{"id":1533,"date":"2018-06-15T14:02:24","date_gmt":"2018-06-15T12:02:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/?p=1533"},"modified":"2018-06-15T14:21:41","modified_gmt":"2018-06-15T12:21:41","slug":"canto-sordo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/2018\/06\/15\/canto-sordo\/","title":{"rendered":"Canto sordo"},"content":{"rendered":"<div class=\"entry-meta\"><span class=\"meta-prep meta-prep-author\">Publicado en <a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2018\/06\/06\/canto-sordo\/\">MAMBO <\/a>el<\/span>\u00a0<a title=\"12:31 pm\" href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2018\/06\/06\/canto-sordo\/\" rel=\"bookmark\"><span class=\"entry-date\">junio 6, 2018<\/span><\/a>\u00a0<span class=\"meta-sep\">por<\/span>\u00a0<span class=\"author vcard\"><a class=\"url fn n\" title=\"Ver todas las entradas de Pablo Caruana\" href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/author\/pablocaruana\/\">Pablo Caruana<\/a><\/span><\/div>\n<div class=\"entry-content\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-1624\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/angelica-1024x683.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" srcset=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/angelica-1024x683.jpg 1024w, http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/angelica-300x200.jpg 300w, http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/angelica-768x512.jpg 768w, http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/angelica.jpg 1067w\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"427\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u201cMi tarea es la circunferencia\u201d<\/p>\n<p>Aparece Liddell en un espacio vac\u00edo tan solo coronado por una mesa de disecci\u00f3n, vestida en oro sobre un cielo que ser\u00e1 pisado. As\u00ed comienza \u201c\u00bfQu\u00e9 hare yo con esta espada? -Aproximaci\u00f3n a la Ley y al problema de la Belleza-\u201d. Una pieza de m\u00e1s de cinco horas, dividida en tres partes y en la que, si bien cada una est\u00e1 diferenciada incluso tem\u00e1ticamente, se oficia un canto sordo y continuado, invertido, un canto enfermo hilado con aguja de imagen y palabra po\u00e9tica.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sea esta una de las piezas m\u00e1s densas por acumulaci\u00f3n de registros, tem\u00e1ticas, textos y c\u00f3digos de toda la carrera art\u00edstica de esta creadora. La estructura recuerda a otras piezas anteriores, al \u201cEl canto de la fuerza\u201d, por ejemplo. Pero en esta se une el poder de la imagen que transfigura el lenguaje de Liddell (que comentaba en la\u00a0<u>cr\u00f3nica<\/u>\u00a0anterior), un tratamiento de la escena a trav\u00e9s del cuerpo extenuado propia de Fabre; y el desarrollo y perfeccionamiento de un trabajo del cuerpo del actor que ya estaba en anteriores piezas: los movimientos repetitivos realizados por los int\u00e9rpretes sin relaci\u00f3n directa con la \u201cacci\u00f3n\u201d de la escena, movimientos met\u00f3dicos y realizados con frialdad. La distancia entre estos movimientos y c\u00f3mo entran y se insertan en la pieza comparado, por ejemplo, con aquellos de \u201cPerro muerto en tintorer\u00eda: los fuertes\u201d 2007, es abismal. El parang\u00f3n lo tendremos en el comienzo de la tercera parte de la Trilog\u00eda \u201cGenesis 6, 6-7\u201d con una conversaci\u00f3n propia de \u201cLa monta\u00f1a m\u00e1gica\u201d de Thomas Mann pero interpretada por dos seres de otro tiempo que se mueven desnudos pintados en pigmento rojo mientras filosofan. Pareciera que hubi\u00e9ramos pasado de una desfasada biomec\u00e1nica de Meyerhold a un distanciamiento caviloso del cuerpo en escena que afila la sem\u00e1ntica del texto.<\/p>\n<p>Pareciera que Liddell en ese intervalo de cuatro a\u00f1os de no presencia ib\u00e9rica se hubiese chupado todo el teatro de Europa, asimilado lo que le ha dado la gana y ensanchado as\u00ed su lenguaje. Trabajo \u00edmprobo, no es nada f\u00e1cil la asimilaci\u00f3n en un lenguaje propio de lo ajeno y adem\u00e1s afilar las herramientas que uno ya porta. El resultado: un puto \u201cpiez\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Pero vayamos por partes, de qu\u00e9 otra manera si no. Es de noche. Llevo todo el d\u00eda leyendo textos de Liddell, el libro de esta trilog\u00eda infinita y su libro de poes\u00eda \u201cUna costilla en la mesa\u201d. Ahora todo el mundo duerme, llevo todo el d\u00eda pensando en lo que barrunto desde que el s\u00e1bado 26 viera esta pieza y el martes 29 la \u00faltima parte, \u201cGenesis 6, 6-7\u201d. Pensando qu\u00e9 decir, o m\u00e1s bien desde d\u00f3nde y c\u00f3mo.<\/p>\n<p>Decir que tras el s\u00e1bado me qued\u00e9 ah\u00edto, con dificultad de digerir ese l\u00fagubre reverso que es \u201c\u00bfQu\u00e9 hare yo con esta espada?\u201d, con la sensaci\u00f3n de haber asistido a un ritual oscuro y que disparaba a demasiadas partes. Uno no pod\u00eda estar atento a todas, la sensaci\u00f3n era de desconcierto, de desbordamiento ante un ritual que daba la vuelta como un calcet\u00edn a los basamentos de la sociedad surgida de Descartes, pero no como \u201cLos cantos de Maldoror\u201d, donde todo es transustanciado en su contrario, ya no estamos ante el convencimiento de quien ataca; sino ante la zozobra de una persona que si bien oficia de nigromante sufre al mismo tiempo como un bicho fr\u00e1gil y d\u00e9bil.<\/p>\n<p>Cuando uno se pierde se agarra a asideros. Y as\u00ed me as\u00eda a la cr\u00f3nica m\u00e1s social, aquella que me vio recorrer la noche del s\u00e1bado tras la funci\u00f3n las calles destruidas de Chamber\u00ed por el en\u00e9simo rito grit\u00f3n de esta sociedad futbolera y rampante. Aquella que me dec\u00eda a la oreja: no te olvides de comentar el desastre que es la web de Teatros del Canal donde llegan al espanto denunciable y revelador de ni poner bien las fichas t\u00e9cnicas de la piezas, obviando a la gente que en ellas trabaja. Aquella que quer\u00eda resumir la poderosa met\u00e1fora de este Madrid incomprensible que el mismo d\u00eda, el mi\u00e9rcoles 30 de mayo, tuvo a Juan Dom\u00ednguez, Rodrigo Garc\u00eda y la propia Ang\u00e9lica Liddell actuando al mismo tiempo en el mismo teatro. Aquella que me llevaba a reflexionar sobre esta programaci\u00f3n espa\u00f1ola concentrada en la que estos d\u00edas tambi\u00e9n han actuado La Tristura, La Veronal, Olga Pericet, Daniel Abreu o Amalia Fern\u00e1ndez. Una programaci\u00f3n para la que se han llamado a m\u00e1s de una cincuentena de programadores internacionales. La tan ansiada proyecci\u00f3n. O aquella que he ido \u201clarvando\u201d durante esta semana en la que mientras barruntaba misas negras el Congreso expulsaba a un gobierno y erig\u00eda otro.<\/p>\n<p>Pero los cantos sordos tienen eso, que tocan sin que hayamos o\u00eddo. Y esta\u00a0<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=qfF92QimMqo\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">ladrada del afilador<\/a>\u00a0que es \u201c\u00bfQu\u00e9 hare yo con esta espada?\u201d ha ido extendi\u00e9ndose por mi corteza cerebral, all\u00ed donde ocurren la percepci\u00f3n, la imaginaci\u00f3n, el pensamiento, el juicio y la decisi\u00f3n. Y su efecto es como el de un generador de vac\u00edo. As\u00ed que hablar\u00e9, escribir\u00e9, \u201ccronicar\u00e9\u201d, como si la palabra que intenta explicar, como si el m\u00edsero uso de la raz\u00f3n, pudiera devolverme aquello que me ha sido arrebatado por esta liturgia oscura.<\/p>\n<p><strong>\u201cSe\u00f1or Sagawa en el principio no se besaba, se mord\u00eda\u201d<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_1626\" class=\"wp-caption aligncenter\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1626 size-full\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/ada.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" srcset=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/ada.jpg 800w, http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/ada-300x209.jpg 300w, http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/ada-768x536.jpg 768w\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"558\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Tako to Ama, El sue\u00f1o de la esposa del pescador de Katsushika Hokusai (siglo XIX).<\/p>\n<\/div>\n<p>Comienza la pieza con una primera parte dedicada a al\u00a0<a href=\"https:\/\/www.vice.com\/es\/article\/vd8kvj\/whos-hungry-502-v3n1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">asesino can\u00edbal japon\u00e9s<\/a>\u00a0que mat\u00f3 a una compa\u00f1era de la Sorbona tirando su cuerpo en una maleta en el bosque de Bolonia. Liddell comienza una carta dirigida al japon\u00e9s de esta manera: \u201cQuerido se\u00f1or Sagawa: Lo bello es feo, y lo feo es bello. Eso dicen las brujas de Macbeth\u201d. Canto \u201clautremontiano\u201d en el que Liddell hace un pacto con Sagawa \u201cS\u00e9 que usted siempre ha deseado ver representado su crimen, sin duda porque considera que la representaci\u00f3n es tan valiosa como el propio asesinato (\u2026) Se\u00f1or Sagawa, yo puedo representar su crimen y usted puede representar el m\u00edo. De esta manera nos purificaremos mutuamente\u201d. La primera pieza de la obra estar\u00e1 dedicada a Sagawa, el drama de Liddell vendr\u00e1 en la segunda parte.<\/p>\n<p>Pero quepa resaltar esta explicaci\u00f3n fundacional de la autora. Liddell siempre ha enraizado sus piezas con el teatro, para golpearse y enfrentarse a \u00e9l pero siempre incluy\u00e9ndolo. Ejemplo es \u201cLa casa de la fuerza\u201d, donde en un ejercicio de contemporaneidad verdadera erige esa casa sobre las cenizas de \u201cLas tres hermanas\u201d de Ch\u00e9jov. Aqu\u00ed el pacto fundacional de este teatro -mal llamado \u201cposdram\u00e1tico\u201d por\u00a0<a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Andr%C3%A9_Lepecki\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Lepecki<\/a>\u2013 es la voluntad de representar, y otorgar a la representaci\u00f3n el mismo valor que aquello que representa, m\u00e1s un plus: el de la purificaci\u00f3n. Y como veremos la \u201crepresentaci\u00f3n\u201d en el teatro de Liddell ser\u00e1 casi contraria a la que ha imperado en la tradici\u00f3n teatral, aquella que suele explicarse con este tipo de palabras: \u201cLa representaci\u00f3n\u00a0es la escenificaci\u00f3n del argumento como si estuviera sucediendo en un tiempo y un espacio determinados\u201d. No es fortuita el uso de esa palabra por parte de Liddell. Asistiremos a un verdadero acto de representaci\u00f3n seg\u00fan sus c\u00e1nones.<\/p>\n<p>En esa misma carta, que tiene en ciertos momentos tono de manifiesto, Liddell espeta: \u201cEs preciso ser m\u00edtico, y no un moralista, (\u2026) preciso ser m\u00edtico para aceptar la relaci\u00f3n del hombre con lo sagrado. Una cultura que deja de ser m\u00edtica, muere. Y por eso hace falta un canto que nos devuelva el amor por el asesino, nuestro amor por Edipo, nuestro amor por el miedo (\u2026) El asesino simplemente tiene un deseo enloquecido de libertad. Y el hombre verdaderamente libre siempre est\u00e1 solo (\u2026) Ambos sabemos que el Mal procede de una necesidad brutal de amor. El amor es ese precepto divino que ha dado lugar a toda la violencia extraordinaria que nos funda (\u2026) Usted devor\u00f3 a una mujer y yo escribo. Pero usted y yo somos iguales. Todo procede del mismo instinto, del mismo vac\u00edo primordial. Se despedaza la carne porque se busca el origen, se destruye la belleza visible para alcanzar lo invisible (\u2026) A veces artista y criminal coinciden en una misma persona. Es la \u00fanica forma de resolver el dilema entre arte y la acci\u00f3n, el dilema entre la pluma y la espada, el dilema entre la poes\u00eda y la vida. Cuando artista y asesino se funden, entonces se alcanza la cima. \u00bfEntiende?, la cima. \u00bfHa escuchado alguna vez a\u00a0<a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/2011\/12\/19\/prince-of-darkness\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Carlo Gesualdo<\/a>?\u201d.<\/p>\n<p>Perd\u00f3n por el extenso entrecomillado pero creo que en estas pocas frases est\u00e1 contenida toda la fuerza motora de este pieza: el de un teatro m\u00edtico, que busca la recuperaci\u00f3n de lo sagrado en una sociedad dominada por la Ley, una ley que sostiene a una rapi\u00f1a de lombrices oportunistas que nunca sentir\u00e1n \u201cla dicha salvaje de la fascinaci\u00f3n, ese arrebato de divina embriaguez que el mundo de la raz\u00f3n no puede soportar\u201d, dir\u00e1 en otro momento de la obra. El de una escritura que se blande como una espada que despedaza la carne buscando el origen, lo invisible, una escritura que Liddell quiere emparentar con el acto del asesinato\u2026 Y la b\u00fasqueda de la cima, la cima que no es otra cosa que la belleza, una belleza que es anterior a la ley, a la raz\u00f3n, que surge de la naturaleza: \u201cLo que hace grandioso al hombre es la violencia concedida por la naturaleza (\u2026) Antes de que existiera el hombre ya exist\u00eda el Mal. Lo salvaje nos precede y nos funda. Y solamente los que custodien la ferocidad resolver\u00e1n el problema de la Belleza, porque la nostalgia de la Belleza s\u00f3lo puede resolverse con la crueldad. \u00bfDe qu\u00e9 hablaremos cuando terminen las guerras?\u201d, dice en otra parte de la obra terminando con una frase ant\u00edtesis a aquella tan solemne del siglo XX que dijera Adorno: \u201cEscribir\u00a0poes\u00eda\u00a0despu\u00e9s de\u00a0Auschwitz\u00a0es un acto de barbarie\u201d. \u00bfQu\u00e9 busca Liddell?<\/p>\n<p>A partir de la lectura de esta carta comenzar\u00e1n casi dos horas de un teatro basado en la \u201crepresentaci\u00f3n\u201d del crimen de Sagawa, acto de redenci\u00f3n en el que Liddell pondr\u00e1 sobre escena un teatro ritual de la imagen y el cuerpo. En escena, la bailarina de butoh Tara Irie, los japoneses Masanori Kikuzawa, Ichiro Sugae, y Kazan Tachimoto. Y en escena, ocho bailarinas rubias y europeas: \u00a0Victoria Aime, Louise Arcangioli, Paola Cabello Schoenmakers, Sarah Cabello Schoenmakers, Marie Delgado Trujillo, Greta Garc\u00eda, Est\u00edbaliz Racionero Balsera y Luc\u00eda Yenes.<\/p>\n<p>La atracci\u00f3n abismal de Sagawa por la piel blanca de las europeas y su \u201clibertad enfebrecida\u201d de tomarla se \u201crepresenta\u201d en escena. Tachimoto dir\u00e1 en japon\u00e9s, con cuerpo enfermo y oralidad de \u201cmetralleta a la Liddell\u201d, un texto en el que Sagawa explica c\u00f3mo durante horas y d\u00edas fue comiendo, durmiendo, follando y gozando con su v\u00edctima ya muerta. En escena, a parte de este texto, se van concatenando acciones f\u00edsicas fr\u00edas, milimetradas, actos de humillaci\u00f3n, de sometimiento de las f\u00e9minas lechosas por parte de los int\u00e9rpretes japoneses. V\u00edctimas y verdugos acabar\u00e1n en una larga bacanal violenta y sexual en la que estas ninfas ajadas sustituir\u00e1n a los actores por cefal\u00f3podos muertos.<\/p>\n<p>La escena juega al\u00a0<em>in crescendo<\/em>\u00a0y la acumulaci\u00f3n, a la extenuaci\u00f3n y el agotamiento. Es algo esto nada f\u00e1cil para el int\u00e9rprete, por un lado, nada f\u00e1cil de regidur\u00eda esc\u00e9nica para controlar el tempo de la escena, por otro. Jan Fabre es un maestro en esto y se hace rodear de int\u00e9rpretes perfectos en t\u00e9cnica y actitud. Liddell parece estar en esta pieza comenzando a trabajar este c\u00f3digo, parece darle igual si hay alguna actriz que se masturba demasiado ilustrativamente y de manera poco veraz, parece darle igual que los tempos basculen hacia lo incontrolado\u2026 Quiz\u00e1 consciente de que al estar perfilando esta manera de tratar la escena en su teatro lo importante es que suceda. \u00a0Y la verdad es que la escena sale adelante, va cogiendo volumen y polisemia, vemos el gozo de la v\u00edctima azotada de\u00a0<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Nu0yH7hCOxE\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Peckinpah<\/a>, la belleza renacentista -ese ideal de belleza de\u00a0<a href=\"https:\/\/cvc.cervantes.es\/ACTCULT\/garcilaso\/versos\/soneto09.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Garcilaso<\/a>\u00a0y su\u00a0<em>Descripto puellae<\/em>-, \u00a0arrastrada al goce viscoso que proviene del oscuro oc\u00e9ano, de lo insoldable, en vez del arquetipo. En esta escena se esquiva la sensualidad propia del movimiento sinuoso del pulpo, el pulpo est\u00e1 muerto y aqu\u00ed rige lo que Liddell espetaba en la carta al asesino japon\u00e9s: \u201cSe\u00f1or Sagawa en el principio no se besaba, se mord\u00eda\u201d. Al pulpo se le muerde, se le estrella y con \u00e9l uno se flagela. En ese ambiente postrado finalizar\u00e1 la primera parte de \u201c\u00bfQu\u00e9 hare yo con esta espada?\u201d. Acab\u00f3 la representaci\u00f3n de un crimen. Ritual de esperma, sangre y carne ajada. La escena se queda as\u00ed, vibrando de manera tensa, quieta, vac\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Maelstr\u00f6m: hacia lo oscuro<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_1628\" class=\"wp-caption aligncenter\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1628 size-full\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/esas.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 527px) 100vw, 527px\" srcset=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/esas.jpg 527w, http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/esas-226x300.jpg 226w\" alt=\"\" width=\"527\" height=\"700\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Ilustraci\u00f3n para \u201cUn descenso al Maelstr\u00f6m\u201d de E. A. Poe hecha por Harry Clarke (1889-1931), publicada en 1919.<\/p>\n<\/div>\n<p>La segunda parte de la obra estar\u00e1 estructurada en base a los mon\u00f3logos dichos por la propia Liddell. Destacan por escritura y relevancia tres de ellos.<\/p>\n<p>\u201cHastiada de la ley mis protectores son los asesinos\u201d. Texto quiz\u00e1 transversal a toda la pieza en el que Liddell conversa con Dios. En lenguaje b\u00edblico, con el fondo espiritual del Pentateuco y la fuerza po\u00e9tica del Libro de las Revelaciones, Liddell oficia en este texto de santa sacerdotisa negra al mismo tiempo que muestra una fragilidad rota en la derrota: \u201cYa solo me habla la voz del trueno y estoy sedienta de la epifan\u00eda del cuchillo\u201d, dir\u00e1 con el verbo de San Juan, El texto, dicho desde ese cuerpo enfermo que Liddell sabe hacer voz, va aumentando en profundidad al mismo tiempo que en capacidad blasfema. Liddell pide asesinar, pide una guerra, afirma que es Lucifer quien le pide adorar a Dios. Liddell creyente sufre no por el pecado, sino por no poder matar. Afirma que la \u00fanica paz que encontr\u00f3 fue al comprender que Dios estaba con ella en ese canto al Mal porque el Mal es amor y generosidad. Y que fue esto mismo lo que le salv\u00f3 de la violaci\u00f3n sistem\u00e1tica a la que la sometieron los justos y los buenos, aquellos que \u201cdefecaron sobre mi coraz\u00f3n para justificar la mierda que atascaba sus vidas (\u2026) No renuncio a vencer al bien, Se\u00f1or, no renuncio a vencer al bien. La ley existe para satisfacer la codicia feroz de los justos. La ley existe para satisfacer la falsedad feroz de los justos. La ley es como echarle sal a la carne podrida\u201d. Acabar\u00e1 en tono alucinado, con un verbo que denota ojos en blanco: \u201cnos comemos a las v\u00edctimas que nos denunciaron por ser nosotros irracionales, nos los comemos y los cuchillos r\u00eden y r\u00eden y r\u00eden, brazos asados cuelgan de nuestras bocas como una profec\u00eda, con las venas aun tiernas de los ni\u00f1os fabricamos las cintas que sujetan nuestros peinados, las pieles de los perros desollados calientan nuestras plantas, y con los ojos de nuestros enemigos enriquecemos nuestras coronas. Y por fin revienta el canto, reventamos en canto, perdemos el habla para siempre y la sustituimos por canto, porque al principio el verbo no era palabra, sino canto, antes que la palabra fue el canto (\u2026)\u201d.<\/p>\n<p>Disculpen de nuevo por la larga cita, entrecortada y sin respetar la l\u00ednea del verso. Pero quer\u00eda transmitir la fuerza de negrura, de desesperaci\u00f3n reconvertida en fuerza que desprend\u00eda el cuerpo \u201cartaudiano\u201d de la Liddell escupiendo este texto ante una audiencia quieta, callada. Algunos cronican que esto es lo que espera la audiencia y que si Liddell no hace esto hay decepci\u00f3n. Destacan as\u00ed, creo, lo superfluo: el posible embobamiento del espectador ante el virtuosismo de ese \u201cdecir\u201d de Liddell. No. Creo que lo que pas\u00f3 es que en ese momento el escenario se despe\u00f1\u00f3 muchos miles de metros hacia las profundidades y comenzamos a entender, los que all\u00ed est\u00e1bamos, que cuanto m\u00e1s descendi\u00e9ramos m\u00e1s introducidos en el\u00a0<em>campus stellae<\/em>, en ese cielo estrellado pintado en el suelo de la escena, estar\u00edamos todos.<\/p>\n<p>El segundo acto de la obra, dec\u00eda, est\u00e1 estructurado por la consecuci\u00f3n de estos mon\u00f3logos que son enlazados por las acciones f\u00edsicas de los diversos int\u00e9rpretes que van saliendo desde las calles del escenario. Valga apuntar aqu\u00ed la omnipresencia de las hermanas gemelas Cabello Schoenmakers, presentes en las tres partes de la trilog\u00eda, omnipresentes, figura diab\u00f3lica de un G\u00e9minis g\u00e9lido que recorrer\u00e1n en espiral la Trilog\u00eda. Pero son estas acciones entre mon\u00f3logos, quiz\u00e1, lo que uno menos comprendi\u00f3 del montaje. Tras tres o cuatro mon\u00f3logos y numerosas salidas de actores y bailarines realizando acciones medidas, uno ve\u00eda convertida la acci\u00f3n del cuerpo y su imagen en mera transici\u00f3n entre textos, sin que pudieran coger cuerpo, volumen, sem\u00e1ntica propia. Quiz\u00e1 haya una voluntad de composici\u00f3n y ritmo entre los textos y estos peque\u00f1os\u00a0<em>tableaux<\/em>, yo no lo vi. Es en esta segunda parte cuando realmente el texto dicho en escena es parte central de la obra. Parece aqu\u00ed Liddell intentar conjugar ese teatro de la imagen y el cuerpo en escena con el puro mon\u00f3logo. No parece todav\u00eda cuadrar del todo, quiz\u00e1 en obras que est\u00e1n por venir as\u00ed sea.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de otro texto fundamental dicho por Liddell en escena en el que se dirime sobre la Belleza y la Ley, llamado precisamente \u201cQu\u00e9 har\u00e9 yo con esta espada\u201d, llega otro de los textos brutales de la obra: \u201cJeffrey Dhamer\u201d.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed un peque\u00f1o meandro: Al igual que este texto titulado con el nombre del asesino conocido como el Carnicero de Milwaukee, la obra est\u00e1 plagada de estos asesinos en serie que Liddell equipara a los santos. Tambi\u00e9n est\u00e1 presente Ted Bundy o los ya citados Sagawa y Gesualdo. Este \u00faltimo es incluso m\u00e1s relevante. Pr\u00edncipe de Venosa del siglo XVI que uni\u00f3 acto creativo y asesinato. Figura m\u00edtica en quien se mira Liddell, capaz de asesinar a su mujer, su hijo y a p\u00faberes (cuenta la leyenda) al mismo tiempo que compuso madrigales y m\u00fasica sacra por la que, \u201cdebido al cromatismo y la modulaci\u00f3n entre tonalidades lejanas en sus composiciones\u201d, se le tiene como un visionario de su tiempo ya que lo que hizo no volver\u00eda a verse hasta el XIX en figuras tan relevantes como la de Wagner. Liddell parece mirarse en \u00e9l y verse peque\u00f1a: ya que su acto de escritura, su espada metaf\u00f3rica, que quiere ser como un cuchillo, es simplemente eso, un acto literario que suple.<\/p>\n<p>Es este texto, \u201cJeffrey Dhamer\u201d, el que est\u00e1 compuesto en un c\u00f3digo m\u00e1s autobiogr\u00e1fico de toda la obra. Es extra\u00f1o ya que parece una gran exageraci\u00f3n que busca as\u00ed la met\u00e1fora del origen de la sociedad moderna y m\u00e1s concretamente de la sociedad higi\u00e9nica espa\u00f1ola postfranquista que tan cerca tiene, aunque lo esconda, un pasado tan tenebroso como el descrito en este texto por Liddell. Y digo que es extra\u00f1o ya que el libro de la Trilog\u00eda del Infinito est\u00e1 repleto de otros textos mucho m\u00e1s biogr\u00e1ficos que luego no aparece en escena. Lo claramente autobiogr\u00e1fico en esta obra se elimina. Esa parece la decisi\u00f3n. As\u00ed, no estar\u00e1 el diario de Lausanne, ni el de Bruselas\/Madrid. Tan solo se incorporar\u00e1 parte del diario de la matanza de Par\u00eds y adem\u00e1s este diario est\u00e1 tratado m\u00e1s como \u201ctexto\u201d que como puro diario.<\/p>\n<p>Hay en otras obras (quiz\u00e1 sobre todo irrumpi\u00f3 de manera m\u00e1s clara en aquella pieza que hizo para la cuarta edici\u00f3n del festival Nits Salvatges organizado por La Porta, \u201c<a href=\"http:\/\/laportabcn.com\/en\/activities\/nits-salvatges-4th-edition\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Venecia<\/a>\u201d), donde lo autobiogr\u00e1fico, el ligaz\u00f3n entre vida y lo que se dice en escena es claro, inseparable. Pieza fundamental \u201cVenecia\u201d en la trayectoria de esta creadora en este aspecto. Pero en este texto oscuro, insoportable, donde se describe una infancia donde Liddell conviven con subnormales que la violan, donde mata animales como hacia el Carnicero de Milwaukee, parece una cr\u00f3nica negra de la Espa\u00f1a de \u201c<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=qO86FO1bs6g\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Tierra sin pan<\/a>\u201d sin la conciencia \u201cpol\u00edtica\u201d de \u00e9sta, simplemente queda el horror. El horror de esa Espa\u00f1a de retrasados, de analfabetos, de ignorancia subnormal. Nuestro pasado, nuestro origen cercano. Y dice el texto: \u201cNo se puede escapar del origen, el origen es un gigante de moscas negras que nos persigue infatigable a todas horas\u201d. Y as\u00ed cuenta Liddell que all\u00ed necesit\u00f3 de Dios: \u201cVosotros seguramente os sent\u00eds muy orgullosos de no haber cre\u00eddo nunca en Dios. Os sent\u00eds muy orgullosos de no haber necesitado nunca a Dios. Pero yo s\u00ed, yo s\u00ed necesitaba a Dios, yo s\u00ed necesitaba desviarme a hacia lo Divino\u201d. Y ah\u00ed con toda la fragilidad del bicho atra\u00eddo hacia la luz Liddell espeta: \u201cY tal vez es ah\u00ed a donde debo regresar\u201d. Ah\u00ed, la misa negra se trastoca en fatalidad y el escenario, ante esa descripci\u00f3n de una realidad tan hispana, ante la descripci\u00f3n de nuestros or\u00edgenes patrios, descendi\u00f3 otros ochocientos metros.<\/p>\n<p>Trastoca con este texto Liddell el c\u00f3digo confesional donde en otras piezas quedaba desnuda y expuesta gracias a unos textos de una sinceridad \u00edntima lacerante. Descripciones de procesos depresivos en los que Liddell comparte sus horas m\u00e1s bajas. En \u201cJeffrey Dhamer\u201d Liddell lo transforma sutilmente en arma arrojadiza: el desnudo es el espa\u00f1olito medio, ahora universitario, ahora propietario de techo y coche, y que detenta sus vacaciones anuales. Aquel espa\u00f1olito que en una carretera secundaria, un d\u00eda, en una casa de lenocinio, atra\u00eddo por lo m\u00e1s profundo de sus genes, infla a hostias a una mujer y despu\u00e9s acaba sin que nadie le mire foll\u00e1ndose una gallina en un p\u00e1ramo desierto. No es balad\u00ed el lenguaje castellano, el giro \u201cvalle-inclanesco\u201d de este texto que Liddell parece querer enterrar en lo m\u00e1s profundo de Castilla.<\/p>\n<p>As\u00ed, con todos inmersos en esa misa negra, llega una vuelta de tuerca dif\u00edcil de asimilar en ese escenario que ya toca las estrellas a 7.833 metros de profundidad: la matanza de Par\u00eds el 13 de noviembre de 2015. Dice Liddell dedicarse tres d\u00edas antes de la matanza en un apartamento en Par\u00eds a ver los cuerpos descuartizados de Dhamer sin sentir ning\u00fan sentimiento de repulsi\u00f3n, y dice no llegar a hallar goce sino ve la asfixia de la putas, por eso busca<em>\u00a0bukakes\u00a0<\/em>extremos en los que no se excita hasta no ver las l\u00e1grimas en los ojos y las arcada. \u201cNo hay verdadero erotismo si el sexo no se opone a la ley de la vida (\u2026) La mayor\u00eda de las veces el erotismo no es genital, consiste en dar patadas a un vientre donde germina un embri\u00f3n, o en aspirar el dulce olor de la carne podrida. Creo que hay un anormal dentro de m\u00ed que va creciendo cada vez m\u00e1s, excavando un vac\u00edo sin soluci\u00f3n, un anormal que me empuja hacia la contemplaci\u00f3n de la violencia como escapatoria para liberar la tensi\u00f3n de no ser amada (\u2026) Me asusta tanto que a veces pienso que tengo el deber de matarme\u201d, explica.<\/p>\n<p>Y en un giro dif\u00edcil de digerir dice: \u201cSi hubiera terminado con mi propia vida el d\u00eda 10 de noviembre nada malo hubiera ocurrido en Par\u00eds\u201d. Simple y llanamente se hace culpable de la matanza. En este \u00faltimo giro \u201csolipsista\u201d uno queda exhausto. Ante tanto ego, tanta deformaci\u00f3n inversa, la mente te dice \u201cbasta\u201d.<\/p>\n<p>Uno sabe que Liddell siempre trabaj\u00f3 lo \u00edntimo, la tragedia del individuo, enfrent\u00e1ndolas con las tragedias de nuestro tiempo. Confrontando esos dos mundos donde uno queda sin sentido ante la magnitud del otro. La tragedia del Estrecho en \u201cY los peces salieron a combatir contra los hombres\u201d 2003, los ataques israel\u00edes en Gaza en \u201cVenecia\u201d 2006, el Vietnam en \u201cTe har\u00e9 invencible con mi derrota\u201d 2009, el feminicidio en Ju\u00e1rez en \u201cLa Casa de la Fuerza\u201d 2009\u2026 El tema es recurrente en la obra de Liddell. No siempre es tratado de la misma manera. No siempre el significado es claro, Liddell lo retuerce, hace mirarse el dolor de uno en el dolor de los dem\u00e1s y ve las luces que ese enfrentamiento irradia. Aunque este\u00a0<em>tour de force<\/em>\u00a0de \u201c\u00bfQu\u00e9 hare yo con esta espada?\u201d es nuevo, y como espectador no sab\u00eda c\u00f3mo encajarlo sin sentirme molesto ante lo que no pod\u00eda ser otra cosa que una exageraci\u00f3n po\u00e9tica dif\u00edcilmente justificable.<\/p>\n<p>Encarando ya el final de la pieza llega as\u00ed el texto que lleva como t\u00edtulo \u201cEl verso siempre termina con la palabra\u00a0<em>estrella<\/em>\u201d. Ah\u00ed Liddell, en un paroxismo inigualable, dice estar gritando en las calles de Par\u00eds atestada de soldados tras el atentado: \u201cSoldados, aqu\u00ed estoy, prendedme. Soy yo esa a las que busc\u00e1is. Soy yo la que pidi\u00f3 una guerra para resolver el problema de la Belleza, por nostalgia de la Belleza. Soy yo la que os puso en peligro con mi espada. Soy yo la \u00fanica responsable de la matanza del 13 de noviembre de Par\u00eds (\u2026) \u00bfno comprend\u00e9is que el escritor desea ser un verdadero criminal? Porque este puto mundo de la poes\u00eda te vuelve loco (\u2026) No es necesario que busqu\u00e9is m\u00e1s. \u00a1Llevo las manos manchadas en sangre! \u00a1Llevo las manos manchadas en sangre! \u00a1Alc\u00e9 la espada y se hizo! \u00a1Hubo una guerra para m\u00ed!\u201d. As\u00ed contin\u00faa este texto, con citas rom\u00e1nticas de H\u00f6lderlin, afirmando que la matanza la provoc\u00f3 con la lobreguez de su pensamiento y pidiendo que la disparen, que la maten. \u00a1Diciendo que mueve muebles con su pensamiento! \u00a1Que tiene poderes! Acaba el texto diciendo: \u201cAqu\u00ed estoy. La estaci\u00f3n se llama \u00c9toile\u201d. Es este momento donde la pieza se rompe, donde todo explota, puta catarsis teatral o como se quiera llamar, el espacio desaparece, el suelo desaparece y estamos ingr\u00e1vidos en un espacio inexistente. Es justo en este paroxismo egocentrista de dif\u00edcil asimilaci\u00f3n donde la obra hace \u201ccrack\u201d, y justo ah\u00ed aparece en escena el planeta oscuro de la primera parte de la trilog\u00eda, y el bailar\u00edn Ichiro Sugae baila dentro de \u00e9l como un hombre de Vitruvio enloquecido, baila dentro de la circunferencia, y en el espacio manda Nietzsche y su eterno retorno, e Ichiro sigue bailando preso de ese planeta negro durante minutos y minutos y minutos\u2026 Y uno se lleva las manos a la cabeza, sin comprender, y entiende lo que es el canto.<\/p>\n<p><strong>Liddell o el cabaret<\/strong><\/p>\n<p>Aparece Liddell con chaqueta de domador y traje de Catrina mexicana. Comienza el \u201cshow\u201d, Liddell cambia de registro en esta tercera parte y se dirige directamente a p\u00fablico. La gente agradece la cercan\u00eda, Liddell a lo Julio Iglesias nos confiesa sus ganas de estar en Madrid, la gente aplaude a rabiar. Aparecen los \u201cuhhhhh uhhhh\u201d de adhesi\u00f3n fan\u00e1tica, Liddell canta un bolero y en ese ambiente relajado, cuando la v\u00edctima se ha relajado llega un texto en el puro c\u00f3digo\u00a0<em><a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?q=%C3%A9pater+la+bourgeoisie&amp;spell=1&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwjV-K-4pbzbAhVsCcAKHSd-CvMQkeECCCUoAA\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u00e9pater\u00a0la\u00a0bourgeoisie<\/a><\/em>. Esta manera de hacer es ya propia de sus \u00faltimos a\u00f1os de carrera. La conocemos, la gente se relaja en sus butacas, uno se pregunta por la efectividad de este insultar a la platea, de esta relajaci\u00f3n terrenal\u2026 Pero otra vez gana Liddell, con este mon\u00f3logo titulado \u201c\u00bfPor qu\u00e9 la tierra no se abre bajo nuestros pies?\u201d.<\/p>\n<p>Descripci\u00f3n del hombre zombi moderno, muerto en vida, vencido y entregado a un sistema mezquino y envidioso llamado honradez. Denuncia de la doble moral, de la moral edificada en la ruina mental que justifica el castigo del otro para esconder el oprobio propio. Texto \u00e1cido con una sociedad hip\u00f3crita y entregada al consumo ciego. \u00a0Ah\u00ed uno va sintiendo los golpes, sabiendo que no est\u00e1n solo hablando del vecino. Liddell hace esto con solvencia plena, con un lenguaje castellano de cuchara de madera, para que se entienda. Se reafirma de nuevo Liddell como so\u00f1adora, como capaz de desear con libertad. El texto comienza a ser resumen de todo lo vivido en la obra: se vuelve a clamar por lo m\u00edtico frente al reinante utilitarismo, se dice que ella ha sido expulsada por hablar de Dios, el Amor y la Belleza. Afirma que m\u00e1s que pedirnos perd\u00f3n lo que necesitamos y pedimos es que nos metan un pu\u00f1o enorme por el culo, se introduce la tercera parte de la trilog\u00eda: Liddell se identifica por completo con Medea y dice hacer todo por amor. Suena Eagles of Death Metal, el grupo de la sala Batacl\u00e1n (qu\u00e9 naif suena su canci\u00f3n \u201cKiss the Devil\u201d). Y termina con un aldabonazo que cierra el c\u00edrculo, que nos hace prisioneros de su mal sue\u00f1o: \u201cLos monstruos son vuestros hijos. Lo hab\u00e9is hecho todo vosotros. Lo hab\u00e9is hecho con vuestro semen y vuestra sangre\u201d. La amenaza no es externa, fuiste t\u00fa quien la concebiste en el vientre. Qu\u00e9 duro, por veraces, resonaban esas palabras en Madrid, en Europa, en la Tierra.<\/p>\n<p>Texto provocativo y de enfrentamiento que se arriesga a llegar inocuo pero hace llaga en el cuerpo ya exhausto del espectador. Se vuelve as\u00ed este cabaret de amor rendido, de cercan\u00eda fingida, en otro nuevo misal negro en el que aparecen en pantalla las im\u00e1genes de la chicha descuartizada por Sagawa, en el que el Gumersindo Puche, actor polivalente y siempre escondido, esta vez en m\u00e1scara de diablo rojo, oficia una lluvia dorada sobre Liddell. Micci\u00f3n que recuerda esa m\u00e1xima que Liddell lleva aplicando a\u00f1os y que dice que si quieres segar un campo has de empezar por segarte a ti mismo. Suenan las Grecas, la gente aplaude levantada en sus sillas y uno se pregunta en qu\u00e9 anillo del Infierno de Dante estamos ahora, en que anillo del remolino de Maesltr\u00f6m nos encontramos. No estamos resurgiendo como el personaje de Poe, eso es seguro.<\/p>\n<p><strong>Ep\u00edlogo<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_1629\" class=\"wp-caption aligncenter\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1629 size-large\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/gemel-1024x593.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" srcset=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/gemel-1024x593.jpg 1024w, http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/gemel-300x174.jpg 300w, http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/gemel-768x445.jpg 768w, http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/gemel.jpg 1320w\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"371\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Imagen de las hermanas Cabello Schoenmakers en \u201cGenesis 6, 6-7\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<p>Perdonen lo extenso del texto. Perdonen mi continuo apoyo en los textos de la obra que quiz\u00e1 lastren la cr\u00f3nica. Pero acab\u00e9, como dec\u00eda, con la corteza cerebral derretida. Ah\u00edto, molesto con muchas cosas que hab\u00eda visto, confuso, caviloso. Y este es mi peque\u00f1o ritual de cura que espero sirva como cierta correa de transmisi\u00f3n de este arte que, por cojones, hay que ir a ver y que cuando es ido solo se sostiene a trav\u00e9s de la memoria compartida.<\/p>\n<p>Soy hombre cabezota, cada d\u00eda menos, cada d\u00eda parezco m\u00e1s razonable. Y me rindo ante la capacidad de no renuncia de Liddell. Me acuerdo de la primera obra que fui a ver suya, en la Cuarta Pared: \u201cLa falsa suicida\u201d en el a\u00f1o 2.000, no me enter\u00e9 de nada. Luego le\u00ed la\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2000\/01\/17\/cultura\/948063608_850215.html\">cr\u00edtica<\/a>\u00a0de Tecglen y me di cuenta que all\u00ed hab\u00eda algo m\u00e1s, a pesar de con toda la retranca que est\u00e1 escrita. Luego llegar\u00eda \u201c<a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/2011\/02\/14\/desde-dos-lados-sombrios\/\">El matrimonio Palavrakis<\/a>\u201d 2001, en el Teatro Pradillo. Puto cuento oscuro entre Hoffman y Ripstein. Y desde ah\u00ed ha sido un no parar. La trilog\u00eda china fue un zozobre para m\u00ed como espectador. Pero confieso que me he reencontrado en esta tremenda Trilog\u00eda del Infinito. Vapuleado, luchando y enfrent\u00e1ndome, que es la \u00fanica manera que entiendo la relaci\u00f3n con el teatro de esta creadora.<\/p>\n<p>Queda por hablar de \u201cGenesis 6, 6-7\u201d, tercera parte de la trilog\u00eda. Cuento negro, cr\u00edptico y herm\u00e9tico centrado en el s\u00edmbolo y la figura de Medea. Perm\u00edtanme ejercer de jud\u00edo seguidor del Pentateuco y doblegarme a la prohibici\u00f3n de hablar de ello. Un poco siguiendo el\u00a0<a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/mambo\/blog\/2018\/05\/29\/angelica-is-blaack\/#comment-2955\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">apunte<\/a>\u00a0del compa\u00f1ero Manuel Colinas que comentaba el anterior post y a quien comprendo perfectamente. Y tambi\u00e9n porque tengo el cerebro licuado, vac\u00edo. Pero soy periodista y adem\u00e1s pienso que lo m\u00e1s correcto es la contradicci\u00f3n. Perm\u00edtanme decir dos o tres cosas: tremenda Tania Arias en rojo y ruso, incomprensibles luces, y comprensi\u00f3n total ante el espectador que se desmay\u00f3 y tuvo que ser desalojado al comienzo de la pieza donde se proyectaba una circuncisi\u00f3n en primer plano, aquello parec\u00eda la versi\u00f3n\u00a0<em>youtube<\/em>\u00a0del gusano de \u201cDune\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Pablo Caruana<\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en MAMBO el\u00a0junio 6, 2018\u00a0por\u00a0Pablo Caruana &nbsp; \u201cMi tarea es la circunferencia\u201d Aparece Liddell en un espacio vac\u00edo tan solo coronado por una mesa de disecci\u00f3n, vestida en oro sobre un cielo que ser\u00e1 pisado. As\u00ed comienza \u201c\u00bfQu\u00e9 hare &hellip; <a href=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/2018\/06\/15\/canto-sordo\/\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12,8],"tags":[],"class_list":["post-1533","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cronica","category-angelica-liddell"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1533","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1533"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1533\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1538,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1533\/revisions\/1538"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1533"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1533"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1533"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}