CAMBIO DRAMÁTICO, OBRA CLIMÁTICA: QUIERO COLAPSAR A TU LADO – UNA TRAGICOMEDIA ECOSOCIAL

La Rueda Teatro Social lleva contribuyendo catorce años al panorama escénico español, si bien no tan presentes en el circuito teatral al uso. En sus piezas es habitual el empleo de recursos documentales que se concretan en la creación de teatro social y comunitario (piezas donde la población local participa del proceso de creación y de la representación) o de teatro foro (piezas en que el público es partícipe del debate y escenificación de situaciones y problemas que le afectan directamente). Un teatro de y para la conciencia y la reflexión activa.

En Quiero colapsar a tu lado, la compañía parte de una cuestión ecosocial, es decir, una que implica a toda la comunidad humana y al medio ambiente. Una crisis, la del clima, que conlleva a su vez toda una serie de problemas derivados, muchos de ellos vitales y probablemente irreversibles. Un punto de no retorno que además viene de nuestra propia acción (e inacción): el consumo desaforado, la mala gestión de residuos, la explotación de aguas subterráneas, los monocultivos intensivos, la irresponsabilidad individual y corporativa… La tierra y el agua están gravemente amenazadas e infectadas. Y los seres humanos también, puesto que no somos más que tierra y agua. 

La ministra Malasia Yeo Bee Yin gestionó entre 2019 y 2020 la devolución de cientos de contenedores de residuos que habían sido enviados desde Europa y Estados Unidos a su país para ser depositados en vertederos: “no dudaremos en tomar medidas severas para garantizar que Malasia no se convierta en el basurero del mundo”. En Zamora, 2022 registró dos de los peores incendios de su historia, con la quema de alrededor de 60.000 hectáreas de bosque cuya causa fue la ola de calor y una tormenta seca. Son solo dos de los muchos casos que aparecen reflejados en el espectáculo.

Seis islas trazan un espacio circular sobre un suelo de linóleo negro. En primer término a la izquierda, un acuario y un terrario adyacentes. Unos metros por detrás, un montón de tierra acumulada en el suelo. Aún más atrás, cerca ya de la chácena, un pequeño árbol deshojado. A la derecha del escenario, atrás, un sofá (tras cuyo respaldo emergen unas ramas también desnudas. Y cerca del público, un retrete con un micrófono en lugar de cisterna. Al centro, una mesa rectangular de dos pisos, en los que se disponen diversos objetos (piedras, la figura de un cerdito, un casco de ciclista…) que más adelante se pondrán en uso. Y un par de metros por encima y por detrás de la mesa, una roca gigante y rugosa pende de dos cuerdas y hace las veces de pantalla de proyección.

Durante hora y media, orbitan en torno de estas islas tres intérpretes, que son también cuerpo(s) y alma(s) de la compañía La Rueda Teatro Social: Fernando Gallego, Sandra Arpa y Laura Presa Fox. Son además autorxs de una dramaturgia por momentos reiterativa, que cuenta su propia historia, la de tres amigxs en busca de un modo de vivir que evite lo inevitable. Tratan el tema central desde múltiples puntos de vista, haciéndonos pensar con ellxs. 

El filósofo noruego Arne Naess (fundador de la “ecología profunda”) propone moverse de la ética a la ontología y viceversa en lo referente a las cuestiones medioambientales. Cuando pensamos en el agotamiento de los recursos naturales, en la inhabitabilidad del planeta, nuestra relación con todo ello es en muchos casos intangible. Es algo que sucede en geografías lejanas o bien algo que está por venir. Aunque conforme pasan los años, la crisis se hace cada vez más material también para los países desarrollados, de modo que no queda otro remedio que mantener unidas las dos caras de la moneda: ontología y ética, lo que es y lo que debería ser. 

Los tres protagonistas de Quiero colapsar a tu lado se mueven en un espacio de ramas secas y polvo, de humo y plásticos plateados, tratando de entender y combatir la crisis ecosocial, a veces olvidándose de sí mismos o de los límites entre su cuerpo y el territorio. La obra acumula imágenes y palabras hasta el colapso, repasando proyectos alternativos e imaginando futuros yertos y otros más esperanzadores. El ritmo de la obra no se detiene a respirar, y la dramaturgia y la puesta en escena tienen también un espíritu consumista, un sentido de acumulación hasta el colapso. Todo culmina en un baile final que remeda la epidemia de coreomanía por la que cientos de personas pasaron días sin parar de bailar en 1518, en Estrasburgo.

Cuerpo y palabra, materia y espacio, se agotan y agotan un poco. La dirección de Rakel Camacho, imaginativa y encabritada, acapara recursos habituales en la creación escénica contemporánea: tierra en el escenario, micrófonos de mano, un cuerpo ceremoniosamente vendado, elementos relumbrantes… El espacio de Vanessa Actif nos hace pensar en una cierta proliferación de bosques que invaden interiores caseros en la escena actual. La iluminación de Carlos Marcos, precisa y funcional, se endurece cada vez que la temperatura sube medio grado más, apoyando escénicamente el humo, el polvo, los cuerpos, que se mezclan como materia de un planeta en crisis. El espacio sonoro de Enrique Vaz Oliver apoya con sutileza los relatos. No así el vídeo, de Davitxun Martínez, que ilustra innecesariamente cuanto se dice.

En definitiva, Quiero colapsar a tu lado es una experiencia teatral sólida pero un tanto desmesurada, un mosaico de textos e imágenes que se apilan unas sobre otras hasta la insostenibilidad, pero que nos regala una experiencia entretenida e ingeniosa, y sobre todo un discurso urgente que nos hace tomar conciencia sobre la relación entre la vida cotidiana y la crisis medioambiental. 

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