{"id":285,"date":"2011-02-15T10:16:07","date_gmt":"2011-02-15T10:16:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/?p=285"},"modified":"2011-02-15T19:29:45","modified_gmt":"2011-02-15T19:29:45","slug":"285","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/2011\/02\/15\/285\/","title":{"rendered":"DE LA ACUMULACI\u00d3N Y SUS VIRTUDES"},"content":{"rendered":"<p><strong>Cr\u00f3nica<\/strong><br \/>\n<strong>\u201cCompr\u00e9 una pala en Ikea para cavar mi tumba\u201d, de Rodrigo Garc\u00eda<\/strong><br \/>\n<strong>Publicado en Primer Acto, n\u00ba 294, 2002<\/strong><\/p>\n<p><a title=\"ikea2 por pablocaruana, en Flickr\" href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/59134271@N04\/5448920024\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm6.static.flickr.com\/5100\/5448920024_eecf069531.jpg\" alt=\"ikea2\" width=\"347\" height=\"350\" \/><\/a><br \/>\n<!--more--><a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rodrigo-cr\u00f3nica-ikea-0430461.pdf\" target=\"_blank\">ver cr\u00f3nica en pdf<\/a><\/p>\n<p><em>Mi sensaci\u00f3n despu\u00e9s del estre<\/em>no de la obra, que llegaba tras <em>Aftersun <\/em>-posiblemente uno de los trabajos de La Carnicer\u00eda m\u00e1s abiertos hacia afuera, hacia el p\u00fablico- y tras <em>A veces me \u00a0siento tan cansado que hago estas cosas <\/em>-montaje, aunque mucho m\u00e1s vertiginoso, tambi\u00e9n centr\u00edpeto-, era que <em>Compr\u00e9 una pala en Ikea para cavar mi tumba, <\/em>m\u00e1s all\u00e1 de soliviantar sensibilidades y provocar desde la incorrecci\u00f3n y la laceraci\u00f3n de tab\u00faes, supon\u00eda un viraje hacia el registro m\u00e1s intimista de la compa\u00f1\u00eda. Una esfera, la de lo personal, que Garc\u00eda mostraba manchada y herida por la inmundicia y el desastre. El panorama del escenario tras la funci\u00f3n -una vomitona de leche, vino, lechuga, cereales, restos de pavo estallado, mahonesa, salchichas, ketchup, mostaza, pan y miel se extend\u00eda por todo el espacio- era una buena radiograf\u00eda de lo que ah\u00ed hab\u00eda pasado.<\/p>\n<p>La segunda, era la de un giro importante hacia lo pol\u00edtico. Un giro ya presente en <em>A veces me siento tan cansado&#8230;, <\/em>pero que en esta obra cog\u00eda una mayor concreci\u00f3n. La guerra contra el embrutecimiento, contra la claudicaci\u00f3n, contra el conformarse, contra el contrato social actual de dejar de pensar a cambio de un supuesto &#8220;bienestar&#8221;, son temas centrales en el trabajo de La Carnicer\u00eda. Pero creo que en este trabajo la incidencia era mayor, m\u00e1s expl\u00edcita. Los textos sobre Argentina: &#8220;devolvednos el dinero&#8221;, o las im\u00e1genes de Rub\u00e9n Escamilla con un s\u00edmbolo de Nike por coser en una zapatilla -explotaci\u00f3n laboral de la infancia-, suponen un giro a lo expl\u00edcitamente pol\u00edtico. Im\u00e1genes netamente pol\u00edticas, de &#8220;teatro denuncia&#8221; se podr\u00eda llegar a decir, que tienen luego un desarrollo inesperado. Normalmente cuando se juega en esta clase de c\u00f3digos el tema se desarrolla, se dan explicaciones hist\u00f3ricas, se sigue en un registro de an\u00e1lisis social&#8230; <em>Compr\u00e9 una pala&#8230; <\/em>no tira por ese camino. En un principio, parece que esas im\u00e1genes quedan ah\u00ed colgando. Mucha gente comenta que la obra es pol\u00edticamente superficial. Sin querer defender a quienes se sostienen por su propio bagaje y recorrido, s\u00ed creo que en este tema se produce un equ\u00edvoco que ser\u00eda bueno comentar.<\/p>\n<p><strong>Teatro pol\u00edtico<\/strong><br \/>\nEl teatro de Garc\u00eda posee una manera muy personal de hilar o &#8220;narrar&#8221;, aunque la palabra lleve a equ\u00edvoco. La Carnicer\u00eda trabaja la palabra de manera muy corporal en un espacio donde la narraci\u00f3n, el hilo conductor temporal y <em>situacionista<\/em>, ha quedado destruido. Una ruptura que viene dada, entre otras cosas, por la manera de decir, por los textos utilizados que en principio son antiteatrales -no hay &#8220;acci\u00f3n&#8221;, ni &#8220;conflicto&#8221;- y por la manera de presentar y combinar el texto con cualquier elemento susceptible de reactivarlo. Pero el m\u00e9todo de trabajo de La Carnicer\u00eda -cercano a la &#8220;performance&#8221;-, hace que esa desestructuraci\u00f3n, que esa deconstrucci\u00f3n, sea a\u00fan m\u00e1s extrema, o por lo menos m\u00e1s visible. Y hace, tambi\u00e9n, que los hilos conductores de los temas tratados en la obra sean menos visibles para el espectador. A\u00fan as\u00ed creo que este montaje refleja todo un m\u00e9todo de an\u00e1lisis y cr\u00edtica de la sociedad y el individuo, y que hay un consciente y cuidadoso desarrollo de ciertos temas. En este trabajo, sin hablar sobre ello, ni hacerlo patente, Garc\u00eda va indistintamente de lo macro a lo micro. Desde la macropol\u00edtica. Desde la pol\u00edtica internacional regida por las multinacionales y por los Estados Unidos -terrorismo con carta blanca-; desde la pol\u00edtica beligerante y propagand\u00edstica del PP -desde la degradaci\u00f3n del trabajador hasta el lavado de cerebro de los telediarios en temas como inmigraci\u00f3n o terrorismo-; desde la nueva religi\u00f3n occidental: la publicidad, \u00fanica religi\u00f3n hoy capaz de atreverse a hablar con &#8220;todas las de la ley&#8221; de palabras como libertad, igualdad o justicia; desde la aceptaci\u00f3n del monopolio de la violencia por parte del Estado y su concreci\u00f3n en los cuerpos del orden&#8230; Desde ah\u00ed, Garc\u00eda va tirando cables y cuerdas conectaras con la vida cotidiana del hombre moderno, con su incapacidad de rebelarse, con su capacidad de tragar sin l\u00edmite y encima no enterarse de que est\u00e1 tragando. Y va mostrando c\u00f3mo el claudicar con las exigencias de esta cultura castrante y represora en lo pol\u00edtico, se une siempre a claudicaciones personales, a llegar a conformarse en el amor, a acabar deseando lo que sabemos acaba en frustraci\u00f3n -base ideol\u00f3gica y econ\u00f3mica del consumismo-, a aceptar la impotencia como realidad&#8230;<\/p>\n<p>En <em>Compr\u00e9 una pala&#8230; <\/em>se une el levantarse una ma\u00f1ana, mirar a la pareja y tener ganas de mear, con comprar un echarpe en Channel o con las bombas pagadas con nuestros impuestos. Se une la represi\u00f3n de la libido, con la obsesi\u00f3n por la comida; la pedofilia, el deseo de violar la inocencia carnal y ps\u00edquica de un ni\u00f1o, con la explotaci\u00f3n laboral infantil&#8230; Uniones que remiten a un libro, <em>El malestar en la cultura, <\/em>de Sigmund Freud, hoy menospreciado, en el que se se\u00f1alan c\u00f3mo las estructuras mentales del individuo se repiten en las grandes estructuras sociales, c\u00f3mo existe una gran <em>&#8220;analog\u00eda entre el proceso de la cultura y la evoluci\u00f3n libidinal del individuo&#8221;. <\/em>La cultura como agente castrante, inhibidora de nuestros instintos sexuales y agresivos&#8230; Bueno, todo eso, hasta qu\u00e9 punto y c\u00f3mo, es discutible. Pero esa hilaz\u00f3n, entre cultura e individuo, entre psiquis individual y colectiva, en c\u00f3mo la cultura, la sociedad, es capaz de inferir en la sexualidad y la esfera m\u00e1s \u00edntima del individuo &#8211; y al rev\u00e9s-, es algo que nada inocentemente se intenta separar. Contra este nada inocente intento de separaci\u00f3n se rebela la obra. Lo que hay en juego en nuestros actos m\u00e1s nimios, en coger el metro, en ir a una tienda, en denunciar un robo, en aceptar sin pensarlo que hay un Estado, una polic\u00eda, una justicia, un sistema laboral y pol\u00edtico, es mucho m\u00e1s de lo que nos creemos en primera \u00a0instancia. Nos hacen creer que todo eso no interfiere con nuestra vida privada, con nuestra esfera de libertad de hombre moderno nacido en Occidente. Nada m\u00e1s err\u00f3neo. Nuestra capacidad de percepci\u00f3n, de sensibilidad, nuestra capacidad de vivir una relaci\u00f3n en pareja, de relacionarnos, de contemplar un atardecer&#8230; Todo eso es lo que est\u00e1 en juego, parece decir este montaje.<\/p>\n<p>Es ah\u00ed, cuando Garc\u00eda y la compa\u00f1\u00eda son capaces de mostrar sin rodeos algo tan brutal \u2013que la fuerza inconmensurable del deseo humano han conseguido limitarla y convertirla en consumismo, por ejemplo- cuando llega la ruptura, la rotura en el gesto del espectador. Una ruptura que viene dada por la identificaci\u00f3n con lo que est\u00e1 pasando, con lo que sabes en tu esfera m\u00e1s \u00edntima que est\u00e1s haciendo con tu vida. El espectador es sometido a contemplar irremediablemente sus l\u00edmites y miserias, pero la relaci\u00f3n que se consigue en esta obra con el p\u00fablico no se queda ah\u00ed, sino que de una manera sutil todo eso se reactiva. No se trata de que se busque la comuni\u00f3n entre quien acciona y quien contempla, tampoco de &#8220;salvar al personaje&#8221;&#8230; Pero s\u00ed hay dos factores que hacen que no se caiga en la acusaci\u00f3n perenne o la simple confrontaci\u00f3n. El primero es ver a todo un colectivo trabajando desde la sinceridad, el compromiso y la exigencia. Ver el trabajo y los avances de los actores, provoca en el espectador la sensaci\u00f3n de que hay que curr\u00e1rselo, de que hay que tomar decisiones e ir a por ellas hasta el fondo. La coherencia del recorrido del propio Garc\u00eda \u2013recorrido fuera del &#8220;mamoneo&#8221; y con una concepci\u00f3n clara de d\u00f3nde comienza el colaboracionismo-, dota su visi\u00f3n cr\u00edtica, sus opiniones fuertes, de una verosimilitud dif\u00edcil de encontrar y esperanzadora, dada la situaci\u00f3n general actual. La valent\u00eda genera valent\u00eda, la acci\u00f3n genera acci\u00f3n.<\/p>\n<p>El segundo es que esa agresividad antes comentada, ese ir a por el espectador sin contemplaciones, se une tambi\u00e9n con la visi\u00f3n personal y el momento vivencial del autor. La vida de pareja destrozada, la incapacidad de amar, el cansancio o el v\u00e9rtigo de la muerte van entrando por los resquicios de esta obra de aluvi\u00f3n fragmentario. Se va mezclando as\u00ed, el an\u00e1lisis certero de un sistema pol\u00edtico que ahoga y somete; el retrato del individuo ahogado, paralizado y embobado -imagen de tres aut\u00f3matas deglutiendo y devolviendo un precongelado, por ejemplo- ; y el del autor que contempla, que unas veces se r\u00ede otras ataca, otras se duele y otras acaba asfixiado, viendo como la muerte lo va rodeando y desgastando.<\/p>\n<p><a title=\"ikea1 por pablocaruana, en Flickr\" href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/59134271@N04\/5448308923\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm6.static.flickr.com\/5260\/5448308923_0e1bb603d8.jpg\" alt=\"ikea1\" width=\"350\" height=\"347\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Modos y maneras<\/strong><br \/>\nPero todo lo dicho con anterioridad no tomar\u00eda significaci\u00f3n ni sentido, si no tuviese una plasmaci\u00f3n teatral. Nada m\u00e1s empezar la obra vemos c\u00f3mo los actores interpretan unos mon\u00f3logos \u00a0fragmentarios, en clave de aforismo, con tarjetas de cr\u00e9dito incrustadas en piernas, cerebro y cara. Una escena donde el conflicto teatral se busca entre el contenido -aforismos cortos que pasan r\u00e1pidamente de lo cotidiano a la brutalidad, de la brutalidad a la ternura, de la ternura al humor, del humor a la profundidad-, y que son entregados con una dicci\u00f3n cuidada y ralentizada y los ojos cerrados, buscando la temperanza y el contraste. Contraste entre los textos, contraste entre lo dicho y c\u00f3mo se dice, y contraste en c\u00f3mo recibe esa variedad de registros el p\u00fablico. La primera piedra de toque queda as\u00ed puesta: hay que buscar otras maneras de decir, buscar a cada contenido un tempo y una forma nueva, que haga que se perciba de manera distinta.<\/p>\n<p>Tras los textos, toda la maquinaria de la compa\u00f1\u00eda se pone en marcha en una sucesi\u00f3n de \u00a0acciones que combinan unas veces texto, otras la improvisaci\u00f3n con el p\u00fablico, otras la acci\u00f3n acompa\u00f1ada de textos proyectados, otras la imagen est\u00e1tica con una videoproyecci\u00f3n&#8230; Van cambiando los ritmos, los registros, los tempos, las sonoridades. Nada se queda mucho tiempo en escena, nada contin\u00faa, se juega al aluvi\u00f3n de ideas, de sugerencias, de riquezas, de mezclas. Buen ejemplo de esta mezcla, donde todo es susceptible de encontrarse, es el momento en el que Juan Lor\u00edente y Patricia Lamas, vestidos de Spiderman y de una trabajadora de cualquier restaurante de comida r\u00e1pida, efect\u00faan una acci\u00f3n de cuerpo y movimiento, precedida de una escena de pedofilia entre Lor\u00edente y Escamilla. C\u00f3mic, danza nov\u00edsima, recuerdo pedof\u00edlico e iron\u00eda social del superh\u00e9roe se mezclan, mientras al fondo se escucha a una potente cantante de \u00f3pera, Ana Mar\u00eda Hidalgo. Aislada, la escena quedar\u00eda coja, llana. Ahora bien, cuando vemos a un Spiderman, nacido de una relaci\u00f3n ped\u00f3fila, hacer volar a la trabajadora de cara triste, los matices empiezan a multiplicarse, y cuando al mismo tiempo vemos la iluminaci\u00f3n de Carlos Marquerie dialogando con la voz de la cantante l\u00edrica, el asunto sigue multiplic\u00e1ndose; y cuando, al final, toda esa mezcla de hero\u00edsmo, comicidad, pedofilia, belleza excelsa y est\u00e9tica, acaba con el superh\u00e9roe vencedor, brazos en alto sobre el trabajador machacado, todo ese desglose de multiplicidad y manierismo queda reducido a un mensaje claro, sin tamices. El que vuela es Spiderman y no t\u00fa: t\u00fa acabar\u00e1s con el cerebro machacado sobre el adoqu\u00edn.<\/p>\n<p>Otro ejemplo claro de esto mismo es la escena en la que los tres actores exponen una lista innumerable de &#8220;los grandes hijos de puta de la historia&#8221;: desde Gandhi a Elvis Presley, La Pasionaria y el Che Guevara&#8230; Los insultos de los actores no paran: todos son drogradictos, maricones, aprovechados, jud\u00edos, gordos, estafadores&#8230; Los actores son reiterativos, inciden en el rollo marica, se les llena la boca. La gente r\u00ede a carcajadas, se indigna, se queda mirando el acontecimiento&#8230; Tras la lista, en una pantalla grande, con las risas y el ajetreo de eco, surge un texto que dice: <em>&#8220;Pienso que estos son algunos ejemplos de vidas que t\u00fa no vas a vivir jam\u00e1s. Ni de cerca&#8230;&#8221;. <\/em>Ah\u00ed el asunto var\u00eda: se pasa de lo expl\u00edcito a la ambig\u00fcedad de la posici\u00f3n del que habla; el bando no est\u00e1 claro; por un lado, se ha insultado, se ha hecho mofa&#8230; Por otro, se han puesto de relieve la intransigencia que los mitos o iconos culturales crean y, sobre todo, se ha sacado a la palestra uno de los grandes agujeros negros del hombre moderno: la falta de memoria porque no hay nada que recordar, m\u00e1s que un coche, un casamiento, una casa, una mesa, dos hijos&#8230; Gente sin historia, sin pasado, que decidi\u00f3 que decidieran por \u00e9l. Curioso ejemplo que creo tambi\u00e9n demuestra que lo obvio, zafio y f\u00e1cil en la Carnicer\u00eda no es sin\u00f3nimo de plano, sino que es un mero mecanismo que facilita ir un poquito m\u00e1s all\u00e1. Un paso, si no sutil, nada remarcado y abierto. Es esa &#8220;escritura&#8221; en escena, de acumulaci\u00f3n y encuentros insospechados, la que Garc\u00eda est\u00e1, cada d\u00eda m\u00e1s, concretando y ampliando. Una &#8220;escritura&#8221;, o manera de componer, propia, y que si bien es capaz de relativizar y de defender lo imposible, al final tiende a la claridad.<\/p>\n<p>Las funciones durante cuatro semanas en la Cuarta Pared fueron, ante todo, alentadoras. La ocupaci\u00f3n de la sala borde\u00f3 el lleno casi diario y se pudo ver c\u00f3mo la obra iba haci\u00e9ndose cada d\u00eda m\u00e1s compacta, con las transiciones m\u00e1s limpias, con los ritmos m\u00e1s ajustados y con los actores haciendo cada d\u00eda m\u00e1s suya la obra. M\u00e1s de tres mil personas acudieron a verla. La compa\u00f1\u00eda ha conseguido algo que ya hab\u00eda empezado a pasar en <em>After sun: <\/em>ampliar claramente su p\u00fablico. Por otro lado, he o\u00eddo y participado en muchas discusiones y conversaciones generadas a partir de la obra, que no se quedaban tan s\u00f3lo en el aspecto pol\u00e9mico tan comentado del autor, sino que derivaban en verdaderas charlas sobre los problemas, frustraciones e ilusiones de la vida de los que hablaban. Conversaciones largas en las que la gente se replanteaba cuestiones \u00e9ticas de su vida personal y profesional. Un hecho infrecuente en el teatro y que creo habla de la vitalidad y &#8220;contemporaneidad&#8221; del teatro que hace La Carnicer\u00eda.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/\" target=\"_blank\">ver cr\u00f3nica en pdf<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cr\u00f3nica \u201cCompr\u00e9 una pala en Ikea para cavar mi tumba\u201d, de Rodrigo Garc\u00eda Publicado en Primer Acto, n\u00ba 294, 2002<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12,5],"tags":[],"class_list":["post-285","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cronica","category-rodrigo-garcia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/285","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=285"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/285\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":290,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/285\/revisions\/290"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=285"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=285"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=285"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}