Viernes 12 a las 21h en La Farinera del Clot

Este viernes abrimos puertas al público para que husmeen nuestro ensayo del remake de “Autònoma”, el RELOADED.
Os invitamos a que vengais, lo veais y os tomeis una birra con nosotr@s mientras rajais u opinais de lo que habeis visto.

El Centre Cultural La Farinera del Clot nos ha ofrecido esta residencia técnica después de ver el tráiler que presentamos en la Caravana de Tráilers en el TNT 2017 y que organiza G.R.U.A.

Creemos que es un planazo venir, verlo, haber hecho el trailer, haber hecho esta residencia intensiva de una semana en La Farinera y haber transformado la Autónoma en este bichillo que tenemos ahora.

 

 

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Un inicio después del primer final

Ya hemos terminado las funciones previstas de Autònoma. El dinero recogido en total (M.A.R.T, Can Felipa, donde hemos hecho función y residencia de creación de cinco meses y Antic Teatre) son 1.421,89 €.
A esta cantidad, si le quitamos el IVA, seguridades sociales e IRPF nos quedan unos 1.116€. De aquí tenemos que extraer gastos de transporte y dietas de los días de funciones (de la residencia aún no, esperad): nos quedamos con unos 840 €.
Estos 840 € son lo que nos queda, aproximadamente, a repartir entre todos los que han participado en el espectáculo: la ayudante de vestuario, estudiante de la BAU en prácticas a la que en teoría no se le tiene que pagar nada (cuando digo “en teoría” me refiero a nivel de convenio), le damos un sobre (si, un sobre, lo sabemos, suena fatal) con 100 €, porque ha dedicado unas horas, ha diseñado un vestuario en más creces que condiciones y ha confiado en nuestro trabajo, y porque no nos da la gana de seguir este precedente de hacer trabajar los becarios sin que cobren nada. Son los futuros profesionales, y a veces más que los “profesionales” en sí, así que un sobre para ella. Nos quedan 740 €.
Cabe decir que los 280 € de la residencia (en un principio 400 €, pero que sin el 21% de IVA se quedaron en 280 €), se han gastado durante los cinco meses de residencia en material tanto para ensayar como para hacer el espectáculo final. Y estos 280 € los ganamos gracias a un buen proyecto de mediación entre la compañía y el barrio del Poble Nou, de aquí nos viene nuestra diseñadora de vestuario, sino, hubieran sido 0 €. O 280 € menos en el resultado final, como guste más. Esto nos deja con 460 €. De estos, contando que hemos tenido dos técnicos, destinamos 150 € a una de las dos personas del equipo técnico también en formato sobre, porque nos ha hecho un diseño de luces (que cuestan mucho dinero, como bien sabréis alguno de vosotros) y ha hecho 3 de los 5 bolos que hemos tenido (y tened en cuenta que un técnico cobra, como mínimo y aproximadamente, 150 € por bolo). Nos quedamos 310 €. Y nos diréis, y el otro técnico? Pues mirad, el otro técnico es la pareja de uno de los dos miembros de la compañía y sabiendo la situación económica en la que estamos, él mismo se ha ofrecido a no cobrar nada de nada de lo que ganemos. En un principio.
Y esto nos deja con 310 € a repartir entre los dos miembros de la compañía, es decir, 155 € por cabeza.
155 € a cobrar por nueve meses de trabajo (aunque empezáramos la residencia en enero, en octubre ya empezamos a ensayar por nuestra cuenta en horas de ocio entre estudios y trabajos).
155 € repartidos entre 9 meses da un resultado de 17,22 € periódico. Casi dos t-10 al mes. O dos menús de los baratos al mes. O una noche de birras y cena con los colegas.
De qué hemos vivido, pues, todos estos meses? De combinar los ensayos con un trabajo (estilista de publicidad uno y taquillera de teatro la otra). Y qué horas hemos tenido para ensayar? Aquellas que nos quedaban entre las clases de la mañana y los trabajos de la tarde, tres días a la semana (como mínimo) durante nueve meses.
No hacemos un escrito como este para quejarnos de nuestro espectáculo, ni de lo que pagan los centros cívicos para hacer residencias ni de los convenios con los teatros. Nadie nos ha obligado a crear Autónoma, ni a querer hacer artes en vivo ni a hacer una residencia ni a querer mostrar la pieza a un público. Es una puesta en común con nuestro público virtual de que ha supuesto hacer el espectáculo y, sobre todo, de que tema habla nuestro espectáculo. A lo largo de nuestra pieza se comentan las mediocridades económicas por las que pasa una artista novel y como ha de optimizar los recursos para poder hacer su espectáculo. No vivimos en un sistema que acompañe a los artistas, que les haga el camino llano ni que propicie que desde un principio (e incluso, a veces hasta el final) la vida del artista profesional sea una certeza económica en cuanto previsión y tranquilidad (aunque austera) económicas. Y lo sabemos desde que empezamos.
Lo que nosotros nos preguntamos es ¿qué hubiera pasado con esta pieza si hubiéramos tenido dinero suficiente para invertir aunque sea en dedicarnos a ello exclusivamente? ¿Qué hubiera pasado si hubiéramos tenido un técnico/a desde el inicio del proceso? Qué hubiera pasado si hubiéramos tenido una partida de 2.000 € para destinar exclusivamente a la escenografía y el material?
Pues no lo sabemos. Lo que queda es lo que queda. Y la voluntad y el amor por nuestro arte particular y puntilloso es lo que queremos hacer patente en un escrito del género.
Y por encima de todo, agradecer a quien ha arriesgado dinero, tiempo y espacio para nosotros desde un buen principio.
Y con todo esto, lo que queremos decir es que estamos más animadas que nunca a querer seguir, que aceptamos el reto de seguir aquí y, si es necesario, volver a hacerlo en las mismas condiciones para que algún día dejen de ser así .
Hasta muy pronto, ESPERAMOS!

Carmen muere bajo la presión económica, jurídica y creativa de su própia pieza unas horas antes del estreno en Antic Teatre.

 

 

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El diámetro del anillo

Escribimos al inicio del proceso, antes del inicio del proceso, cuando aún estábamos en la nebulosa mental de la nada. Y volvemos a escribir a tres semanas de estrenar. Dos escritos así son como la línea que podríamos trazar como medidor del diámetro de un anillo: va de punta a punta, de sólido a sólido cruzando una nada que, sin embargo, está rodeada de más solidez, la del propio anillo. La punta a punta, la materia sólida es todo lo que hemos mostrado del proceso (fotos en facebook, instagram, algún vídeo a cámara rápida y una presentación -muy agradecida, por cierto – en La Poderosa, BCN), es decir, imagen pura, marketing, un “hola, estamos haciendo cosas” que no se entiende por sí solo. Y lo del centro, agujero negro. Para nosotros no, para el publico en potencia, si.

En nuestro primer (y único) post en teatron hablábamos del empoderamiento con el que decidimos empezar gracias a charlar con cuatro artista, cuatro charlas que nos animaron y nos alimentaron las ganas de abordar la sala de ensayo. Estamos hablando de inicios de curso, de septiembre/octubre. Y estrenamos el doce de mayo. Que ha pasado, pues, durante estos meses, más allá de hacernos unos selfies en espejos de aulas de danza, algunos vídeos haciendo lo incomprensible (véase esta perla –> https://www.facebook.com/pelipolaca/videos/217859301972329/ ) y algún que otro post sobre la precariedad del sector escénico independiente en este país? Pues más de lo que imaginamos. Y digo imaginamos porque hoy, a día 24 de abril de 2017, exactamente a 18 días de estrenar, nos da la sensación de que lo que vamos a presentar es una simplicidad, una fantástica primera obra llena de ingenuidades, wannabes no conseguidos y poco jugo. Y no paramos de decir “esque creo que será poca cosa”, “a ver si esto lo pillan”, “¿no crees que esto es demasiado evidente?”, “esto ya lo ha hecho nosequien”, terminando muchas veces con el “bueno mira, que sea lo que Dios quiera”. Y somos ateos.

La cuestión es que nuestro espectáculo, en un principio, quería y se proponía explicar y reflejar la situación de la mayoría de los artistas escénicos independientes de nuestro país, una situación que lo que les supone es saber crear y hacer espectáculos y a la que se les suma un máster autodidacta en saber gestionar su vida laboral, saber cuánto dinero tiene que pagar a hacienda, si le sale a cuenta ser autónomo o mejor me lo hago a través de una cooperativa, si me busco un espacio en el que ensayar, porfavor, que no me hagan pagar nada, si tengo compis que salen conmigo en escena, o necesito alguien que me haga un diseño de luces, a ver como se lo pago, cuanto, cuando y, si me acepta unas birras pues casi que mejor porque así me dará para pagarme el alquiler el mes que viene, pero que vergüenza como le voy a decir a alguien que trabaje sin cobrar… Y aquí estamos. Siete meses después y habiendo cobrado 400€ por haber hecho, como parte del proyecto para optar a la residencia de creación de un centro cívico, un buen proyecto de mediación con entidades del barrio. Y lo mas gracioso de todo es que nuestra pieza ha terminado por hablar poco de esta situación. Se evidencia a cada rato con los recursos que utilizamos, con los medios de la protagonista por y para montar su obra, pero no ha devenido el tema central. Aunque predomina todo el montaje. El tema central ha sido, al final, lo mismo que nos dijeron las Crises, Mariona i Eulàlia al principio: haz un espectáculo porque crees que tienes algo que decir, porque confías en lo que vas a contar y porque crees que es interesante. ¿Será que la precariedad está tan enquistada en nuestras mentes de futuros artistas escénicos independientes que tenemos asumidisimo que no nos vamos a ganar la vida con ello por lo que decidimos hacerlo sin dinero, con nuestras propias manos y sin recursos economicos? ¿Será que tenemos absolutamente integrado que nunca, o casi muy probablemente no vamos a conseguir vivir ÍNTEGRAMENTE de nuestro espectaculos?

A medida que ha avanzado el proceso, nos hemos reído más. Nos hemos alejado de las profundidades e intensidades propias del artista martirizado por unas perfecciones ideales que nos parecen inalcanzables y hemos terminado por pasárnoslo bien. Que no quiere decir que no hayamos trabajado, pensado, ordenador, re-pensado, re-estructurado, revisado todo lo que hemos hechos, que no quiere decir que nos hayamos olvidado del público, de lo que queremos contar y queremos que se entienda, pero lo hemos gozado. Hemos terminado por sacrificar ese artista romántico que teníamos como fín de nuestras vidas adolescentes. Nunca habríamos pensado que a estas alturas estaríamos escribiendo esto, y menos con esta tranquilidad. Nos quita el sueño, claro que nos lo quita, pero nos lo quita la emoción, la felicidad de casi haber completado un proceso, las ganas de entender exactamente qué estamos haciendo y, sobretodo, las ganas de saber que va a ser de todo esto. Por malo malísimo o bueno buenísimo que sea.

Esta es, pues, la periferia de todo el anillo. Un círculo que rodea un caos estructurado, oscuro aún pero a puntito de salir a la luz. Al fin y al cabo, la precariedad de la que queríamos hablar y queríamos criticar ha pasado a ser la mayor virtud de nuestro proceso: no tenemos ningún compromiso económico con nadie, nadie nos ha pedido hacer esta pieza y no tener dinero ha hecho que nos inventemos una forma de hacer que nos es absolutamente propia, la de todos estos tiempos de hacer el orangután en el comedor de casa con las lamparas del salón, los ordenadores que nos acompañan y, sobre todo, un imaginario compartido cultivado a lo largo de más de 15 años.

Estamos contentos, cagadas y expectantes no sabemos si lo que hemos hecho está bien o mal, no sabemos ni siquiera si hay “bien o “mal” ya no “vemos”, pero hay un motor dentro nuestro que nos empuja a sacar el hijo, un hijo que aunque sea feo, será siempre el primero.

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La PeliPolaca os saluda

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Somos dos, Néstor e Irene, y somos nuevos, jóvenes e inexpertos. Nuevos respecto al mundo de la escena de Barcelona (al menos con una creación propia). Jóvenes porque tenemos veintiséis años y consideramos que eso es ser joven. E inexpertos porque es la primera vez que nos aventuramos a la creación de una pieza propia.

Gracias a la presentación del proyecto Autònoma en el Centre Cívic Can Felipa de Barcelona, se nos concede una residencia de creación y obtenemos lo mínimo y necesario para arrancar esta nueva aventura que, mas o menos, creemos saber como funciona: un espacio de ensayo/creación durante tres meses y un sitio en el que estrenar. Y digo que mas o menos creemos que sabemos como funciona porque, poco después de la concesión, nos damos cuenta de que no tenemos ni idea de por donde se empieza esto de crear. ¿De la nada?

Autònoma quiere ser una pieza que recoja la doble vida, la doble mentalidad, la bicefalia de una artista novel que, queriendo presentar su primera pieza, consigue que se la programe. Un espectáculo doble en el que vemos el proceso de creación (¿de la nada?) y el proceso de gestión, legalización y venta de la deseada pieza. La artista-creadora-productora-gestora es nuestra protagonista (almenos hasta hoy en día). Y resulta que el espectáculo es tan meta que no sabemos por donde empezar. Y decidimos hablar con compañeras de profesión (y decimos compañeras porque de momento es con quien nos hemos encontrado) como Cris BlancoEulàlia BergadàMariona NaudinCris Celada para que nos cuenten como se vive esta bicefalia.

La entrevistas empiezan con preguntas sobre sus procesos de creación, sus primeros espectáculos, como viven esta conjunción de mujer orquesta (como bien dijo Mariona) y como eso les repercute en su vida creadora y en su vida gestora. Les contamos que es nuestra primera vez, que nos vamos a desvirgar pero que nuestra pareja elegida nos da mucho respeto: la sala de ensayo, el primer día , poner el pie por primera vez en el espacio y empezar. ¿Como empezamos? ¿Qué hacemos? Nos da miedo hacer el ridículo, perder el tiempo y no llegar a ninguna parte. Consideramos que tenemos que prepararnos mucho mentalmente para llegar allí y probar (y digo solo probar) algo digno y con pies y cabeza. Porque de alguna forma, ensayar y crear ya es enseñar algo a alguien, a un público que aún no ha llegado, que está en tu cabeza y del que tu formas parte. Y nos dicen que no, que eso es mentira, que eso es un techo de cristal que nos hemos puesto en el sótano sin haber ni siquiera empezado. Defienden cada una de ellas que confiemos en lo que nos apetece hacer, que lo amemos y, sobretodo, que elijamos bien las voces que van a influir en nuestro camino de creación. Que el espacio sagrado murió con El Espacio Vació de Peter Brook, aunque haya que respetarlo y tratarlo como se merece. Y así hemos empezado: probando y disfrutando, sin reparos, con amor y con buen humor. Sobretodo sin prisas. Porque no tenemos ninguna.

Cada una de ellas tiene su sistema de gestión, como también cada una tiene su proceso creativo. Y ahí es donde nos quedamos mas tiempo, donde gozamos mas con la entrevista y casi que terminamos por olvidarnos de la parte numérica y legal. Porque al fin y al cabo, donde queremos estar es en la parte creativa, de la escucha, del sentir y de corporizar lo imaginado. Reírnos mucho del ridículo que nos parece que hacemos (aunque no sea verdad) y quedarnos con aquellas ideas que se desarrollan a medida que se nos presentan, que no se estancan, que no son sesudas y que ayudan a la confluencia de algo más, siempre algo más. Porque al fin y al cabo hacemos esto porque consideramos que tenemos mucho que decir, porque consideramos que el artista vive en una eterna lucha de valorización y porque lamentablemente (¿o no?) la inestabilidad económica y valorativa del oficio del artista te empuja a querer hablar de eso, a pedirte si vale la pena emprender esta nueva aventura y si a la larga te va a salir a cuenta. Y todas ellas nos dicen que si, que les sale a cuenta. Y nos las creemos porque ya estamos oliendo el gozo de este movimiento, de esta inestabilidad, de esa libertad de expresa y de dar a conocer.

Y decidimos, finalmente, escribir en Teatron porqué de aquí nace todo esto, de aquí sale el germen de nuestra primera pieza, del artículo A taquilla (La estrategia suicida) que una de las profesoras de la escuela nos mandó leer en nuestro primer curso de Dirección y Dramaturgia. De este artículo, de su pregunta inducida de valorar si nos vale la pena seguir con esto en el país en el que estamos y de nuestra respuesta afirmativa al respecto. Porque al fin y al cabo, no se crea nunca “de la nada”.

Os damos las gracias a Teatron, a las entrevistadas y a los que nos estáis leyendo. Os invitamos a que nos acompañéis en este proceso inventado y lo gocéis con nosotros. La Compañía Pelipolaca os saluda. (Y ya otro día os contamos lo de Pelipolaca).

 

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