{"id":688,"date":"2011-06-12T17:06:42","date_gmt":"2011-06-12T17:06:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/?p=688"},"modified":"2011-06-12T17:06:42","modified_gmt":"2011-06-12T17:06:42","slug":"la-educacion-fisica-de-pablo-fidalgo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/2011\/06\/12\/la-educacion-fisica-de-pablo-fidalgo\/","title":{"rendered":"LA EDUCACI\u00d3N F\u00cdSICA DE PABLO FIDALGO"},"content":{"rendered":"<p><strong>CUARTETO DE CUERDA Y VIENTO<\/strong><br \/>\n<strong>Historia de una muerte. El paso del nos al 2, del 2 al 1.<\/strong><br \/>\n<em>La educaci\u00f3n f\u00edsica<\/em>, de Pablo Hidalgo. Editorial Pre-textos, 2010<br \/>\n<a title=\"la educaci\u00f3n f\u00edsica 2066 por pablocaruana, en Flickr\" href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/59134271@N04\/5824207668\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm4.static.flickr.com\/3376\/5824207668_1517a22f12.jpg\" alt=\"la educaci\u00f3n f\u00edsica 2066\" width=\"314\" height=\"500\" \/><\/a><br \/>\n<em> <\/em><\/p>\n<p><em>\u201cSuponed que est\u00e1n viendo como la gente pasea por calles y plazas bajo una lluvia incesante. Por m\u00e1s que gritan no logran convencerles de que se metan en sus casas y se aparten del agua. Salir ellos a la calle no conseguir\u00eda nada, sino mojarse ellos tambi\u00e9n. \u00bfQu\u00e9 hacer entonces? En vista de que no van a poner remedio a la necedad de los otros, optan por quedarse a cubierto, defendiendo al menos su seguridad\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Tom\u00e1s Moro, <em>Utop\u00eda. <\/em>Pags 102-103, editorial Alianza.<\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>\u201cEscribamos desde el rechazo, s\u00ed desde el rechazo, que me interesa mucho m\u00e1s que la concordia\u201d.<br \/>\n\u201cEncontrar refugio y salvaci\u00f3n en los otros, algo que siempre rechac\u00e9, quiz\u00e1 porque sab\u00eda que lo necesitaba. Rechazar lo que nos hace d\u00e9biles. La poes\u00eda es un problema de distancia, de ver y nombrar\u201d. (apuntes del 15 de abril del 2010).<\/p>\n<p>As\u00ed empezaron unos apuntes a pie de p\u00e1gina en este libro que le\u00ed y he rele\u00eddo con inter\u00e9s e implicaci\u00f3n. Leo as\u00ed, desde la confrontaci\u00f3n y la lucha. En algunas lecturas tambi\u00e9n caigo en la simbiosis, complaciente o no, casi siempre consecuencia del deslumbramiento (mi arquetipo de lectura deslumbrante fue <em>Crimen y castigo)<\/em>, pero ese suceder suele venir de una primera lectura que si luego contin\u00faa, indefectiblemente, siempre acaba por espetar al autor, de alguna manera presente en ese di\u00e1logo \u00edntimo que es leer, dos o tres verdades, mis verdades confrontadas. No tengo otra manera de leer. Con Fidalgo, con este libro de t\u00edtulo afrancesado en el que se erige como un Moreau <em>francoposmoderno<\/em>, la confrontaci\u00f3n surgi\u00f3 primero. A la segunda y tercera lectura, comenz\u00f3 cierta comprensi\u00f3n por este texto contradictorio, vivencial y sentido.<br \/>\n<!--more--><br \/>\nNo es fortuita esta reminiscencia en el t\u00edtulo, no en vano Luc\u00e1ks defini\u00f3 el libro de Flaubert \u2013<em>La educaci\u00f3n sentimental-<\/em> como \u201cla novela psicol\u00f3gica de la desilusi\u00f3n\u201d. La visi\u00f3n de Fidalgo sobre la vida (bueno, desde ahora paso a llamarle Pablo, se me hace raro y de colegio de pago el trato por el nombre de familia), al igual que la de Moreau sobre el amor, es una visi\u00f3n pura, apasionada, imposible. Es decir, una visi\u00f3n rom\u00e1ntica, lo que no quiere decir inocente, o no siempre. Una visi\u00f3n que se llena de s\u00edmbolos que el lector tiene que ir desentra\u00f1ando, palabras-figura que como todo s\u00edmbolo contienen al mismo tiempo su contrario y otras derivaciones sem\u00e1nticas que hacen que el texto escape de la simple afirmaci\u00f3n. Noche, calle, habitaci\u00f3n, cuerpo, juventud\u2026<\/p>\n<p>No es balad\u00ed tampoco que el personaje de Flaubert vive tambi\u00e9n, desde la desaz\u00f3n y la figura de mero copista, la revoluci\u00f3n en Francia de 1848. Amor y acontecer hist\u00f3rico se mezclan en la novela francesa. Amor y revoluci\u00f3n se buscan en el libro de Pablo. Pero bueno, paremos con las comparaciones. Vayamos al libro.<\/p>\n<p>Hablemos de la edici\u00f3n. Encuadernaci\u00f3n r\u00fastica, tapa de color azul acero, formato de 22&#215;14 cent\u00edmetros, 88 p\u00e1ginas, 50 poemas. La mitad de poemas que <em>Las Flores<\/em> de Baudelaire, la mitad de la primera edici\u00f3n de <em>Prosas Ap\u00e1tridas<\/em> de Ribeyro, la mitad de la perfecci\u00f3n, de esa C que obsesion\u00f3 a Baudelaire. Edici\u00f3n sobria. No hay dedicatoria. No hay pr\u00f3logo. Los poemas no van titulados, tan s\u00f3lo la capitular va en negrita en un modesto aumento de dos cuerpos. Hay cierta voluntad de querer saber estar en este primer libro de este poeta gallego llegado a la corte y que naci\u00f3, m\u00e1s que all\u00e1, ac\u00e1, en el a\u00f1o 1984. Tan solo chirr\u00eda una especie de subt\u00edtulo abandonado en la p\u00e1gina anterior al comienzo de los poemas que reza: \u201cLa educaci\u00f3n en mayo\u201d. Quiz\u00e1 quiera patentizar que al contrario de Moreau, que vivi\u00f3 ese 1848 al que se llam\u00f3 \u201cla primavera de los pueblos\u201d o el \u201ca\u00f1o de las revoluciones, el antih\u00e9roe poeta de este libro s\u00f3lo puede rememorar o intentar reinventar en casas, en pisos, encerr\u00e1ndose, experimentos llenos de voluntad, de valent\u00eda, de responsabilidad vital e hist\u00f3rica y tambi\u00e9n de miedo.<\/p>\n<p><strong>El Cuarteto: el t\u00fa y el nosotros<\/strong><br \/>\nParece el libro hablarnos de un proceso hacia el conocimiento. Conocimiento del cuerpo, de la identidad, un proceso vital que necesita pasar por el nosotros, por un acto de juventud comunitaria que incluya al otro; acto que lleva inscrito en su g\u00e9nesis incluso la conciencia del fracaso y que, aun as\u00ed, se intenta vivir con intensidad y entrega. Un proceso que apunta hacia la soledad, a trav\u00e9s de una desilusi\u00f3n que quiere erigirse en lucidez y que no renuncia a lo logrado, ni a la traici\u00f3n, ni a la posterior e inevitable venganza o ajuste de cuentas.<\/p>\n<p>Todo esto Pablo lo va desgranando poco a poco a lo largo de los 50 poemas. Y para ello utiliza la mezcla y la acumulaci\u00f3n de un poema sobre otro. Mezcla de claridad y oscurantismo, de asertos y contradicciones, de un lenguaje claro, de f\u00e1cil legibilidad, pero con significados nada ilustrativos, de met\u00e1foras que se escapan, de ausencia de s\u00edmiles, de simbolog\u00eda cambiante. Se mezclan con alevos\u00eda tiempos pasados, intercalando momentos de pasados m\u00e1s presentes y otros m\u00e1s lejanos. Se deja al lector ir de manera voluntaria juntando piezas, reconstruyendo la vida del poeta o la suya propia, reconstruyendo los mecanismos de la memoria evocativa o las intenciones precisas del poeta.<\/p>\n<p>Una de las estructuras, de las columnas vertebrales de este libro, es el continuo cambio de persona utilizada en los textos. Pablo cambia, incluso en el mismo poema, del \u201ctu\u201d al \u201dnosotros\u201d de manera obsesiva. Lo curioso es que si bien el nosotros hace referencia al cuarteto, a esas cuatro personas que se erigieron en comunidad para reinventar el mundo; <em>el \u201ct\u00fa\u201d, <\/em>sin embargo, va mutando, cambiando de rostro.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil pensar en \u201cnostros\u201d. Cu\u00e1ntas decisiones, actuaciones y posicionamientos ante la vida podr\u00eda yo decir en primera persona del plural. Creo que una o menos una. En cambio, Pablo espeta, sobretodo en la primera parte del libro, cosas que sorprenden a los que somos individualistas por imperativo socio-hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Ya los primeros cuatro versos del libro son definitorios: \u201c<em>Si nos hubi\u00e9ramos sentado solos \/ uno a uno frente al mar, \/ y despu\u00e9s hubi\u00e9semos entrado en ese mar \/ que ya conoc\u00edamos, y hubi\u00e9semos nadado, \/ la juventud se habr\u00eda convertido en algo posible\u201d.<\/em><\/p>\n<p>En otros poemas este tipo de posicionamiento se repite: <em>\u201cQuisimos entrar en la noche \/ con el oficio m\u00e1s brillante (\u2026)\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cNos exigimos hacernos felices. Nos exigimos secretamente haber visto el mundo \/ y no pasar desapercibidos. \/ Nos exigimos nombres distintos \/ a los de nuestros padres. (\u2026)\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em> \u201cNadie se tom\u00f3 la juventud \/ tan en serio como nostros (\u2026)\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em> \u201c(\u2026) Nos quedamos juntos tantos a\u00f1os \/ deseando ser la \u00faltima comunidad, \/ pensando que pod\u00edamos cambiar juntos \/ la naturaleza humana\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Esa capacidad de diluir la acci\u00f3n y la responsabilidad individual en un nosotros es quiz\u00e1 la revoluci\u00f3n del 48 que traslad\u00f3 la comunidad de la que es parte Pablo a comienzos del XXI. Una revoluci\u00f3n insospechada. No se habla en el libro de voluntad <em>fourierista<\/em>, ni de asociacionismo aut\u00e1rquico ni independiente, ni de infraestructuras, estructuras o superestructuras. En qu\u00e9 se basa esta sociedad comunitaria que es tan lejana a la tradici\u00f3n pol\u00edtica y sociol\u00f3gica de principios del XX y sus continuismos <em>hipiosos<\/em> de los sesenta-setenta. Esa es la indagaci\u00f3n del comienzo del libro. Dice en un momento: <em>\u201c(\u2026) Yo aguant\u00e9 m\u00e1s d\u00edas que mis padres sin salir a la calle (\u2026) Lo que ellos hac\u00edan en la calle yo lo hago en casa, \/ con m\u00e1s dolor, con m\u00e1s sentido (\u2026)\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Dice en el poema siguiente: <em>\u201c(\u2026) Un d\u00eda te sientas en una mesa \/ con otros j\u00f3venes completamente heridos \/ y de repente te haces mayor \/ La lluvia est\u00e1 fuera y la mir\u00e1is \/ y no sab\u00e9is por qu\u00e9 no ten\u00e9is fuerza \/ para dormir todos juntos \/ si es el \u00fanico paso que os queda por dar. (\u2026) \u00bfNos merecemos esta vida \/ \u00bfPor qu\u00e9 no salimos a la lluvia \/ y corremos juntos a trav\u00e9s de los campos? \/ \u00bfQu\u00e9 carga llevamos en la espalda? \/ \u00bfPor qu\u00e9 no lo hacemos? \u00bfPorque es muy temprano? \/ \u00bfPor qu\u00e9 no salimos a la lluvia? \/ \u00bfPorque as\u00ed nuestra vida \/ ser\u00eda demasiado clara?\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, se van contraponiendo los poemas entre el amor a la comunidad y su rechazo. Se intercala la contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero antes de seguir quer\u00eda pararme en un aspecto hasta aqu\u00ed s\u00f3lo esbozado. La identidad a trav\u00e9s del otro. No tengo recuerdo en que antiguo texto jud\u00edo se habla de la identidad de Dios, imposible antes de la creaci\u00f3n del mundo, Dios crea al hombre para poder reconocerse, antes, en un mundo donde todo es \u00e9l y no se diferencian partes el autoconocimiento era imposible. Nos reconocemos a trav\u00e9s del espejo, a trav\u00e9s del otro, dicen. Es inevitable. Puede, bueno, m\u00e1s que puede es claro que es as\u00ed, no podemos escapar a ello. Aun as\u00ed, creo que nuestra \u00e9poca nos ha obsesionado con abjurar de ese camino. Nos perdemos en un indefinible y continuo di\u00e1logo interior ad eternum con nosotros mismos. Rechazamos vernos en los otros, sostenemos ese rechazo en frases como \u201cquien s\u00f3lo busca reconocimiento nada encontrar\u00e1\u201d. Pablo, sin embargo, juega todas su bazas en el tablero contrario: <em>\u201cMi juventud consiste en poder hacerme un retrato mirando solamente tu rostro\u201d. <\/em>Es tan radical el planteamiento que dentro del universo del cuadril\u00e1tero Pablo sabe que cuando acusa al otro se acusa a s\u00ed mismo. Es una suerte de locura en pos de un amor que consiga redimir, poder amar el cuerpo enfermo que el poeta arrastra desde el nacimiento. Hombre ca\u00eddo, que quiere salvarse: <em>\u201c(\u2026)Cuando digo que todos am\u00e1bamos el mismo olor \/ sab\u00e9is de qu\u00e9 olor hablo \/ \u00e9l se quedaba dormido en nuestros brazos, \/ su olor pasaba de unos brazos a otros \/ y s\u00f3lo\u00a0 porque a veces ol\u00edamos a \u00e9l \/ pudimos amarnos los dem\u00e1s\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Pero la identidad en el cuarteto no es equidistante, predomina un \u00e9l. Y a ese \u00e9l se le contrapone la \u201chabitaci\u00f3n de las mujeres locas\u201d. Pablo lucha contra ese \u00e9l, que es el otro y \u00e9l mismo. Pablo es \u201c\u00e9l\u201d, es el \u201cyo\u201d poeta, es tambi\u00e9n una mujer loca en una habitaci\u00f3n. La identidad se disuelve o resuelve en espejos cruzados. Pero retomemos.<\/p>\n<p>Dec\u00edamos que en el libro entra como fuerza primordial la contradicci\u00f3n, que si bien no es un oximor\u00f3n po\u00e9tico, una herramienta, s\u00ed crea un oximor\u00f3n sem\u00e1ntico en el que Pablo busca el fruto sino explicativo s\u00ed intuitivo donde pueda entrar el presentimiento.<\/p>\n<p>As\u00ed, en el libro comienzan a entrar poemas sobre la luz y el olor que surge de noches inventadas donde recostarse en el otro, sobre la claudicaci\u00f3n del animal herido, del ni\u00f1o que se quiere eterno y perdido ante la suave manta de la comprensi\u00f3n compartida:<\/p>\n<p><em>(\u2026) siempre viv\u00ed en la calle, siempre \/ vine desde otro lugar con algo nuevo, \/ y pienso en el d\u00eda en que por fin entend\u00ed \/ nuestra vida juntos, sabiendo que me esperabais, \/ y di las gracias por haberos encontrado. \/ Pienso en c\u00f3mo llegu\u00e9 al amanecer, c\u00f3mo baj\u00e9 las persianas para que siguierais durmiendo, \/ c\u00f3mo me acost\u00e9 a vuestro lado \/ y os dije en voz baja: vengo de los campos \/ y del mar, acabo de comprenderos, \/ seguid durmiendo, aunque sea de d\u00eda, \/ no despert\u00e9is ahora. \/ Pienso en c\u00f3mo corr\u00ed hasta la casa, \/ y os vi dormir, y yo sonre\u00eda, susurraba: \/ acabo de comprenderlo, acabo de comprenderlo.<\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>Y se mezclan estas rememoranzas de la comunidad con otros poemas donde empezamos a intuir una realidad de pareja que no cuadra con la comunidad, que adelantan el fracaso de \u00e9sta. Se intercalan as\u00ed tiempos y en ambos reina un hombre obsesionado con el fracaso, que duda si es que no ha querido fracasar para poder buscarse. Entra en liza la segunda aventura vital de esta educaci\u00f3n f\u00edsica, una aventura que se ir\u00e1 desgranando y cogiendo mayor presencia en la \u00faltima parte del libro. La aventura de ser dos.<\/p>\n<p>Y en esas dudas, en ese no saber qu\u00e9 es una comunidad, si es inocencia, generosidad, fraternidad no utilitaria, \u00faltima oportunidad de poder cambiar la naturaleza humana; o reparto del miedo para poder afrontar las limitaciones propias, resguardo del chaparr\u00f3n que est\u00e1 cayendo, Pablo se rebela contra una esquina, se siente v\u00e9rtice y no cuerpo. Y espeta<em>: <\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p><em>\u201c(\u2026) Has dirigido mi educaci\u00f3n \/ apunt\u00e1ndome con un arma(\u2026)\u201d<\/em>.<\/p>\n<p><em>\u201c(\u2026)Tu plan era f\u00e1cil de entender: \/ nos encerraste en una casa y nos ense\u00f1aste a decir \/ que \u00e9ramos los m\u00e1s bellos \/ por haber hecho algo as\u00ed \/ Pero es bello que nos haya salido todo mal, \/ que por lo menos yo piense \/ que todo no ha salido mal. \/ Tu plan es hacer un ej\u00e9rcito, \/ mi plan es deshacerlo. (\u2026)\u201d. <\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p><em>\u201c(\u2026)Juntos pensamos un amor que lo ocupara todo, \/ una forma de vida posible. (\u2026) Nos quedamos juntos tantos a\u00f1os \/ deseando ser la \u00faltima comunidad, \/ pensando que pod\u00edamos cambiar juntos \/ la naturaleza humana \/ Estoy hablando de cosas \/ que a\u00fan no hemos resuelto. \/ \u00bfSi aquel instante fuera este, \/ con todo lo que ya sabemos, \/ os atrever\u00edais a hacer lo mismo, \/ a amar a uno y a rechazar a los otros, \/ a negar el m\u00e1s profundo pensamiento \/ que nos mantiene aqu\u00ed?<\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>Llega la acusaci\u00f3n, la herida abierta, la capacidad de mostrar lo m\u00e1s \u00edntimo, de ser necesariamente imp\u00fadico, llega la figura n\u00edtida del resentimiento del rechazado. La lucha que lleva manteniendo con una de las esquinas, de las posiciones, del cuarteto se patentiza. Parece una lucha que huele a macho, donde se deja a ellas en un plano de infancia y energ\u00eda elevadora. En esa lucha, Pablo se opone, se opone al que quiere construir ej\u00e9rcitos, pero tambi\u00e9n al que se quiere esconder arrastr\u00e1ndose y destroz\u00e1ndose la cara para ocultarse. Su posicionamiento pasa del destructor maldito, del que ve su reflejo enfermo e imposible de recibir amor del otro, al que busca el equilibrio e incluso lo esgrime como fundamento. Se opone al otro y a s\u00ed mismo. Contradicciones sobre las que se construye las estructuras psicol\u00f3gicas que conforman a Pablo, que valientemente es capaz de mostrarse sabiendo que el dibujo esbozado no es complaciente, sino real, de una humanidad que se quiere defender, o por lo menos explicar, en palabras.<\/p>\n<p>Volvamos a esos \u00faltimos versos: \u201c<em>pensando que pod\u00edamos cambiar juntos \/ la naturaleza humana\u201d. <\/em>Cambiar la naturaleza humana, hacer posible un amor no excluyente, esa era la intenci\u00f3n de la comunidad. Sin nunca decirlo, siempre en defensa de un cuerpo comunitario que sabe ha sido fruto de luces y camino de ense\u00f1anza, Pablo parece mirar ese cuerpo antes venerado como un cuerpo informe, escondite de miedos, refugio tambi\u00e9n de mentiras, de incapacidades. En cierto modo como un elaborado artificio. El siguiente poema, ya m\u00e1s fr\u00edo, con m\u00e1s distancia, Pablo afirma:<\/p>\n<p><em>\u201c(\u2026) T\u00fa quer\u00edas ser el \u00fanico hombre \/ que descubriese el mundo nuevo, \/ pero ahora eres el hombre oscuro \/ que s\u00f3lo habla de heridas y diferencias \/ esperando que llegue la noche. \/ Acabo de saber que el mundo es sencillo \/ y todo lo que te digo me hunde \/ como una declaraci\u00f3n de amor \/ que no es para m\u00ed \/ S\u00e9 que pronto acabar\u00e1 este trabajo \/ Es fr\u00e1gil lo que me mantiene aqu\u00ed: \/ La belleza de un cuerpo \/ que conoce todos sus derechos.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>Si en esta lucha que mantiene el poeta contra la comunidad quedan en el aire acusaciones donde la lectura es doble, pudiendo ser el otro uno mismo, donde bien podemos estar ante un ajuste de cuentas o una autoinculpaci\u00f3n; en esa segunda aventura del libro, en esa aventura hacia la pareja, queda ya patente una personalidad intelectualmente esquizoide, donde se ama al igual que se rechaza, donde se ofrecen al amado dos reversos, donde se confiesa que en vez de dos, m\u00e1s bien, son tres los que andan en liza.<\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p><strong>Del dos al uno<\/strong><br \/>\nEl libro se escapa hacia el amor carnal, hacia una relaci\u00f3n de pareja donde el poeta llega tocado, enfermo. El nosotros va decayendo, el proyecto de comunidad se disuelve. Y Pablo, con sinceridad valiente, muestra como en esa relaci\u00f3n no deja de desembarcar fardos y fardos, explicita la voluntad de querer ver al otro en el suelo, manifiesta su verdad como pu\u00f1al hacia el otro, confiesa su debilidad y la necesidad perentoria del otro, la necesidad del que se ahoga<em>. \u201c(\u2026) He estado mintiendo durante a\u00f1os. \/ Nadie necesita m\u00e1s que yo \/ que nuestras vidas encajen cuanto antes\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>Pero a la vez que muestra esa incapacidad de crear una relaci\u00f3n sin v\u00edctimas ni verdugos, Pablo es capaz de escribir desde esta poes\u00eda confesional, que abjura de excesos barrocos en el lenguaje pero que se mantiene siempre en la trascendencia de una palabra que se quiere por encima de lo designado, algunos de los versos m\u00e1s hermosos del libro:<\/p>\n<p><em>\u201cNuestros cuerpos no se entienden \/ pero ya vendr\u00e1n otros que se entiendan \/ y nos recojan. \/ Te he amado de forma que nunca \/ te enteres de quien soy. \/\/ Te he amado de forma que no supieses \/ lo que tu cuerpo est\u00e1 tocando cuando me tocas. \/ Somos los amantes de cristal, \/ no amamos nuestros cuerpos \/ sino el sonido que hacen \/ nuestros huesos al tocarse, \/ nuestro breve concierto, \/ nuestros cuerpos rompi\u00e9ndose uno contra otro. (\u2026)\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>Queda al final esta poes\u00eda vivencial y sentida de un hombre que se busca. Queda la historia de una aventura truncada, queda la figura de un hombre bipartido, lleno de pesos autoimpuestos, que al igual que es capaz de querer encendidamente es incapaz de salir de s\u00ed mismo. Esa es la lucha del hombre desde que tenemos registros, memoria. Ser capaz de salir de uno mismo, creer que se es capaz de salir de s\u00ed mismo, quedarse eternamente d\u00e1ndose cabezazos ante la imposibilidad de salir de uno mismo, aceptar la imposibilidad de salir de uno mismo\u2026 En cada posici\u00f3n queda por mediar la importancia que en cada situaci\u00f3n uno le d\u00e9 a lo que hay fuera.<\/p>\n<p>Acabemos bien, acabemos con otra cita, con una cita de las buenas. Queda as\u00ed un texto incompleto, donde se podr\u00eda haber profundizado m\u00e1s en la posici\u00f3n pol\u00edtica de la comunidad que quise dejar esbozada con la cita de Moro, se podr\u00eda haber hablado con el poeta y no tirar tanto de intuici\u00f3n, haber sido m\u00e1s profesional caray\u2026 Pero es lo que hay, intuici\u00f3n y esfuerzo por entender este libro raro, de dicci\u00f3n confesional y directa que busca el meandro en la acumulaci\u00f3n de un poema sobre otro. Acabemos, acabemos con una buena cita, con una parte de ese otro libro raro de Gombrowicz, <em>Contra los poetas. <\/em>Con ese poeta que escrib\u00eda babeando y con dolor de muelas debajo de cualquier mesa de cualquier taberna de Buenos Aires:<\/p>\n<p><em>Para m\u00ed todo intento del hombre de salir de s\u00ed mismo \u2013ya sea la est\u00e9tica pura, el estructuralismo puro, la religi\u00f3n o el marxismo- es una ingenuidad condenada al fracaso. \u201cUn misticismo propio de m\u00e1rtires. La propensi\u00f3n a deshumanizarse (que yo mismo practico) debe necesariamente complementarse con su opuesta: el deseo de humanizarse, de lo contrario lo real se derrumba como un castillo y nace el peligro de quedar ahogado en el verbalismo de lo irreal (\u2026) El alcanzar las fronteras de lo humano debe contrarrestarse de inmediato con un repliegue en lo m\u00e1s humano, en lo normalmente humano. Se puede sondear lo m\u00e1s abismal de lo humano pero siempre que se vuelva a la superficie. <\/em><\/p>\n<p><em>Y si me preguntan que d\u00e9 una definici\u00f3n, profunda y compleja, de ese alguien que deber\u00eda, a mi entender, habitar esa ristra de construcciones dir\u00eda, sencillamente, que es el Dolor. La realidad, en efecto, es aquello que se nos resiste, que nos hace da\u00f1o. El hombre real es el que siente dolor\u201d.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CUARTETO DE CUERDA Y VIENTO Historia de una muerte. El paso del nos al 2, del 2 al 1. La educaci\u00f3n f\u00edsica, de Pablo Hidalgo. Editorial Pre-textos, 2010 \u201cSuponed que est\u00e1n viendo como la gente pasea por calles y plazas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/2011\/06\/12\/la-educacion-fisica-de-pablo-fidalgo\/\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50],"tags":[],"class_list":["post-688","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-pablo-fidalgo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/688","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=688"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/688\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":695,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/688\/revisions\/695"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/pablocaruana\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}