
{"id":5419,"date":"2017-10-26T20:47:09","date_gmt":"2017-10-26T18:47:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/?p=5419"},"modified":"2017-10-26T20:47:09","modified_gmt":"2017-10-26T18:47:09","slug":"prefiero-que-me-quite-el-sueno-monteverdi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/2017\/10\/26\/prefiero-que-me-quite-el-sueno-monteverdi\/","title":{"rendered":"Prefiero que me quite el sue\u00f1o Monteverdi"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_5426\" style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5426\" class=\"wp-image-5426 size-full\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/monteverdi_web.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/monteverdi_web.jpg 600w, https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/monteverdi_web-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><p id=\"caption-attachment-5426\" class=\"wp-caption-text\">Claudio Monteverdi, unos a\u00f1os antes de componer las Vespro della Beata Vergine.<\/p><\/div>\n<p>En 1610, cuando public\u00f3 sus <i>Vespro della Beata Vergine<\/i>, Claudio Monteverdi ten\u00eda m\u00e1s o menos la misma edad que yo el lunes pasado cuando entr\u00e9 en el Palau de la M\u00fasica Catalana para escuchar esta maravillosa obra <a href=\"http:\/\/www.palaumusica.cat\/ca\/vespro-della-beata-vergine-de-monteverdi_472275\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">interpretada por el Colegium Vocale de Gent<\/a> dirigido por quien fund\u00f3 este conjunto hace 47 a\u00f1os, Philippe Herreweghe, que da la casualidad que tiene la edad de mi padre. Sumido en peregrinas reflexiones sobre el paso del tiempo y sus proporciones y ritmos, lo que no deja de tener una estrecha relaci\u00f3n con el arte sonoro, me sorprendi\u00f3 el inicio del concierto. Y pens\u00e9 en Monteverdi como si fuera uno de nosotros, aqu\u00ed y ahora. Pens\u00e9: \u00a1qu\u00e9 buena idea utilizar un tema de otra de tus piezas para comenzar esta nueva creaci\u00f3n! Es tan bueno este tema, tiene tanta potencia, y hasta ese momento lo habr\u00eda escuchado tan poca gente, en realidad, que es una maravillosa idea recuperarlo de nuevo para ponerlo en un lugar destacado, ese que marca pr\u00e1cticamente el l\u00edmite a partir de que se rompe el silencio inicial. As\u00ed el p\u00fablico no podr\u00e1 obviarlo, se encontrar\u00e1 con \u00e9l de bruces. Es tu mejor carta de presentaci\u00f3n. Y luego pens\u00e9 que, claro, era evidentemente una verdadera carta de presentaci\u00f3n porque esta obra Monteverdi la llev\u00f3 en mano al Papa para ver si encontraba trabajo en Roma, sin mucha suerte, todo hay que decirlo, del mismo modo que tambi\u00e9n la envi\u00f3 a Venecia, donde tres a\u00f1os despu\u00e9s consigui\u00f3 que le nombrasen maestro de capilla en la bas\u00edlica de San Marcos, quiz\u00e1s precisamente gracias a esta obra. Jugaba a dos bandas, Claudio. Y no solo a la hora de presentarse a estas dos convocatorias, tambi\u00e9n a la hora de componer. Un famoso te\u00f3rico musical, Giovanni Maria Artusi, le acusaba p\u00fablicamente de utilizar una t\u00e9cnica compositiva corruptora, destructora del estilo imperante. Siempre la misma historia: la de los creadores contempor\u00e1neos que no siguen las reglas porque est\u00e1n inventando las suyas propias, las que se convertir\u00e1n en canon pasados unos a\u00f1os. F\u00edjate ahora qui\u00e9n se acuerda de ese te\u00f3rico y de sus composiciones, que tambi\u00e9n las ten\u00eda, y qui\u00e9n de Claudio Monteverdi, tambi\u00e9n conocido por sus contempor\u00e1neos como <i>Il Divino<\/i>, de quien se celebra el 450 aniversario de su nacimiento (de ah\u00ed que se sucedan los conciertos dedicados a su m\u00fasica, como el que unos d\u00edas antes se celebr\u00f3 en el Auditori, en el que, casualidades de la vida, Jordi Savall y Le Concert des Nations interpretaron esta misma obra). Seguramente por intentar protegerse de las reaccionarias cr\u00edticas que recib\u00eda, Monteverdi utiliza elementos arcaizantes en esta composici\u00f3n (que deb\u00eda servir de carta de presentaci\u00f3n para conseguir curro ante la muy conservadora jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, no lo olvidemos), como es el caso de las melod\u00edas de canto gregoriano que mezcla con el nuevo estilo, el suyo propio, a veces de una manera muy parecida a lo que ahora llamar\u00edamos remezclar, con el mismo objetivo que remezclamos en pleno siglo XXI: para construir una cosa perfectamente nueva a partir de unos elementos preexistentes. Como cuando unas voces femeninas del coro insertan intermitentemente la melod\u00eda gregoriana del <i>Sancta Maria, ora pro nobis<\/i>, cada vez con un ritmo ligeramente diferente, sobre una m\u00fasica instrumental, de corte absolutamente moderno para su \u00e9poca. Maravillosas soluciones, Claudio, como tambi\u00e9n fue maravillosa la idea de componer algo de m\u00fasica religiosa, algo que no hab\u00edas hecho nunca antes, para tener algo de curr\u00edculum para que te hiciesen caso en Roma o en Venecia. Fue lo que ahora dir\u00edamos publicar algo, quiz\u00e1s apenas remunerado, para conseguir visibilidad. Pero conservando en todo momento tu maravillosa libertad creativa, dejando la puerta abierta a la interpretaci\u00f3n fuera de la iglesia, como propones en la portada de la publicaci\u00f3n que recoge estas <i>Vespro<\/i>, o escogiendo textos tirando a er\u00f3ticos del <i>Cantar de los cantares<\/i>, como el <i>Nigra sum<\/i>, con el que de pronto nos sorprende la soprano: <i>Soy negra pero hermosa, hijas de Jerusalem, por eso el rey me ama y me introdujo en su habitaci\u00f3n<\/i>. Te sali\u00f3 bien, Claudio. Conseguiste la fama, seguramente con mucho esfuerzo. Y por eso ahora te conocemos y podemos celebrarte. Y tenemos a los mejores int\u00e9rpretes de m\u00fasica antigua del planeta, aqu\u00ed en el Palau de la M\u00fasica Catalana, dedicando grandes esfuerzos y un enorme talento para desentra\u00f1ar los misterios de tu m\u00fasica e interpretarla con todo el cuidado, el mayor de los respetos e instrumentos originales (o las r\u00e9plicas m\u00e1s fidedignas). Una hora y media de m\u00fasica, sin pausa, m\u00e1s emocionante que la mejor de las pel\u00edculas de acci\u00f3n en 3D, con un sentido sorprendente de la performance. Por ejemplo, en el <i>Audi coelum<\/i>, cuando el tenor acaba una estrofa y alguien, a quien no vemos en escena, le contesta con un eco, oculto en alguna parte. O, cuando en el <i>Duo Seraphim<\/i>, a los dos tenores se les suma un tercero justo al pronunciar la palabra <i>Tres<\/i>. Tambi\u00e9n disfrutamos mucho cuando Philippe Herreweghe deja que sea Barbara Kab\u00e1tkov\u00e1, hasta ese momento una cantante m\u00e1s, quien dirija a la Schola Gregoriana, el quinteto vocal encargado de las partes de canto gregoriano que salpimentan de vez en cuando esta sabrosa obra. O cuando uno de los <i>cornettos<\/i> se pone de espaldas al p\u00fablico para dar la r\u00e9plica a su partenaire, lo mismo que las violinistas. Seguro que en San Marcos, con una arquitectura que se presta a la perfecci\u00f3n para todos estos recursos perform\u00e1ticos, debisteis pasarlo bien jugando con todos estos truquitos sonoros que, tan acertadamente, se lo agradecemos, recuperan Herreweghe y los suyos. Rigor y austeridad flamenca (flamenca de Flandes, se entiende) que se esfuerza en jugar con la m\u00fasica de un compositor contrastadamente mucho m\u00e1s meridional que los int\u00e9rpretes que le rinden tributo, autor de una m\u00fasica de una riqueza incomparable que consigue elevarnos para que crucemos la Via Laietana flotando a medio metro del suelo aunque, parad\u00f3jicamente, con la impresi\u00f3n de haber reconectado con la vida, m\u00e1s all\u00e1 de la percepci\u00f3n tramposa en la que nos sumen \u00faltimamente el bombardeo de narrativas que pretenden convertir nuestra rica realidad en una ficci\u00f3n barata. Parafraseando a Rodrigo Garc\u00eda, prefiero que me quite el sue\u00f1o Monterverdi&#8230;<\/p>\n<div id=\"attachment_5425\" style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5425\" class=\"size-full wp-image-5425\" src=\"http:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/herreweghe.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/herreweghe.jpg 600w, https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/herreweghe-300x205.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><p id=\"caption-attachment-5425\" class=\"wp-caption-text\">Philippe Herreweghe. Foto: Michiel Hendryckx<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1610, cuando public\u00f3 sus Vespro della Beata Vergine, Claudio Monteverdi ten\u00eda m\u00e1s o menos la misma edad que yo el lunes pasado cuando entr\u00e9 en el Palau de la M\u00fasica Catalana para escuchar esta maravillosa obra interpretada por el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/2017\/10\/26\/prefiero-que-me-quite-el-sueno-monteverdi\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-5419","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-todo-lo-que-me-gusta-es-musical"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5419","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5419"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5419\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5432,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5419\/revisions\/5432"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5419"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5419"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tea-tron.com\/rubenramos\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5419"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}