
{"id":5292,"date":"2017-05-04T15:01:31","date_gmt":"2017-05-04T13:01:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/?p=5292"},"modified":"2017-05-05T14:23:06","modified_gmt":"2017-05-05T12:23:06","slug":"beethoven-para-amateurs","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/2017\/05\/04\/beethoven-para-amateurs\/","title":{"rendered":"Beethoven para amateurs"},"content":{"rendered":"<p>Es curioso recordar que Beethoven public\u00f3 sus Sonatas para piano, por entregas, en forma de partitura musical, para que la gente las tocase en sus casas. En una \u00e9poca (finales del siglo XVIII, principios del XIX) en la que a\u00fan no exist\u00edan las modernas t\u00e9cnicas de grabaci\u00f3n sonora, los aficionados esperaban la siguiente publicaci\u00f3n de su compositor favorito de la misma manera que en el \u00faltimo tercio del siglo XX esper\u00e1bamos el lanzamiento del \u00faltimo disco de nuestro grupo favorito o como en la actualidad estamos pendientes de cu\u00e1ndo saldr\u00e1 el pr\u00f3ximo videoclip en internet. Pero, en aquellos lejanos tiempos, el mecanismo era m\u00e1s parecido a lo que ser\u00eda actualmente la industria editorial. Los aficionados esperaban las \u00faltimas sonatas de Beethoven (sol\u00edan publicarse de tres en tres) como ahora esperamos la publicaci\u00f3n de la \u00faltima novela de nuestro escritor preferido. Compraban papel. Cuando Beethoven era un creador contempor\u00e1neo (porque su m\u00fasica entonces era una creaci\u00f3n actual, no pocas veces experimental e incluso tan avanzada que, hacia el final de su carrera, el propio compositor era consciente de que escrib\u00eda para un p\u00fablico del futuro), para poder disfrutar en la intimidad de la m\u00fasica de Beethoven hab\u00eda que saber leer partituras y estar muy entrenado en el arte de la interpretaci\u00f3n musical. Beethoven escrib\u00eda sus <em>Sonatas<\/em> para un gran p\u00fablico de m\u00fasicos amateurs, pero amateurs muy preparados porque, como todo aquel que lo haya intentado alguna vez habr\u00e1 podido comprobar, tocar una sonata de Beethoven entera, hasta las m\u00e1s sencillas t\u00e9cnicamente, no es cosa f\u00e1cil y requiere de a\u00f1os de estudio y pr\u00e1ctica. En pleno siglo XXI la aproximaci\u00f3n a la m\u00fasica de Beethoven ha cambiado mucho, claro. A pesar de que, seguramente, nunca ha habido en la historia tanta gente tocando a Beethoven en sus casas, ahora podemos escuchar cientos de grabaciones de sus 32 <em>Sonatas<\/em> cuando nos d\u00e9 la gana y en cualquier momento. Lo curioso es que algunos seguimos yendo a conciertos para que m\u00fasicos profesionales las interpreten ante nosotros (los mismos que tambi\u00e9n graban sus interpretaciones para que las escuchemos cuando queramos), rodeados de un numeroso p\u00fablico que se congrega en un respetuoso silencio durante una hora y media en auditorios construidos a tal efecto. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPara qu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 tipo de experiencias buscamos ah\u00ed?<\/p>\n<div id=\"attachment_5295\" style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5295\" class=\"size-full wp-image-5295\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/bezuidenhout_bofill_web.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/bezuidenhout_bofill_web.jpg 600w, https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/bezuidenhout_bofill_web-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><p id=\"caption-attachment-5295\" class=\"wp-caption-text\">Kristian Bezuidenhout en el Petit Palau en mayo de 2014. Foto: Antoni Bofill.<\/p><\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/www.palaumusica.cat\/ca\/kristian-bezuidenhout_391628\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">El martes pasado fui a la sala peque\u00f1a del Palau de la M\u00fasica de Barcelona para escuchar a Kristian Bezuidenhout interpretando un par de sonatas de Beethoven<\/a>, la n\u00famero 7 en Re mayor y la n\u00famero 8 en Do menor, la <em>Pat\u00e9tica<\/em>, una de sus m\u00e1s famosas sonatas, junto con un par de Rond\u00f3s, y las <em>Variaciones en Fa menor<\/em> Hob. XVII:6 de Franz Joseph Haydn, todas obras compuestas m\u00e1s o menos en la misma \u00e9poca, en los a\u00f1os que van de 1793 a 1801, hace m\u00e1s de 200 a\u00f1os. Kristian Bezuidenhout, nacido en Sud\u00e1frica en 1979, es uno de los int\u00e9rpretes de fortepiano (tambi\u00e9n toca el clavic\u00e9mbalo y el piano) m\u00e1s destacados del momento. La trayectoria de Kristian Bezuidenhout es impresionante: ha tocado con todos los grandes int\u00e9rpretes especialistas de m\u00fasica antigua de los \u00faltimos tiempos (John Eliot Gardiner, Philippe Herreweghe, Frans Br\u00fcggen, Trevor Pinnock&#8230;). Un vistazo a su agenda de este a\u00f1o hace que me pregunte que si lo que yo siento de vez en cuando es estr\u00e9s lo suyo deber\u00eda merecer otro nombre. Por si no fuera poco, este a\u00f1o piensa dirigir la <em>Pasi\u00f3n seg\u00fan San Mateo<\/em> de Bach y, a partir del a\u00f1o que viene, ser\u00e1 el pr\u00f3ximo director de la Freiburger Barockorchester. Est\u00e1 claro que Kristian Bezuidenhout no es precisamente un amateur, como aquellos que anta\u00f1o formaban el p\u00fablico a quien Beethoven dirig\u00eda sus composiciones, sino un verdadero profesional de \u00e9lite.<\/p>\n<p>El martes, en el Palau, Kristian Bezuidenhout toc\u00f3 el fortepiano. Reconozco que ese fue el principal aliciente para decidirme a ir al concierto. Durante muchos a\u00f1os un concierto con sonatas de Beethoven era un concierto donde ibas a escuchar a un pianista que tocaba un piano moderno. Un piano moderno que Beethoven no lleg\u00f3 a tocar jam\u00e1s porque se muri\u00f3 antes de que comenzasen a fabricarse. Han tenido que pasar algunos a\u00f1os para que el movimiento historicista surgido alrededor de la interpretaci\u00f3n de la m\u00fasica antigua normalizase el uso de instrumentos originales (o r\u00e9plicas modernas de esos instrumentos) en conciertos y grabaciones. Durante alg\u00fan tiempo, ese movimiento cuyos pioneros comienzan a abandonarnos (Gustav Leonhardt muri\u00f3 en 2012, Frans Br\u00fcggen en 2014) fue lo m\u00e1s emocionante que pas\u00f3 en el, en muchas ocasiones, rancio mundo de lo que se conoce actualmente como m\u00fasica cl\u00e1sica. Y no solo fue interesante por la utilizaci\u00f3n de instrumentos antiguos, semi desaparecidos de la escena durante d\u00e9cadas, sino por su investigaci\u00f3n y revisi\u00f3n de la manera como se interpretaba hasta entonces, en la mayor\u00eda de los casos, una considerable parte de la mal llamada m\u00fasica cl\u00e1sica, a parte de, tambi\u00e9n, por sacar a la luz compositores y obras condenados al ostracismo durante muchos a\u00f1os. Tambi\u00e9n me gusta recordar viejas historias o\u00eddas, im\u00e1genes sesenteras, de los pioneros de lo que en alg\u00fan momento se llam\u00f3, quiz\u00e1 con cierta soberbia, corriente aut\u00e9ntica, en aquel tiempo jovencitos que tocaban con camisas de cuadros y fumaban sustancias prohibidas en viejas iglesias holandesas, aunque eso parece que es m\u00e1s dif\u00edcil que vuelva.<\/p>\n<p>Pero a lo que iba, la Historia quiz\u00e1 no era como nos la hab\u00edan contado. Recuerdo la primera vez que escuch\u00e9, en compact disc, las sinfon\u00edas de Beethoven en la versi\u00f3n de Frans Br\u00fcggen al frente de la Orchestra of the Age of Enlightenment. Era como si un d\u00eda, despu\u00e9s de que la restauren, descubres que la catedral de tu ciudad era blanca y no gris, como siempre la hab\u00edas visto desde peque\u00f1o. Eso les ha pasado a los habitantes de Burgos, por ejemplo, y mientras unos alucinaban al descubrir la nueva vieja imagen de su antigua catedral otros eran incapaces de aceptar el cambio y dec\u00edan preferir la antigua versi\u00f3n gris, en realidad una versi\u00f3n moderna modificada con las impurezas producto del inevitable paso del tiempo, pero tambi\u00e9n por la moderna contaminaci\u00f3n, de la misma manera que los criterios de interpretaci\u00f3n musical que heredamos del Romanticismo contaminaron la interpretaci\u00f3n de la m\u00fasica de las \u00e9pocas anteriores. Una m\u00fasica, por cierto, la de \u00e9pocas anteriores, que no se interpretaba en concierto hasta que a un m\u00fasico rom\u00e1ntico, F\u00e9lix Mendelssohn, le dio por montar un concierto con la <em>Pasi\u00f3n seg\u00fan San Mateo<\/em> de Bach, cosa rar\u00edsima en su \u00e9poca, tanto que Mendelssohn pens\u00f3 que era necesario adaptar un poco la partitura para acercarla al gusto del p\u00fablico de su \u00e9poca. Y ah\u00ed empieza todo. Pero siguiendo con Frans Br\u00fcggen, recuerdo tambi\u00e9n cuando hace ya a\u00f1os estos mismos int\u00e9rpretes vinieron al Festival de M\u00fasica Antiga de Barcelona para interpretar la integral de los conciertos para piano de Beethoven, durante tres d\u00edas, en la sala g\u00f3tica del Sal\u00f3 del Tinell de la Pla\u00e7a del Rei, con varios fortepianos, cada uno utilizado seg\u00fan la \u00e9poca en la que fueron compuestos cada uno de esos conciertos. Fue una de las experiencias musicales en vivo m\u00e1s impactantes que recuerdo. Pero, sigo pregunt\u00e1ndome, \u00bfpor qu\u00e9?<\/p>\n<p>En el maravilloso documental de Andr\u00e9s Duque <em>Oleg y las raras artes<\/em>, su protagonista, el recientemente desaparecido pianista Oleg Karavaichuk diserta largamente sobre la importancia del impacto f\u00edsico del sonido, de las diversas calidades de las ondas sonoras al contacto, no solo con nuestro o\u00eddo, sino con nuestro cuerpo entero. Hay pianos modernos que Oleg se niega a tocar. En cambio, Oleg practicaba a diario (era el \u00fanico a quien le dejaban hacerlo) con un antiqu\u00edsimo piano, el piano imperial del museo Hermitage de Mosc\u00fa, un piano que a muchos pianistas sospecho que les hubiese dado poco menos que urticaria tocar. Oleg habla de la importancia incluso de vestir una ropa adecuada para recibir esos impactos sonoros. Prefiere ir vestido con algo de lino, por ejemplo. No se f\u00eda de los modernos materiales con los que tejen la ropa que venden la mayor\u00eda de modernos fabricantes. Dice que vestidos as\u00ed no vamos a sentir lo mismo. De la misma manera, con las modernas afinaciones de nuestros instrumentos (y de los instrumentos electr\u00f3nicos), al mismo tiempo que hemos conseguido que todo suene afinado (algo que en \u00e9poca de Bach se comenzaba a vislumbrar y de ah\u00ed su <em>Clave bien temperado<\/em>, una composici\u00f3n en la que por primera vez consideraba la posibilidad de tocar en cualquiera de las doce tonalidades mayores y menores con el mismo instrumento), parece que hemos perdido (\u00bfpara siempre?) la experiencia sonora resultante de las antiguas afinaciones, no tan pr\u00e1cticas, pero que, en determinados casos, permit\u00edan una riqueza arm\u00f3nica, un empaste multif\u00f3nico, que cuando la volvemos a experimentar, en pleno siglo XXI, nos trae, como tambi\u00e9n pasa en la cocina cuando recuperamos viejas t\u00e9cnicas de la agricultura de toda la vida (que ahora llamamos ecol\u00f3gica), sabores que parecen nuevos de lo antiguos que son.<\/p>\n<div id=\"attachment_5296\" style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5296\" class=\"size-full wp-image-5296\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/bezuidenhout_2_bofill_web.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"439\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/bezuidenhout_2_bofill_web.jpg 600w, https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/bezuidenhout_2_bofill_web-300x220.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><p id=\"caption-attachment-5296\" class=\"wp-caption-text\">Kristian Bezuidenhout en el Petit Palau en 2014. Foto: Antoni Bofill<\/p><\/div>\n<p>Volvamos a Kristian Bezuidenhout en el Petit Palau el martes pasado. En el escenario, un magn\u00edfico fortepiano fabricado por el estadounidense Paul McNulty en el a\u00f1o 2008, r\u00e9plica de un instrumento originalmente construido por C. Graf, m\u00e1s o menos por la \u00e9poca en la que Beethoven (y Haydn) compuso las obras que vamos a o\u00edr. Bezuidenhout toca con partitura, nada de tocar de memoria. De los pianistas convencionales de toda la vida, el \u00fanico caso que conozco que tocaba siempre con partitura (algo muy mal visto), en su \u00faltima \u00e9poca, era Sviatoslav Richter. En sus \u00faltimos a\u00f1os se trasladaba de ciudad en ciudad transportando su propio piano y montaba conciertos sorpresa de un d\u00eda para otro. Un d\u00eda, en los 90, apareci\u00f3 en Barcelona y quiso dar un concierto en el Conservatori del Bruc, con una condici\u00f3n: solo pod\u00edan entrar alumnos, los profesores ten\u00edan prohibida la entrada. Yo no estudiaba all\u00ed pero me enter\u00e9 porque una amiga me llam\u00f3 por tel\u00e9fono la misma ma\u00f1ana del concierto. Richter, a pesar de su prodigiosa memoria, tocaba con partitura, casi en penumbra, con un foquito para poder leerla y un acompa\u00f1ante que le pasaba las hojas. Richter pensaba que lo importante era el compositor, no el int\u00e9rprete, que las caras de esfuerzo de los int\u00e9rpretes no ten\u00edan ning\u00fan inter\u00e9s. Y pon\u00eda la partitura ah\u00ed para se\u00f1alar que eso lo hab\u00eda compuesto alguien. Tocarlo de memoria, para \u00e9l, era como intentar hacer creer al p\u00fablico que la m\u00fasica sal\u00eda del interior del propio int\u00e9rprete y no del autor.<\/p>\n<p>No s\u00e9 qu\u00e9 opinar\u00eda Oleg Karavaichuk pero es comenzar a escuchar a Kristian Bezuidenhout ante el fortepiano y perdonarle inmediatamente a Beethoven lo cursi que suena a mis o\u00eddos modernos el primer Rond\u00f3 con el que comienza el concierto. Un Rond\u00f3 de calentamiento, de toma de contacto. He venido hasta aqu\u00ed para que escuch\u00e9is esta maravilla que os traigo de la noche de los tiempos, cuando la gente se alumbraba con velas, acordaos. Beethoven, en esa \u00e9poca, est\u00e1 escribiendo para un nuevo instrumento, evoluci\u00f3n de los antiguos clavic\u00e9mbalos, que percuten las cuerdas en vez de pinzarlas, permiten controlar las din\u00e1micas (de ah\u00ed lo de forte-piano: con la intensidad con la que pulsas la tecla das un mayor o menor volumen al sonido) y comienzan a incorporar pedales con los que Beethoven experimenta. En el programa de mano del concierto, Xavier Paset Gelm\u00e0 nos recuerda que Carl Czerny (a quien muchos estudiantes de piano recuerdan por sus estudios para principiantes), alumno de Salieri y de Beethoven, dej\u00f3 escrito que Beethoven fue <em>el primero en obtener efectos hasta entonces desconocidos refiri\u00e9ndose al legato y al cantabile<\/em>. Beethoven, el experimentador, el improvisador (cuando \u00e9l era el solista de sus propios conciertos para fortepiano y orquesta, a veces la parte de piano ten\u00eda tres o cuatro p\u00e1ginas en blanco que \u00e9l llenaba de m\u00fasica en vivo practicando la composici\u00f3n en tiempo real), usa esos pedales de una manera que un int\u00e9rprete de piano moderno no puede permitirse, porque se le ir\u00eda de las manos mezclando armon\u00edas que, seg\u00fan los c\u00e1nones, no deber\u00edan ser mezcladas. Pero Kristian Bezuidenhout s\u00ed se lo puede permitir, porque toca un fortepiano, y usa profusamente los dos pedales sin que nos d\u00e9 la impresi\u00f3n de que se est\u00e1 pasando sino todo lo contrario, hasta que nos preguntamos: \u00bfpor qu\u00e9 antes (mucho despu\u00e9s de Beethoven pero antes de que los hippies holandeses que he descrito antes pusiesen de moda la m\u00fasica antigua) nadie lo tocaba as\u00ed?<\/p>\n<p>https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=nK34Cx2hSCQ<\/p>\n<p>Por otra parte, si Beethoven invent\u00f3 el cantabile Kristian Bezuidenhout parece que se ha propuesto que se entere el mundo entero porque, de pronto, en la primera sonata que interpreta, comenzamos a o\u00edr muchas voces diferentes, cada una con su propia personalidad, en una partitura que a\u00f1os atr\u00e1s nos habr\u00eda parecido mucho m\u00e1s uniforme, m\u00e1s homog\u00e9nea, en manos de los int\u00e9rpretes de pianos modernos. Y la sensaci\u00f3n se acrecienta por el dramatismo que, entre el contraste entre el maravilloso registro grave del fortepiano y el cristalino registro agudo, y la dramaturgia que a\u00f1ade la mirada de Bezuidenhout, se apodera de nuestros cerebelos. De pronto, al final del primer movimiento de la sonata, es tal el requiebro final, teatral e inesperado, de Bezuidenhout, entre brusco y extasiado, que una parte del p\u00fablico no puede reprimir unos t\u00edmidos aplausos. Mientras otra parte del p\u00fablico recrimina ese arrebato y pide silencio, alguien dice a media voz <em>que se va a desconcentrar<\/em>, los aplausos crecen por momentos y el int\u00e9rprete r\u00ede, entre divertido y satisfecho. Y no se desconcentra, claro, porque Bezuidenhout, ha quedado claro, es un int\u00e9rprete profesional, de \u00e9lite, que hoy est\u00e1 aqu\u00ed y ma\u00f1ana dar\u00e1 un concierto a cientos de kil\u00f3metros, y es capaz de convivir con objetos que caen al suelo con lo que parece un estruendo en mitad del sepulcral silencio, toses primaverales, puertas que se cierran no sabemos d\u00f3nde y gente que grita en la calle (en el casco antiguo de Barcelona siempre hay alguien gritando) y su grito se cuela incre\u00edblemente en esta sala de conciertos amurallada (seguramente porque posee pulmones descendientes de pulmones vikingos). Por tanto, Bezuidenhout puede convivir perfectamente con la rotura de viejos tab\u00fas, de normas de los modernos conciertos de m\u00fasica cl\u00e1sica, como no aplaudir en las pausas entre movimientos de una sonata, que habr\u00eda que ver si provienen de antiguas tradiciones o, m\u00e1s bien, son inventos modernos.<\/p>\n<p>Cuando acaba la primera parte, que finaliza con una gran ovaci\u00f3n, durante el descanso, aparece en seguida un afinador que da un repaso al fortepiano (se desafina con mucha m\u00e1s facilidad que un piano convencional) mientras numeroso p\u00fablico, entre los cuales muchos extranjeros (destacan los japoneses), se acerca curioso y rodea el instrumento. La gente se inclina sobre el teclado, mira el mecanismo de cuerdas y martillos e incluso se agacha para mirar debajo como si fuese un coche que se ha estropeado en medio de la carretera o fuesen a colocarle una bomba lapa. Todo esto sin dejar de hacer fotos con sus m\u00f3viles. Una se\u00f1ora a mi lado comenta que le hacen m\u00e1s fotos al piano que al pianista. Y tiene raz\u00f3n, entre otras cosas, porque durante el concierto est\u00e1 prohibido hacer fotos. Pero, sobre todo, porque el fortepiano es tan protagonista como el m\u00fasico, esta es la verdad.<\/p>\n<div id=\"attachment_5298\" style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5298\" class=\"size-full wp-image-5298\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fortepiano_web.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fortepiano_web.jpg 600w, https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fortepiano_web-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><p id=\"caption-attachment-5298\" class=\"wp-caption-text\">El fortepiano del concierto rodeado de curiosos. Foto tomada con mi m\u00f3vil.<\/p><\/div>\n<p>Pero vuelve Bezuidenhout y se restablece el orden. Despu\u00e9s de un Haydn de aperitivo, que permite hacerse una idea, a trav\u00e9s del contraste, de lo que uno y otro compositor, maestro y alumno, de la misma \u00e9poca pod\u00edan conseguir con un mismo instrumento, llega el momento que todos est\u00e1bamos esperando y Bezuidenhout ataca la <em>Pat\u00e9tica<\/em>. Cuando inicia la interpretaci\u00f3n del primer movimiento de esa archiconocida sonata, una se\u00f1ora a mi lado le dice a su acompa\u00f1ante: <em>Es tan bonita<\/em>. Pero quiz\u00e1 lo ha dicho antes de tiempo porque con la interpretaci\u00f3n de Bezuidenhout parece que los cimientos de la <em>Pat\u00e9tica<\/em> se remueven. No suena como lo esperar\u00eda alguien educado en las interpretaciones can\u00f3nicas de anta\u00f1o. Si Czerny dice que Beethoven es el inventor del <em>cantabile<\/em> este tipo que est\u00e1 sentado ante el fortepiano consigue que todo cante, cada motivo tiene su atenci\u00f3n personalizada, tanto que, a veces, las respiraciones previas a la alternancia de los motivos que se desarrollan en el registro agudo y tienen su eco en el grave (o al rev\u00e9s) se convierten en pausas que dif\u00edcilmente un metr\u00f3nomo podr\u00eda admitir. \u00bfLa Historia no es como nos la hab\u00edan contado o el int\u00e9rprete buscando diferenciarse de la competencia? Y qu\u00e9 m\u00e1s da. Nadie estaba all\u00ed cuando Beethoven tocaba esta sonata. Y lo que nadie puede negarle a Bezuidenhout es la coherencia. Esa atenci\u00f3n tan personalizada a cada motivo no es aleatoria, es sistem\u00e1tica. De nuevo, la intensidad dram\u00e1tica es tal que se repite el gesto final que ya hab\u00edamos presenciado al final de la sonata que interpret\u00f3 en la primera parte y la gente vuelve a caer: se repite el aplauso de parte del p\u00fablico y las protestas del resto. Y el mismo gesto de Bezuidenhout, divertido por la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando, al final de la interpretaci\u00f3n, Bezuidenhout se levanta y saluda al p\u00fablico, su sonrisa tiene algo de mal\u00e9fico, al mismo tiempo que hace gala de una especie de la acostumbrada humildad del m\u00fasico que se inclina ante el p\u00fablico. Mientras la repleta sala le ovaciona, Bezuidenhout recorre la distancia largu\u00edsima que separa el escenario de la puerta de acceso al camerino. La gente contin\u00faa aplaudiendo, cada vez m\u00e1s. \u00c9l vuelve a aparecer y se acerca tranquilamente, de nuevo, al escenario. Los aplausos crecen, la gente espera el bis, pero \u00e9l se va de nuevo. El camino es muy largo. Se la juega a que dejemos de aplaudir. Es un valiente. El p\u00fablico aplaude a\u00fan con m\u00e1s fervor. Por fin sale de nuevo por la puerta del fondo y se acerca poco a poco al escenario. Cuando llega ante el fortepiano y saluda de nuevo al p\u00fablico con su risa humildemente maligna, la gente apreta el aplauso satisfecha por haber conseguido hacerle volver ante el fortepiano. Pero Bezuidenhout se va y el concierto se acaba as\u00ed, sin bis y con la gente rodeando al otro gran protagonista de la noche. Me llevo la reverberaci\u00f3n de sus vibraciones sonoras sabiamente extra\u00eddas por Bezuidenhout. Seguramente eso regenere las c\u00e9lulas de mi cuerpo, al estilo de como dicen que pasa despu\u00e9s de una sesi\u00f3n de meditaci\u00f3n. Me parece que en mp3 no hubiese sentido lo mismo. Por eso supongo que vuelvo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es curioso recordar que Beethoven public\u00f3 sus Sonatas para piano, por entregas, en forma de partitura musical, para que la gente las tocase en sus casas. En una \u00e9poca (finales del siglo XVIII, principios del XIX) en la que a\u00fan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/2017\/05\/04\/beethoven-para-amateurs\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-5292","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-todo-lo-que-me-gusta-es-musical"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5292","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5292"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5292\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5302,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5292\/revisions\/5302"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5292"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5292"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5292"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}