Notas que patinan #41: Nada es lo que parece alrededor de una mesa

El jueves de la semana pasada salí de la intervención de Job Ramos en el Nyamnyam con tres objetos: dos libros de dos exposiciones realizadas en el desaparecido Espai Zer01 de Olot y unas albóndigas que sobraron de la comida cocinada por Iñaki Álvarez. He seguido alimentándome de estos tres objetos durante la siguiente semana. Cené las albóndigas esa misma noche. También comencé a leer los libros. El primer libro que me leí fue el libro de la exposición Un altre paradís sense clavegueram (Otro paraíso sin alcantarillado) de Job Ramos, del año 2008. El jueves pasado Job nos regaló uno a todos los presentes que aguantaron hasta que nos levantamos de la mesa. Los que se marcharon antes se quedaron sin libro. Al principio del libro aparece un póster con la frase germinal del proyecto: Antes de pensar, mover un árbol. Job es de Olot. Al lado de Olot, el bosque que le pilla más a mano es La Fageda d’en Jordà, un espectacular bosque de hayas que crece en la lava de un volcán del Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa. Allí fue a coger un árbol para colocarlo en la sala de exposiciones.

Árbol de la Fageda d'en Jordà que Job Ramos metió en su exposición

La primera vez que oí hablar de La Fageda d’en Jordà fue cuando vi el videoclip del tema Fuig llop fuig llop fuig (Huye lobo huye lobo huye), uno de mis temas preferidos de Hidrogenesse. Una canción que aún me sigue emocionando. El videoclip está grabado en La Fageda d’en Jordà en el año 2007.

El segundo libro que me leí me lo dio Job durante la comida del pasado jueves. Me dijo: Este libro a ti te va a gustar. Era también el de una exposición del Espai Zer01 de Olot, en este caso de Iñaki Álvarez que, como Job, también es de Olot. El libro se titula Trucs que surten malament (Trucos que salen mal) y pertenece a una exposición del 2007 (el mismo año que fue grabado el tema de Hidrogenesse) que, si no me equivoco, se titulaba Una bofetada a tiempo es una victoria. El libro consiste en una colección de ideas acompañadas de una sugerencia de realización, aunque la mayoría de las realizaciones están en blanco, como invitando a que cada uno pase a la acción. Por ejemplo:

idea: hago esto porque puedo, quiero y me da la gana

En mi afán por seguir investigando todas las pistas que voy encontrando en estas intervenciones de Job en el Nyamnyam me di cuenta de que todo me conducía a Olot y, en concreto, a La Fageda d’en Jordà. Así que, empujado por esa invitación a la acción que yo al menos leí en el libro de Iñaki, un día antes de la siguiente intervención, el miércoles pasado, robé un coche y me fui para La Fageda d’en Jordà, a investigar. Encontré un bosque precioso, caminé por un volcán que tiene una ermita en su cráter y comí los víveres que transportaba en mi mochila junto a una iglesia románica con vistas a montañas y prados maravillosos. No fui solo. Mi chica me acompañó. Los dos abrazamos un árbol como homenaje al árbol raptado por Job.

Una chica abraza un árbol en La Fageda d'en Jordà

Cuando se acercaba la noche seguimos el camino y fuimos a parar a Santa Pau, un pueblo medieval que nos dejó absolutamente flipados, conocido por dar nombre a las mongetes de Santa Pau, mongetes que compro en La Boqueria desde hace años sin tener ni idea de la procedencia de su nombre. Allí, en la plaza, solos junto al enorme castillo de la baronía de Santa Pau, que está absolutamente cerrado, nos tomamos unas cervezas antes de emprender viaje de nuevo hacia Barcelona. Pero yo me fui pensando: ¿qué hace un castillo así, cerrado, en este pueblo medieval maravilloso donde parece que se haya parado el tiempo?

Santa Pau

Al día siguiente, en la tercera intervención de Job en el Nyamnyam todo seguía el ritual al que ya me voy acostumbrando. Hay algo tranquilizador en esa costumbre. Pero también hay algo inquietante y molesto. No mola mirar siempre la vida desde el mismo punto de vista. Por eso intenté cambiar cosas. Sin forzar nada pero, precisamente, sin someterme a la obligación de repetir cualquier acción pasada simplemente por el hecho de ser consciente de que esa acción tuvo lugar. Por ejemplo, no quise llevar las botas de escritor. La primavera estaba a punto de llegar. Hace ya demasiada calor para esas botas de invierno. Pero yo había dejado registro de que llevaba botas y eso se había convertido en un hecho destacado en la crónica de lo que sucedió el primer día, de manera que acabó afectando al segundo día de las intervenciones de Job. Esta vez no llevé botas. Pero dio igual. Al descalzarme para seguir las costumbres del Nyamnyam, Iñaki me hizo notar que llevaba los mismos calcetines que la semana pasada. La pisada sobre la harina seguía en el suelo, en la entrada. Y las flores caídas también. Y el cuadro al revés con la revista que sobresalía. A un tipo que traía el pan le dejaron pasar antes que a nosotros. Le vi con el pan esperando en la calle cuando entré en el edificio. Imaginé que sería el del pan y sonreí para mis adentros. Un instante después me avergoncé por hacer eso. En la mesa seguía el plato roto. Los primeros platos de ensaladas parecían idénticos. Las persianas de las ventanas componían una figura que no era ni la del primer día ni la del segundo. Había diapositivas junto a la ventana, pero eran otras.

Diapositivas en las ventanas del Nyamnyam

Me dijeron que, por favor, me sentara donde las otras veces. Otros comensales que repetían se sentaron también en los mismos sitios. El mensaje que aparecía en la pantalla del ordenador portátil que alguien había colocado en una esquina parecía contestar la pregunta del jueves anterior. Una chica pidió, por favor, si alguien tenía un cargador para su móvil, como la semana pasada. No registré este hecho la semana pasada. Es al repetirse cuando tomas consciencia de la acción. La repetición la hace más evidente y la señala. También Iñaki repitió algo al final de la presentación del primer plato. Dijo algo así como que en verano, cuando era niño, le gustaba comer naranjas. Algo idéntico o parecido a lo que dijo la semana pasada en ese mismo momento. Algo que registré en mis notas. Algo de lo que sospeché. Esas sospechas se confirman ahora. Pero me asalta la duda. Job lee mis notas. ¿Estará señalando algunas de las cosas que yo registro? Es evidente que estoy influyendo en la acción. Pienso en ello, y en cómo influye el observador en la realidad según la física cuántica, mientras como el segundo plato (lo mismo que la vez anterior, risotto con mizune) y esa sensación me disgusta. Quiero dejar de mirarlo todo con afán de registro. Me declaro en huelga. El tercer plato me sorprende. Es carne de cerdo. No tiene nada que ver con los dos días anteriores. Estoy esperando a que salga a escena el libro de César Aira editado por la editorial de los cartoneros. Pero paso de él, indiferente, para romper mi propia rutina. Pero llega a mis manos un libro sobre los creadores de esa editorial, con fotos de todos ellos. Hay tres que son los hermanos Ramos, el mismo apellido de Job, que yo comparto. Pero Job me contó la semana pasada (y esta vez vuelve a salir el tema) que ese apellido, en realidad, no es el que le correspondería llevar. Nada es lo que parece. En la mesa hay alguien muy excitado que ve ficción por todas partes. También hay alguien que piensa que no está pasando nada y se extraña de eso. Hoy también fumamos e invito yo, como las otras veces. Cuando he salido de casa me he dado cuenta de que no tenía tabaco. He pensado que sería buena idea no llevar, así otra persona tendría que poner los cigarrillos. Otro cambio más. Pero no he podido resistirme a la fuerza que me empujaba a comprar tabaco por el camino. Hablo con Iñaki sobre el risotto. Le digo que esta vez me ha encantado. La primera también, la segunda no me supo tan sabroso. Me confiesa que la segunda vez no llevaba mizune, aunque anunció el plato como si lo llevase. Hay capas y capas superpuestas. Es imposible pensar en términos de verdad o mentira. Realidad y ficción tampoco nos valen demasiado. Además, los actores se sinceran conmigo cada dos por tres, confesándome alguna impostura, resistiéndose a confesarla o fingiendo que se mueren de ganas de desvelarla. Ya no sé qué creer. Podrían estar tratando de intoxicarme para adulterar mis notas infiltrándose en ellas. Hoy me tengo que ir muy pronto pero Job se va antes que yo. Eso sí que no me lo esperaba. Iñaki y Ariadna, los amos del Nyamnyam, dicen que Job ha dicho que hoy ha salido mejor que nunca. Se va satisfecho.

Cuts don't work

Pero me dejo lo fundamental. Nada más llegar no he podido evitar comentar con Job e Iñaki que me leí sus libros y que el día anterior fui a La Fageda d’en Jordà empujado por mi afán de llevar esta investigación hasta el final. Sonríen pero no parecen darle demasiada importancia. ¿Como si ya estuviese previsto? ¿Qué son estos tipos? ¿Androides? Alguien le ha dicho hoy a uno de los comensales que, con su peinado, parecía un androide. El que parecía un adroide llevaba una especie de parche a la altura de la garganta. Cuando una chica le ha pedido explicaciones sobre el parche ha dado una excusa muy vaga. Es el mismo tío que se ha quedado en camiseta de tirantes en un punto de la mesa simétrico a donde se sentaba el tipo que se quedó en camiseta imperio el jueves anterior. Pero volvamos a mi conversación con Job. Cuando le hablo a Job de Santa Pau me dice que ese pueblo que parece tan bien conservado es una mentira. Que eso es lo que llaman proceso de carcasonización (supongo que vendrá de Carcassone, otro sitio que siempre quise conocer, ahora ya me da repelús). Que está todo perfectamente limpiado de detalles impuros. Que los vecinos del pueblo se quejaron en su momento, cuando la carcasonización, y decían cosas como ¿Qué pasa? ¿Que nuestro pueblo no es lo suficientemente bonito?. Y que lo de las mongetes de Santa Pau es totalmente mentira, que hasta los del pueblo lo dicen. Ah, y que el castillo abandonado, ese que yo propongo ocupar, es de la baronesa de Santa Pau. ¿Y que quién es la baronesa actual? Agatha Ruiz de la Prada. Así que ese castillo también es de Pedro Jota. Juro no creer de buenas a primeras lo que me dice Job. Es demasiado extravagante. Juro contrastar ese dato en cuanto llegue a casa. Y lo contrasto. Nada es lo que parece.

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4 Respuestas a Notas que patinan #41: Nada es lo que parece alrededor de una mesa

  1. tomas dijo:

    Al clicar en la palabra lo contrasto he setido una emocion de investigafor secreto. Al ver agata ruiz de la padra he sentido un placer enorme. Se genera una expectativa de ficcion que te dispara el celebro pata luego ver qur aquello eta cierto. Sera falso qye 4uben ha esrafo en la fageda? Yo el otro dia pense que mi mujet me habia hecho llegar tarde. Elka dice que no…

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