
{"id":3618,"date":"2014-07-16T00:15:07","date_gmt":"2014-07-15T22:15:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/?p=3618"},"modified":"2014-07-16T00:15:07","modified_gmt":"2014-07-15T22:15:07","slug":"master-4x12","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/2014\/07\/16\/master-4x12\/","title":{"rendered":"Master 4&#215;12"},"content":{"rendered":"<p><em>Lo siguiente que recuerdo es caminar por Argumosa con mi bolsa. No recuerdo haber salido del tren ni haber llegado a la estaci\u00f3n de Atocha. Cuando aparec\u00ed en Argumosa caminando fue como si despertase de un sue\u00f1o. Pero yo iba caminando con mi bolsa colgando. No se puede so\u00f1ar y caminar a la vez. O s\u00ed, no lo s\u00e9. Pero yo no ten\u00eda la sensaci\u00f3n de haber so\u00f1ado, m\u00e1s bien me sent\u00eda como si hubiese atravesado algo, un t\u00fanel con mucha luz o algo as\u00ed. Pero muy r\u00e1pido. Lo que recuerdo es que, concentr\u00e1ndome mucho, pod\u00eda escuchar los zumbidos. Muy flojitos, pero los escuchaba. Y a eso me agarr\u00e9. Cuando llegu\u00e9 a la plaza de Lavapi\u00e9s me fui directa al gallego que hay enfrente del metro y me ped\u00ed una ca\u00f1a, para calmarme y pensar un poco. Ah\u00ed s\u00ed que comenc\u00e9 a sentir mucha hambre. Menos mal que estaba en Madrid: con la ca\u00f1a me pusieron una tapa de ensaladilla rusa que me supo a gloria. Me hubiese pedido algo m\u00e1s pero me acord\u00e9 de que ten\u00eda que sacar dinero. Solo llevaba un par de euros. Pagu\u00e9 la ca\u00f1a y me fui al cajero de La Caixa que hay en la plaza. Pero cuando met\u00ed la tarjeta la pantalla me dijo que la tarjeta estaba bloqueada y que ten\u00eda que pasar por una oficina. Entr\u00e9 en la oficina cag\u00e1ndome en todo. Hice una cola que me pareci\u00f3 interminable. Habl\u00e9 con una oficinista china (recuerdo haber pensado que en Barcelona nunca hab\u00eda visto una oficinista de La Caixa china), le cont\u00e9 lo que me hab\u00eda dicho el cajero, descolg\u00f3 el tel\u00e9fono, habl\u00f3 con alguien y me dijo que pasase a hablar con el subdirector a su oficina. Entr\u00e9 en la oficina y me encontr\u00e9 con el t\u00edpico tipo vestido de ping\u00fcino que me invit\u00f3 a que pasase y me sentase, sin levantarse del asiento, desde detr\u00e1s de su mesa. Me sent\u00e9 delante de \u00e9l. Est\u00e1bamos separados por la t\u00edpica mesa estilo mobiliario de La Caixa. Le dije hola y nos miramos a los ojos. Y yo pens\u00e9: vaya, qu\u00e9 casualidad, ojos grises. Y \u00e9l me dijo: t\u00fa tambi\u00e9n los tienes grises. Yo me puse muy nerviosa porque yo no hab\u00eda dicho nada m\u00e1s que Hola. Y entonces el tipo cambi\u00f3 a modalidad auriculares. Quiero decir que hizo como la se\u00f1ora del AVE o la vieja del pueblo. Yo le escuch\u00e9 perfectamente pero \u00e9l no abri\u00f3 la boca. S\u00f3lo me miraba con sus ojos grises y me dijo algo as\u00ed como que se me hab\u00eda acabado el cr\u00e9dito, en todos los sentidos. Que hac\u00eda tiempo que me vigilaban y que, a pesar de las advertencias, hab\u00eda ido demasiado lejos. Que como comprender\u00eda esto no pod\u00eda seguir as\u00ed y que ellos no pod\u00edan permitirlo por m\u00e1s tiempo. Y yo, muerta de miedo, pensaba: \u00bfellos? \u00bfqui\u00e9nes ellos? El tipo continu\u00f3 sin inmutarse, mir\u00e1ndome a los ojos, y me dijo que, sinti\u00e9ndolo mucho, ten\u00eda s\u00f3lo dos opciones. La primera era abrir una puerta que me se\u00f1al\u00f3. Todo esto sin abrir la boca y yo oy\u00e9ndole en modo auriculares. El tipo me dijo que nadie me pod\u00eda obligar pero que si entraba por mi propio pie en la sala a la que daba esa puerta, ellos, y yo pensaba, cada vez que dec\u00eda ellos: \u00bfqui\u00e9nes ellos?, y luego pensaba que \u00e9l estar\u00eda oyendo mis pensamientos e intentaba dominarme por todos los medios (sin conseguirlo porque cada vez estaba m\u00e1s hist\u00e9rica), mientras \u00e9l segu\u00eda con sus mensajes telep\u00e1ticos dici\u00e9ndome que, si abr\u00eda la puerta y entraba en la salita, ellos me aseguraban que olvidar\u00eda todas estas alucinaciones que estaba teniendo y mi tarjeta de cr\u00e9dito volver\u00eda a funcionar perfectamente y a darme todo el dinero que necesitase. Yo pens\u00e9: \u00bfy la otra opci\u00f3n? Y \u00e9l me contest\u00f3 que la otra opci\u00f3n \u00e9l no me la recomendaba. Pero que pod\u00eda declinar el ofrecimiento que generosamente me hac\u00edan y enfrentarme a sus consecuencias. Y me dijo que estaba convencido de que esas consecuencias no me iban a hacer ninguna gracia. Para empezar, la primera de ellas era que un par de agentes de la polic\u00eda nacional acababan de entrar en la oficina. Y, por si acaso, en la plaza me esperaban un par de lecheras repletitas de antidisturbios. Seg\u00fan ese simp\u00e1tico ping\u00fcino de La Caixa de ojos grises, la polic\u00eda se encargar\u00eda de acompa\u00f1arme a la comisar\u00eda, someterme a un interrogatorio y aplicarme algo as\u00ed como la ley antiterrorista. Me dijo que era muy posible que no volviese a ver la luz del d\u00eda. Al menos no en esta vida. Pero tambi\u00e9n me dijo que todo esto lo pod\u00edamos solucionar como personas civilizadas. Me recomend\u00f3 que abriese la puerta que me hab\u00eda indicado, que ser\u00eda s\u00f3lo un momento, que me daba su palabra, que ni \u00e9l ni ellos quer\u00edan verme pasarlo mal innecesariamente, que simplemente me hab\u00eda equivocado y que ten\u00eda la oportunidad de rectificar, que no pasaba nada, que lo entend\u00edan y que en mi mano estaba resolver esta situaci\u00f3n de una manera amigable dando una prueba de mi buena voluntad. Que esto no era m\u00e1s que un sue\u00f1o y que, si yo les daba mi autorizaci\u00f3n, ellos se encargar\u00edan de despertarme sin ning\u00fan dolor. Y me dijo que si me hab\u00eda quedado claro y que si ten\u00eda alguna pregunta. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo siguiente que recuerdo es caminar por Argumosa con mi bolsa. No recuerdo haber salido del tren ni haber llegado a la estaci\u00f3n de Atocha. Cuando aparec\u00ed en Argumosa caminando fue como si despertase de un sue\u00f1o. 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