Archive for June, 2010

Qué ha pasado

Saturday, June 12th, 2010

El día ha llegado. Puedes pasar

Ante las modas, la voluntad del grito. Ante las teorías muertas, las prácticas salvajes. Tenemos mil razones para juntarnos esta noche. Razones individuales y colectivas, públicas y privadas. Hace dos años, por ejemplo, cerró El Canto de la Cabra, una de las salas más importantes de Madrid. Nadie salió a la calle, en los periódicos no se publicó prácticamente ni una nota de prensa. Así fuimos aprendiendo cómo son las cosas, y empezamos a pensar la acción. La acción es esta. Vamos a ocupar durante unas horas este edificio inmenso y maravilloso. ¿Qué pasaría si decidiéramos no irnos, si actuásemos gratis durante meses? ¿Qué pasaría si uno por uno fuésemos tomando todos los espacios que creemos que nos pertenecen? ¿Qué pasaría si en esta noche empezase un proyecto de compromiso verdadero? No tenemos luz, ni dinero, ni apoyos institucionales. Hemos venido porque hemos querido. Eso es lo que nos diferencia. No hay nada que juzgar esta noche. Pensamos un proyecto en el tiempo, que puede empezar hoy, en el que cada uno encuentre la forma de dejar aquí lo que le importa, lo que cada uno es. Hemos venido a trabajar este edificio como si fuera un campo, hemos venido a sembrar. Venimos de los pueblos y no lo olvidamos. Quisiéramos, por un día, no tener nombre, quisiéramos no tener historia detrás para que todos entiendan que no hay otro motivo en esta reunión que verse las caras. El día ha llegado. Puedes pasar. No sabes quién te ha invitado ni por qué, pero estás aquí. Es necesario acercarse a lo imprevisible y a lo irreversible. Este es el encuentro que queremos. Un encuentro irreversible, que no te vayas, que no me dejes ir, que no te vayas. Que no descanses más. Que no nos separaremos nunca. Sólo importa tu resistencia, tu presencia, tu gesto, tu cuerpo, tu baile.

Sabemos que siempre se puede cerrar mejor, que se puede acompañar, seguir indicando la dirección, que nunca basta, que siempre se puede continuar, recoger más. Queríamos deciros algo pero todavía es pronto para saber qué ha pasado. ¿Salió bien? ¿Salió mal? ¿Cómo saberlo?

Gracias a los que estuvieron. A los que creyeron hasta el final que a veces las cosas pasan así, sin control, por intuición, a golpes.

Corrientes de amor

Tuesday, June 8th, 2010

Estas son dos citas que llegaron a nuestros correos, una es de Alberto y otra de Javi

Emily Dickinson

Sin ver, aún sabemos-
Sin saber, intuimos-
Sin intuir, sonreímos y ocultamos
y acariciamos a medias-
y temblamos- y escapamos,
seráfico terror-
Tal vez el Paraíso nos seduce
con un “si te atreves”.

Emmanuel Levinas

La caricia, como el contacto, es sensibilidad. Pero la caricia trasciende lo sensible. No se trata de que sienta más allá del sentido, más lejos que los sentidos, que se apodere de un alimento sublime, mientras conserva, en su relación con este sentido último, una intención de hambre que va hacia el alimento que se insinúa y se da a este hambre, sino que la profundiza, como si la caricia se nutriese de su propio hambre. La caricia consiste en no apresar nada, en solicitar lo que se escapa sin cesar de su forma hacia un porvenir -jamás lo bastante porvenir-, en solicitar eso que se oculta como si no fuese aún. Busca, registra. No es una intencionalidad de develamiento, sino de búsqueda: marcha hacia lo invisible. En cierto sentido expresa el amor, pero sufre por su incapacidad de decirlo. Tiene hambre de esta expresión misma, en un incesante crecimiento del hambre. Va, pues, más allá de su término, apunta más allá de un ente, a un futuro que precisamente como ente golpea ya a la puerta del ser. En su satisfacción, el deseo que la anima renace, alimentado en cierto modo por lo que aún no es, remitiéndonos a la virginidad, jamás violada, de lo femenino. La caricia no busca dominar una libertad hostil, hacer de ella su objeto o arrancarle su consentimiento. La caricia busca, más allá del consentimiento o la resistencia de una libertad, lo que no es aún, un ‘menos que nada’ cerrado y que dormita más allá del porvenir y, en consecuencia, que dormita de modo muy distinto de lo posible, el cual se ofrecerá a la anticipación.

Y otras dos de Elena, el día 10.

Paul Valéry

Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre. El fuego, la humedad, los animales, el tiempo y su propio contenido.

Yo os digo… que la Danza, a mi entender, no se limita a ser un ejercicio, una diversión, un simple arte ornamental, ni siquiera un juego de sociedad a veces; es una cosa muy seria, y hasta en ciertos aspectos venerabilísima. Toda época que haya comprendido el cuerpo humano, o que haya experimentado al menos, ese sentimiento de misterio que lleva implícito, los recursos, las limitaciones, la ambivalencia de energía y sensibilidad que lleva consigo, ha cultivado, ha venerado la Danza.

Algunos nombres buenos

Saturday, June 5th, 2010

Lo que propone esta Convocatoria es una reunión en torno a un vacío, no hemos impuesto un tema, ni hemos pensado que el encuentro deba reunir solamente artistas que se dedican a las artes escénicas, hemos buscado personas con las que poder pensar. Hemos propuesto una composición imprevisible de personas y vidas.

El desafío para todos es cómo encontrarnos, cómo hablar, cómo hacer, cómo seguir, cómo pensar, cómo impulsar, cómo inspirar.

Lo primero que hicimos fue proponeros que estuviérais presentes el día 11 de la manera que quisiérais, unos habéis decidido hacer una acción en algunos de los espacios de la antigua Tabacalera y otros queréis venir y sumaros a lo que allí ocurra. Todo importa. Lo que está claro es que cada uno está buscando el lugar desde el que vincularse a los otros, por el momento este ya es un trabajo real, un esfuerzo valioso y una fuerza común.

Durante el último mes las propuestas que han salido están siendo acompañadas para generar un contexto, para que juntas den un sentido al encuentro.

Estas son las personas que estarán presentes de una manera u otra.

Sara Molina
Caro Pinzón
Juan Úbeda y Elisa Gálvez
Pablo Gisbert
David Mallols
Maryluz Arcas
Juan Loriente
Alberto Jiménez
Sofía Nieto
Antonio Fernández Lera
Elena Alonso
Celso Giménez
Itsaso Arana
Violeta Gil
Pablo Fidalgo Lareo
Estefanía García
Rodrigo García
Miguel Rojo
María Folguera
Noé Dénia
Alberto Sebastián Lago
Juan Rayos
Sandra Cendal
Marina Beloki
Maral Kekejian
Ana Folguera
Alejandro Céspedes
Federico Clavarino
Lucas F. Barrutia
Javier G. Clavel, Paula Giménez y Lucía Boned
Abel Hernández (El hijo)
Javier Montserrat
Luis Brea
Xose Luis Saqués
Manuel Cardero
Antonio de Paco
Isaac Torres
Gorane Arana
Nerea Arana
Pablo Amigo
David López
Ricardo Gil
Claudia Faci
Luna Miguel
Maite Dono
Elise Plain
Tomoto
El Intruso
Claudia Claremi
Equipo de fútbol femenino Taberna Errante
Guzmán Sánchez
Jesús Barranco
Marta Azparren
Raquel Samaniego
Rafael y Eulogio
Marga
Amador
Raquel
Eva
Óscar
Tirso
Julia de Castro
Candela Recio
Michela Depetris
Bill Falvey
Adrián y Benjamin
Tanya Beyeler
Glória March
Jorge Brea

A las puertas de la ciudad

Friday, June 4th, 2010

A las puertas de la ciudad

Voy a esperar un poco
a que se ponga el sol, aunque estos pasos
se me vayan allí, hacia el baile mío,
hacia la vida mía. Tantos años
hice buena pareja con vosotros,
amigos. Y os dejé, y me fui a mi barrio
de juventud creyendo
que allí estaría mi verbena en vano.
¡Si creí que podíais seguir siempre
con la seca impiedad, con el engaño
de la ciudad a cuestas! ¡Si creía
que ella, la bien cercada, mal cercado
os tuvo siempre el corazón, y era
todo sencillo, todo tan a mano
como el alzar la olla, oler el guiso
y ver que está en su punto! ¡Si era claro:
tanta alegría por tan poco costo
era verdad, era verdad! Ah, cuándo
me daré cuenta de que todo es simple.
¿Qué estaba yo mirando
que no lo vi? ¿Qué hacía tan tranquila
mi juventud bajo el inmenso arado
del cielo si en cualquier parte, en la calle,
se nos hincaba, hacia el trabajo
removiéndonos hondo a pesar nuestro?
Años y años confiando
en nuestros pobres laboreos, como
si fuera nuestra la cosecha, y cuánto,
cuánto granar nos iba
cerniendo la azul criba del espacio,
nada era nuestro ya: todo nuestro amo.
Como el Duero en abril entra la casa
del hombre y allí suena, allí va dando
su eterna empresa y su labor, y, entonces,
¿qué se podría hacer: ponerse a salvo
con el río a la puerta,
vivir como si no entrara hasta el cuarto,
hasta el más simple adobe el puro riego
de la tierra y del mundo?; y bien, al cabo
así nosotros, ¿qué otra cosa haríamos
sino tender nuestra humildad al raso,
secar al sol nuestra alegría, nuestra
sola camisa limpia para siempre?
Basta de hablar en vano
que hoy debo hacer lo que debí haber hecho.
Perdón si antes no os quise dar la mano
pero yo qué sabía. Vuelvo alegre
y esta calma de puesta da a mis pasos
el buen compás, la buena
marcha hacia la ciudad de mis pecados.
¡De par en par las puertas! Voy. Y entro
tan seguro, tan llano
como el que barbechó en enero y sabe
que la tierra no falla, y un buen día
se va tranquilo a recoger su grano

Claudio Rodríguez Conjuros(1958)