1 mayor, hasta que acabemos en aquel futuro que describ\u00eda El Conde de Torrefiel. Por otro lado, como toda negaci\u00f3n, es una oportunidad para decidir qu\u00e9 se quiere afirmar, c\u00f3mo queremos llenar despu\u00e9s de haber vaciado.<\/p>\n<p>Cuando nos enfrentamos a una obra de un artista con largo recorrido, con discursos y pr\u00e1cticas con alta capacidad de afectaci\u00f3n, tambi\u00e9n tenemos que relacionarnos con la tendencia de su marca, con nuestras expectativas. En el caso de Sp\u00e5ngberg, del <em><a href=\"https:\/\/spangbergianism.wordpress.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">spangbergianism<\/a><\/em>, uno de los <em>think tanks<\/em> de la coreograf\u00eda actual, m\u00e1s. As\u00ed, al ir a ver un nuevo trabajo suyo, al intentar comprender hacia d\u00f3nde se dirige ahora, si est\u00e1 en una \u00e9poca m\u00e1s azul o rosa, podemos esperar ver a Mar\u00eda Jes\u00fas con su acorde\u00f3n o desprendi\u00e9ndose de \u00e9l, que es lo que distingue un \u201cestilo\u201d de una \u201caventura\u201d, ya que \u201cel estilo es sobre todo cuesti\u00f3n de identidad, una identidad que conquistar, valorizar o conservar. Por el contrario, la aventura empieza cuando se arriesga precisamente la identidad\u201d, seg\u00fan Amador. <em>Gerhard Richter<\/em>&#8230; es contundente, clara, sin concesiones en su planteamiento, y parece que afina y afianza lo que Sp\u00e5ngberg ven\u00eda desarrollando. Aunque es una pieza en la que da la sensaci\u00f3n de que Sp\u00e5ngberg se dirige a s\u00ed mismo, valorizando y conservando su discurso, su \u201cestilo\u201d, no por ello deja de seducirnos, y sigue poniendo en movimiento cuestiones clave.<\/p>\n<p>Al entrar en el <a href=\"http:\/\/www.kvs.be\/en\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">KVS<\/a>, \u201cThe Brussels City Theatre\u201d, con 130 a\u00f1os y todas las entradas vendidas, vemos sobre el escenario a modo de lin\u00f3leo una gran superficie cuadrada de alfombras de piel de vaca con algunas tazas con restos esparcidas. A la izquierda una mesa de cristal con grandes velas encima. Cuelgan dos l\u00e1mparas como de Zara Home, del mismo material que la superficie elevada que hace de fondo de escena. Convenciones <em>en marcha<\/em>, como en Francia, queda definido el espacio de la representaci\u00f3n, pero quedando \u00e9ste abierto a otros paisajes a la derecha con una gran proyecci\u00f3n de un bosque quieto, o no.<\/p>\n<p>Y es que quiz\u00e1s, en la obra, durante sus casi tres horas, lo que veamos sea un paisaje tras otro, naturalezas vivas o no, o m\u00e1s bien la posibilidad que desaparece frente a cada uno de esos paisajes, casi parafraseando la obra de El Conde de Torrefiel, que con acierto estaba programada el mismo fin de semana, casi como un homenaje velado a Gertrude Stein. Paisajes que se construyen y destruyen a partir de nueve bailarinas excelsas, que movi\u00e9ndose con lentitud, creando otros tiempos, entran y salen vestidas como de Desigual, se paran, miran, vuelen a bailar, a veces solas, normalmente en cuerpos de dos o m\u00e1s, mientras entre silencios alguien en supuesto di\u00e1logo, aunque mirando siempre a p\u00fablico, enuncia textos que se van repitiendo una y otra vez, como los temas musicales que se escuchan en alg\u00fan lugar a lo lejos. Paisajes en los que despu\u00e9s de todo, impera la danza, la danza es lo que se impone en <em>Gerhard Richter&#8230; <\/em>Siguiendo los postulados del <em>spangbergianism<\/em>, los bailarines convierten la obra una \u201ccelebraci\u00f3n de la danza\u201d que se emancipa hasta de Sp\u00e5ngberg, la coreograf\u00eda, o el core\u00f3grafo que nos creamos en la cabeza, si\u00e9ndonos devuelta en todo su potencial.<\/p>\n<p>As\u00ed el p\u00fablico, poco a poco, se acompasa con la letan\u00eda de la obra, y se produce uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s interesantes que pueden provocarse en un escenario: el aburrimiento, o lo que Sp\u00e5ngberg considera que puede devenir en \u201cp\u00e9rdida\u201d. Un aburrimiento, una p\u00e9rdida, que cuando consigue hacerte marchar, no f\u00edsicamente como hizo con gran parte del p\u00fablico, y luego volver a lo que est\u00e1 pasando, supone la superaci\u00f3n del horizonte de sucesos que plantea la obra; el cual, cuando es trascendido, y no es caprichoso, te devuelve a la escena transformado. Ya no se ven las cosas igual, tambi\u00e9n ellas, como antes del viaje, han cambiado. Una sucesi\u00f3n que <em>alguna vez ocurre<\/em>, y que Sp\u00e5ngberg resume en palabras de Barthes as\u00ed: \u201cyou fall in love, you fall out of love, you recover from love and you fall in love again\u201d.<\/p>\n<p>La pieza nos invita a negociar con la p\u00e9rdida, el aburrimiento, la negaci\u00f3n y la falta, algo que simplemente con el ritmo y las formas actuales pocas veces podemos permitirnos, y que seguramente no hacemos m\u00e1s a menudo porque se pondr\u00edan en cuesti\u00f3n los paisajes en los que \u00e9sta se desarrolla, como hace consigo misma, y la m\u00e1quina teatral, <em>Gerhard Richter,\u00a0une pi\u00e8ce pour le th\u00e9\u00e2tre. <\/em>Un trabajo inundado por la sensaci\u00f3n de que todav\u00eda no hay nuevas formas, <em>c\u00f3mos<\/em>, o Sp\u00e5ngberg no las ha encontrado, o algunos no sabemos producirlas a partir de su propuesta, aunque en el programa de mano se nos invite a hacerlo. En un escenario en el que se presenta un mundo intercambiable, estetizado, sin calados, donde no importa decir esto o aquello, que suene una u otra m\u00fasica, hay una frase de los di\u00e1logos que todav\u00eda me resuena: \u201cWar is over\u201d. Pero, \u00bfqu\u00e9 guerra? \u00a0Porque el mundo que nos presenta Sp\u00e5ngberg tiene algo de derrota. Como si de la falta no consiguiera hacer emerger el deseo, o se diera por perdida la necesidad de afirmar otras posibilidades. Pero es precisamente ah\u00ed, en el paisaje devastado por la negaci\u00f3n, donde se presenta la oportunidad para construir otras formas, <em>mundar<\/em> otros mundos. Una batalla nada beligerante, que se gana jugando a la afirmaci\u00f3n, y que no terminar\u00e1 nunca porque siempre est\u00e1 a punto de empezar, a la espera de librarse en otros campos por inventarse, all\u00ed donde <em>alguna vez ocurre<\/em>. Si no, siempre nos quedar\u00e1n los cruasanes de Charli.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y\u00a0 alguna vez ocurre. 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