
{"id":3593,"date":"2014-07-08T00:39:20","date_gmt":"2014-07-07T22:39:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/?p=3593"},"modified":"2014-07-08T00:39:20","modified_gmt":"2014-07-07T22:39:20","slug":"master-4x06","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/2014\/07\/08\/master-4x06\/","title":{"rendered":"Master 4&#215;06"},"content":{"rendered":"<p>Son las dos. Master lleva un par de horas tocando el piano sin parar. Est\u00e1 inmerso en el estudio de las Variaciones Goldberg como si no hubiese un ma\u00f1ana. La \u00faltima media hora la ha dedicado a tocar la n\u00famero 29, muy lentamente para poder controlar la ejecuci\u00f3n y que, poco a poco, vaya dejando el surco correspondiente en su mente. Eso le deja en un estado parecido a la meditaci\u00f3n. Y le da mucha hambre. Demasiado tarde para ponerse a cocinar. Decide bajar al Taxidermista de la Pla\u00e7a Reial. Hubo un tiempo en que el Taxidermista era casi como su oficina. Com\u00eda temprano, antes de que se llenase de gente. Se sentaba en alguna mesita al lado de los enormes ventanales que dan a la plaza. El men\u00fa era bueno, los camareros simp\u00e1ticos, el espacio amplio y luminoso (esto \u00faltimo algo dif\u00edcil de encontrar en el G\u00f3tico). Conservaba unas columnas estrechas de hierro de lo que antiguamente fue un taller de taxidermia. La reforma la hab\u00eda hecho una arquitecta barcelonesa pija facci\u00f3n gauche divine. Master conoc\u00eda este dato pero, a pesar de las opiniones de Master sobre la arquitecta, reconoc\u00eda que hab\u00eda hecho un buen trabajo con el local. Hab\u00eda una camarera argentina, Vero, con la que hizo muy buenas migas. Se estaba a gusto. Cuando dejaban de servir men\u00fas le dejaban quedarse todo lo que le diese la gana. A veces se quedaba leyendo, otras veces quedaba all\u00ed con gente y pasaban la tarde tom\u00e1ndose algo. Master recuerda que, al final de la tarde, el encargado pon\u00eda una cuerdecita en la puerta para impedir el paso de los guiris. Hasta las nueve no serv\u00edan cenas. Si un guiri quer\u00eda cenar a las siete y media se ten\u00eda que buscar otro sitio. Tuvo una \u00e9poca en la que el s\u00f3tano lo utilizaban para conciertos. All\u00ed escuch\u00f3 a los Surfing Sirles por primera vez. Luego los due\u00f1os cometieron alta traici\u00f3n: lo convirtieron en un lugar infame, un lugar para guiris, donde serv\u00edan marisco y ya no hab\u00eda men\u00fa de mediod\u00eda. Master y el resto de parroquianos fueron expulsados del lugar. Pero cuando los guiris desaparecieron de Barcelona el Taxidermista cerr\u00f3. La gente quiz\u00e1 calle pero no olvida. Lo reabrieron <em>Los compa\u00f1eros de fatigas de Pepe Carvalho<\/em>, un colectivo que abre cada d\u00eda el restaurante por puro placer. En el men\u00fa solo sirven platos que aparezcan en libros de Carvalho: berenjenas a la crema con gambas, rape al ajo quemado, cazuela de sepias, arroz con bacalao y sobrasada, cr\u00eapes de pie de cerdo con allioli, farcellets de cap-i-pota con trufa y gambas, la lista es larga. Su lema es <em>Hay que beber para recordar y comer para olvidar<\/em>. No hay carta, se come lo que haya: un men\u00fa de dos platos y postre, diferente de d\u00eda y de noche. Precio popular: 600 pesetas. Incluye agua (ahora es gratis en cualquier establecimiento) y vino, en funci\u00f3n del men\u00fa. Los cocineros deciden el men\u00fa. Cada uno cocina una o dos veces a la semana o al mes, seg\u00fan se organicen y las ganas que tengan. Pero como son muchos, y cada vez m\u00e1s, siempre est\u00e1 abierto. Se sostiene perfectamente porque los alquileres son muy bajos y no hay \u00e1nimo de lucro, como en muchas de las iniciativas que han aparecido en estos \u00faltimos tres a\u00f1os. Y porque no hay camareros. Cada comensal se sirve \u00e9l mismo de las cazuelas y ollas que van saliendo de la cocina y luego recoge su plato y lo deja en el lavavajillas. En un atril de la entrada ponen los libros de los que extraen las recetas del d\u00eda, abiertos por el cap\u00edtulo donde se encuentra el plato al que hace menci\u00f3n. Los parroquianos se pueden permitir el precio del men\u00fa sin problemas. Entre la renta b\u00e1sica y que el precio del alquiler est\u00e1 limitado por ley, Master podr\u00eda comer y cenar todos los d\u00edas en el Taxidermista, si no fuese porque comer y cenar al estilo Carvalho cada d\u00eda puede que conlleve algunas consecuencias g\u00e1stricas y psicol\u00f3gicas. Pero a Master le gusta combinarlo con otros sabores. El Barcelona de Poeta Cabanyes, aunque le pilla algo m\u00e1s lejos, pero al que vuelve por fidelidad, porque ellos no nos traicionaron jam\u00e1s. Lo mismo opina del Cervantes y su paella del jueves o sus alb\u00f3ndigas de sepia. O del \u00e1rabe enfrente de la iglesia de Sant Pau, lugar de refugio en los tiempos m\u00e1s aciagos, con el barat\u00edsimo y abundante cusc\u00fas del viernes. El Casette, que son de Le\u00f3n y pinchan m\u00fasica m\u00e1s que interesante mientras te zampas una cecina, unos huevos con morcilla o un Suena Brillante, un bocata de calamares con allioli que lleva el nombre de uno de los primeros hits de Joe Crep\u00fasculo. O la inigualable comida japonesa del Shunka que, desde que solo sirven men\u00fas a precios populares como los de antes de que Ferran Adri\u00e0 escribiese sobre ellos en El Pa\u00eds, aquel infausto verano que los encumbr\u00f3 (la misma \u00e9poca en la que el cocinero gal\u00e1ctico se puso a hacer anuncios para La Caixa), vuelve a ser ahora uno de los lugares que Master visita cada semana si se encuentra en la ciudad. Hace tanto tiempo que se pasa por el Shunka que Junko ya se r\u00ede cada vez que le ve aparecer sonriente por la puerta porque ya sabe lo que va a responder cuando le pregunte, por protocolo, si tiene reserva. Pero Junko siempre le acaba encontrando un sitio. Su preferido es en la barra, para poder observar, y comentar, la performance que organizan cada noche los cocineros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son las dos. Master lleva un par de horas tocando el piano sin parar. Est\u00e1 inmerso en el estudio de las Variaciones Goldberg como si no hubiese un ma\u00f1ana. 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