Sobre I was told not to make eye contact with Tom Cruise, de Elena Carvajal, que se presenta el 31 de octubre en La Mutant.
El título de esta pieza, I was told not to make eye contact with Tom Cruise, hace referencia a lo que se rumorea que, en alguna ocasión, se le ha dicho a algúnx figurante que ha compartido escena con Tom Cruise en un rodaje: que no le mirara directamente a los ojos.
Es ahí a donde Elena nos lleva: al universo de lxs figurantes. Esas personas que aparecen al fondo del plano, tomando café, mientras mantienen una conversación animada. Las que conforman una masa ensangrentada en una escena de alguna catástrofe. Las que bailan en una discoteca mientras lxs protagonistas, por fin, se besan. El fondo, el paisaje, aquello que sostiene la ficción de la escena y revela un hueco donde un centro se manifiesta, listo para ser ocupado.
Elena nos va adentrando en este mundo a través de relatos, de su movimiento y de compartir una temporalidad delicadísima. Una temporalidad que se va alterando al jugar con los diferentes planos de este paisaje. Y es que cuando traemos a primer plano algo que, aparentemente, no debería estar allí; si tomamos a uno de esos personajes que espera el bus, allí al fondo, y lo traemos a primer plano y lo observamos, ¿qué pasa? ¿Consideramos que es suficientemente interesante para ocupar ese lugar? ¿Cuánto tiempo de atención estamos dispuestxs a concederle para contemplar lo que está haciendo? ¿Cuánto importa? ¿Cuánto dura?
Elena empieza a jugar con estos planos de atención, a moverlos del lugar que deberían ocupar (obedeciendo a normas no escritas pero que sorprendentemente todxs conocemos), y esto empieza a generar fricciones, incomodidades, grietas donde empiezan a colarse los sentidos.
Esta temporalidad delicada va tejiendo una dramaturgia que navega en una delgadísima línea entre el colapso y la suspensión. Como jugar a soplar un globo para que no toque el suelo. Algo con la cualidad de lo que es sensible, de lo que es frágil. De aquello que merece la pena ser cuidado entre todxs. Y llegada cierta altura, nosotrxs como espectadorxs nos encontramos también soplando para que el globo siga flotando.
“Sostener” es la palabra que se me viene cuando pienso en qué es lo que hace Elena a lo largo de toda la pieza. Aquello que Elena hace como intérprete no tiene que ver con el empujar, el agarrar, el llevar, el tirar. No parece manipular el tiempo, aun cuando lo hace. No parece guiar los acontecimientos, aun cuando lo hace también. Establece un espacio generoso entre nosotrxs y ella. No nos lleva de la mano sino que mira desde la acera de enfrente que no crucemos en rojo y que, si lo hacemos, no nos pille un coche y lleguemos a salvo a casa.
I was told not to make eye contact with Tom Cruise nos habla de lo que vemos y de lo que se vuelve invisible ante nuestra mirada. De aquello a lo que damos importancia y a lo que no. Y más aún: quiénes son dignxs de atención y quiénes, sencillamente, no vemos. Hay personas que aspiran a ocupar el centro, pero muchas otras, la mayoría, no llegarán a ocuparlo nunca. Porque no tienen la opción de alcanzarlo (son muchos los motivos y los conocemos todxs) o quizá porque prefieren rondar la periferia, deslizarse por el espacio a medio camino entre la luz y la penumbra. Obrando el milagro de desaparecer a plena luz del día. Estar ahí y no ser vistxs. Como Jill, que se lo ha pasado pipa dando vida a miles de personajes y, posiblemente, nunca hayamos reparado en ella. A salvo del escrutinio de la mirada y disfrutando de la libertad que posibilita el anonimato.
Navegar por I was told… no se siente como una cuchillada; se parece más al corte con el filo de una hoja de papel. Es delicado, pero hiere más de lo que se le suponía a un material tan inofensivo en apariencia. Y pica.
Fran Martínez
Fotografía del estreno en el Fesival TNT
