{"id":315,"date":"2011-02-17T11:53:42","date_gmt":"2011-02-17T11:53:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/?p=315"},"modified":"2011-02-18T09:42:17","modified_gmt":"2011-02-18T09:42:17","slug":"la-casa-de-la-fuerza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/2011\/02\/17\/la-casa-de-la-fuerza\/","title":{"rendered":"LA CASA DE LA FUERZA."},"content":{"rendered":"<p><strong>Extracto del art\u00edculo &#8220;Murcia en cuatro actos&#8221;<br \/>\n&#8220;La casa de la fuerza&#8221;, Ang\u00e9lica Liddell<br \/>\nPublicado en &#8220;Repensar la dramaturgia, errancia y transformaci\u00f3n&#8221;, de pr\u00f3xima publicaci\u00f3n. <\/strong><\/p>\n<p><a title=\"anglica casa de la fuerza 1 por pablocaruana, en Flickr\" href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/59134271@N04\/5452486597\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm6.static.flickr.com\/5095\/5452486597_b11bbb2387.jpg\" alt=\"anglica casa de la fuerza 1\" width=\"500\" height=\"334\" \/><\/a><br \/>\n<em> <\/em><\/p>\n<div><em>Extracto del art\u00edculo escrito con motivo del Seminario Internacional sobre Nuevas Dramaturgias organizado por el Centro P\u00e1rraga y Artea y dirigido por Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez que tuvo lugar del 23 al 28 de noviembre del 2009. Seminario donde Liddell present\u00f3 &#8220;La casa de la fuerza&#8221;. La obra, despu\u00e9s de Murcia, fue al Claustro de Carmes del Festival de Avignon y recientemente (la semana pasada) estuvo en el Culturgest de Lisboa. Este s\u00e1bado, con una \u00fanica funci\u00f3n, llega al Lliure de Barcelona.<br \/>\n<\/em><\/div>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<div>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>No hay cerro, ni selva, ni desierto, que nos libre del da\u00f1o que otros preparan para nosotros.<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed  comienza la obra que por un d\u00eda lleg\u00f3 al Centro P\u00e1rraga de Murcia tras  haberse estrenado en La Laboral de Gij\u00f3n y tras su paso por el Festival  de Oto\u00f1o de Madrid: \u201cLa casa de la fuerza\u201d, de Ang\u00e9lica Liddell. Obra  que por su complejidad e importancia he dejado para comentar en \u00faltimo  lugar. La funci\u00f3n en Murcia creo no ser\u00e1 olvidada pronto y que  teatralmente (no hay que olvidar que el p\u00fablico en su mayor\u00eda eran los  integrantes del seminario, es decir, profesionales y a su vez tambi\u00e9n  creadores), dejar\u00e1 huella. Tan s\u00f3lo remarco esto para hacer ver la  importancia que tiene en teatro poder ver a tus contempor\u00e1neos.<br \/>\nUna  de las grandes virtudes de esta obra es la multitud de planos, de  significados, de historias y de peleas que est\u00e1n en juego al mismo  tiempo. Por un lado, est\u00e1n los temas tratados \u2013desamor, dominaci\u00f3n de  g\u00e9nero, dolor, suicidio, resistencia, locura\u2026-, por otro est\u00e1 la lucha  para crear un espacio donde sea posible decir y hacer, un espacio donde  la voz de la autora y de los actores recobren una validez perdida. Y por  \u00faltimo, Liddell escudri\u00f1a hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n qu\u00e9 de curativo puede  tener la creaci\u00f3n, tanto para el creador como para el p\u00fablico, qu\u00e9  sentido puede tener el teatro frente a la vida, el arte frente al mundo.  Pero vayamos por partes.<\/p>\n<p><strong>\u201cV\u00e1monos, Olia, V\u00e1monos\u201d<\/strong><br \/>\nPara  hablar de esta obra creo que un hilo conductor, pues lo es tambi\u00e9n para  la directora, es \u201cTres hermanas\u201d de Ch\u00e9jov, obra en la que Liddell se  mira, se inspira o se apoya, como se quiera decir. Incluso en repetidas  ocasiones las actrices dicen peque\u00f1os textos y di\u00e1logos de la obra,  muchas veces escondidos, apenas reconocibles, como si la autora quisiera  dejar peque\u00f1as migas de pan a trav\u00e9s de la obra.<br \/>\nYa en la primera  escena, Liddell muestra sin ambajes los hierros que conforman la  estructura de la obra: tres mujeres reales, Getsemani, Lola y la propia  Liddell, hablan desde el yo de su relaci\u00f3n con el amor. Usan la primera  persona y cuentan experiencias propias, muy \u00edntimas. Pero algo no  cuadra, van vestidas de manera insospechada, con vestidos de vuelo y  fiesta, un vestido que pudiera ser el que usan las mexicanas en su  presentaci\u00f3n en sociedad, a los quince a\u00f1os, cuando ya son  \u201ccomestibles\u201d; o bien pudiera parecer un vestido decimon\u00f3nico, algo que  nos retrotrae al pasado, el disfraz que se utiliza para vestirse en  personaje, en este caso de Olga, Masha e Irina, las mujeres de la obra  de Ch\u00e9jov. Tres moscovitas venidas a menos que simulan estar en Mosc\u00fa,  llevando maneras, modos y vida social capitalina, cuando realmente est\u00e1n  en una ciudad de provincias.<br \/>\nEn escena, vemos tres personajes  empe\u00f1ados en recrear una cantina mexicana, llevando modos de vida  mexicana (cerveza, tequila, mariachis y unos toques), simulando llevar  una vida que desean y no tienen. Tan s\u00f3lo la frase cambia: del \u201cV\u00e1monos a  Mosc\u00fa\u201d en la obra de Ch\u00e9jov, pasamos al \u201cV\u00e1monos a M\u00e9xico\u201d en la obra  de Liddell. De la sociedad burguesa rusa del XIX, pasamos a la clase  media de la sociedad occidental pos-opulenta actual.<br \/>\nLas fichas est\u00e1n  en juego: la veracidad del personaje y el de la primera persona en  teatro; y el juego paralelo entre la obra de Ch\u00e9jov (tradici\u00f3n teatral  por un lado y situaci\u00f3n pol\u00edtica por otro), y el presente (representado  por el teatro contempor\u00e1neo de Liddell y el acercamiento de la artista a  M\u00e9xico). Sobrevol\u00e1ndolo todo queda la figura de la mujer, la mujer rusa  del XIX y la del presente en Espa\u00f1a y en M\u00e9xico, todas ellas abocadas  al trabajo deshumanizador y el desamor en un mundo regentado por  hombres.<br \/>\nTeatralmente, en esta primera escena la declaraci\u00f3n de  principios es clara: tres personas \u201cest\u00e1n\u201d en escena y no pasa nada,  beben, fuman y dejan pasar el tiempo. La escena se alarga sin acci\u00f3n  aparente, el tiempo pasa. Hay un parar, un no hacer para poder estar. El  pacto necesario entre el espectador y el teatro para que la ficci\u00f3n y  la representaci\u00f3n sea posible ya no puede darse de manera inmediata. Y  esto, parece decir la autora, nada tiene que ver con el entretenimiento  ni con la industria cultural.<br \/>\nEsta misma reacci\u00f3n hemos podido verla  en otros trabajos de corte contempor\u00e1neo donde el personaje ha  desaparecido y est\u00e1 tan s\u00f3lo el actor. Pero en esta escena vemos a las  actrices tocarse y mirarse desde el personaje. Sin que el espectador sea  consciente ni se le avise a trav\u00e9s del texto, las int\u00e9rpretes, despu\u00e9s  de su comienzo \u00edntimo y personal, est\u00e1n en su papel: como tres hermanas  rusas abandonadas a su suerte. Representaci\u00f3n deformada, o mejor,  adaptada a la soledad contempor\u00e1nea donde, al igual que en el resto de  la obra, personaje y actor se confunden, se mezclan.<\/p>\n<p><strong>Il y a 5 jours, l\u00b4homme que j\u2019aime m\u2019a quitt\u00e9e<\/strong><br \/>\n(\u201cDoleur exquise\u201d, Sophie Calle. Actes Sud, 2003)<br \/>\nLa  segunda parte de la obra comienza con un trabajo del que pudo verse su  germen hace m\u00e1s de un a\u00f1o en \u201cLa Noche salvaje\u201d del Festival barcelon\u00e9s  LP, donde se present\u00f3 bajo el nombre de \u201cVenecia\u201d. En esta parte  Liddell, sigue los par\u00e1metros de construcci\u00f3n m\u00e1s contempor\u00e1neos.  Partiendo del yo y escogiendo la estructura del diario, Liddell nos  cuenta el proceso horrible y devastador de la ruptura amorosa que ella  pasa en unos d\u00edas fr\u00edos y solitarios en la ciudad italiana. Diario  fabricado con el fondo de las im\u00e1genes que la propia artista va sacando  de la televisi\u00f3n de su hotel donde se ve el bombardeo israel\u00ed sobre la  Franja de Gaza. Liddell contrapone su dolor, \u00edntimo y sentimental, con  el dolor de un pueblo que desde el 17 de diciembre al 18 de enero sufri\u00f3  la bestialidad que los israel\u00edes denominaron \u201cOperaci\u00f3n Plomo Fundido\u201d.  El relato personal es de una intimidad absoluta donde no cabe el pudor,  donde el desnudo es completo, exhibicionista, donde aflora un dolor   inconmensurable contrapuesto con el horror absoluto de la muerte  organizada por los Estados. El dolor se instaura como ley universal que  mueve al mundo y la artista se ve indefensa, rota por un dolor que  adem\u00e1s la aleja de poder comprender y compartir aquel que surge de la  injusticia humana, pol\u00edtica.<br \/>\nEs esta parte, basada en el registro  personal y el medio audiovisual, deudora de una manera de componer  instaurada en la contemporaneidad. Valga el ejemplo de \u201cDouleur  exquise\u201d, trabajo en el que la francesa Sophie Calle a trav\u00e9s de un  diario y una serie de fotograf\u00edas va narrando su viaje a Jap\u00f3n al mismo  tiempo que su ruptura amorosa. Ejemplo m\u00e1s cercano en el tiempo y la  tem\u00e1tica pero que bien pudiera ser otro como, por ejemplo, las  fotograf\u00edas de Nicholas Nixon, Nan Goldin, etc. Liddell une a esta  manera de componer la palabra precisa y el ritual accionista presente en  trabajos anteriores. Elementos que hacen que esta parte se le confiera  una mayor naturaleza esc\u00e9nica y que adquiera todav\u00eda mayor carnalidad  con el espl\u00e9ndido \u201cCum dederit\u201d tocado y cantado por Pau de Nut.<br \/>\nLa  escena acaba con Liddell cont\u00e1ndonos sus contactos sexuales por Internet  de los que nada m\u00e1s que desesperaci\u00f3n saca. Escena de un impudor  doloroso e inc\u00f3modo donde el hombre, el macho, queda dibujado como  depredador sexual, como ente ego\u00edsta que busca placer y para el que la  mujer es mero instrumento. Tem\u00e1tica que recorrer\u00e1 toda la obra. El  teatro de Liddell acusa y el hombre no va a salir bien parado.<br \/>\nPero  en esta obra, Liddell parece no querer quedarse en el impacto, con la  enorme fuerza de \u201cveracidad\u201d, de esta manera de hacer. Una manera  coherente y cargada de peso \u00e9tico que tiene bien calibrada y trabajada,  pero desde donde no puede verse toda la panor\u00e1mica. En otras obras de  Liddell, quiz\u00e1 de manera no siempre certera, tambi\u00e9n se confrontaba esta  veta \u00edntima y sin pudor, personal y arrojada, con la injusticia  pol\u00edtica y social. V\u00e9ase \u201cLesiones\u201d, 2003, o una de sus \u00faltimas pieza  como \u201cTe har\u00e9 invencible con mi derrota\u201d, 2009. Pero aqu\u00ed, \u201cEn la casa  de la fuerza\u201d, Liddell va a llevar esta confrontaci\u00f3n entre lo \u00edntimo y  lo social, entre lo micro y lo macro, un paso m\u00e1s all\u00e1, hacia la acci\u00f3n.<\/p>\n<p><a title=\"ANG\u00c9LICA LA CASA DE LA FUERZA por pablocaruana, en Flickr\" href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/59134271@N04\/5452486545\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm6.static.flickr.com\/5057\/5452486545_f2a3937bd1.jpg\" alt=\"ANG\u00c9LICA LA CASA DE LA FUERZA\" width=\"500\" height=\"276\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Preferible es ser un buey<\/strong><br \/>\nDespu\u00e9s  de dos buenos sopapos pop a cargo de La Oreja de Van Gogh (que avisan  de que en escena va a estar permitido el sentimiento acusado de  sensibler\u00eda) y de una venganza esc\u00e9nica te\u00f1ida de rosa, las tres  actrices y la obra entran en el mundo del trabajo. Trabajo que tiene  varias caras: trabajo ante una sociedad pos opulenta y ociosa como  revulsivo y posici\u00f3n \u00e9tica, trabajo como condena vestida de virtud  calvinista, y trabajo capaz de hacer que nos olvidemos de nosotros  mismos que se convierte en obsesi\u00f3n pero que al mismo tiempo nos  enfrenta con la esencia carnal de la que estamos hechos. Tres caras que  operan tanto con el referente \u201cchejoviano\u201d de la obra, con la historia  personal de la creadora (que se sumerge en el mundo del gimnasio y el  esfuerzo f\u00edsico para luchar contra el desamor y la desesperaci\u00f3n), como  con la b\u00fasqueda de una \u00e9tica en escena, de una manera de poder decir y  ser.<br \/>\nEn esta segunda parte, acompa\u00f1ada de una de las mejores luces en  el teatro, a cargo de Carlos Marquerie, que uno nunca haya visto (luz  po\u00e9tica de claroscuros que acompa\u00f1an dejando entrever y que acaba en  noche de luna desesperada), las actrices van desarrollando un enorme  esfuerzo f\u00edsico. Mueven infinitos sof\u00e1s, levantan incansablemente pesas  y, finalmente, sacan toneladas de carb\u00f3n de sus bolsas para luego  moverlas, a paladas, tres m\u00edseros metros. Esfuerzo f\u00edsico y tiempo,  trabajo y espacio, tiempo y m\u00fasculo de unas mujeres perdidas, que juegan  en los interludios como ni\u00f1as, se buscan y sue\u00f1an para volver a  trabajar, a ser engullidas por el trabajo. Y al mismo tiempo. actrices  desarrollando un trabajo inhumano, que nos habla y mucho de la  preparaci\u00f3n, la dedicaci\u00f3n y la \u00e9tica con el que afrontan el trabajo  teatral todas ellas. De una manera de entender el arte y la vida. Todo  ello junto posibilita la \u00faltima escena de esta segunda parte y quiz\u00e1 una  de las de mayor calado de la obra.<br \/>\nEn la escena de las paladas,  despu\u00e9s de muchos minutos de silencio y trabajo, de un p\u00fablico at\u00f3nito  pero sentado c\u00f3modamente, vemos como dos de las actrices mueren  sepultadas bajo el carb\u00f3n. Sube el polvo de esta roca sedimentaria, las  luces acompa\u00f1ando el milagro crean un claro oscuro de noche de luna, e  Irina (porque aqu\u00ed ya no hay actrices, est\u00e1 Irina, el milagro de la  sustentaci\u00f3n teatral se ha hecho carne), grita: \u201cYa no puedo m\u00e1s\u2026\u201d. Ah\u00ed  empieza una de las escenas m\u00e1s teatrales (en el sentido del teatro como  arte de la representaci\u00f3n, de la ficci\u00f3n en escena) que uno haya visto.  La palabra sobrecoge. El espacio esc\u00e9nico se traslada a otro mundo, de  ficci\u00f3n y ensue\u00f1o, pero real, tan real que duele; e Irina, aquella mujer  creada por Ch\u00e9jov en el primer a\u00f1o del siglo XX, toma la voz hoy en el  XXI y grita sus palabras, aquellas que le dio el autor de \u201cTio Vania\u201d:  \u201cJam\u00e1s iremos a M\u00e9xico (\u2026) No comprendo como vivo todav\u00eda, como no me he  matado\u2026\u201d.<br \/>\nIrina cae muerta, surgen por el lateral tres actrices  mexicanas que recogen a las espa\u00f1olas. Quedan cruces rosas en el  espacio, elementos que unen simb\u00f3licamente, a trav\u00e9s de la muerte, esta  segunda parte de la obra con la tercera y \u00faltima.<\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda, Perla y Cinthya<\/strong><br \/>\nDesde  Chihuaha llegan estas otras tres mujeres: Mar\u00eda, Perla y Cinthya. Y  aqu\u00ed no hay Ch\u00e9jov que valga, sino la realidad m\u00e1s abrupta de un pa\u00eds  sumergido en la violencia. Una violencia especialmente encarnizada con  las mujeres: violencia fruto de un sistema machista y corrupto que hace  vivir con miedo atroz a sus habitantes, que mata indiscriminadamente,  que se ceba en mujeres abocadas al trabajo en una industria en cadena  que acaban en las cunetas con las bragas bajadas.<br \/>\nEl problema,  despu\u00e9s de tres horas y pico de funci\u00f3n, de una puesta en escena  compleja y muy elaborada, es c\u00f3mo afrontar esc\u00e9nicamente esa otra  realidad. Liddell opta por una soluci\u00f3n inteligente: simplemente dar  voz. Antes, un peque\u00f1o ritual. Las mujeres mexicanas limpian los pies de  las actrices occidentales. Tras lo cual, y recurriendo a un teatro  cercano al teatro antropol\u00f3gico o documental (as\u00ed lo denominan los  taxidermistas teatr\u00f3logos) vamos escuchando de voz de estas tres  actrices c\u00f3mo son sus vidas, sus peque\u00f1os relatos ver\u00eddicos de horror y  miedo. Los testimonios son acompa\u00f1ados de peque\u00f1as acciones  biomec\u00e1nicas, simples, que no estorban. Se lucha as\u00ed contra la  perversi\u00f3n de la informaci\u00f3n contempor\u00e1nea, d\u00eda deshumanizada, d\u00eda  manipulada, casi siempre velada, muda. En escena van quedando las voces y  testimonios de Mar\u00eda, Perla y Cinthya.<br \/>\nAsistimos luego a un acto  ritual de hermanamiento, alargado, relajado, en el que con libertad  exenta de rubor se hace una ofrenda florar y musical en la que se  vislumbra un sue\u00f1o, una esperanza de un mundo mejor. Escena que  f\u00e1cilmente podr\u00eda ser tildada de \u201c\u00f1o\u00f1a\u201d, de blanda o sensiblera. Pero el  trabajo de Liddell, si bien se permite en esta obra ese espacio de paz y  afectaci\u00f3n, se reconoce en la lucha, en la batalla, en los \u201cpu\u00f1os de  Dios\u201d. As\u00ed, una de las actrices se declara en desobediencia y la manera  de decir sincopada y sin aire de Liddell vuelve pero en voz mexicana. La  actriz sue\u00f1a con el mundo dentro de doscientos o tres cientos a\u00f1os. Tal  y como lo hace en la obra de Ch\u00e9jov el personaje de Vershinin. Pero  ella imagina una raza de hombres debilitados, producto de un incesto  interminable en el que reina una Yocasta amamantadora. Ucron\u00eda  soteriol\u00f3gica que ataca frontalmente al hombre o, por lo menos, a una  idea del hombre hoy reinante en la que la mujer sigue siendo  vilipendiada, usada y menospreciada.<br \/>\nQueda as\u00ed la dramaturgia  trenzada (Ch\u00e9jov bien agarrado, la libertad de registros y formas  teatrales demostrada, la posibilidad de veracidad en escena presente, el  paso de lo personal, de lo \u00edntimo a lo pol\u00edtico, transitada) y a\u00fan as\u00ed  el sentimiento es de tristeza, de cansancio que se sabe impotencia. La  respuesta de para qu\u00e9 sirve el arte sigue sobrevolando la obra sin ser  resuelta, pero uno tiene la sensaci\u00f3n de haberse enfrenado con sus  propias obsesiones, con aquello que no quiere ver en su d\u00eda a d\u00eda, donde  vamos rechazando batallar, y aceptamos tener peque\u00f1as e infinitas  muertes. Parece el arte de Liddell como la puta encargada del trabajo  sucio, de recordar que no somos m\u00e1s que lucha y deseo, de destarpar   aquello que nosotros vamos a disfrazar, a cubrir hasta transformarlo en  mentira comestible: donde est\u00e1 el amor en nuestra vida,  d\u00f3nde nuestra  capacidad de reacci\u00f3n ante la injusticia, qu\u00e9 podemos hacer con el  sentimiento de caida y fracaso al que estamos condenados&#8230;<br \/>\nLiddell  junta en esta obra toda la sabidur\u00eda de las obras que lleva m\u00e1s de  quince a\u00f1os escribiendo, dirigiendo y actuando; y lleva el teatro a un  lugar extra\u00f1o y particular donde la vida de la artista, la nuestra  propia y el arte se relacionan y pelean. Un lugar donde la ficci\u00f3n se  entremezcla de manera nueva con la realidad y en el que se sigue  esperando que realmente el arte pueda cambiar nuestras vidas.<br \/>\nMientras  escribo estas p\u00e1ginas la compa\u00f1\u00eda debe estar preparando su actuaci\u00f3n en  el Festival de Avi\u00f1\u00f3n, primera vez que Liddell, aunque ya ha empezado a  ser reconocida en el pa\u00eds galo -m\u00e1s a trav\u00e9s de sus textos-, llega con  un espect\u00e1culo propio a un festival de las dimensiones e importancia de  \u00e9ste en Europa. Un futuro se abre.<\/p>\n<p><em>PD: El art\u00edculo tambi\u00e9n contiene un an\u00e1lisis de las obras &#8220;Pura coincidencia&#8221; de Roger Bernat, &#8220;The swan lake&#8221;, de Raimund Hoghe y &#8220;Z&#8221; de Sergi F\u00e4ustino.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Repensar_la_dramaturgia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-316\" title=\"Repensar_la_dramaturgia\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Repensar_la_dramaturgia-213x300.jpg\" alt=\"\" width=\"213\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Repensar_la_dramaturgia-213x300.jpg 213w, https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Repensar_la_dramaturgia.jpg 460w\" sizes=\"auto, (max-width: 213px) 100vw, 213px\" \/><\/a><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Extracto del art\u00edculo &#8220;Murcia en cuatro actos&#8221; &#8220;La casa de la fuerza&#8221;, Ang\u00e9lica Liddell Publicado en &#8220;Repensar la dramaturgia, errancia y transformaci\u00f3n&#8221;, de pr\u00f3xima publicaci\u00f3n. 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