El 12 de junio la compañía Vacaburra nos trajo a la sala de cámara del teatro Leal: “Metodologías carroñeras”. El escritor Roy Galán asistió a esta pieza, dentro del programa Danza en Breve-Coreomanías, y escribió sobre ella.
“La palabra aprisiona la realidad para darle una continuidad, para fijar y transmitir: es un hacer. Olvidándonos del cuerpo, de lo que puede, de lo que sabe, es fácil imaginar que todo conocimiento puede aprenderse sin pasar por él. ¿Pero qué sucedería si bailáramos las tesis? ¿Si nuestras investigaciones tuvieran que aferrarse a un movimiento que no fuera siempre —y en todo caso— el de la razón?“
Aquí el texto completo:
Relatorías Danza en Breve 2025: COREOMANÍAS
LO QUE PUEDE UN CUERPO
Roy Galán.
Sobre “Metodologías carroñeras” de Vacaburra.
«Nadie sabe lo que puede un cuerpo», decía Spinoza. Y, sin embargo, parece ser que sí podemos saber lo que puede una mente, o al menos lo que pretende. Así, el pensamien-to se ordena, se articula en el saber y se transmite por cauces jerárquicos: se inserta verti-calmente, de quien lo posee a quien lo desea; se hace institución, se enroca sobre sí mismo, se sustrae del mundo para nombrar al mundo. La palabra aprisiona la realidad para darle una continuidad, para fijar y transmitir: es un hacer. Olvidándonos del cuerpo, de lo que puede, de lo que sabe, es fácil imaginar que todo conocimiento puede aprenderse sin pasar por él. ¿Pero qué sucedería si bailáramos las tesis? ¿Si nuestras investigaciones tuvieran que aferrarse a un movimiento que no fuera siempre —y en todo caso— el de la razón?
Es curioso cómo el acceso a lo que la otra piensa se da por un mismo sendero de exactas palabras que ya no pueden ser cambiadas. Pero, sin duda, es la propia biografía, los pro-pios referentes y nuestras historias de vida los que, al final, conforman lo que «verdade-ramente nos importa» de lo que dicen los demás. ¿Qué es lo que nos interesa de lo que hacemos? ¿Por qué esta obsesión con esta autora? ¿Qué imágenes regresan una y otra vez mientras soñamos con una careta puesta? Esta es una propuesta que encarna al pensamiento, que lo hace carne para luego poder desmenuzarlo con las manos, como hebras de diferentes tamaños y grosores, para atarlas a un muelle y salir a jugar. Para hacer un recorrido por aquellas que estuvieron antes, que pensaron antes, que dejaron lo pensado para que otras pudieran seguir jugando, seguir explorando, deshaciendo la norma, encon-trándose en las imágenes ajenas, sintiéndose extrañas y, desde esa extrañeza, volviendo a empezar. Es desde ese lugar de lo extraño, de lo que no nos pertenece del todo, desde donde se muestra que aquello que debía ser de una manera no era sino una ficción más, un modo de estar entre tantos, un accidente convertido en norma, en ley, en obligación. Un cuerpo que despierta más allá del nombre que se le da, a lo lejos de lo esperado, en los confines de lo pensado, es un cuerpo que despierta más cerca de lo sentido y de lo amado. En ese proceso de liberación es necesario cuestionar la coreografía que nos han enseñado, las relaciones de poder, las formas que camuflan el «esto se hace así, a mi manera, bajo mi techo». Un cuerpo adiestrado en esas formas es siempre un cuerpo que no puede volar, que vive anclado al sujeto masculino, a una idea que organiza los lugares, que ordena y dispone, que aniquila la posibilidad — cualquier posibilidad.
Aquí hay una carta de amor a todo lo que resuena en el espacio y en el tiempo, al repi-queteo, a la réplica admirada del flujo que va de unos talones a otros de una manera hori-zontal: de unas mujeres a otras, de algunas vidas que hicieron existencia. El agradecimien-to a todas aquellas que abrieron el paso.
Nadie sabe lo que puede un cuerpo. Pero si algo ha de poder, habrá de ser siempre con las demás.
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