Notas que patinan #43: Trópico #9. Tierra Quemada.

Restos de escena de Trópico #9 de Txalo Toloza y Laida Azkona

Sábado noche. Un helicóptero sobrevuela desde hace horas el centro de Barcelona. El ambiente es muy tenso. Camino por delante de la catedral en dirección a Via Laietana con la intención de cruzarla para dirigirme al Antic Teatre a ver Trópico #9. Tierra Quemada. Como un preludio de lo que voy a ver, huelo a quemado. Al otro lado de Via Laietana veo fuego. Se levanta una columna de humo. Los mossos d’esquadra impiden el paso. Calles cortadas. Mossos nerviosos. Dan mucho miedo porque sabes que en cualquier momento se pueden liar a hostias con cualquiera. Lo hemos visto ya muchas veces. Consigo cruzar después de algunos rodeos. Me meto por las callejuelas cercanas al Antic. Gente corriendo, momentos de pánico en la ratonera laberíntica del Casc Antic. Consigo llegar al Antic Teatre acelerando el paso ante las lecheras de los mossos. Nunca antes el Antic Teatre me pareció un refugio más seguro. La terraza está llena de gente tomándose algo tranquilamente. Inexplicablemente la mayoría de esa gente no entra nunca a ver una función. Hay un muro invisible entre la puerta de la sala y el bar. Me cuesta llegar hasta la taquilla. Las mesas del bar no me lo ponen fácil. Presento el carnet de prensa de Teatron al comprar la entrada y me invitan a una caña. Mientras bebo la caña sentado en una mesita me imagino a los antidisturbios entrando en la terraza del Antic y rompiéndolo todo, rompiéndonos la crisma.

Llevo siguiendo a Txalo Toloza Fernández desde hace mucho tiempo. Hace cuatro años y medio estuve en la primera presentación de su primer proyecto escénico en solitario: Todos los grandes tienen problemas de piel. He seguido su proyecto Trópico a través de su blog en proceso en Teatron, un blog que inició en noviembre de 2011. Pero Trópico comenzó algo antes. En mayo de 2011, Txalo presentó Trópico #1 en la exposición MobileArt. Experiencias móviles. Trópico #1 es un vídeo grabado con su móvil en Medellín, Londres, Bogotá y Tokyo. Incluye samplers de Chris Marker y Spike Jonze. Txalo viaja mucho desde hace ya mucho tiempo, de eso también va Trópico. Y desde luego le gustan los samplers, de eso iba Todos los grandes.

Unos meses después, en noviembre de 2011, Txalo presenta Trópico #2 en la galería Tienda Derecha de Barcelona. No pude asistir a la presentación pero sí pude ver el vídeo de la instalación. Un vídeo subtitulado De La Possibilitat d’estar a Tot Arreu (De la posibilidad de estar en todas partes). Un subtítulo que samplea el título de una pieza de Roger Bernat y Juan Navarro, cambiando imposibilidad por posibilidad. Trópico #2 es una de las piezas de vídeo que más me han conmovido en mucho tiempo. Es una pieza donde todas las imágenes proceden de cámaras de seguridad con direcciones IPs abiertas encontradas en internet durante un trabajo de campo (o una obsesión, según como se mire) que duró muchos meses. Algunas de las cámaras pueden incluso ser movidas a distancia. Txalo experimentó esto último, lo cual le trajo algunos quebradores de cabeza que tienen que ver con la moral y la ética. Os lo recomiendo. El vídeo dura 25 minutos. Tomáoslo con calma pero no dejéis de disfrutarlo.

A partir de ese momento seguirle la pista a este proyecto se me hace complicado. A pesar del blog Detalles de un proceso tropical, de su web personal Miprimerdrop y de su otro blog en Teatron, no hay mucha información disponible. Ni se puede ver online Trópico #3 De la imposibilidad que tiene la materia de resistir el contacto con la materia (estrenado en el CCCB en un antihomenaje a Nicanor Parra en mayo de 2012), ni Trópico #4 Europa ¿estarás aquí cuando me despierte? (¿o es Trópico #5?), ni Trópico #6 De la imposibilidad de estar en un solo sitio (que se presentó en la galería Miscelänea en noviembre de 2012). Me perdí todas estas presentaciones por estar fuera de Barcelona cuando ocurrieron. Hasta que llegamos a febrero de 2013 con Trópico #7 Barcelona. Desierto que se puede ver en la web de Mobile Views Barcelona, una exposición de piezas breves de videocreación sobre Barcelona que sólo se puede ver online y que está pensada para verse desde teléfonos móviles conectados a internet.

De Trópico #8 tampoco hay ni rastro. Pero de ahí pasamos a Trópico #9 Tierra Quemada, que toma la forma de una pieza escénica, un cambio de formato que Txalo siempre tuvo en mente (aunque yo siempre me pregunté por qué, por qué no le basta a Txalo con el formato audiovisual). Una pieza escénica en colaboración con Laida Azkona que debería haberse estrenado el verano pasado si no hubiese sido por un desgraciado accidente que sufrió Laida al ir a devolver la bici del Bicing un día antes de estrenar. Afortunadamente el accidente no tuvo mayores consecuencias y, por fin, este fin de semana Txalo y Laida estrenaron en el Antic Trópico #9, que comienza precisamente con Laida pedaleando sobre una bici del Bicing.

Vale, este post es larguísimo y todavía no he dicho ni una palabra sobre ese estreno pero es que lo primero que me viene a la cabeza sobre lo que vi en el Antic el sábado es que esta Tierra Quemada se titula Trópico #9 y eso significa que ya van 8 episodios anteriores. Aunque la pieza se puede ver sin conocer nada sobre este proyecto, durante la pieza pensé en cómo lo estaría viendo alguien que no supiese nada sobre Trópico, que no hubiese visto todos esos maravillosos vídeos, y pensé que, aunque, repito, se puede ver igual, no es lo mismo. Hay capas y capas que pueden convertir esta pieza en algo críptico pero, en cambio, a mí no me dio para nada esa impresión. Me dio la impresión de estar asistiendo a otro episodio más de una serie que comenzó hace ya tres años y que se ha ido cociendo a fuego lento. Es una pieza que quizá se regodee en cierta amargura, que quizá apele a cierta conciencia política de un público que no necesita que le recuerden nada de lo que se le intenta recordar porque lo tiene absolutamente presente sólo con cruzar una Via Laietana tomada por los antidisturbios con grave peligro para su integridad física (lo mismo que se le puede criticar al teatro de Rodrigo García, para que nos entendamos, a quien no van a ver los que votan a la PPSOEvergencia, que quizás son los únicos a quien podría tener sentido dirigir ese mensaje despierta-conciencias y no a los parroquianos ya previamente convencidos que aplauden desde el público), que seguramente no invente nada nuevo en cuanto a forma escénica (más bien bebe de muchas fuentes que seguramente son las mismas de las que he bebido yo, por eso seguramente ya no me sorprenden sino que las reconozco y reconozco su impecable factura). Pero, a diferencia de otras propuestas que estoy harto de ver, propuestas que van de sensibles y que me resultan falsas, impostadas, mentirosas, hipócritas y, a veces incluso, ejemplos deleznables de pornografía sentimental, Trópico #9 no me da grima aunque, si me paro a analizarlo fríamente, tiene todos los ingredientes para ser la típica propuesta escénica que, inevitablemente, a estas alturas, debería producirme grima. Y, en cambio, repito, no me da grima e incluso me emociona con ese espíritu incendiario, con cierta poética que parte de un imaginario y unos referentes que, en gran medida, comparto. Quizá me emocione porque Txalo y Laida consiguieron trasladarme en muchos momentos a algo así como un estado de identificación con lo que contemplaba. A pesar de todo. Porque todo es mucho más complejo que los titulares y los eslóganes a los que intentamos reducir la realidad a través de análisis más o menos burdos, para tratar de tranquilizarnos, simplificándola, pensando que así la dominamos porque nos creemos capaces de entenderla. Me refiero a mis propios titulares, a mis propios prejuicios ante ciertas actitudes en escena. Y esto me ha dado mucho que pensar en las últimas horas. Y creo que lo que pasa es que cuando Txalo Toloza Fernández se pone a crear es honesto consigo mismo y con los demás. Consigo mismo porque no intenta ser algo que no es. Y con los demás porque, a pesar de todos los trucos del vídeo y de la escena, dos armas que domina, no intenta engañar a nadie, se muestra como es, se rodea de quien le apetece (gente como ahora Laida Azkona) y dice lo que quiere decir en cada momento para fracasar mejor si es necesario. Y a mí me gusta que el arte sea eso: gente haciendo lo que siente sin pensar en a quién tiene que agradar. Pero, aunque intente aceptarlo todo, no me gusta todo el mundo. Y en un escenario, como en una cancha de baloncesto, parece mentira pero al final se acaba por conocer a las personas y por comunicarse con ellas de una manera que puede que no sea posible de otro modo. Y yo ayer, más allá de cualquier otra consideración estética o crítica (me excita mucho la actitud estética que propone Txalo), de cualquier hallazgo relacionado con esto (la música del tío de Bach, Johann Christoph) o con lo otro (Sebastián Acebedo), abandoné la sala con la sensación de haber disfrutado de un acto de comunicación íntimo y sincero. Quizá el repaso a la serie Trópico habría que haberlo escrito antes. Es una lástima que las gradas del Antic Teatre no estuviesen a rebosar de público (no sé muy bien por qué, porque me consta que Txalo es un creador estimado entre la comunidad que sigue este tipo de creación escénica). Es una lástima porque me parece que el estreno de Trópico #9 es algo relevante. A mí Rosas me la trae floja. Yo prefiero a Txalo Toloza.

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8 Respuestas a Notas que patinan #43: Trópico #9. Tierra Quemada.

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  2. bea dijo:

    gracias Ruben una vez más por tu supercrónica, las disfruto mucho, me contagias tu pasión cuando la mía a veces ( algunas veces) se apaga…
    Me entristece el último párrafo, ya que fui una de las que se perdió la performance este fin de semana por causas agenas a la cosa, también me perdí Rosas ;-)…
    No deja de preocuparme que un Antic Teatre todavía dependa de la Comunidad Artística para llenar sus gradas… es un poco putada no sólo tener la sensación de que por no asistir te has perdido algo importante, sinó incluso sentirnos culpables cuando no podemos ir a ver a los amigos y compañeros ya que pareciera que nos abandonamos unos a otros cuando no asistimos a la cita…pero si…así se siente…
    Ganas de tener otra oportunidad para compartir el trabajo !!
    besos

  3. Bea, cuando hablo de la «comunidad» hablo de «la comunidad que sigue este tipo de creación escénica», no sólo de la comunidad de creadores. Me refiero también y, sobre todo, al público, sin más. Yo creo que Txalo Toloza tiene un público más allá de la «comunidad artística». Lo que no sé son todas las razones para que ese público no llene el Antic para ver a Txalo, a parte de que mucha gente a estas alturas no tiene ni un euro para pagar la entrada (y además era final de mes). Gracias a ti por seguir estas crónicas y por tus comentarios.

  4. Marc dijo:

    Nosotros fuimos el domingo y estaba lleno a petar, muy buen ambiente y mejor función!
    El sábado estábamos en la estrena del Cañón Sónico de los Gossos.
    Puro arte sonoro:
    https://www.youtube.com/watch?v=NVaLL_XOWvI

    Q Buena Crónica! Gracias! no conocía los vídeos de Txalo!

  5. Hombre, Marc, pues me alegro de que el domingo estuviese petado. ¡Qué bien!
    El Cañón Sónico podrían convertirlo en una atracción para guiris barnícolas. Así matábamos dos pájaros de un tiro. Gracias a ti por completar la crónica con nuevos datos.

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