{"id":16,"date":"2011-02-18T11:13:17","date_gmt":"2011-02-18T11:13:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/?p=16"},"modified":"2011-02-18T11:14:50","modified_gmt":"2011-02-18T11:14:50","slug":"paso-a-paso-vas-viendo-vuelos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/2011\/02\/18\/paso-a-paso-vas-viendo-vuelos\/","title":{"rendered":"PASO A PASO, VAS VIENDO VUELOS"},"content":{"rendered":"<p><strong>Obra: \u201cTierra pisada, por donde se anda, camino\u201d, de la compa\u00f1\u00eda El Canto de la Cabra.<\/strong><br \/>\n<strong>30 de enero del 2011. <\/strong><br \/>\n<strong>Teatro Pradillo, Fest. Escena Contempor\u00e1nea.<\/strong><\/p>\n<p><a title=\"tierra pisada por pablocaruana, en Flickr\" href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/59134271@N04\/5415984373\/\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm5.static.flickr.com\/4118\/5415984373_b77d2c64ff.jpg\" alt=\"\" \/><\/a><br \/>\nfotograf\u00eda: Elisa G\u00e1lvez (imagen proyectada en la obra)<br \/>\n<!--more--><br \/>\nReinventarse, recomenzar. Una de las preguntas que me invad\u00edan la cabeza en ese espacio tan horizontal que se crea en \u201cTierra pisada, por donde se anda, camino\u201d, es la del estilo. La vida es larga, demasiada larga para hacerse pedestales con voluntad de perdurar sobre ellos.<\/p>\n<p>Hace dos a\u00f1os Juan y Elisa Cabra cerraron su sala, quiz\u00e1 en uno de los momentos en los que art\u00edsticamente estaba m\u00e1s consolidada. Dejaron Madrid y se fueron a una casa aislada. All\u00ed, al principio, cuando andaban a medio camino entre Madrid y su campo, crearon con la sala todav\u00eda abierta la anterior pieza: \u201cTrece a\u00f1os sin aceitunas\u201d. En aquella ocasi\u00f3n asentaban un camino abierto con la anterior obra, \u201cLos d\u00edas que todo va bien\u201d. Un camino que dejaba atr\u00e1s la trayectoria de una compa\u00f1\u00eda que cre\u00f3 varias piezas en colaboraci\u00f3n con el dramaturgo Federico del Barrio (\u201cCa\u00edn\u201d, \u201c\u00bfQu\u00e9? Nada\u201d), y que tambi\u00e9n se centr\u00f3 en obras de repertorio de autores como Beckett o Thomas Bernhard. Este \u00faltimo autor fue quien dio la puntilla a esa etapa con \u201cLa fuerza de la costumbre\u201d. Fue, como se puede colegir, una etapa de un teatro <em>beckettiano<\/em>, donde se cruzaba el clown existencial con el teatro milim\u00e9trico y sin acotaciones, un teatro oscuro y esencial que \u201clos del canto\u201d atravesaron con paso recto.<\/p>\n<p>Se adentraron as\u00ed, con estas dos obras en una nueva etapa, en un teatro donde desaparec\u00eda la ficci\u00f3n, la representaci\u00f3n y el personaje, en una manera de hacer que ten\u00eda que ver con cierto teatro contempor\u00e1neo espa\u00f1ol de finales del XX y principios del XXI, un camino que ten\u00eda relaci\u00f3n con los trabajos que su sala llevaba apoyando durante los \u00faltimos a\u00f1os. Se dejaron contaminar y miraron al frente.<\/p>\n<p>Pero \u201cTrece a\u00f1os sin aceitunas\u201d supuso un paso con respecto a \u201cLos d\u00edas que todo va bien\u201d, una obra esta \u00faltima que aunque estaba presente el objeto, el tiempo pausado y la elaboraci\u00f3n pl\u00e1stica del pensamiento en escena, estaba estructurado por textos en primera persona que pasaban de lo pol\u00edtico a lo cotidiano o lo po\u00e9tico sin transiciones.\u00a0 El Canto de la Cabra, en cambio, fijaba en \u201cTrece a\u00f1os\u2026\u201d su base neurol\u00f3gica en la transformaci\u00f3n del espacio esc\u00e9nico en un terreno de pensamiento pl\u00e1stico, un lugar donde la materia, la luz y el objeto (cuerpo muchas veces) eran principio y final. Un teatro que beb\u00eda de los tiempos y la pl\u00e1stica del teatro de Carlos Marquerie. No es fortuito, quiz\u00e1 el de Marquerie es el teatro m\u00e1s <em>beckettiano<\/em> (aunque no en palabra) de esta posmodernidad posindustrial y posdram\u00e1tica en la que nos dicen que vivimos. Un teatro reflexivo, donde el silencio y la contemplaci\u00f3n, el tiempo de la mirada, se extiende y relantiza para intentar agudizarla.<\/p>\n<p>Pero bueno, esto son historiograf\u00edas, querer entender por antecedentes. Como si el arte funcionara por la mec\u00e1nica de la causa y el efecto.<\/p>\n<p>As\u00ed que volvamos al principio de este texto. Recomenzar. Reinventarse. Esas dos palabras, esas dos sensaciones estuvieron muy presentes durante toda la pieza de \u201cTierra pisada, por donde se anda, camino\u201d. Mucho m\u00e1s que en las dos obras anteriores comentadas. All\u00ed la sensaci\u00f3n, quiz\u00e1, era m\u00e1s de reacci\u00f3n, de removerse. En esta obra, donde Juan y Elisa van creando minuciosamente una instalaci\u00f3n vertical de hilos, tijeras y flores mientras se proyectan textos en una pantalla, la sensaci\u00f3n de despojo, de haber dejado atr\u00e1s, es mucho mayor. Despojado de elementos teatrales (de la actuaci\u00f3n aprendida, del teatro visto y sentido, de la palabra dicha\u2026) y despojado de pensamientos, de deseos de, de maneras de ver y vivir.<\/p>\n<p>Para renacer hay que quitar, restar, ir para atr\u00e1s. Desconstruirse, que dicen los que aseguran haber le\u00eddo a Derrida. Involuci\u00f3n para poder caminar. Un proceso que en esta obra es al mismo tiempo que teatral, vital.<\/p>\n<p>Me acuerdo de Juan Cabra, ah\u00ed, en el Teatro Pradillo, en su ciudad estrenando esta obra en Escena Contempor\u00e1nea, haciendo desde ese nuevo lado. Un lado peque\u00f1o, fr\u00e1gil y en el que se le pod\u00eda ver dudar. No dudar de lo que hac\u00eda, sino de ese nuevo sitio donde ser en escena y en la vida.<\/p>\n<p>En la obra, pasar no pasa mucho. Elisa y Juan, con cuidado van colgando tijeras de finos hilos que cuelgan de las varas del teatro por todo el espacio. Sin prisa. Las tijeras, a diferentes alturas y profundidad, van disponi\u00e9ndose y disponiendo el espacio. Suena la m\u00fasica que podr\u00eda estar sonando en su sala de ensayos. Y aun as\u00ed, existe una tensi\u00f3n en lo que est\u00e1 pasando. Tensi\u00f3n por cosas m\u00e1s evidentes, como un tiempo lento anti-espectacular que obliga al espectador o por la tensi\u00f3n propia del objeto, la tijera, pesada, met\u00e1lica y que apunta en filo hacia la ca\u00edda; pero tambi\u00e9n porque lo que all\u00ed est\u00e1 sucediendo es de un impudor sobresaliente. El impudor consciente en los creadores, el no resguardarse, es, por decirlo de alguna manera, infrecuente.<\/p>\n<p>La obra contin\u00faa y esa tensi\u00f3n espacial de filos met\u00e1licos va siendo cortada, van cayendo las tijeras, clav\u00e1ndose sin dramatismo en el suelo. Van desapareciendo y siendo sustituidas por ristras de flores secas, muertas, suspendidas y sobriamente iluminadas. Va quedando una vida atr\u00e1s, abandonada y otra floreciendo aunque sea muerta.\u00a0 Sigue una proyecci\u00f3n que no cesa de im\u00e1genes de puertas, de cerraduras, de candados, de muros en los que perderse, de protuberancias, de hilos.\u00a0 Y en este nuevo espacio muerto que nace, Juan y Elisa, con sus gestos y su manera de estar que as\u00ed lo remarcan, invitan al espectador a compartirlo.<\/p>\n<p>Aunque uno no pueda impregnarse de esta invitaci\u00f3n (ser\u00e1 que todav\u00eda soy demasiado rata de alcantarilla y cuando sobrevuela lo zen o cierto horizonte hippie me resuenan los Ilegales por toda la corteza cerebral. Es decir, ser\u00e1 una limitaci\u00f3n m\u00eda), uno sigue agarrado al espacio y a la propuesta.<\/p>\n<p>Pero antes de entrar en porqu\u00e9 uno sigue agarrado a la obra, intentar\u00e9 explicar este equilibrio fr\u00e1gil que la obra sostiene con discursos susceptibles de caer en actitudes \u201cpro-zen\u201d. Primero habr\u00eda que explicar qu\u00e9 me espanta y aparta de este tipo de actitudes. Sobre todo, su actitud para con el otro: complaciente, sonriente, de cierta suficiencia que se muestra comprensiva y generosa y que quiere reflejar la buena elecci\u00f3n vital que se ha tomado, la paz que respira su alma y la generosidad que \u00e9sta le otorga. Quiero decir, me aparta lo que estas actitudes tienen de mesi\u00e1nico, de soteriol\u00f3gico, su capacidad de prometer parabienes, soluciones a las angustias y cuitas del otro.<\/p>\n<p>Bien, ni mucho menos el trabajo de la compa\u00f1\u00eda de El Canto de la Cabra tiene estas intenciones. Pero s\u00ed las bordea. Y es l\u00f3gico que as\u00ed sea. En esta obra en tres actos, se nos muestra, como dec\u00edamos, un recorrido vital, un recorrido que se estructura alrededor de un cambio. Con una primera fase de abandono de lo que uno era hasta ese momento (Acto I), con una segunda de apertura a lo desconocido (Acto II); y con una tercera en el que el \u201crenacer\u201d se convierte en consciente p\u00e9rdida en un nuevo territorio (Acto III).<\/p>\n<p>Dice un texto al final del Acto II: \u201cDentro de unos instantes me ver\u00e9is grit\u00e1ndoos \/ SOY OTRO SOY OTRO \/ y m\u00e1s de uno pensar\u00e1 menudo imb\u00e9cil. \/ As\u00ed ser\u00e1 \/ prefiero avisarlo\u201d.<\/p>\n<p>Aunque luego no se grita, sino que se muestra con impudicia silenciosa ese cambio en la mirada y el estar de Juan y Elisa, queda manifiesto que esta obra es una muestra de ese viaje interior en el que se intenta abandonar lo superfluo e ir a la esencia. Y un viaje de este tipo, como dec\u00eda, siempre es susceptible de caer en posturas mesi\u00e1nicas, pseudo new-age, o simplemente absortas en s\u00ed mismas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 cierta est\u00e9tica del espacio y la actitud de los actores en varios momentos \u2013sonrisas directas al p\u00fablico, y gestos que parecen indicar paz interior- crea cierta confusi\u00f3n en la intenci\u00f3n, los par\u00e1metros y la fuerza vital desde la que habla la obra. Pero ciertas pistas esc\u00e9nicas (como las mismas flores muertas que en cierta manera simbolizan un renacer truncado) y sobretodo los textos, nos hacen poner pie en tierra.<\/p>\n<p>Los textos de esta obra, m\u00ednimos y siempre proyectados (no hay palabra dicha, la actuaci\u00f3n se circunscribe a hacer y estar), son de una precisi\u00f3n milim\u00e9trica para con la escena y el sentido de la pieza. Es tan s\u00f3lo desde hace tres montajes que la compa\u00f1\u00eda ha decidido generar sus propios textos. Y si ya qued\u00f3 claro en los anteriores la capacidad de la compa\u00f1\u00eda, creo que en esta pieza el paso dado es grande. Son textos directos al mismo tiempo que abstractos, poli\u00e9dricos al igual que concretos; y, sobretodo, son estos los que hacen avanzar a la obra, los que crean la \u201cacci\u00f3n\u201d, el \u201ctiempo\u201d y el \u201csignificado\u201d de \u201cTierra pisada\u2026\u201d. No es balad\u00ed que estos peque\u00f1os textos est\u00e9n concebidos como escenas. Valgan tres ejemplos:<\/p>\n<p>ACTO I (Prefacio): (No hay ventanas. Hay banderas arrinconadas, archivadores con forma de mueble bar, logotipos con forma de payaso por las paredes y payasos con forma de logotipo vigilando la entrada al cielo).<\/p>\n<p>ACTO III. ESCENA 2: Llevo varios meses pensando en la manera en la que \/ acabar\u00e9is conmigo. \/ No os sint\u00e1is culpables, \/ son cosas de los hombres. \/\/ Intento tomar las migas del pan vuestro de cada d\u00eda como \/ quien recoge conchas en la playa, sin dolor y sin culpa. \/ Poniendo gran cuidado en donde piso, es dif\u00edcil no acabar \/ con los pies negros. \/\/ Queridos enemigos, voy a contaros un secreto: un d\u00eda os despertar\u00e9is creyendo que toda la ciudad se est\u00e1 riendo de vosotros y ser\u00e1 cierto<\/p>\n<p>ACTO III. ESCENA 4 (Final): Quiz\u00e1 as\u00ed, entre unos y otros, un d\u00eda encontremos un lugar \/ menos triste. \/\/ Nunca ser\u00e1 aqu\u00ed. \/\/ Ni ahora. \/\/ Una l\u00e1stima, \u00e9ramos tan buenos payasos\u2026<\/p>\n<p>Pero, como dec\u00eda, aparte de este equilibrismo fr\u00e1gil de la obra entre la sobriedad precisa y c\u00e1minos m\u00e1s f\u00e1ciles y mentirosos, uno sigue agarrado a \u201cTierra pisada\u2026\u201d, fundamentalmente, por el espacio que crea la propuesta. Un espacio donde no es importante lo que pasa, donde el espectador no tiene que tener un juicio moral, una opini\u00f3n sobre lo que all\u00ed se &#8220;cuenta&#8221;; sino que est\u00e1 para ser habitado con tranquilidad. Un espacio horizontal y amplio, donde se otorga el tiempo lento de la observaci\u00f3n, ese en el que hasta el espacio desaparece en sus detalles y queda como habit\u00e1culo propicio a la reflexi\u00f3n interna.<\/p>\n<p>Y en ese habit\u00e1culo, no dejaban de resonar en mi cabeza las palabras renacer y reinventarse. Mientras la compa\u00f1\u00eda iba creando con precisi\u00f3n, pausa y detalle ese espacio, las reflexiones iban llegando: \u00bfCu\u00e1ntas veces el estilo quiere decir \u201cf\u00f3rmula encontrada\u201d, \u201crepetirse\u201d, \u201cmiedo\u201d? \u00bfCu\u00e1ntas otras no es sino afilar y profundizar? \u00bfDe qu\u00e9 est\u00e1n hechos nuestros d\u00edas? \u00bfQuiero cambiar? \u00bfPara qu\u00e9? \u00bfEl qu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 tengo que matar? \u00bfHasta cuanto atr\u00e1s tengo que ir? \u00bfQu\u00e9 tienen que ver mis limitaciones con mis deseos?<\/p>\n<p>La obra invita al espectador a un viaje interno que va siendo acompa\u00f1ado y empujado por el cambio vital que la compa\u00f1\u00eda el Canto de la Cabra pone en escena. Un cambio que es una b\u00fasqueda de identidad al igual que un intento severo de c\u00f3mo poder relacionarse con la realidad. Intento sustentado en una clara voluntad \u00e9tica.<\/p>\n<p>En ese espacio, lleno al mismo tiempo de tristeza y tiempo, de pasado y presente, de distancia y consciencia de lo \u00faltimo, se quedan Juan y Elisa Cabra, habit\u00e1ndolo y comenzando algo incierto. Comenzando. Esta obra es como un comienzo. Un comienzo lleno de pasado. Un comienzo tristemente esperanzado, quiz\u00e1 m\u00e1s l\u00facido, m\u00e1s sabio, pero cansado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Obra: \u201cTierra pisada, por donde se anda, camino\u201d, de la compa\u00f1\u00eda El Canto de la Cabra. 30 de enero del 2011. Teatro Pradillo, Fest. Escena Contempor\u00e1nea. fotograf\u00eda: Elisa G\u00e1lvez (imagen proyectada en la obra)<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12,9,33],"tags":[],"class_list":["post-16","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cronica","category-el-canto-de-la-cabra","category-escena-contemporanea"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16"}],"version-history":[{"count":22,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":348,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16\/revisions\/348"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}