Entrevista a Taller Placer

Tras tres ediciones, Paula Miralles y Vicente Arlandis (Taller Placercierran el programa Constelaciones & Asterismos el sábado 27 de junio en La Mutant con una Jornada Cósmica, en la que invitan a “una serie de experiencias y activaciones que orbitan en torno a una idea expandida de la luz y de la visión: no como un acto reducido a los ojos, sino como una forma de relación con el mundo que involucra la intuición, la memoria y una sensibilidad que atraviesa todo el cuerpo”. Una fiesta final de 10.30 a 14h que “no habla de un cosmos lejano ni astronómico, sino de la posibilidad de recuperar una relación más amplia con lo que nos rodea; tanto lo que aparece como lo que se esconde”. Desde Teatron nos sumamos a la celebración hablando con Vicente Arlandis sobre estos años de Constelaciones & Asterismos.

Fernando Gandasegui: Constelaciones & Asterismos es un programa que lleváis haciendo tres ediciones y que concluye este sábado, donde habéis “compartido preguntas y aprendizajes con astrónomas, meteorólogas, músicos, arquitectos y artistas, construyendo un espacio de reflexión y pensamiento junto a un grupo de gente que nos ha acompañado en este tiempo”. Quería empezar preguntando por la noción de “ensayo” que también utilizáis para describir el programa, y por la relación con La Mutant, la institución que ha apostado por vuestra iniciativa.

Vicente Arlandis: Este tipo de proyectos los entendemos también como ensayos, como un proceso de creación de hacer piezas. Durante Constelaciones & Asterismos hemos hecho ya dos piezas terminadas y otra por cerrar en relación con el programa. A mí cada vez me parece más duro meterme en una sala de ensayo a cerrar una forma, así que pensamos de qué manera podemos ensayar sin ese formato tan salvaje de tú contigo mismo o con otras personas retroalimentándose. Nos inventamos una forma de hacer cosas en grupo a partir de prácticas que llevamos adelante. 

La clave para este programa ha sido la confianza que nos ha dado Tatiana Clavel, directora de La Mutant. Es muy extraño que alguien que dirige una institución te dé el espacio, la economía y confíe que van a pasar cosas. La Mutant, a diferencia de otras instituciones que solo quieren que hagas cosas en sus instalaciones, ha sido muy generosa y nos ha facilitado hacer muchas actividades fuera. El programa se ha ido haciendo, como cuando haces piezas, te pones a ensayar y van pasando cosas. Tú entras con preguntas y con alguna práctica concreta y luego eso va cambiando mucho y te lleva a sitios muy diferentes. 

¿Algo similar hicisteis en el Conde Duque dirigido por Isla Aguilar y Miguel Oyarzun no? ¿Por qué hacer este carácter colectivo del programa? ¿Qué aporta la colectividad a los procesos de investigación artística?

Taller Placer en realidad surge cuando Isla y Miguel me llaman para ser artista residente en Conde Duque, para hacer lo que quisiera, y me entró el vértigo de tener que ponerme a hacer piezas yo solo. Entonces empezamos a hacer programas. Por aquel entonces, junto con Paula Miralles, nos interesaban las nuevas formas del trabajo hoy en día, ya que generan maneras de ser o subjetividades muy diversas. Hicimos visitas a lugares de trabajo, nos contaron experiencias laborales, vinieron sindicatos… Y al final hicimos El esfuerzo constante de ganarse la vida. Si trabajas de esta manera, las piezas al final son accidentes, llevas tanto tiempo dando vueltas a algo, que viene alguien a contarte alguna cuestión que se relaciona y aparece la obra. A mí me gusta hacer piezas así. 

¿Se podría hablar que esta clase de programas como Constelaciones & Asterismos es parte de vuestra metodología de trabajo? 

 Tener que inventarte la manera de hacer según vas trabajando, tiene mucho que ver con las artes vivas. Cuando hablamos de artes vivas, esa cosa tan amplia, si hay algo definitorio es la manera de trabajar. Esa manera te la inventas, pero no desde la nada, lo haces con una mochila que llevas con un montón de cosas, llevas herramientas, casos de estudio… no partimos de cero. Si en algo Paula y yo somos buenos es en la manera de trabajar. Tenemos muchas formas distintas por las que hemos pasado mucho tiempo, así que existe una estantería llena de posibilidades donde elegir. Son metodologías que no parten de cero, son muy abiertas, y sobre todo es importante cómo se relacionan con lo que estás trabajando. A mí me da envidia la gente que hace obras en 8 semanas. Antes de empezar ya tienes el texto, los actores… Qué lejos puedes llegar con ese sistema tan controlado, y qué poco recorrido tienes a la vez.  

¿Cómo surge y cuál ha sido el recorrido de Constelaciones & Asterismos?

 En Hablar en arte estuvimos haciendo una investigación con la gente que trabaja de noche, y porque por aquel entonces en Valencia estábamos haciendo En lo oscuro está lo infinito, un programa que consistía en un recorrido entre el Teatre el Musical y La Mutant en una misma noche. Empezamos con Light years away de Edurne Rubio y acabamos con Llorenç Barber con un concierto de campanas para dar la bienvenida al día en La Mutant. Entre medias fuimos al puerto, a Mercavalència, hablamos con estibadores, con el farero… Ese día también vino un astrólogo para mirar al cielo desde el faro. Estábamos en algo tan terrenal, como lo que ganaban los trabajadores de las grúas del puerto, que queríamos algo opuesto a mirar al cielo. Fue muy guay y empezamos a hacernos preguntas sobre la poca relación que tenemos con algo tan fundamental. Pensar o repensar o generar un espacio para reflexionar en colectivo sobre lo que pasa en el cielo. Empezamos con una meteoróloga para trabajar sobre las nubes y fenómenos atmosféricos, para luego irnos más arriba. Luego decidimos empezar a trabajar sobre la oscuridad del cielo y la oscuridad del más adentro, pensar esa luz y oscuridad a la vez. 

 En lo oscuro está lo infinito. Foto Raúl Sánchez

El primer año nos dedicamos a leer textos que plantean una crítica a la ciencia desde la ciencia, y que tratan el cielo de una forma más poética. Stefano Mancuso por ejemplo defiende que somos extraterrestres porque toda la energía que nos hace crecer viene del sol, del espacio exterior. El segundo año quisimos pensar la luz en concreto, y programamos talleres sobre la luz dentro del espacio escénico con Isaac Torres. Y confirmamos algo que ya sabíamos, que es imposible hacer un oscuro dentro de una caja negra, hay unos sistemas de seguridad tan fuertes que impiden que el teatro funcione para lo que ha sido diseñado arquitectónicamente. Así que nos fuimos a una cueva para tener la experiencia que se supone podríamos tener en un teatro. A partir de ahí surgieron estrategias muy performativas que acabaron estando en piezas como Corrimiento al rojo, esto es, contar cosas mientras estábamos en la cueva como los cambios en los ritmos circadianos y en la noción del tiempo al estar en oscuridad total, o cuando se encontraron al pez diablo, un pez que vive en las fosas abisales en la superficie del océano, porque quizás, del mismo modo que hay gente que cuando muere que se mete en una cueva para tener la experiencia de la oscuridad total, ese pez había querido una experiencia de luz muy fuerte y su organismo no estaba preparado.  

El programa de Constelaciones & Asterismos de enero a junio de 2026 ha acogido un taller estable de dibujo orientado a explorar la luz a través del gesto manual por el que han pasado varias artistas, una conferencia performativa de Marta Azparren, una excursión a la ONCE y otra La Cova Fosca de Ondara con el físico Álvaro García López, y la Jornada Cósmica que cierra el programa este sábado. ¿Cómo ha sido el taller de dibujo que entiendo ha sido el eje vertebrador del programa? 

La propuesta del dibujo ha sido muy arriesgada, Paula y yo hemos hablado mucho si era esa la propuesta, porque se alejaba de la naturaleza de las anteriores. Ha consistido en sentarnos juntas, parar y ponernos a generar imágenes de forma muy analógica, que han dependido a su vez de las maneras de hacer de las artistas que han guiado las sesiones como Fermín Jiménez Landa o Amalia Fernández. Mirábamos siempre el mismo paisaje, el que se ve desde La Mutant por detrás, un paisaje que se está haciendo. Se ve el antiguo circuito de la Fórmula 1, unos edificios nuevos, el barrio de Nazaret, las grúas del puerto y muchas chabolas. No había nada preconcebido. Han pasado cosas muy guays, que tenían justo que ver con las maneras de las personas que han pasado por aquí. Un destilado de eso va a suceder el próximo sábado. 

Durante estos meses habéis trabajado sobre “la videncia, entendida como la capacidad de percibir lo que no se muestra”, y “la dualidad luz/oscuridad y la relación entre la visión y la construcción mental de la imagen”. ¿Qué ha pasado y qué habéis aprendido alrededor de estas cuestiones? 

Una experiencia muy guay fue ir a la ONCE, y la mezcla con el Cine Ciego de Marta Azparren que presentó su trabajo también. Tendemos a pensar la ceguera de una sola manera, pero es múltiple. Había alguien que por ejemplo no entendía el concepto de imagen, como si le nombráramos un sentido que no existe porque nunca lo ha experimentado. Hemos vinculado mucho la imagen con lo táctil. Aunque está muy teorizado, nos hemos acercado desde la práctica al generar imágenes desde lo táctil. Las artistas que han pasado por el grupo de dibujo han creado una especie de catálogo, expandiendo la práctica del dibujar, que a su vez ha estirado lo táctil. Por ejemplo, al preguntarle a la mujer que no comprendía las imágenes cómo soñaba, nos respondió que cuando había algo en sueños que no le gustaba o le hacía sentir mal, perdía el equilibrio. 

¿Qué relación tienen con Corrimiento al rojo y La hora dorada, las dos obras que habéis hecho paralelamente al programa?

En Corrimiento al rojo se plantea ir paulatinamente al mayor grado de oscuridad posible. Es site specific y la vamos haciendo en espacios que tienen ventanas o salidas al exterior, de forma que vamos oscureciendo o cegando todo el espacio mientras se escucha un texto en off que trata justamente con descubrimientos que hemos ido haciendo sobre la oscuridad, y cómo ha evolucionado el entendimiento del ojo, porque se ha ido sabiendo a la vez más sobre cómo veíamos y la naturaleza física de la luz. En Rayo audaz, la excursión que hicimos a la cueva y en la que participó Álvaro García López, un físico experto en luz, Álvaro nos decía que aún no tiene ni idea de qué es la luz, sino la posibilidad que él considera, pero que puede haber muchas otras.

Hablar en arte nos invitó a hacer una intervención en el faro de Moncloa. Hicimos una visita meses antes y flipamos con las vistas. Hablamos con la gente que trabaja allí, y nos decían que lo mejor era la salida y la puesta de sol, lo cual además les pillaba fuera de su horario de trabajo. Uno de ellos había trabajado en el zoo, y nos contaba que allí pasaba lo mismo, que los animales tenían mucha más actividad por la noche, pero que los horarios se adaptan a los humanos. Y empezamos a trabajar sobre el horario de las personas y el de la naturaleza, del sol en este caso. La hora dorada plantea pensar la puesta de sol desde una manera muy abstracta, desde los cambios cromáticos y no su construcción lingüística. Ahora vamos a darle una vuelta en las residencias Magalia. La pieza incurre en la contradicción de querer sacar del lenguaje desde el lenguaje. Queremos que se mire desde una manera muy sensitiva, pero arrastramos hacia ese lugar con palabras. Ahora nos gustaría hacer una acción, formar parte de ese paisaje. 

La pregunta que ha vertebrado Constelaciones & Asterismos ha sido “¿Qué es la luz?” Después de estos años, ¿qué responderías ahora a punto de cerrar el programa?  

A mí la propuesta de Álvaro García López me encanta. Álvaro piensa la luz como el todo. Toda la materia es luz prensada sobre sí misma que está girando, y que está generando todo lo que tocamos… Vivimos en la luz. Mi cuerpo, este ordenador por el que estamos hablando, todo es luz. Es la religión llevada al máximo, es precioso. 

Para cerrar este recorrido, proponéis una Jornada Cósmica, “un encuentro concebido como cierre de la temporada y de nuestra investigación. Será una ocasión para compartir con las personas asistentes los materiales, las experiencias y las preguntas que han atravesado todo el proceso”. ¿Qué va a ocurrir el sábado 27 de junio en La Mutant? 

Vamos a trabajar con la luz del sol, que es con lo que estamos investigando ahora en la pieza Del campo una excitación. Meteremos la luz solar dentro del teatro reflejándola con espejos. Planteamos una relación muy fuerte de la luz solar con la materia. Luego haremos un masaje guiado de los ojos, una copia de la propuesta de Idoia a la que no hemos podido traer. Después haremos una práctica de dibujo muy física, y cerraremos con un concierto de Raquel Cruces y Campaneras sobre cantos populares que tienen que ver con el ritmo cotidiano, con el ritmo solar. 

Fernando Gandasegui

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