Ping-pong con Cris Blanco

El Fary leyendo tranquilamente

Alguna vez le he oído decir a Cris Blanco que siente mucha envidia por la vida que llevaban los artistas de otras épocas porque se los imagina así, como el Fary, leyendo un libro en bañador, tranquilamente, en la piscina. Mientras tanto, ella lleva años trabajando en esto sin dejar de pensar en qué quiere ser cuando sea mayor. Hace casi cinco años Cris se preguntaba por qué vamos al teatro, qué esperamos ver allí.

porque nos parece algo interesante? porque nos gusta cuando un actor lo hace muy bien, cuando nos lo creemos? porque se parece más a la vida? y entonces para qué queremos ver la vida dentro del teatro? por qué algo nos hace gracia? es porque nos identificamos con ello? si voy en un autobús y en la calle veo un hombre al que se le vuela el peluquín me parto, pero por qué? a mí lo del peluquin no me ha pasado nunca, no me puedo identificar con eso, pero a lo mejor sí con la vergüenza que pueda sentir el hombre… yo que sé. de todas formas no me hago esas preguntas en todas las cosas que voy a ver, creo que me pasa cuando veo algo que me emociona o me produce placer ver lo que estoy viendo. sí, tiene que ver con la emoción en su sentido más amplio, creo, para eso vamos, para emocionarnos de la forma que sea, pero vuelvo a la misma pregunta… para qué vamos unos cuantos a un teatro a emocionarnos juntos? será para aprender sobre la vida? y eso no lo podemos hacer fuera? necesitamos la representación de la vida para entenderla o algo así. estas cosas me flipan del ser humano. y ya me callo que se me pira.

Descartada de momento la opción de abrir una floristería, Cris Blanco sigue creando sus celebrados shows a regañadientes, en interior o exterior, protagonizando también algún cortometraje multipremiado, sin que de momento Hollywood nos la haya arrebatado, y cantando y tocando en solitario, con The Elements o con su nuevo grupo, Calor. Aprovechando su paso por el ciclo Todo lo que me gusta es ilegal, inmoral o engorda en el Nyamnyam (comida e intervención cada jueves a las dos de la tarde, por 12 €), Cris me concedió esta entrevista después de su primera acción, el primer jueves de abril, para charlar un poco sobre lo que allí pasó.

Collage de Cris Blanco para el proyecto Todo lo que me gusta es ochentero, peliculero o engorda, comisariado por el Nyamnyam

Mira, yo estoy pensando en cambiarle el nombre. Porque lo de Todo lo que me gusta es ochentero, peliculero y engorda… luego la gente se quedó mucho con lo de ochentero y en lo que preparé el jueves no había nada de ochentero.

¿Ah no?

No. Todo lo que pasó, de músicas de los ochenta, fue improvisado. Yo no pensaba poner ninguna música de los ochenta.

¿Y qué pensabas poner?

Nada. Hice los dos tracks, las bandas sonoras de la lluvia y la tormenta, para que (al pincharlos y hablar por encima) me impidiese poder explicaros lo que quería hacer. En verdad, hay muchas cosas detrás de lo que quería hacer pero lo que pasa es, lo que hablábamos el otro día, que no luce. Hice esa banda sonora de la lluvia y después quería, cuando se parase lo de la lluvia, no explicaros nada. Y entonces seguimos comiendo, que eso yo sé que era raro pero era así.

Y fue allí donde hablaste de lo de las películas ochenteras.

Fue antes porque no estaban los platos preparados.

¿Pero tampoco querías hablar de las películas de los ochenta?

Quería haceros creer, para justificar que tuviese aquí el ordenador, que yo iba a hacer una especie de charla y me inventé que iba a ser de pelis y los ochenta y ver algunos trozos para que la gente que me conociese pudiera pensarse que iba a hacer un rollo Ciencia ficción, contar, poner vídeos, como esto que hace Cris. Pero era una excusa. Yo no tenía ninguna charla preparada, ningunos vídeos preparados, no quería enseñaros nada. Quería crear una situación, allí, con banda sonora de misterio. Dónde está Carme, eso es lo que habíamos preparado, que Carme desapareciera, que Iñaki contase algo que crease una situación para que la gente pensase que en ese sitio ha desaparecido alguien, que hay algo misterioso. Porque lo que me interesa todo el rato (y lo único que he currado, que no tiene que ver con los ochenta, tenía que ver con las pelis, para esta vez, por lo menos) es esa cosa de la sugestión, y la convención, del cine. O sea, que cuanto más me meto a investigar en cosas de cine, o a ver más cine (y no sólo pelis, series también), me doy cuenta que más me decepciona. Cuanto más te metes más ves el truco y más increíble te parece, pero te lo sigues creyendo. Es que te ponen tres imágenes seguidas, con un montaje no sé cómo y una música de emoción y la has cagado y te pones a llorar. O te ponen tres cosas así, con una sombra pasando por detrás, una mirada y un no sé qué con una música de misterio y te cagas de miedo. Entonces, yo quería sólo centrarme en eso.

¿Pero y qué es lo que te decepciona?

Lo que me decepciona es que está todo completamente medido. Es que es una mentira muy grande, que encima ya te piensas que la vida es así. Hemos llegado a un punto que es como que la vida es así. O sea, que nos falta ponernos bandas sonoras en casa. Te quiero contar una movida triste que me ha pasado, te pongo detrás unos violines y te lo cuento. Te pongo la Pasión según San Juan o Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz… El teatro también lo usa. Mira, esa la usaba Angélica Liddell, el Cum Dederit.

El Cum Dederit del Stabat Mater de Vivaldi. Las siete últimas palabras de Cristo lo utilizaba Rodrigo García en Gólgota Picnic.

Es lo de buscar la emoción. Pues en el cine a mí eso es lo que me pasa y eso es lo que más me interesa. Para mí el resumen de lo del otro día, lo que más me interesaba, que no sé cómo lo podrás contar para que no lo desveles si no quieres, es lo del trueno. Que Iñaki diga: Aquí trabajaba una mujer pelirroja que desapareció. Entonces suena un trueno, como típico de peli pero que ya te hace reír, que depende de cómo te lo pongan. Y yo haceros el juego de las luces, que me estáis viendo claramente que soy yo y os digo Ay, perdón, que estaba probando las luces. Yo quería probar eso todo el rato. Crear cápsulas muy cortas de momentos de cine, meter efectos de cine en la vida.

Teclado ochentero de juguete

Pero eso es lo que une esto que estás haciendo en el Nyamnyam con el proyecto en el que estás trabajando ahora, El agitador Vórtex, ¿no?

Sí. Y eso que al principio pensaba hacer más lo de Elige tu propia aventura, que de ahí viene el título de Todo lo que me gusta es ochentero. Porque todo lo que se me ocurría para hacer aquí era tocar canciones mientras la gente comía. Igual canciones hechas por mí pero interpretadas con un tecladillo ochentero o con casiotone, que luego pensé en música de pelis de los ochenta como la que os toqué.

La de Superdetective en Hollywood 2.

Sí. Eso por un lado: me molaría hacerles un elige tu propia aventura, que también es ochentero. Me doy cuenta de que, en general, a mí, muchas de las cosas que me ponen son pelis o series de cuando éramos pequeños, que son, mucho, inspiración. Por eso, cuando había que poner un título genérico, yo dije Todo lo que me gusta es ochentero, peliculero (que son las dos palabras que te dejan poner y luego añaden o engorda). Pero luego es verdad que, en lo que hice el otro día, al final hubo mucho de ochentero. Pero porque la gente se quedó con eso y yo creo que, como sabía a poco, habían muchos huecos y eran raros (que eso fue en parte por ser el primer día y no saber los tiempos y también porque los platos no estaban preparados de antemano para que la gente no viera lo que había de comer, que fuera sorpresa, porque el nombre del plato y el plato no tenían nada que ver), entonces las esperas duraron mucho más de lo que yo había preparado, sin estar comiendo. Y si la gente no come hay un rollo de mirarte a ti, si eres la que has creado eso. Y yo ya enseguida me pongo nerviosa y tiendo a entretener. En ese sentido, para mí, no funcionó mucho. Pero luego entramos en este rollo, cuando la gente ya estaba más hablando, de proponer: Flash Dance. Y es verdad que yo tengo mucha música ochentera en mi iTunes. Entonces, las que me iban diciendo, las tenía, casi todas. Y luego las que quería yo poner. Pero que a lo mejor cambio el título. Y en vez de Todo lo que me gusta es ochentero, peliculero y engorda pongo peliculero, peliculero y engorda. Peliculero, musiquero…

Convencional.

¿De la convención? Sí, estaría muy bien decir: Todo lo que me gusta es convencional, conservador, retrógrado y facha. (Risas)

No, pero tiene que ver un poco también con lo de que engorda. O sea que a ti te gustan cosas, y son fuente de inspiración para ti cosas, como películas de puro Hollywood, de entretenimiento ochentero, series, que luego pueden tener una lectura menos vergonzosa pero que, al principio, es como: ¡¿te has enganchado a Community?!

Pero es que Community… si la hubieras visto verías que no es nada vergonzosa. Verías que es un nivelaco al que no llega casi nada de lo que vemos hoy.

Pero, entiéndeme, que es lo que decía Raúl Minchinela, que es baja cultura que en la siguiente generación será alta cultura porque cambia el catedrático y dice: Yo crecí viendo cine. Y entonces eso ya es alta cultura. Igual que también te gusta Beyoncé o Rihanna, ¿no? Que dices que no puedes estar todo el día escuchando Radio 3. Bueno, lo que era Radio 3 hace unos años.

Sí. Yo antes estaba todo el día escuchando Radio 3.

Entonces a todas estas cosas que te gustan es lo que los que escuchaban Radio 3 todo el día hace unos años llamarían música convencional y los que van a la Filmoteca a ver cine en versión original llamarían cine convencional.

Comercial.

Sí, comercial. Podrías decir eso, también.

¿Todo lo que me gusta es comercial? Pero es que tampoco es la verdad.

Pero tampoco todo lo que te gusta engorda. Creo que el título es una provocación, ¿no? No es en sentido literal.

Pero lo de engorda lo ponen el Nyamnyam para que tenga que ver con la comida.

Claro, pero no es que la comida del Nyamnyam sea la que más engorde, precisamente, sino que el título es como un juego para decir que te gustan cosas que no son las convenientes, ¿no? Las convenientes para el PCUS. (Risas)

Pero yo el título que había puesto no era ese. Ese era el genérico pero yo había puesto Llevaba tiempo esperando este momento, una frase de cine.

¿Y sale en la publicidad?

Sí, pero todo el mundo se ha quedado con lo de ochentero. Y las respuestas que he tenido por Facebook y por mail son del estilo Eh, yo también, ochentero y peliculero.

Porque eso une a una generación.

Yo creo que tiene que ver con eso.

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4 Respuestas a Ping-pong con Cris Blanco

  1. oscar dijo:

    pues no se Cris, puede que los platos se retrasasen un poco y se creasen momentos vacíos que te llevaron a “entretener”, que la cosa se fuese un poco más hacia lo “ochentero” de lo que tenías previsto… pero para mi quedaba bastante claro que lo que realmente estabas proponiendo estaba vinculado a jugar con la banda sonora, la broma medio ridícula con las luces y la desaparición de Carme después del comentario de Iñaki sobre la mujer que había desaparecido en el edificio… con ese juego entre ficción y realidad que pretendía abrir un cierto ambiente de suspense. los efectos especiales inesperados de la tormenta real, con la lluvia, el sonido y los cambios de luz naturales, aunque no estuviesen preparados le dieron una vuelta más a la propuesta que me estuvieron muy bien.

    quizás me supo a poco, pero como principio, siendo el primer jueves de la serie, no estuvo nada mal, agradable, juguetón y lleno de posibilidades… un primer “tast”, como dicen los catalanes. yo mañana repito

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